La educación ética y
ciudadana. Urgencia y pertinencia.
Franklin Pimentel-Torres,
26-6-2015
En el contexto de la actual
sociedad dominicana, isleña, caribeña, latinoamericana y mundial hablar de
conductas éticas, sustentadas en valores
como la responsabilidad, el servicio, la honestidad, la solidaridad y de actuaciones
que asumen un compromiso ciudadano son temáticas relegadas a un segundo plano.
En el contexto nacional
dominicano, en el marco de la imposición del proyecto neo-liberal capitalista,
la formación ética y ciudadana es una temática que no se suele abordar en su justa
dimensiones, y cuando se le aborda con frecuencia se le desnaturaliza. Por eso aunque
se hable de ética profesional en las universidades, de ética docente en el
mundo de la educación, de ética de los funcionarios públicos en la
administración pública, o de ética del periodismo, en la mayor parte de los
casos esa formación no impacta significativamente la vida de las personas, las
familias, las comunidades y el país.
La primera escuela para
la formación ética y ciudadana tendría que ser el ambiente familiar. Pero conocemos
las dificultades de nuestras familias para educar en conductas éticas a las
nuevas generaciones, cuando muchas veces las personas adultas, madres, padres,
tutores, parientes, no son referentes éticos para las y los jóvenes,
adolescentes, niños y niñas.
El segundo lugar más
importante para la formación ética y ciudadana tendría que ser la escuela; sin
embargo en la escuela hay múltiples debilidades en este sentido; entre éstas podemos
señalar como un problema real el hecho de que la mayor parte de las y los directivos
y docentes, carecen de una ética comprometida, asumida y de un compromiso ciudadano real, en sus
respectivas comunidades y contextos.
Desde la implementación
del primer Plan Decenal de Educación (1992), las altas instancias del
Ministerio de Educación, influidas por las orientaciones e imposiciones neoliberales
de organismos internacionales como el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la Organización para la Cooperación y el
Desarrollo Económicos (OECD) o por universidades privadas locales, que
funcionan como empresas al servicio del gran capital nacional y extranjero, relegan
a un segundo plano, todo lo relacionado con la formación ética y ciudadana.
En el currículo elaborado
en el primer Plan Decenal de Educación (1992) se dejó fuera como asignatura
curricular todo lo relacionado con la formación ética y ciudadana. Por reclamo
de la sociedad se incorporó mediante la resolución 3-99 (1999) la asignatura de
moral y cívica. Pero la cosa no queda ahí, sino que en la actual revisión
curricular que se está realizando en el MINERD se ha definido la competencia ética
y ciudadana, entre otras 7; sin embargo a ésta se la trata como un simple eje
transversal. De hecho en el currículo del Nivel Básico que ya ha sido revisado
y actualizado, se ha dejado fuera la asignatura de educación moral y cívica. Y
esto no parece suceder por pura casualidad; pareciera ser una decisión
sustentada en motivaciones bien pensadas y programadas por quienes están
definiendo las políticas educativas en estos momentos.
Las iglesias cristianas y
otros grupos religiosos tendrían también un papel importante en la formación
ética y ciudadana. Sin embargo, la mayor parte de estos grupos se reducen a
educar a su gente para responder a las normas y tradiciones de sus grupos
religiosos; en ese sentido son eclesio-céntricos. Y en la mayor parte de los
casos esa educación y sus tradiciones morales no llegan a la categoría de ser
una formación ética y ciudadana, ni asumir conductas ético-políticas
sustentadas en valores universales, en donde se prioriza lo público, sobre lo
privado y lo comunitario y familiar sobre lo personal. Por eso hay mucha gente
que se declara religiosa y al mismo tiempo reproduce las mismas conductas y actitudes
egoístas y corruptas de quienes solo priorizan sus intereses personales y/o
partidarios.
Los medios de
comunicación serían también instrumentos válidos para la formación ética y
ciudadana. Sin embargo, la mayor parte de los medios existentes son simples
empresas que forman parte de poderosos grupos económicos que solo les interesa
aumentar sus capitales y por tanto invisibilizan lo relacionado con la formación
ética y ciudadana, la educación para la justicia, pues eso atentaría contra sus
intereses económicos y corporativos.
En el contexto dominicano
hay iniciativas diversas que están promoviendo la educación ética y ciudadana
crítica; entre estas organizaciones podemos señalar a Participación Ciudadana,
El Centro Cultural Poveda, El Centro
Bonó, El Consocio de Educación Cívica,
la Fundación Masada, entre otras.
Con la intención de dar
un aporte significativo a la educación ética, axiológica y ciudadana de diversos
sectores de la sociedad dominicana surge la Red de Educación Ética y Ciudadana
(REDETYC). Por eso este sábado, 27 de junio,
se realizará la asamblea constitutiva de esta organización de la
sociedad civil, después de un período de tres años en que se han ido poniendo
las bases teóricas, organizativas y programáticas de la misma. Tiene como
propósito: “Promover
e incentivar la formación ética, axiológica, ciudadana y política, con la
articulación de actores, actoras y organizaciones e instituciones educativas y
comunitarias, nacionales, caribeñas, latinoamericanas y mundiales, para
contribuir con la construcción de una sociedad inclusiva, justa y solidaria en
el marco del paradigma de la Vida Digna”.
En definitiva la REDETYC
pretende,- articulada con otras organizaciones e instituciones sociales que
vienen haciendo un trabajo de formación ética y ciudadana continua -, dar un
aporte significativo a una tarea social que requiere especial cuidado y
atención en la actual sociedad dominicana; pues la crisis ética, ciudadana,
económica, social y política existente requiere de la formación de conciencias
críticas, indignadas, capaces de aportar a la gestación y al desarrollo de un
proyecto de sociedad justa, equitativa, inclusiva y democrática.
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