sábado, 25 de noviembre de 2017

La inspiración de las Mirabal y la lucha por la vida digna de las mujeres

La inspiración de las Mirabal y la lucha por la vida digna de las mujeres
Es una realidad palpable a nivel internacional, y en particular en América Latina y el Caribe, la violencia familiar y social contra las mujeres, así como contra las niñas y los niños.

Franklin Pimentel Torres - 25 de noviembre de 2017

Este 25 de noviembre se celebra el día internacional de la lucha por la eliminación de la violencia contra las mujeres. Sin embargo la violencia y asesinato de las hermanas Mirabal, el 25 de noviembre del 1960, no se trató de un caso aislado de violencia machista contra estas comprometidas ciudadanas. Ellas fueron víctimas de los excesos de un sistema de poder y de  terror articulado sobre la base del poder económico, político y patriarcal de Rafael L. Trujillo y su corte.
Es una realidad palpable a nivel internacional, y en particular en América Latina y el Caribe, la violencia familiar y social contra las mujeres, así como contra las niñas y los niños. Sin embargo no se trata solo de hechos aislados, ni se deben tomar en cuenta solo los casos que terminan con la muerte violenta de las mujeres. Es necesario tener en cuenta las causas sociales, económicas y políticas que generan un ambiente de violencia contra las mujeres en la familia, en el mundo laboral, en las relaciones sociales y hasta en las familias y organizaciones que asumen algún tipo de acción orientada a lograr el buen trato de las mujeres, así como de las niñas y niños.
A nivel internacional la ONU ha lanzado este año la campaña ÚNETE por el buen trato a las mujeres. Según ha planteado este organismo mundial,  dicha iniciativa buscar  reforzar el compromiso de los gobiernos y de los sectores sociales comprometidos con un mundo sin violencia para todas las mujeres y las niñas, al tiempo que se ocupa en primer lugar de las personas más marginadas y desatendidas, entre otras, las personas refugiadas, migrantes, las minorías, los pueblos indígenas y las poblaciones afectadas por el conflicto y los desastres naturales. Como en años anteriores, ÚNETE invita a «pintar el mundo de naranja»,usando este color como símbolo de un futuro más brillante y sin violencia de género.
La campaña ÚNETE está proponiendo  16 días de activismo contra la violencia de género que tiene por objetivo sensibilizar y movilizar al público en todo el mundo para lograr un cambio relacionado con la necesidad de parar la violencia de género y mejorar las condiciones de vida de las mujeres y las niñas. Estos 16 son los que transcurren entre el 25 de noviembre y 10 de diciembre, Día de los Derechos Humanos. La campaña de este año se celebra bajo el tema: «Que nadie se quede atrás: pongamos fin a la violencia contras las mujeres y las niñas»
A nivel nacional diversos colectivos han estado organizando durante este mes de noviembre, adoptado como mes de la familia, actividades para llamar a la atención sobre la necesidad urgente de la eliminación de la violencia contra las féminas, al mismo tiempo que parecen aumentar los feminicidios y los niveles de crueldad hacia las mujeres. En ese sentido podemos señalar la marcha organizada por el Ministerio de la Mujer con el apoyo de otros organismos estatales y las diferentes actividades organizadas por los colectivos de mujeres, como la marcha que se realizará hoy en la zona de El Carril de Haina, en la provincia San Cristóbal y que ha sido organizada por la Junta de Mujeres Mamá Tingó
La violencia social que arrompa a la sociedad dominicana y a las sociedades latinoamericanas y caribeñas es sistémica, aunque evidentemente afecta más a las mujeres, las niñas, los niños, así como las y los envejecientes y en partícular los/as de los sectores sociales más empobrecidos. Esta violencia tiene profundas raíces sociales, económicas y políticas. Por lo tanto, el tema tiene que ser tratado como un desafío a las políticas públicas gubernamentales y como un compromiso social de las organizaciones e instituciones sociales por el mejoramiento de las condiciones de vida de la población y en particular de los sectores sociales más marginados. De hecho los niveles de empobrecimiento en la que viven un porcentaje importante de las familias dominicanas, la precariedad del servicio de salud y de servicios públicos como el agua, la electricidad, son también generadores de violencia contras las mujeres.
En esta lucha por una vida digna y en paz de las mujeres, de las niñas y los niños  será vital importancia seguir trabajando en la igualdad de derechos entre hombres y mujeres, que exige el empoderamiento de las mismas mujeres y de sus organizaciones, tal como propone el propósito 5 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, 2030: “Lograr la igualdad entre los géneros y empoderar a todas las mujeres y las niñas”.
No nos quedemos en actividades superficiales como puede ser participar en una marcha por la eliminación de la violencia contra las mujeres o en un conversatorio sobre la problemática o en apoyar durante 16 días la campaña ÚNETE promovida por la ONU. Es importante el empoderamiento de todos los sectores críticos de la población sobre esta problemática para asumir prácticas orientadas a transformar la actual situación.
Las hermanas Mirabal y su ejemplo de compromiso hasta la muerte nos seguirá sirviendo de inspiración para continuar en el camino, luchando por una sociedad de iguales que incluya a mujeres, niñas, y niños, como cuestión de derechos, tal como proclama en su canto la cantautora nicaragüense Norma Gadea: “la respuesta es el respeto, la respuesta es la igualdad, que respeten nuestro cuerpo, que respeten nuestra voz; que respeten mis deseos cuando yo digo que no; que no me levanten la mano, ni me levanten la voz… exijo que el mundo cumpla mis derechos de mujer…”[1]
[1] N. Gadea, Mis derechos de mujer. Disponible en: https://www.youtube.com/watch?v=m6CMO-siHH4


