Franklin
Pimentel Torres - 24
de marzo de 2018 –
El pasado miércoles 21 de marzo,
al despuntar la primavera, se conmemoró, a nivel mundial, el “Día Internacional de la Eliminación de la Discriminación
Racial”. La página de las Naciones Unidas confirma que el racismo es un
problema global, aunque en cada país tengan sus características propias: “El
racismo, la xenofobia y la intolerancia son problemas comunes en todas las
sociedades. De igual manera, las prácticas discriminatorias —dirigidas
especialmente contra migrantes, refugiados y afrodescendientes— son
frecuentes”.
Para el pasado miércoles 21 había
sido convocado un encuentro, en el parque Duarte, en la ciudad colonial de
Santo Domingo, contra el racismo, la xenofobia, y el odio contra los
inmigrantes haitianos, así como contra los dominicanos y dominicanas negros, de
origen haitiano, convertidos en apátridas por la fatídica sentencia 168-13 del
Tribunal Constitucional. El encuentro no se hizo a la hora prevista, que era a
las 5:00 p.m., porque sus convocantes tuvieron que cambiar el horario al
enterarse de que un grupo de neo-nacionalistas se estaba preparando para
boicotear e impedir la realización del encuentro en lugar previsto. No
obstante, el encuentro se realizó en torno a las 9:30 a.m. aunque un oficial de
la policía municipal intentó impedir la realización del encuentro y hasta el
despliegue, en aquel lugar, de un cartel que decía: “El racismo nos mata”.
No me enteré a tiempo de que el
encuentro había sido suspendido y junto a mi compañera nos apersonamos al
parque Duarte, a la hora que originalmente había sido convocado el encuentro.
Nuestra sorpresa fue que allí no nos encontramos con nuestros compañeros y
compañeras de lucha de las organizaciones populares, sino que en el parque
había un grupo de personas reunidas que había cubierto el monumento de Juan
Pablo Duarte de una serie de carteles y letreros de tipos racistas, xenófobos
(bien confeccionados y hechos en imprenta), contra los inmigrantes haitianos y
sus defensores. Además, en la acera de en frente habían puesto un camión lleno
de bocinas, desde donde se proferían todo tipo de mensajes racistas y
xenófobos. A ese grupo no solo se les permitió llenar de letreros el entorno de
la estatua del patricio J.P. Duarte, sino que, según me comentó uno de los
participantes, ellos contaban con el permiso del ayuntamiento para hacer la
actividad, mientras que allí no apareció ningún funcionario del ayuntamiento
que impidiera tal manifestación. Al mismo tiempo, presenciamos como fueron
sacados del parque dos jóvenes que habían preparado una especie de teatro en
contra del racismo y de la esclavitud de los negros.
En las
últimas semanas se ha retomado el debate sobre el odio y el racismo en el
territorio isleño, sus raíces históricas, sus causas y sus consecuencias.
Algunos de los artículos publicados en diferentes medios buscan aportar al
debate. Entre éstos, recomiendo la lectura de los siguientes: “El origen del
racismo dominicano”, (E.
Jorge Prats, http://hoy.com.do/el-origen-del-racismo-dominicano-2/); “Un llamado
contra el racismo y el odio”, (A.
Stanley, https://acento.com.do/2018/opinion/8548969-llamado-racismo-odio/), “Racismo de Estado
en República Dominicana”, (A.
Pérez, https://www.telesurtv.net/opinion/Racismo-de-Estado-en-Republica-Dominicana-20150711-0055.html), “Pastoral Católica
de Migrantes pide cese del antihaitianismo, el antidominicanismo, la xenofobia
y el racismo a ambos lados de la frontera”, (https://acento.com.do/2018/actualidad/8548949-pastoral-catolica-migrantes-pide-cese-del-antihaitianismo-antidominicanismo-la-xenofobia-racismo-lados-la-frontera/), ¿Qué es
racismo? (M. Bosch, https://acento.com.do/2018/opinion/8548106-que-es-racismo-i/), Reclaman en R. Dominicana ley para eliminar
racismo y discriminación,(http://www.7dias.com.do/portada/2018/03/21/i241382_reclaman-dominicana-ley-para-eliminar-racismo-discriminacion.html#.WrP9RujwbIU), “Una República
Dominicana libre de racismo (y corrupción)”, (A.
