Raíces y frutos éticos y
políticos de la revolución cubana
Franklin
Pimentel Torres, 2-12-2016
Nací en 1957, en plena gestación del proyecto
liberador de la revolución cubana, cuando un equipo pequeño de hombres comprometidos
había logrado articular un proyecto y un ejército de liberación que tenía entre
sus líderes personas de la capacidad ética,
estratégica y política de Fidel Castro Ruz y Ernesto Guevara (Che),
quienes guiados por un ideal libertario
y emancipador, asumieron la empresa de enfrentar una férrea dictadura que
contaba con el apoyo del Imperio del Norte.
Confieso que me considero privilegiado de haber tenido
como referente ético y político en mi trabajo profesional al pueblo cubano y a
su revolución con sus más de 5 décadas de desarrollo y de haber hecho parte de
mis estudios pedagógicos en una universidad cubana, así como haber animado a mi
sobrino Diego Jiménez a hacerse un profesional de la medicina en la universidad
creada por el Estado Cubano para preparar médicos competentes, humanos y
solidarios para servir en diferentes países de América Latina y África.
Hace 60 años, con la llegada a las costas
cubanas del grupo expedicionario en el yate Granma, en 1956, comenzó una etapa
decisiva en el proceso de gestación de la Revolución Cubana, cuyos frutos e
influencia han permeado e influido en la vida ciudadana, económica y política,
no solo del pueblo cubano, sino también de otros pueblos de América Latina, el
Caribe, África y de otras latitudes.
En
un contexto geopolítico de lucha entre el bloque liderado por Estados Unidos y
el liderado por la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), de
oposición del poder imperial de Estados Unidos, el ejército rebelde gestó el
establecimiento, a pocos kilómetros del centro imperial, del primer Estado socialista de América, con
sus 57 de frutos evidentes.
La
Revolución Cubana se mantuvo en pie a pesar de los reiterados intentos de
derrocarla de Estados Unidos y sus transnacionales y a pesar de desmoronamiento
del bloque soviético que durante un tiempo le sirvió de soporte. Al mismo
tiempo que esto sucedía, contemplamos la caída del gobierno progresista de
Salvador Allende en Chile, el fortalecimiento de las dictaduras en los países
de Sudamérica, o el agotamiento de la revolución nicaragüense. En República
Dominicana contemplamos el aborto del proyecto de la Revolución Democrática liderada
por el gobierno de Bosch en 1963, así como el aplastamiento de la Revolución Constitucionalista
del 1965, por la invasión norteamericana, en alianza con sectores económicos y
militares del país.
¿Cuál es el principal fundamento ideológico de la
Revolución Cubana? El 1 de mayo de 2000 en la Plaza
de la Revolución José Martí, en La Habana el principal líder del movimiento
revolucionario, Fidel
Castro Ruz, dio a conocer su concepto de
Revolución. Señaló el comandante: "Revolución
es sentido del momento histórico; es cambiar todo lo que debe ser cambiado; es
igualdad y libertad plenas; es ser tratado y tratar a los demás como seres
humanos; es emanciparnos por nosotros mismos y con nuestros propios esfuerzos;
es desafiar poderosas fuerzas dominantes dentro y fuera del ámbito social y
nacional; es defender valores en los que se cree al precio de cualquier
sacrificio; es modestia, desinterés, altruismo, solidaridad y heroísmo; es
luchar con audacia, inteligencia y realismo; es no mentir jamás ni violar
principios éticos; es convicción profunda de que no existe fuerza en el mundo
capaz de aplastar la fuerza de la verdad y las ideas. Revolución es unidad, es
independencia, es luchar por nuestros sueños de justicia para Cuba y para el
mundo, que es la base de nuestro patriotismo, nuestro socialismo y nuestro
internacionalismo. "
Pero no se trata
solo de valorar un fundamento teórico de un proceso revolucionario, sino de
evaluar sus frutos patentes. En el caso de la Revolución Cubana, podemos
mencionar entre los más significativos:
·
El
establecimiento del primer estado socialista en América Latina y el Caribe y el
haberlo mantenido en medio de un contexto mundial adverso de imposición del
modelo neoliberal capitalista.
·
El
rompimiento con la lógica de la dictadura del mercado neoliberal y de la
influencia de las grandes transnacionales del dinero y de la banca
internacional.
·
El
haber hecho logros significativos en los campos de la educación, salud,
nutrición, repartición de las riquezas, y el desarrollo de la conciencia
popular y ciudadana.
·
El
fortalecimiento de la solidaridad internacional con los pueblos dependientes de
los imperios del norte. Entre las acciones principales podemos señalar el hecho
de haber colaborado en los procesos de liberación de los pueblos de América
Latina y África. Otro hecho significativo ha sido la formación cubierta por el
Estado cubano, de unos 25,000 médicos extranjeros en la escuela de Medicina de
las Américas (UNAM).
·
El
logro más significativo ha sido el haber logrado el desarrollo de una
conciencia ética y política dispuesta a mantener los frutos del proceso
revolucionario, más allá del envejecimiento o
la desaparición física de algunos de sus principales líderes; lo que es
el soporte para el mantenimiento de los avances de la Revolución en el actual
contexto geopolítico.
En
estos días en que la mayoría del pueblo cubano y los sectores progresistas,
indignados y revolucionarios de los pueblos latinoamericanos, caribeños y africanos
conscientes han contemplado la desaparición física de un líder de la talla
ética y política de Fidel Castro, y mientras se realiza la caravana de la
libertad en sentido inverso a la del 1959, es tiempo oportuno para firmar y
confirmar la decisión ética, política y revolucionaria de preservar los frutos
de la revolución cubana, como lo han hecho en estos días más de 6 millones de
cubanos en los diferentes puntos de la isla caribeña.
Para
quienes seguimos soñando con la construcción de sociedades justas, solidarias y
equitativas, para quienes creemos en la necesidad de revertir el curso
histórico impuesto a nuestros países por las corporaciones económicas
transnacionales y nacionales abanderadas del capitalismo neoliberal, Fidel Castro
seguirá siendo nuestro eterno referente ético y político. Por eso, tal como ha
proclamado en estos días la multitud congregada en la Plaza de la Revolución,
en La Habana, “Yo soy Fidel” y le decimos: “Hasta la victoria siempre, Comandante”.
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