Puerto Rico, ala que
cayó al mar
Por Franklin
Pimentel Torres,
San Juan, Puerto Rico,
17 de julio del 2015
En estos días
Puerto Rico y Grecia han sido noticia en la prensa local y mundial por el tema
de la inmensa deuda acumulada y la crisis económica que, como consecuencia, se
han generado en sus respectivas economías.
La inmensa deuda,
que ha desbordado las posibilidades económicas tanto de Puerto Rico y de Grecia,
nos debe hacer pensar en las consecuencias que tendría para nuestro país y para
la economía dominicana el seguir aumentando el endeudamiento irresponsable,
ejecutado por el gobierno dominicano, que se empeña en mantener un gasto
excesivo y en elaborar un presupuesto inflado sobre la base de aumentar cada
día más los préstamos con la banca internacional y local. Con el agravante de que en la
sociedad dominicana mucho de ese dinero se va en salarios de lujo para la élite
gobernante (Ministerios, Congreso Nacional y las Altas Cortes), en nominilla, y
en corrupción impune.
Estando en
estos días en Puerto Rico y al establecer diálogo tanto con la población local
como con la diáspora dominicana inmigrante, hemos estado pensando en la
situación económica, social, cultural y política actual de la economía puertorriqueña
y las proyecciones de futuro, así como en las posibilidades de construir una
sociedad con identidad propia y con un proyecto de sociedad que permita a los
sectores más excluidos, entre los que está la diáspora dominicana, tener una
vida digna.
La difícil situación económica de Puerto Rico
está directamente relacionada con su estructura política, con el manejo del
poder y de las riquezas del país, en el marco del desarrollo del sistema
económico neoliberal y en el contexto de lo que se ha llamado el “Estado Libre
Asociado”.
En 1952 Luis Muñoz Marín, fundador
del Partido Popular Democrático, y primer gobernador de la isla indujo a Puerto Rico a obtener el
estatus de Estado Libre Asociado, bajo la Constitución del mismo, que es la
situación política actual en la Isla.
La creación del estatus del Estado Libre Asociado de alguna manera facilitó el
éxodo de boricuas hacia los demás Estados del imperio del norte.
Según el
censo de Estados Unidos del año 2010, la población total de Puerto Rico era de
3,725,789 habitantes. A su vez, la población de origen puertorriqueño en
los cincuenta estados y el distrito de Columbia de EE.UU. era de 4,623,716
millones de personas.
El ejercicio
de los derechos ciudadanos de los puertorriqueños es limitado, pues coexisten
dos leyes; la propia del Estado puertorriqueño y la ley Federal, de Estados
Unidos. Esto crea una ambivalencia que de alguna manera incide en todo proceso
del ejercicio de los derechos y deberes ciudadanos y en la creación de una
particular identidad local. Algunos estudiosos sociales consideran que mantener
el estatus actual es lo que más daño hace al proceso de creación de la
identidad nacional y de un proyecto-país propio.
Actualmente,
la isla cuenta con cuatro partidos políticos reconocidos: el Partido Popular Democrático, que defiende el Estado Libre Asociado y la Libre Asociación como opción política; el Partido Nuevo Progresista, que promueve la integración plena
como estado 51 de la Unión Americana y el Partido Independentista Puertorriqueño (PIP), que propugna por la independencia.
El pueblo boricua,
así como las y los inmigrantes, han creado altos niveles de dependencia de los
programas de asistencia social del gobierno de Estados Unidos. De tal manera
que se ha creado lo que podríamos llamar un clientelismo y una dependencia no sana de
estos programas.
Esta situación incentiva a muchos habitantes locales a no empeñarse
en trabajar o en buscar empleo y a no asumir ciertos trabajos que de alguna
manera asume la comunidad inmigrante, siendo la dominicana la de mayor número.
La diáspora
dominicana que vive en Puerto Rico tiene un papel socio-político que jugar. No
solo debe reducirse a asumir los trabajos más pesados, en la construcción y en
los servicios que no quieren hacer los del lugar, sino que está llamada a asumir
un compromiso ético-político con el destino de esta sociedad que los ha acogido
y que necesita definir su identidad y su propio proyecto político.
El deseo de
los sectores más progresistas de Puerto Rico, así como de quienes queremos ser
solidarios con la patria de Eugenio María de Hostos, es que ésta pueda
emprender su propio vuelo, y que se pueda articularse con el movimiento social
y popular, con los sectores políticos que están generando procesos sociales
liberadores en el Caribe y América Latina; para eso es necesario definir un
estatus que le permita ser agente de su propio destino. Por eso el cantautor
cubano Pablo Milanés, en una de sus canciones más significativas y refiriéndose
a Puerto Rico, expresó: “Siguiendo el
mismo camino nos volvemos a encontrar, para juntos reclamar que se
cambie tu destino (…). Puerto Rico, ala que cayó al mar, que no pudo volar; yo
te invito a mi vuelo y buscamos juntos el mismo cielo”.
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