Por: Isabel Vargas.Publicado 8 marzo 2018
https://www.telesurtv.net/opinion/Lo-dificil-de-ser-mujer...-en-el-Dia-Internacional-de-la-Mujer-20180308-0020.html
El Día
Internacional de la Mujer reconoce la lucha de las sus derechos
Cada 8 de marzo pululan por todos lados floridos discursos
acerca de aquella tragedia en la que 142 trabajadoras textiles murieron
incineradas ante su osadía de querer salir a participar de las protestas
obreras para exigir mejores condiciones de vida. Discursos van y vienen, es
temporada para las vendedoras de rosas y los moteles; al igual que el día de la
secretaria y las celebraciones de amor y amistad, se atestan de amantes que
quieren demostrarles a sus mujeres cuánto las desean envolviéndolas en cobijas
blancas y toallas mal olientes atestadas de supuesto amor.
Es día de la mujer, la radio parlotea sobre lo fuertes, bellas,
dulces y heroicas mujeres, intentan nombrarlas a todas y, mientras, promocionan
lociones, ropas y zapatos. El WhatsApp atesta los teléfonos con hermosos
mensajes de mujeres para mujeres que enfatizan en que si eres hombre también lo
puedes reenviar. Suenan canciones que nos hablan sobre qué es ser mujer o de la
libertad que goza de hacer lo que se proponga. Qué bonitas tonadas, tan
alegóricas y pegajosas, “un mujerón es la que carga agua en galón”, dicen.
Son millones de las mujeres que, por las necesidades en su
hogar, el abandono marital, las condiciones de vida maltrechas, han osado dejar
sus casas, hijos y cocina, por lugares de producción diversos. Las mujeres son
una gran fuerza de trabajo en el sistema de producción, son entregadas a lo que
hacen, dedicadas a lograr lo que se proponen, suelen ponerse de lado para
beneficiar a otros, sin dudarlo, confiadas en que sus esfuerzos serán
recompensados y reconocidos. No paran de idear una y mil formas para sacar sus
proyectos adelante; por esto les parece tan incómodo cuando quedan embarazadas
y deben otorgarles tres meses de maternidad.
Pero, ¡qué difícil es ser mujer en el Día Internacional de la
Mujer!, ¿cuántas podrían escoger qué hacer o qué no hacer en este día? A nivel
mundial se propone un paro internacional de mujeres, se habla de la
internacional feminista. Y surge la pregunta: ¿Qué seria del mundo si todas las
mujeres se propusieran realmente parar? Pero, es igual a cuando los esclavos
recibían de manos de sus esclavistas los títulos reales que compraban y
otorgaban su libertad: “¿y quién va a hacer la comida de mi amo?”, replicaban
las negras cocineras… ¿Quién atenderá a los niños? ¿Quién cumplirá con los
deseos laborales de su jefe? ¿Quiénes cocinarán? ¿Quiénes lavarán las ropas?
¿Quiénes asearán las casas? ¿Quién satisfacerá las necesidades de hijos e
hijas, hermanos, padres, jefes?
Nadie se imagina un mundo sin mujeres (otra
frase de cajón en los discursos de esta fecha), nadie se imagina ver
desaparecer a las mujeres. Sin embargo, cada quince a treinta días sabemos de
noticias de mujeres que son asesinadas a manos de sus maridos, esposos o
amantes; a manos de fuerzas oscuras que no les perdonan que se conviertan en
lideresas; mujeres que mueren por falta de hospitales o por mala atención
médica; mujeres que mueren en los campos y en las ciudades a causa del hambre,
por no contar con condiciones óptimas y sanitarias para atender su decisión de
no parir con más hijos este mundo de grandes brechas de desigualdad y sin
garantías para el buen vivir. Mueren y mueren, son asesinadas, son señaladas,
estigmatizadas, menospreciadas. Si gritamos nos callan, si denunciamos nos
invisibilizan, si pensamos nos señalan.
Resuenan los aplausos. ¡Feliz Día de la Mujer! Picos van y
vienen. Uno que otro aprovecha el jolgorio para que el pico quede bien
esquineado en el borde de los labios. Todos ríen. Todos comen. Todos bailan.
Los poemas, en todo caso, bien vuelven a generar aplausos. Los actos políticos
intentan reconocer el valor de la mujer en la lucha y se inicia una casi
interminable lista de unas diez o quince mujeres heroicas: manuelas, marías, gringas,
rusas, colombianas, poetisas, obreras y artistas, blancas, negras e indias,
todas deben de ser nombradas… ¿Quién falta? No, creo que son todas. Las copas
rechinan. ¡Salud! (A pesar del inhumano e infame sistema que cree que las
mujeres somos un número de factura más).
Los eventos en honor a las mujeres son organizados por mujeres,
quienes meticulosamente han pensado en cada uno de los detalles, pancartas,
convocatorias, invitadas especiales. Sin olvidar las cartas de apoyo y
solidaridad a instituciones y organizaciones que, desde sus juntas directivas,
determinarán algún pequeño aporte, como buenos cristianos, para poder tener
tranquilo su espíritu gracias a su contribución a tan noble causa.
Cientas caminaran por las calles, a algunas se les ocurrirá destapar
sus pechos en plena vía pública para intentar mandar un mensaje. Se atestarán
las vías con ríos caudalosos de siluetas femeninas. En todos los colores y
tamaños, con música y arengas, con gritos y cantos, en un solo desfile ante la
mirada atónita de todos, quienes se deleitarán tratando de encontrar la belleza
de su predilección.
Hace
ya un año, osé tomar una decisión, por fuera de permisos concretos, pero
cobijada bajo el discurso de “las farianas estamos en paro”, y basé mi discurso
en la idea de invitar a cada una de las asistentes en la urgente necesidad de
seguir nuestros impulsos, de no dejar ser coercitivas por nosotras mismas o por
otros, hablándoles a todas en nombre de las “innombrables”. Me urgía decirles
que nosotras las farianas no dejaríamos de lado nuestra lucha, que seguiríamos
adelante, para que tarde que temprano pudiésemos encontrarnos en las calles,
tarimas y actos célebres, junto a ellas, mujeres constructoras de historia,
porque somos nosotras quienes movemos en gran medida el mundo, pero también
quienes hemos puesto freno de mano en el desarrollo y cambio de este, todo por
el qué dirán y el miedo.
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