sábado, 18 de noviembre de 2017

Despertar de la conciencia ciudadana en la lucha contra la corrupción y la impunidad

Despertar de la conciencia ciudadana en la lucha contra la corrupción y la impunidad

Franklin Pimentel Torres, 17-11-2017

En las últimas semanas han salido a la luz varios informes de análisis y estudios socio-políticos que nos arrojan datos significativos que nos ayudan a entender algunos elementos propios de la realidad social, económica y política de Latinoamericana y de Rep. Dominicana. Entre estos estudios tenemos a disposición el Informe Latinobarómetro 2017, así como las encuestas Gallup-Hoy y Mark Penn.
Los robos, los asaltos y la delincuencia en sentido general (71.3%), así como la corrupción administrativa (34.6%) y la falta de fuentes de trabajo (32.5%) aparecen como los tres principales problemas que afectan a los dominicanos y dominicanas, según los resultados de la última encuesta Gallup-Hoy. Le siguen la inflación y el alza del costo de la vida (28.8%). En la encuesta Gallup-Hoy de febrero pasado las y los ciudadanos también percibían a la delincuencia (74%) como uno de los principales problemas, lo mismo que el desempleo (39%) y la inflación (38%). Sin embargo, la corrupción administrativa aparecía en un cuarto lugar, con un (33.6%), pero en la reciente encuesta la corrupción ha pasado a segundo lugar.

Otro elemento importante a destacar es que, según los resultados de la encuesta Mark Penn, publicada el pasado mes de octubre, un extraordinario 58% de las personas encuestadas se declaró independientes; es decir no miembros o simpatizantes de un partido. En enero de 2016 era solo un 36%. Ahora apenas un 29%, por ejemplo, se declara miembro o simpatizante del PLD, el partido mayoritario, cuando en enero de 2016 era un 41%, lo que quiere decir que muchos peledeístas han pasado a ser independientes, quizás disgustados porque un pequeño grupo dentro del partido ha acaparado los cargos y el dinero fruto de la corrupción. Es lo que algunos llaman el “efecto Félix Bautista, OISOE, Díaz Rúa, Diandino Peña u Odebrecht”.
Una amplísima mayoría de los ciudadanos, el 89%, califica como muy alarmantes los niveles de corrupción existentes en la sociedad dominicana, según los resultados de la última encuesta Gallup-Hoy. En cuanto a las causas que provocan la corrupción, el 16% la atribuye a la falta de empleos, el 13% a la mala administración de los gobiernos, el 10% a la delincuencia, el 9% al tráfico y consumo de drogas, el 7% a la ambición de la personas por el dinero y el 6% a la impunidad.

