Analfabetismo
y derecho a la educación de personas jóvenes y adultas
Franklin
Pimentel Torres, 11-11-16
La
Conferencia Mundial de la Educación Jomtien (Tailandia, 1990) proclamó que las
personas tienen derecho a la educación digna y de calidad a “Lo largo de toda
la vida”. En 1990, los delegados de 155 países, y los representantes de 150
organizaciones gubernamentales y non gubernamentales, acordaron, entre otras
metas, hacer que la enseñanza primaria o básica fuera accesible a todas las
personas: niños, niñas, adolescentes jóvenes y adultos, reduciendo masivamente
el analfabetismo antes de finales del decenio (2000). Sin embargo, en el año 2000 no se cumplieron los objetivos
definidos en Jomtien en materia de Educación Para Todos.
Los Objetivos de Desarrollo del
Milenio, también conocidos como Objetivos del Milenio (ODM), son ocho
propósitos de desarrollo humano fijados en el año 2000, que los 189 países
miembros de las Naciones Unidas acordaron conseguir para el año 2015. El
objetivo 2 hablaba de lograr la enseñanza primaria universal. Se refirió a la
matriculación y a la permanencia en la enseñanza básica, entre otros aspectos;
se propusieron metas en cuanto a la alfabetización de jóvenes y adultos de 15 a
24 años. Los objetivos de Desarrollo Sostenible (2015-2030), por su parte,
retoman en su objetivo 4 la meta de “Garantizar una educación inclusiva,
equitativa y de calidad y promover oportunidades de aprendizaje durante toda la
vida para todos”. No obstante, en su análisis de base se afirmó que había
aumentado la matrícula de niños y niñas en la educación básica y que en el
mundo hay 103 millones de jóvenes y adultos que no tienen un nivel mínimo de
alfabetización; además de que el 60% son mujeres.
En el ámbito dominicano se ha hecho un gran
esfuerzo por lograr que los niños y las niñas se integren a la escuela y accedan
a una buena educación. Se ha logrado cerca de un 97% de matriculación. Ahora el
gran desafío es mejorar la calidad de los procesos. Todos los esfuerzos que se
están haciendo con el proyecto de la Jornada extendida, la formación de
maestros/as y la creación masivas de nuevas aulas va apuntando en esa dirección.
Ahora que
se habla del re-lanzamiento del Plan Nacional de Alfabetización, Quisqueya
Aprende Contigo, es tiempo para revisar las políticas seguidas en cuanto a
promover la inserción y la permanencia
real de las personas jóvenes y adultas en el proceso de alfabetización y en la educación
continua de las personas mayores de 15 años. A ese proceso se le ha llamado
“continuidad educativa”.
Un problema real es que el plan de alfabetización ha
estado impulsado por dos equipos diversos que parecen tener diferentes metas y objetivos finales. El
equipo de la Dirección de Programas Especiales de la Presidencia (DIGEPEP) que
trabaja en el Plan Nacional de Alfabetización, parece tener objetivos sobre todo de carácter numéricos; es decir aumentar
el número de personas que se insertaron en el programa y que concluyeron una
primera etapa, de unos 6 meses de duración. Para este equipo su meta es reducir
el número de analfabetos mayores de 15 años a menos de un 5%. Cuando eso ocurra,
habrá concluido su trabajo y supuestamente
podrán declarar al país, “libre de analfabetismo”.
Por otro
lado el equipo de la Dirección Nacional del Subsistema de Educación de Personas
Jóvenes y Adultas del MINERD tiene como
objetivo sobre todo lograr que quienes han comenzado el proceso de
alfabetización, adquieran una buena base y logren continuar estudiando en un modelo
flexible de educación que no pone límites a las personas y que contempla la
posibilidad de la educación básica, la educación secundaria y la formación para
el trabajo, asumiendo un modelo de educación flexible.
La encuesta ENHOGAR 2015 ha reflejado algunos
datos interesantes relacionados con los resultados del proceso de
alfabetización, desarrollado en el marco del Plan Nacional de Alfabetización,
Quisqueya Aprende Contigo. Detengámonos a considerar algunos de ellos y comparémoslos con los resultados del Censo
Nacional de Población y Familia (2010).
Con relación al número de personas, mayores
de 15 años, que declaró que no sabía
leer ni escribir, hay diferencias significativas entre los estudios realizados en
2010 y en 2015. Mientras que en el 2010 fueron 895,787 personas quienes se
declararon analfabetas, lo que significaba el 13.50% de la población; en el
2015 fueron 535,507, equivalente al 7.50%. Es decir la diferencia son 6 puntos porcentuales.
Un elemento a tener en cuenta es que el analfabetismo de jóvenes y adultos está directamente
relacionado con las condiciones socio-económicas de la población. Por eso las sub-regiones del país que tienen más
alto nivel de analfabetismo son las más pobres. Según ENHOGAR 2015, la sub-regiones
con mayores niveles de analfabetismo siguen siendo: el Valle (San Juan y Elías
Piña) con 26.02%, la sub-región Enriquillo (Independencia, Bahoruco, Barahona,
Pedernales) con un 22.95% y el Cibao noroeste (Montecristi, Dajabón, Santiago
Rodríguez, Valverde) con un 19.88%. Mientras que las regiones con menos porcentaje
de analfabetismo son precisamente la
sub-región Ozama (El gran Santo Domingo) y el Cibao Norte (Santiago, Puerto
Plata, Espaillat).
De quienes comenzaron el proceso de alfabetización
a partir del 2013, el 65% no terminó la primera etapa de la educación inicial.
Por otro lado, solo el 21% terminó en el tiempo programado; mientras que el 13 % se encuentra todavía participando
Cuando se les preguntó a las personas las razones
por las que no terminaron la primera etapa de educación el 30.6% declaró, que
el núcleo de aprendizaje al que perteneció se desintegró; el 17.6% señaló que
el alfabetizador abandonó el grupo. Otras razones que alegaron las y los
participantes para no concluir la primera etapa de educación estuvieron
relacionadas con la falta de tiempo (17.3%) o simplemente porque tomaron la decisión de retirarse (13.4%).
Un dato revelador de las debilidades pedagógicas
del Plan Nacional de Alfabetización es que
el 67.1% de quienes han participado en el proceso educativo declaró que
realmente no aprendió a leer y a escribir, llegando a un 73% en la sub-región El Valle; a un 70.6% en la sub-región del
Cibao Sur, y a un 70.5% en la zona del nordeste.
Varias organizaciones de la sociedad civil han
reclamado con insistencia el mejoramiento de los procesos de alfabetización de
personas jóvenes y adultas, así como que realmente se asuma el desafío de la
continuidad educativa. Esperamos que las nuevas autoridades de la DIGEPEP y del
Ministerio de Educación entiendan la importancia socio-educativa y política de ofrecer la oportunidad para que muchas
personas ejerzan su derecho a una educación digna y de calidad.
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