sábado, 1 de agosto de 2015

Puerto Rico, ala que cayó al mar

                           Puerto Rico, ala que cayó al mar

Por Franklin Pimentel Torres,  
San Juan, Puerto Rico, 17 de julio del 2015

En estos días Puerto Rico y Grecia han sido noticia en la prensa local y mundial por el tema de la inmensa deuda acumulada y la crisis económica que, como consecuencia, se han generado en sus respectivas economías.

La inmensa deuda, que ha desbordado las posibilidades económicas tanto de Puerto Rico y de Grecia, nos debe hacer pensar en las consecuencias que tendría para nuestro país y para la economía dominicana el seguir aumentando el endeudamiento irresponsable, ejecutado por el gobierno dominicano, que se empeña en mantener un gasto excesivo y en elaborar un presupuesto inflado sobre la base de aumentar cada día más los préstamos con la banca internacional  y local. Con el agravante de que en la sociedad dominicana mucho de ese dinero se va en salarios de lujo para la élite gobernante (Ministerios, Congreso Nacional y las Altas Cortes), en nominilla, y en corrupción impune.

Estando en estos días en Puerto Rico y al establecer diálogo tanto con la población local como con la diáspora dominicana inmigrante, hemos estado pensando en la situación económica, social, cultural y política actual de la economía puertorriqueña y las proyecciones de futuro, así como en las posibilidades de construir una sociedad con identidad propia y con un proyecto de sociedad que permita a los sectores más excluidos, entre los que está la diáspora dominicana, tener una vida digna.

La difícil situación económica de Puerto Rico está directamente relacionada con su estructura política, con el manejo del poder y de las riquezas del país, en el marco del desarrollo del sistema económico neoliberal y en el contexto de lo que se ha llamado el “Estado Libre Asociado”.
En 1952 Luis Muñoz Marín, fundador del Partido Popular Democrático, y primer gobernador de la isla indujo a Puerto Rico a obtener el estatus de Estado Libre Asociado, bajo la Constitución del mismo, que es la situación política actual en la Isla. La creación del estatus del Estado Libre Asociado de alguna manera facilitó el éxodo de boricuas hacia los demás Estados del imperio del norte.

Según el censo de Estados Unidos del año 2010, la población total de Puerto Rico era de 3,725,789 habitantes. A su vez, la población de origen puertorriqueño en los cincuenta estados y el distrito de Columbia de EE.UU. era de 4,623,716 millones de personas.

El ejercicio de los derechos ciudadanos de los puertorriqueños es limitado, pues coexisten dos leyes; la propia del Estado puertorriqueño y la ley Federal, de Estados Unidos. Esto crea una ambivalencia que de alguna manera incide en todo proceso del ejercicio de los derechos y deberes ciudadanos y en la creación de una particular identidad local. Algunos estudiosos sociales consideran que mantener el estatus actual es lo que más daño hace al proceso de creación de la identidad nacional y de un proyecto-país propio.

Actualmente, la isla cuenta con cuatro partidos políticos reconocidos: el Partido Popular Democrático, que defiende el Estado Libre Asociado y la Libre Asociación como opción política; el Partido Nuevo Progresista, que promueve la integración plena como estado 51 de la Unión Americana y el Partido Independentista Puertorriqueño (PIP), que propugna por la independencia.

El pueblo boricua, así como las y los inmigrantes, han creado altos niveles de dependencia de los programas de asistencia social del gobierno de Estados Unidos. De tal manera que se ha creado lo que podríamos llamar  un clientelismo y una dependencia no sana de estos programas. 

Esta situación incentiva a muchos habitantes locales a no empeñarse en trabajar o en buscar empleo y a no asumir ciertos trabajos que de alguna manera asume la comunidad inmigrante, siendo la dominicana la de mayor número.
La diáspora dominicana que vive en Puerto Rico tiene un papel socio-político que jugar. No solo debe reducirse a asumir los trabajos más pesados, en la construcción y en los servicios que no quieren hacer los del lugar, sino que está llamada a asumir un compromiso ético-político con el destino de esta sociedad que los ha acogido y que necesita definir su identidad y su propio proyecto político.

El deseo de los sectores más progresistas de Puerto Rico, así como de quienes queremos ser solidarios con la patria de Eugenio María de Hostos, es que ésta pueda emprender su propio vuelo, y que se pueda articularse con el movimiento social y popular, con los sectores políticos que están generando procesos sociales liberadores en el Caribe y América Latina; para eso es necesario definir un estatus que le permita ser agente de su propio destino. Por eso el cantautor cubano Pablo Milanés, en una de sus canciones más significativas y refiriéndose a Puerto Rico,  expresó: “Siguiendo el mismo camino nos volvemos a encontrar, para juntos reclamar que se cambie tu destino (…). Puerto Rico, ala que cayó al mar, que no pudo volar; yo te invito a mi vuelo y buscamos juntos el mismo cielo”.



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