Cuando se preguntó sobre el desempeño de algunas instituciones públicas  para enfrentar la corrupción, la encuesta Gallup-HOY  revela  que el 68.6% considera como muy malo el desempeño de los partidos; el 60.6% cree lo mismo de los jueces; el 59.3% de la Policía Nacional; el 59% de los fiscales, el 58% de la Presidencia de la República; el 55.7% de la Procuraduría General de la República; el 54.3% del Congreso Nacional y el 52.7% de la Suprema Corte de Justicia. De acuerdo al sondeo, el 45% también considera como muy malo el desempeño de la Cámara de Cuentas y de los ayuntamientos.

El 73% de la población dice que a las personas no les gusta pagar impuestos debido a la corrupción administrativa. El 45% afirma conocer casos de corrupción administrativas sin sanciones. El 34% de los entrevistados dijo que conoce a alguien que tiene un cargo en el Gobierno pero no va a trabajar. Además, la mayoría (66%) afirma que en el Gobierno hay más corrupción que en el sector privado. Y el 53% de las y los electores dicen que en este Gobierno hay más corrupción que en el Gobierno anterior.
Una información discordante con los resultados se hace presente cuando, dos tercios de la población encuestada  (60.2%) estiman que a la hora de votar, a la gente no les importa nada que las y los candidatos sean corruptos. Aunque un 37% considera que sí les importa. Otro elemento a destacar es que el 31% de los votantes que conocen actos de corrupción se hacen indiferentes a los mismos; el 41% se queda callado o solo habla del tema con sus familiares más cercanos; el 14% lo habla o comenta con cualquiera y solo el 10% lo denuncia a las autoridades. A pesar de esta visión sobre el fenómeno de la corrupción, un 67% de los consultados está esperanzado y cree que sí se puede hacer algo para evitar que haya corrupción, aunque un 31.4% considera que no se puede hacer nada para evitarla.

Cuando se preguntó sobre las instituciones y colectivos que más están aportando en la lucha contra la corrupción el 61.2% de los personas consultadas señaló que la prensa hace un buen trabajo para enfrentar la corrupción. Le siguen las iglesias evangélicas, con 60.8%, y la Iglesia católica con 59.6%.

Según los resultados de la encuesta Mark Penn,  la gran sorpresa ha sido el apoyo y el entusiasmo que suscita la Marcha Verde sobre la cual un muy alto 84% ha oído hablar y de estos, dos terceras partes simpatiza con sus propósitos y estrategias de lucha. Entre los que tienen entre 18 y 24 años esa proporción sube a 77%. Un 69% de los independientes expresaron esa simpatía y aún un 51% de los peledeístas.
En definitiva, aun con sus datos contradictorios, los resultados de estas encuestas señalan que para la gente hay una conexión directa entre el deterioro de la convivencia  social, la corrupción y la impunidad. Esto es un signo esperanzador que indica que la conciencia social y colectiva va avanzando; a esto ha ayudado significativamente el aporte de la Marcha Verde apoyada por diversos sectores y colectivos, con el apoyo decidido de un grupo de periodistas comprometidos.

Queda el desafío de pasar de la palabra a los hechos, para involucrar a más personas en la lucha por el fortalecimiento de la institucionalidad democrática y el uso transparente de los recursos públicos asignados a aquellas instancias e instituciones que deben ejecutar políticas públicas orientadas a fortalecer la calidad de vida de la población y en particular de la más excluida. Esto nos desafía, como personas y como colectivos, a involucrarnos en la tarea de la re-construcción de esta sociedad, sobre la base de una convivencia social fundamentada en el trabajo honesto compartido, la transparencia, y la equidad solidaria.

Los animales, portadores de derechos

Los animales, portadores de derechos
L. Boff, 16-11-2017

La aceptación o no de la dignidad de los animales depende del paradigma (visión del mundo y valores) que cada cual asume. Hay dos paradigmas que vienen de la más remota antigüedad y perduran hasta hoy.

