¿Tenemos los
dominicanos un gobierno ético o antiético?
http://acento.com.do/2015/opinion/8273167-tenemos-los-dominicanos-un-gobierno-etico-o-antietico/
!Ayúdenos a encontrar la respuesta! No
se trata de una encuesta, sino de una consulta íntima a su conciencia. En un
lenguaje sencillo, “ético” significa “honradez”, “honestidad”, “decencia”,
“integridad”, “transparencia”, “decir la verdad”, “decir y practicar la
justicia”, “actuar de acuerdo a principios y valores”. Lo “antiético” es
todo lo contrario. Para una mejor comprensión, le agregamos otros significados:
“deshonesto”, “tramposo”, indecente”, “humillante”, “mentiroso”, “corrupto”, “actuar
violando principios y valores”. Nos queda claro que la ética nos permite
definir y constatar si las actuaciones de una persona o una institución son
buenas, malas o dudosas.
Sólo un “gobierno ético”, puede ser un
“buen gobierno” y sólo un buen gobierno puede ser democrático. No es verdad que
en “política todo se vale”. No es cierto que “el poder es para ejercerlo como
le venga en gana a los gobernantes”, no es cierto que “el fin justifica los
medios”. La democracia obliga. Sólo en las democracias buenas, fuertes,
efectivas, responsables, igualitarias y perfectas se dan gobiernos buenos, se
dan gobiernos éticos. En cambio, los gobiernos antiéticos, los gobiernos malos
sólo se dan en las democracias ineficientes, débiles, mínimas e irresponsables.
Los malos gobiernos van de la mano con las malas democracias. La explicación
nos sirve para valorar el gobierno y la democracia que tenemos.
Sin ética no hay democracia. La
democracia es la ética de la política. Si renunciamos a la ética con el
pretexto de salvar la democracia, cometemos un doble crimen: matamos la ética y
matamos la democracia. La ética es el muro de contención para detener la
corrupción, gran lucha ética que tenemos como tarea nacional. Precisamente la
corrupción aparece cuando hay una crisis de valores en los gobernantes,
funcionarios y demás servidores del gobierno! Si la ética abandona la política
fracasa la democracia! No es suficiente que el gobierno se diga a sí mismo que
es “bueno”, es necesario someter al escrutinio de todos esta valoración. Es lo
que pretendemos.
La “eticidad” del gobierno que hoy
dirige el país asusta y desconcierta grandemente. El silencio cómplice frente a
las tantas conductas antiéticas de sus integrantes y “relacionados”,
agigantadas por los tiempos electoreros, y el afán del gobierno de adueñarse de
todos los poderes sólo son dos alarmas del peligro, sabiendo que a “mayor poder
menos ética”. Así lo dijo John Acton, “El poder tiende a corromper y el poder
absoluto corrompe absolutamente”. Por eso, hay que conseguir que “la
gente que tenga poder también tenga ética”. Hay que “presionar” para que la
ética llegue al poder. No debemos aceptar pasivamente el comportamiento
antiético gubernamental, que con un “paternalismo facturable”, entrega a
“gotas” y selectivamente lo que es propiedad de todos, olvidando que en las
democracias éticas “el sol sale para todos”.
Hay que cuestionar profundamente las
simulaciones o intentos fallidos el gobierno que apuestan a crear un “gobierno
ético y transparente”. Primero fue la Comisión Nacional de Ética y Combate a la
Corrupción, creada por el expresidente Leonel Fernández mediante el Decreto
101-05. Letra muerta, “show off “del gobierno peledeista de aquel momento,
imitado por éste. Comisión ciega, muda y sorda que fue incapaz de ver, y
mucho menos de combatir, los actos de corrupción ocurridos entre el 2009 y el
2012, ni tampoco los de ahora, tan frecuentes y tan cercanos.
Igual suerte corrió el “Código de Pautas
Éticas”, anunciadas por el Presidente Medina, en el marco de un Consejo de
Gobierno, al inicio de sugestión de gobierno en el 2012, que obviamente hacían
a un lado las quiméricas pretensiones de la ya existente Comisión Nacional de
Ética y Combate a la Corrupción, que según su propio decir, constituía “la
manifestación social y política más sana clara y decidida en la lucha contra la
corrupción y la búsqueda de forjar una administración pública cada vez más
ética y transparente”. Discurso hueco que bien podría figurar en el libro
récord de las mentiras políticas o de los chistes políticos de mal gusto.
Retórica “antiética” practicada en nombre de la ética.
Con un número mayor al de los Diez
Mandamientos, el “Código de Pautas Éticas” presentado por el presidente Danilo
Medina fue firmado por todos los Ministros y otros funcionarios allí presentes,
los mismos que pronto se encargarían de ignorarlo, cuando no de violarlo. Unos
18 “deberes-compromisos-mandatos, “mandamientos morales desoídos e
incumplidos”, componen el Código de Pautas Éticas, que hoy también descansa en
el olvido. Muestras de esta “desobediencia e incumplimiento” son los tantos
escándalos de corrupción que los medios han puesto ante nuestros ojos.
“Pecados” de un gobierno que el pueblo no perdona.
En esta lista de “misiones éticas
imposibles” figuraban, entre otras, el “honrar con sus actuaciones y
comportamiento el cargo para cual fue designado; “administrar los bienes del
Estado que le han sido confiados con honestidad, equidad, eficacia y
transparencia”; “fomentar en el trabajo la integridad ética y moral”; “presentar
la Declaración Jurada de Bienes, a más tardar a los 30 días de asumir el cargo”
(tres años después algunos no han cumplido con este mandato).
Señalaban también el “velar
personalmente por los procesos de compras y de contrataciones públicas”;
“denunciar ante autoridad competente situaciones carentes de transparencia”;
“negarse a utilizar todo tráfico de influencia y a realiza cualquier otra
actividad que afecte la imparcialidad de las prácticas o comprometan la
moralidad gubernamental !Cuántas exquisiteces éticas, cuántas rutas para
construir un gobierno ético! Pero lamentablemente incumplidas, pero
lamentablemente ignoradas.
A estas alturas posiblemente usted ya
usted tendrá la respuesta a la pregunta que le formulamos al inicio: ¿Tenemos
los dominicanos un gobierno ético o antiético? No se trata sólo de responderla.
Debemos hacer algo más. Hay que denunciar el engaño, hay que “autoinvitarse” a
responder las encuestas que retratan una “falsa fachada ética del gobierno”,
que hablan de una popularidad basada en un “buen gobierno” que es una farsa.
¡Ahora su respuesta! ¡Ahora el grito de su conciencia!
No hay comentarios:
Publicar un comentario