Plutocracia, veeduría
y contraloría sociales
Franklin Pimentel Torres,
9-12-2016
Desde el surgimiento de la
democracia, como sistema social y político, en la antigua Grecia, esta ha
estado controlada por los sectores sociales que manejan la economía y que
utilizando su poder, se apropian de la mayor parte de los bienes que pertenecen
a todos y a todas. De tal manera, que desde un inicio lo que se llamó “poder o
gobierno del pueblo”, fue más bien el dominio de un pequeño sector sobre el
resto de la población.
En Estados Unidos hay un nuevo
gobierno elegido. El presidente electo D. Trump ha declarado tener una fortuna
de $US3,700 millones de dólares. Además, ha anunciado que en su gabinete habrá
otros grandes millonarios como Betysy de Vos, la elegida para ser secretaria de
salud ($US5,100) y Wilbus Ross ($2,500), futuro secretario de Comercio. Esto se
da en un sistema injusto en donde el 1% acumula lo que necesita para vivir el
99% restante y en donde hay más de 40 millones de pobres que no tienen la
posibilidad de cubrir sus necesidades básicas. Por todo esto, existe la
sospecha fundada de que ese grupo de millonarios gobernará y utilizará el poder
para acumular aún más, priorizando el desarrollo de sus intereses corporativos.
En Honduras (2009), Paraguay (2012)
y Brasil (2016), ha habido en los últimos años tres golpes de Estado
“parlamentarios” contra candidatos presidencias elegidos democráticamente y ligados
a los sectores populares, que propusieron cambios en el modelo económico y en
la redistribución de las riquezas. En los tres lugares sus respectivos presidentes
fueron sustituidos por personas dependientes y ligadas a los intereses del gran
capital nacional y transnacional.
En China, país hegemónico en la
producción, en el comercio mundial y en la disposición de recursos económicos,
una élite económica y partidaria se ha enriquecido a costa del trabajo de 800
millones de trabajadores y del éxodo económico de otros millones de personas.
Para los trabajadores se aplica un sistema económico de tipo capitalista, en su
versión neoliberal, mantenido por el mal llamado “partido comunista
chino”, mientras que las élites se
apropian y disfrutan de la plusvalía del trabajo y de los bienes producidos por los más débiles.
En América Latina y El Caribe
hemos visto a gobiernos supuestamente de izquierda o progresistas que han sido
sobornados y corrompidos por empresas transnacionales como en el caso de la
ODEBRECHT brasileña. Como ejemplos claros de esto podemos señalar lo sucedido
con los funcionarios de los gobiernos del Partido de los Trabajadores (PT),
liderados por Lula Da Silva o Dilma Rousseff
y con los funcionarios del PLD en nuestra tierra. Estos partidos, que
supuestamente se presentaron como una opción alternativa a los “partidos del
sistema”, terminaron siendo sobornados, corrompidos y transformados para servir
a los sectores del gran capital. Además, en otros lugares, como en Argentina,
el gobierno de los Kirchner fue sustituido por el magnate empresarial Mauricio
Macri, acusado de corrupción y de blanqueo de capitales.
En la historia de la vida
republicana dominicana, desde el año 1844, el poder político ha estado en manos
del poder económico con poquísimas excepciones, como el gobierno de Bosch, en
1963. Eso sucedió a lo largo del siglo XIX con los gobiernos de los Hateros,
liderados por Pedro Santana o con los de la burguesía comercial sureña,
liderada por los gobiernos de Buenaventura Báez. O los gobiernos azules que en
la mayor parte de los casos representaron los intereses de la burguesía
comercial cibaeña. En los siglos XIX y
XX tenemos, además, el caso de las dictaduras lideradas por los
gobiernos de Ulises Heureaux, Rafael L. Trujillo o Joaquín Balaguer, que
terminaron siendo ellos mismos y su círculo más cercano, quienes se apropiaron
directamente del poder y las riquezas.
En los últimos 20 años hemos
visto como el poder político ha estado manejado por empresarios metidos a
funcionarios y por líderes partidarios o líderes partidarios metidos a
empresarios. De hecho entre los gobiernos presididos por el PRD (1978-1986;
2000-2004) hubo dos empresarios presidentes: Antonio Guzmán e Hipólito Mejía.