El primero entiende al ser humano como parte de la naturaleza y, junto a ella, un convidado más a participar en la inmensa comunidad de vida que existe hace ya 3.8 mil millones de años. Cuando la Tierra estaba prácticamente terminada con toda su biodiversidad irrumpimos nosotros en el escenario de la evolución como un miembro más de la naturaleza. Ciertamente dotados con una singularidad, la de tener la capacidad de sentir, pensar, amar y cuidar. Esto no nos da el derecho de juzgarnos dueños de esa realidad que nos antecedió y que creó las condiciones para que surgiésemos nosotros. La culminación de la evolución se dio con el surgimiento de la vida, no con el ser humano. La vida humana es un subcapítulo del capítulo mayor de la vida.

El segundo paradigma parte de que el ser humano es el ápice de la evolución y todas las cosas están a su disposición para dominarlas y poder usarlas como bien le plazca. Olvida que para surgir necesitó de todos los factores naturales anteriores a él. El ser humano se juntó a lo que ya existía, no se colocó por encima.

Las dos posiciones tienen representantes en todos los siglos, con comportamientos muy diferentes entre sí. La primera posición encuentra sus mejores representantes en Oriente, con el budismo y en las religiones de la India. Entre nosotros, además de Bentham, Schopenhauer y Schweitzer, su mayor impulsor fue Francisco de Asís (1181-1226), considerado por el Papa Francisco en su encíclica “Sobre el cuidado de la Casa Común” como alguien «que vivía una maravillosa armonía con Dios, con los otros, con la naturaleza y consigo mismo… ejemplo de una ecología integral» (n. 10). Pero este comportamiento tierno y fraterno de fusión con la naturaleza no fue el que prevaleció.

El segundo paradigma, el ser humano “maestro y propietario de la naturaleza”, al decir de Descartes, se hizo hegemónico. Ve la naturaleza desde afuera, no sintiéndose parte de ella sino su señor. Está en la raíz del antropocentrismo moderno. El ser humano dominó la naturaleza, sometió pueblos y explotó todos los recursos posibles de la Tierra, hasta el punto de alcanzar hoy una situación crítica de falta de sostenibilidad. Sus representantes son los padres fundadores del paradigma moderno como Newton, Francis Bacon y otros, así como el industrialismo contemporáneo que trata la naturaleza como una mera exposición de recursos con vistas al enriquecimiento.

El primer paradigma –el ser humano es parte de la naturaleza– vive una relación fraterna y amigable con todos los seres. Se debe ampliar el principio kantiano: no sólo el ser humano es un fin en sí mismo, sino igualmente todos los vivientes y por eso deben ser respetados. Hay un dato científico que favorece esta posición. Al descodificarse el código genético por Drick y Dawson en los años 50 del siglo pasado, se verificó que todos los seres vivos, desde la ameba más originaria, pasando por las grandes selvas y por los dinosaurios y llegando hasta nosotros los humanos, poseemos el mismo código genético de base: los 20 aminoácidos y las cuatro bases fosfatadas. Esto llevó a la Carta de la Tierra, uno de los principales documentos de la UNESCO sobre la ecología moderna, a afirmar que «tenemos un espíritu de parentesco con toda la vida» (Preámbulo). El Papa Francisco es más enfático: «caminamos juntos como hermanos y hermanas y un lazo nos une con tierno afecto al hermano sol, a la hermana luna, al hermano río y a la Madre Tierra» (n. 92). Desde esta perspectiva, todos los seres, en la medida en que son nuestros primos y hermanos/as y poseen su nivel de sensibilidad e inteligencia, son portadores de dignidad y de derechos. Si la Madre Tierra goza de derechos, como afirmó la ONU, ellos, como partes vivas de la Tierra, participan de estos derechos.

