Desafíos
socio-educativos ante los resultados de la encuesta Gallup
Por Franklin
Pimentel-Torres, 24 de julio del 2015
Las encuestas ayudan a las y los analistas sociales a
conocer la opinión de la población sobre diferentes tópicos. Entre esos
analistas están, además de los
sociólogos, los politólogos, los antropólogos y las y los periodistas, las y los educadores de los diferentes niveles:
inicial, primario, secundario y
universitario.
Estos sectores tienen el desafío de ayudar a las comunidades, a
las instituciones y a los grupos populares en la formación de una conciencia
moral, ética, ciudadana y política.
Entre las encuestas existentes en el mercado dominicano, la
Gallup tiene un reconocimiento merecido porque sus resultados son, por lo
general, un referente creíble no solo para los líderes partidarios, sino
también para las y los promotores y forjadores de la conciencia social, ética y
política.
La última encuesta Gallup nos ayuda a tener una radiografía
de la idiosincrasia dominicana; de las frustraciones, aspiraciones y esperanzas
de una población caracterizada por una cultura presidencialista, conformista y
dependiente de quien esté en el ejercicio del poder económico y político.
El gobierno actual, según los resultados de la última Gallup,
solo saca buenas notas en el área de la educación, que recibe un 86.9% de
aprobación. Luego las siguientes notas más altas las tiene en el área de las
construcciones de obras públicas, con el 62%; turismo con un 54.6%, salud con
un 52.8% y deportes con un 48.8%. En las áreas menos valoradas, con notas de
aprobación entre 40 y 20% están: deportes, transporte público, control de la
frontera, medio ambiente, electricidad, reforma policial, manejo de conflictos
sociales, pobreza, economía y seguridad ciudadana. Los problemas que tienen un
mayor nivel de desaprobación son la seguridad ciudadana, la inflación, el desempleo,
y la delincuencia.
¿Cómo entender que la gente perciba que en el actual
gobierno hay igual o más corrupción que en los gobiernos anteriores y que esto
no provoque mayores niveles de rechazo? ¿Cómo entender que el 62.3% de los
encuestados crea que el gobierno está realmente interesado en la lucha contra
la corrupción? Además, la última
encuesta Gallup, la gente identificó como los principales agentes sustentadores de la
corrupción: los policías, los líderes partidarios perredeístas, peledeístas y
reformistas, los funcionarios del gobierno: altos, medios y bajos, los
abogados, los militares, los sindicalistas y los banqueros.
¿Cómo explicar que a pesar de que los problemas sociales siguen
siendo los mismos y aún más agravados,
el líder de la corporación gobernante siga teniendo tal adhesión en la
mayoría popular, en vista a las elecciones del 2016, con un considerable 62.6%.
Una de las causas de la posible adhesión al liderazgo de la
corporación dominante habría que buscarla en los beneficios que ofrece la red
clientelar que se ha creado entre los casi dos millones de personas envueltas
en los programas de Progresando con Solidaridad, así como la red de periodistas
pagados que responden a los intereses del gobierno y de la corporación
gobernante. Otro elemento a tener en cuenta sería la falta de proyectos económicos
y políticos que prioricen las políticas públicas entre los partidos de
oposición, lo que explicaría que el
principal partido de oposición, el PRM, no logre presentarse como una
alternativa viable y confiable. A esto se añade que la llamada “convergencia
por un mejor país” no termina de articularse ni presentar una propuesta realmente
alternativa al proyecto sustentado por la actual corporación dominante.
Alianza País, a pesar de que su líder Guillermo Moreno,
muestra coherencia entre su discurso y su práctica sigue siendo apoyado por una
minoría. Además a esto hay que añadir que en vista a las elecciones del 2016, este
grupo partidario tiene la dificultad de que todavía no ha sido reconocido como
partido por la JCE y no ha presentado un
real proyecto político alternativo. Pareciera, además, que el liderazgo de esa
organización tiene dificultades para
articularse en un proyecto opositor liderado por el PRM en donde se creara un
bloque alternativo a la corporación dominante del PLD-PRD-PRSC, por la
dificultad real de presentar una propuesta socio-política común.
Un elemento importante a destacar en la última encuesta
Gallup es que ha medido el nivel de confianza de la población en las
instituciones públicas y privadas del país.
Llama a la atención que las dos instituciones que generan mayores
niveles de confianza son las escuelas públicas (43.6%), y la Universidad
Autónoma de Santo Domingo (UASD) con un significativo 37.8%. Les siguen en preferencia
las iglesias: evangélicas (37.6%) y católica (35.2%), y los medios de
comunicación (prensa, TV y radio), con un 30.3%.
Es de suponer que esa
confianza depositada por la gente en esas instituciones las desafía para asumir
un compromiso en la formación de la conciencia ética y política que ayude a
generar los cambios que demanda la sociedad dominicana.
Las personas, instituciones y partidos políticos
alternativos tenemos un gran desafío socio-educativo de cara a un pueblo que
muestra grandes contradicciones en su cultura socio-política. Este trabajo hay
que hacerlo con constancia, con profundo amor y al mismo tiempo con un
discernimiento y una voluntad decidida, para poder acompañar a un pueblo que está
entrampado en la red clientelar creada por el poder económico-político y por
las principales iglesias conservadoras del país.
Se hace necesario, tal como señaló el educador P. Freire,
pasar de la conciencia mágica e ingenua hacia una conciencia crítica. Es
necesario levantar la cabeza, mirar la realidad con ojos compasivos; discernirla
y comprometerse en proyectos comunitarios y socio-políticos que sean capaces de
generar esperanza y colaborar en la gestación de una sociedad justa, inclusiva
y democrática y participativa.
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