Franklin Pimentel Torres, 6-10-2017
En nuestro artículo de la
semana pasada reflexionábamos sobre el legado de J. Bosch como referente ético
y político y fundador de dos partidos políticos, concebidos ambos originalmente
como instrumentos al servicio del proyecto de la liberación del pueblo
dominicano y la articulación de una sociedad justa, democrática e inclusiva.
Entre los partidos
políticos mayoritarios hay dos, PLD y PRD en cuya génesis estuvo presente J.
Bosch como fundador, formador y/o referente ético y político. La pregunta sería
si algunos de esos discípulos y discípulas que luego se convirtieron en
funcionarios públicos, en presidentes y en miembros de grupos económicos
partidarios y corporativos, en educadores o educadoras, son recuperables para
volver a involucrarse en un proyecto-país sustentando en la doctrina y en la
práctica política del Boschismo.
Recientemente la actual
ministra de la MESCYT Alejandrina Germán,[1]
quien es secretaria de formación del PLD, dio unas declaraciones que han
merecido el comentario de periodistas y analistas sociales. Refiriéndose a la
pérdida de identidad de muchos de las y los miembros del PLD, señaló: “Hay que
tener presente lo que aprendimos, porque una de la cosa más importante del PLD
es el lema de “servir al partido para servir al pueblo”, y se supone que los
peledeístas tenemos que aprender a desprendernos de los intereses personales y
saber que los intereses colectivos están por encima de los individuales, y en
esa parte debemos reconocer que hemos perdido mucho, porque el peledeísta del
año 73, de los años 70 y 80 no es el peledeísta de ahora, ya no se ve el
altruismo, la vocación de servicio”.
Ya en otra ocasión Alejandrina Germán,[2]
secretaria de formación del PLD, había
hecho unas declaraciones parecidas a las señaladas más arriba en un programa de
televisión: “El principal problema de las organizaciones políticas, incluyendo
al Partido de la Liberación Dominicana (PLD), es que el altruismo, la
solidaridad, la vocación del servicio, la lealtad al partido han sido
sustituidos por el individualismo”.
El cuestionamiento se podría extender también a los discípulos y
discípulas originarios de Bosch articulados en el PRD y el PRM, con algunas
honrosas excepciones, como es el caso de la diputada Faride Raful, quien, desde
la Cámara de Diputados, ha dado muestra
de apego a principios éticos y ciudadanos en el desempeño de sus funciones.
Aunque tanto el PLD, como el PRD dicen tener escuelas de
formación política, la verdad es que se trata de instituciones que
evidentemente han abandonado los procesos de formación interna, pues realmente
se han constituido en grandes corporaciones económicas, cuyo funcionamiento
interno no resisten ningún tipo de análisis crítico, ético y político.
Según declaró Alejandrina Germán, en el octavo congreso del PLD
se aprobó un nuevo programa de formación política. ¿Pero se pondrá en práctica?
¿Se estarían reviviendo los círculos de estudios? ¿Cómo se podría plantear
modelos y referentes para las nuevas generaciones cuando las cúpulas del poder
se han convertido en una corporación de personas multimillonarias, involucradas
en actos de corrupción pública y privada, que no serían capaces de justificar
tanto las fortunas personales como las corporativas?
Puede darse el caso de que algunas personas que pertenecen a los
partidos mayoritarios que están en el poder: PLD, PRD y PRM, ejerzan, en
lugares específicos, sus funciones apegados a la ética y a los principios
generadores de una mejor calidad de vida para toda la población dominicana. No
obstante, una persona como el actual ministro de educación, Andrés Navarro, por
ejemplo, que en su gestión en la Cancillería intentó ejercer una gestión
apegada a principios éticos y que ahora en el Ministerio de Educación está
haciendo el mismo intento, ¿logrará los resultados esperados en una estructura
marcada por el clientelismo, el oportunismo y la corrupción?
Los discípulos y discípulas de Juan Bosch que quieran volver a
las fuentes del boschismo tendrán que contemplar la posibilidad de articularse
en un nuevo proyecto político que recupere la ética la mística y las prácticas
originales, porque el intento individual o grupal de hacer transformaciones al
interior de una estructura pervertida se puede reducir a un mero esfuerzo
personal y coyuntural que puede dar resultados muy limitados. Pues la tarea de construir
el proyecto actualizado del gobierno de la Revolución Ciudadana, inspirado en
la Constitución del 1963, demanda de una nueva estructura partidaria, inspirada
en la ética y en el compromiso con un proyecto colectivo de bienestar común, pues,
tal como señaló Jesús de Nazaret, “no es oportuno ponerle un remiendo nuevo a una
ropa vieja”.
[1] Rafael Alonso Rijo. 28 Septiembre, 2017. Alejandrina Germán afirma los peledeístas han perdido altruismo. Disponible: http://www.elcaribe.com.do/2017/09/28/alejandrina-german-afirma-los-peledeistas-han-perdido-altruismo/
[2] Alejandrina dice actualmente nadie piensa en el país,
sino en sus beneficios particulares.22 junio, 2016. Disponible: http://elnacional.com.do/alejandrina-dice-actualmente-nadie-piensa-en-el-pais-sino-en-sus-beneficios-particulares/
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