En los 16 años de los gobiernos peledeístas hemos visto como los representantes
de los principales organismos del Partido Morado, como una buena parte del
Comité Político y del Comité Central se han enriquecido y/o se han hecho
empresarios, mediante pactos con los sectores económicos, hasta convertirse
ellos mismos en una poderosa y nueva corporación empresarial.
Mientras que en los gobiernos
presididos por el grupo económico que lidera Leonel Fernández algunos
funcionarios, como Félix Bautista, se convirtieron en acaudalados empresarios,
en los gobiernos liderados por Danilo Medina, nos encontramos con importantes
empresarios que se han convertido en funcionarios.
En las declaraciones juradas que
se han hecho en los últimos meses nos hemos enterado de las sumas millonarias
que tienen algunos de los funcionarios del actual gobierno. Presento a
continuación una lista del patrimonio de algunas de las personas que ocupan los
puestos públicos más significativos, según las declaraciones hechas en los
últimos meses:
|
Funcionario
|
Cargo
que ocupa
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Entre
10 y 100 millones
|
Entre
101 y 300 millones
|
Más
de 300 millones
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Alejandrina
Germán
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Min.
de Educación Superior
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13,481,205
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|
Yanet Camilo
|
Min.
de la Mujer
|
15,361,216
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|
Francisco Domínguez B.
|
Min.
de Deportes
|
19,105,820
|
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|
Danilo
Medina
|
Presidente
|
22,555,429
|
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Carlos Amarante B.
|
Min.
de Interior y Policía
|
25,338,296
|
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Altagracia
Guzmán M.
|
Min.
de Salud Pública
|
26,410,021
|
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|
|
Margarita
Cedeño
|
Vice-presidenta
|
26,626,722
|
|
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|
Gustavo Montalvo
|
Min.
de presidencia
|
26,675,773
|
|
|
|
Andrés
Navarro
|
Min.
de Educación
|
26,871,917
|
|
|
|
Isidoro Santana
|
Min. de Economía
|
28,145,684
|
|
|
|
Rubén
Paulino S.
|
Min.
de Defensa
|
31,789,036
|
|
|
|
Pedro Vergés
|
Min. de Cultura
|
44,493,768
|
|
|
|
Antonio Isa Conde
|
Min. de Energía y Minas
|
72,110,532
|
|
|
|
José del Castillo S.
|
Pdte.
Indotel
|
|
127,004, 544
|
|
|
Ángel Estévez
|
Min.
de Agricultura
|
|
162,118,707
|
|
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Jean Alain Rodríguez
|
Procurador
General
|
|
211,094,690
|
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|
José Ramón Peralta
|
Min.
Administrativo de la Presidencia
|
|
225,577,482.04
|
|
|
Gonzalo Castillo
|
Min.
de Obras Públicas
|
|
|
509,174,673)
|
|
Donald Guerrero
|
Min.
de Hacienda
|
|
|
634,039,907
|
|
Miguel Vargas Maldonado
|
Min.
de Relaciones Exteriores
|
|
|
695,319,298)
|
Ante un Estado de funcionarios plutócratas,
es necesario fortalecer la veeduría y la contraloría sociales. No basta con el
conocimiento de las declaraciones juradas de patrimonio. Es necesario exigir
que la Cámara de Cuentas cumpla con el compromiso de investigar la procedencia
de los bienes y la veracidad de lo que se declara tal como lo estipulan los
arts. 10 y 12 de la ley 311-14 sobre declaración jurada de patrimonio de los
funcionarios públicos. Y la vigilancia debe poner especial atención en aquellos
funcionarios que en los últimos años han aumentado considerablemente su
patrimonio, como es el caso de José Ramón Peralta, Ministro Administrativo de
la Presidencia, quien aumentó su patrimonio en más de 80 millones, entre lo
declarado en el 2012 (145,356,357) y lo declarado en el 2016 (225,577,482).
La veeduría y la contraloría
sociales no se pueden reducir a los funcionarios que tienen jurisdicción
nacional. Es necesario, además, fortalecer la veeduría sobre los funcionarios
locales y en particular los de los gobiernos municipales: alcaldes, regidores y personal administrativo que toman decisiones
y manejan fondos públicos. Solo unas personas, organizaciones e instituciones
sociales empoderadas y con conciencia de sus deberes y derechos están en
capacidad de hacer una vigilancia y una contraloría sociales, que haga entender
a los funcionarios públicos que son nuestros servidores, pagados con los
recursos de nuestros impuestos y que no tienen ningún derecho a enriquecerse
con el dinero público.
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