Alcántara, https://acento.com.do/2018/opinion/8548519-una-republica-dominicana-libre-racismo-corrupcion/); “Racismo y antihaitianismo en República
Dominicana” (R. Moreta, http://almomento.net/racismo-y-antihaitianismo-en-republica-dominicana/), “El racismo en
la Republica Dominicana”, (A.
Pimentel, http://visionglobal.over-blog.com/article-29805673.html).
Juan
Bosch, maestro de ética y de política al servicio de los mejores intereses de
los “hijos e hijas de Machepa”, desde el exilio cubano, en 1943, en una carta
dirigida a unos intelectuales dominicanos a los que consideraba imbuidos de
racismo y antihaitianismo; les decía: “Me refiero a la actitud mental y moral de
Uds. – y por tanto de la mejor parte de mi pueblo – frente a un caso que a
todos nos toca: el haitiano (…). Los he oído a Uds. expresarse, casi con odio
hacia los haitianos, y me he preguntado cómo es posible amar al propio pueblo y
despreciar al ajeno; cómo es posible querer a los hijos de uno al tiempo que se
odia a los hijos del vecino, así, sólo porque son hijos de otros. Creo
que Uds. no han meditado sobre el derecho de un ser humano, sea haitiano o
chino, a vivir con aquel mínimo de bienestar indispensable para que la vida no
sea una carga insoportable; que Uds. consideran a los haitianos punto menos que
animales, porque a los cerdos, a las vacas, a los perros no les negarían Uds.
el derecho de vivir…”
Bosch
continuó exponiendo en su carta sus más profundas convicciones: “Pero
creo también que Uds. sufren una confusión; que Uds. han dejado que el juicio
les haya sido desviado por aquéllos que en Haití y en la República Dominicana
utilizan a ambos pueblos para sus ventajas personales. Porque eso es lo que
ocurre, amigos míos. Si me permiten he de explicárselo: El pueblo
dominicano y el pueblo haitiano han vivido desde el tiempo de la colonización
hasta hoy – o desde que se formaron hasta la fecha – igualmente sometidos en
términos generales (…). Ahora bien, así como el estado de ambos pueblos
se relaciona, porque los dos padecen, así también se relacionan aquéllos que en
Santo Domingo igual que en Haití explotan al pueblo, acumulan millones, privan a
los demás del derecho de hablar para que no denuncien sus tropelías, del
derecho de asociarse políticamente, para que no combatan sus privilegios, del
derecho de ser dignos para que no echen por el suelo sus monumentos de
indignidad. No hay diferencia fundamental entre los dominicanos y los haitianos
de la masa como no hay diferencia fundamental entre los
dominicanos y los haitianos de la clase dominante”.
El debate sobre el racismo y el odio xenófobo en el territorio
isleño tendrá que seguir abierto. Mientras tanto, asumamos la invitación hecha
recientemente por la Organización de las Naciones Unidas (ONU): “A los Estados
se les insta a
que tomen medidas integrales para combatir el racismo, la discriminación
racial, la xenofobia y la intolerancia, así como que promuevan la tolerancia,
la inclusión, la unidad y el respeto a la diversidad (…). Pues cada día, todos
nosotros podemos alzarnos contra los prejuicios raciales y las actitudes de
intolerancia. En diciembre de 2018 se cumple el 70º aniversario de la Declaración
Universal de los Derechos Humanos; celébralo sumándote a la lucha
contra el racismo y defendiendo los derechos humanos”.
No hay comentarios:
Publicar un comentario