El segundo paradigma –el ser humano señor de la naturaleza– tiene una relación de uso con los demás seres y los animales. Si conocemos los procedimientos de matanza de bovinos y de aves quedamos horrorizados de los sufrimientos a los que son sometidos. La Carta de la Tierra nos advierte: «hay que proteger a los animales salvajes de métodos de caza, trampas y pesca que causen sufrimiento extremo, prolongado y evitable» (n. 15b). Ahí recordamos las sabias palabras del cacique Seattle (1854): «¿Que es el hombre sin los animales? Si se acabasen todos los animales, el hombre moriría de soledad de espíritu. Porque todo lo que les sucede a los animales, le sucederá también al hombre. Todo está relacionado entre sí».
Si no nos convertimos al primer paradigma, continuaremos con la barbarie contra nuestros hermanos y hermanas de la comunidad de vida: los animales. En la medida en que crece la conciencia ecológica sentimos cada vez más que somos parientes y como tales nos debemos tratar, como San Francisco con el hermano lobo de Gubbio y con los seres más simples de la naturaleza.        


sábado, 11 de noviembre de 2017

Incidencia de la Revolución Rusa en América Latina y el Caribe


Franklin Pimentel-Torres, 10-11-2017

En esta semana se celebraron los 100 años de la revolución rusa (1917-2017). Por tal motivo fue organizado el pasado martes, 7 de noviembre, en el Paraninfo de Ciencias Jurídicas de la UASD, un seminario titulado: “100 Años de la Revolución Socialista de Octubre y su incidencia en la Sociedad Dominicana”. Dicho seminario fue convocado por varias organizaciones, entre las que podemos mencionar el Instituto de Historia de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO), La Academia de Ciencias de la República Dominicana y la Fundación Juan Bosch, entre otras. 
La revolución rusa de 1917 causó una conmoción mundial y fue posible por el desarrollo de varios factores geo-políticos, ideológicos, sociales y económicos que se vivieron en los países europeos y asiáticos durante la segunda mitad del siglo 19 y la primera mitad del siglo XX.
En la segunda mitad del siglo 19 se habían desarrollado las obras teóricas de dos grandes pensadores y filósofos alemanes: Karl Marx y Friedrich Engels. Estos intelectuales habían desarrollado todo un sistema de análisis económico y político de lo que sucedía en las sociedades en donde se había desarrollado la llamada revolución industrial y sus consecuencias para las masas y para la clase obrera. Es así que en las obras de Marx y Engels se proponía pasar del Estado Capitalista, dominado por la “dictadura de la burguesía” a la “dictadura del proletariado”, en la que los obreros asumirían el poder económico y político, lo cual permitiría,  hacer una transición hacia el Estado comunista, en donde hubiese abolición de la propiedad privada y en donde los medios de producción estuvieran en manos de los obreros.
Tras el desarrollo del proceso revolucionario en Rusia, el último zar, Nicolás II, abdicó (1917) y el poder terminó en manos de los bolcheviques liderados por Vladimir Ilich Ulianov (Lenin), quien sentó las bases para la creación de un Estado de índole comunista o socialista, que luego en 1922 condujo a la creación de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS,1922), que se constituyó en un Estado federal marxista-leninista​ que se desarrolló en la zona de  Eurasia entre 1922 y 1991.
Es de todos conocidos el desmembramiento económico y político de la URSS a inicios de los años 90 del siglo pasado, que tuvo como hecho simbólico el derrumbamiento del muro de Berlín (1989), que dividía las dos Alemanias: la oriental y la occidental.
Para algunos analistas el gran error cometido por el liderazgo que heredó a Lenin y a los líderes de la revolución rusa ha sido su desconexión real con los obreros, con las bases populares, lo que les llevó instalar un capitalismo de Estado, como consecuencia del debilitamiento del proyecto socialista original y  la transición hacia una sociedad capitalista. En este sentido ha afirmado E. Cogol: “No hay duda de la profunda influencia que la Revolución rusa ha tenido en los movimientos sociales, en pensadores-activistas revolucionarios y, de hecho, en diversas revoluciones en América Latina en el siglo pasado. Al mismo tiempo, ha significado una herencia doble, contradictoria: la grandeza de la primera revolución socialista exitosa seguida de su trágica transformación en su opuesto: una sociedad capitalista de Estado”.[1]
La revolución rusa enseñó que era posible, frente a las prácticas destructivas del capitalismo neoliberal que las masas latinoamericanas indignadas y los gremios de obreros en varios países buscaron soluciones a través de la resistencia y la revolución popular. Así, en la segunda mitad del siglo XX podemos hacer mención en América Latina a la revolución sandinista y a la cubana, entre las más significativas. No obstante, fue en Cuba el único país latinoamericano y caribeño en el que se instauró un régimen socialista después de haber vencido, con las fuerzas de las armas y las estrategias militares, al modelo del Estado capitalista que respondía a los intereses del dictador Fulgencio Batista, de su grupo corporativo y de las compañías norteamericanas allí establecidas.
La revolución cubana sobrevive, aun con sus dificultades, después de 58 años. Y aunque durante un tiempo Rusia sirvió de sostén y de apoyo político y económico. A partir de los años 90 se cortó ese apoyo al desarticularse la URSS. Esos años han sido de luchas, de iniciativas que permitan mantener un régimen alternativo al capitalismo neoliberal y de resistencia a pesar del continuo bloqueo económico y político a la que está sometida.
En los primeros años del siglo XXI se han desarrollado en países como Venezuela, Bolivia y Ecuador proyectos sociales, económicos, políticos y culturales que se engloban en el llamado “Socialismo del siglo XXI”, del que el líder venezolano Hugo Chávez fue ideólogo y mentor. Se trata de proyectos que co-existen con una economía capitalista. Los mismos se desarrollan entre avances y retrocesos. No obstante, existe al interior de los movimientos sociales y políticos el intento de crear proyectos alternativos al capitalismo neoliberal, así como al sistema económico y político centralizado y militarizado que existió en la antigua URSS.
Más allá de la lucha entre las potencias mundiales, como las escenificadas por la URSS, los Estados Unidos o el emergente imperio chino, más allá de la implantación de los sistemas capitalistas y socialistas está el desafío de la construcción de unas sociedades organizadas a partir de la satisfacción de las necesidades humanas prioritarias  y de las justas aspiraciones por mantener una convivencia armónica y unas relaciones justas, inclusivas y participativas y respetuosas de la vida toda. En ese sentido tanto el sistema neoliberal capitalista como el instalado en la ex-URSS no son replicables en nuestras sociedades latinoamericanas y caribeñas. Será necesario seguir repensando, buscando y construyendo nuevas formas de convivencia que permitan sostener y mantener una vida digna para todos los seres vivos que habitamos sobre el  planeta tierra.





