La inspiración de las Mirabal y la lucha por la vida digna de las
mujeres
Es una realidad palpable a nivel internacional, y en particular en
América Latina y el Caribe, la violencia familiar y social contra las mujeres,
así como contra las niñas y los niños.
Franklin Pimentel Torres - 25 de
noviembre de 2017
Este 25 de noviembre se celebra el día internacional de la lucha por la
eliminación de la violencia contra las mujeres. Sin embargo la violencia y
asesinato de las hermanas Mirabal, el 25 de noviembre del 1960, no se trató de
un caso aislado de violencia machista contra estas comprometidas ciudadanas.
Ellas fueron víctimas de los excesos de un sistema de poder y de terror
articulado sobre la base del poder económico, político y patriarcal de Rafael
L. Trujillo y su corte.
Es una realidad palpable a nivel internacional, y en particular en
América Latina y el Caribe, la violencia familiar y social contra las mujeres,
así como contra las niñas y los niños. Sin embargo no se trata solo de hechos
aislados, ni se deben tomar en cuenta solo los casos que terminan con la muerte
violenta de las mujeres. Es necesario tener en cuenta las causas sociales,
económicas y políticas que generan un ambiente de violencia contra las mujeres
en la familia, en el mundo laboral, en las relaciones sociales y hasta en las
familias y organizaciones que asumen algún tipo de acción orientada a lograr el
buen trato de las mujeres, así como de las niñas y niños.
A nivel internacional la ONU ha lanzado este año la campaña ÚNETE por el
buen trato a las mujeres. Según ha planteado este organismo mundial,
dicha iniciativa buscar reforzar el compromiso de los gobiernos y de los
sectores sociales comprometidos con un mundo sin violencia para todas las
mujeres y las niñas, al tiempo que se ocupa en primer lugar de las personas más
marginadas y desatendidas, entre otras, las personas refugiadas, migrantes, las
minorías, los pueblos indígenas y las poblaciones afectadas por el conflicto y
los desastres naturales. Como en años anteriores, ÚNETE invita a «pintar
el mundo de naranja»,usando este color como símbolo de un futuro más brillante y
sin violencia de género.
La campaña ÚNETE está proponiendo 16 días de activismo contra la violencia de género que
tiene por objetivo sensibilizar y movilizar al público en todo el mundo para
lograr un cambio relacionado con la necesidad de parar la violencia de género y
mejorar las condiciones de vida de las mujeres y las niñas. Estos 16 son los
que transcurren entre el 25 de noviembre y 10 de diciembre, Día
de los Derechos Humanos. La campaña de este año se celebra bajo el
tema: «Que nadie se quede atrás: pongamos fin a la violencia
contras las mujeres y las niñas»
A nivel nacional diversos colectivos han estado organizando durante este
mes de noviembre, adoptado como mes de la familia, actividades para llamar a la
atención sobre la necesidad urgente de la eliminación de la violencia contra
las féminas, al mismo tiempo que parecen aumentar los feminicidios y los
niveles de crueldad hacia las mujeres. En ese sentido podemos señalar la marcha
organizada por el Ministerio de la Mujer con el apoyo de otros organismos
estatales y las diferentes actividades organizadas por los colectivos de
mujeres, como la marcha que se realizará hoy en la zona de El Carril de Haina,
en la provincia San Cristóbal y que ha sido organizada por la Junta de Mujeres
Mamá Tingó
La violencia social que arrompa a la sociedad dominicana y a las sociedades
latinoamericanas y caribeñas es sistémica, aunque evidentemente afecta más a
las mujeres, las niñas, los niños, así como las y los envejecientes y en
partícular los/as de los sectores sociales más empobrecidos. Esta violencia
tiene profundas raíces sociales, económicas y políticas. Por lo tanto, el tema
tiene que ser tratado como un desafío a las políticas públicas gubernamentales
y como un compromiso social de las organizaciones e instituciones sociales por
el mejoramiento de las condiciones de vida de la población y en particular de
los sectores sociales más marginados. De hecho los niveles de empobrecimiento
en la que viven un porcentaje importante de las familias dominicanas, la
precariedad del servicio de salud y de servicios públicos como el agua, la
electricidad, son también generadores de violencia contras las mujeres.
En esta lucha por una vida digna y en paz de las mujeres, de las niñas y
los niños será vital importancia seguir trabajando en la igualdad de
derechos entre hombres y mujeres, que exige el empoderamiento de las mismas
mujeres y de sus organizaciones, tal como propone el propósito 5 de los
Objetivos de Desarrollo Sostenible, 2030: “Lograr la igualdad entre los géneros
y empoderar a todas las mujeres y las niñas”.
No nos quedemos en actividades superficiales como puede ser participar
en una marcha por la eliminación de la violencia contra las mujeres o en un
conversatorio sobre la problemática o en apoyar durante 16 días la campaña
ÚNETE promovida por la ONU. Es importante el empoderamiento de todos los
sectores críticos de la población sobre esta problemática para asumir prácticas
orientadas a transformar la actual situación.
Las hermanas Mirabal y su ejemplo de compromiso hasta la muerte nos
seguirá sirviendo de inspiración para continuar en el camino, luchando por una
sociedad de iguales que incluya a mujeres, niñas, y niños, como cuestión de
derechos, tal como proclama en su canto la cantautora nicaragüense Norma Gadea:
“la respuesta es el respeto, la respuesta es la igualdad, que respeten nuestro
cuerpo, que respeten nuestra voz; que respeten mis deseos cuando yo digo que
no; que no me levanten la mano, ni me levanten la voz… exijo que el mundo
cumpla mis derechos de mujer…”[1]
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