[1] Eugene Gogol, La influencia de la Revolución rusa en América Latina. Una herencia dual: revolución socialista, transformación en capitalismo de Estado. 06/11/2017. Disponible en: http://www.herramienta.com.ar/content/la-influencia-de-la-revolucion-rusa-en-america-latina-una-herencia-dual-revolucion-socialist

Robo, corrupción, impunidad y muerte prematura

                                   
Franklin Pimentel Torres, 20-10-2017

El caso del secuestro y asesinato del abogado Yuniol Ramírez ha conmovido la sociedad dominicana.  De nuevo hay un hecho de sangre, una muerte prematura, una acción malévola proveniente del ámbito del poder fáctico establecido, primer responsable del sistema de robo público, corrupción e impunidad que campea en el contexto isleño, desde la llegada al territorio de los invasores y colonizadores europeos.
Pareciera que en el caso de Yuniol Ramírez, por la forma en que se organizó el crimen y por la crueldad  y cinismo mostrada en su ejecución, la corporación económico-partidaria en el poder, quiso dejar un mensaje: no está dispuesta a tolerar a nadie que se interponga en su camino para impedir el desarrollo de la corrupción impune, y el mantenimiento del sistema estructural de apropiación de los bienes públicos en pocas manos. Hasta ahora dicha corporación ha manejado la justicia y los hilos del poder para mantener la impunidad en los diferentes casos de corrupción, incluidos  los relacionados con la Sund Land, el CEA, los Súper Tucanos, la venta del barrio de los Tres brazos, Odebrecht y particularmente Punta Catalina, entre los casos más significativos.
La conexión social entre el robo público, la corrupción y los asesinatos ya la previó J. Bosch, el maestro traicionado por el liderazgo de las corporaciones económico partidarias en el poder: PLD,PRD/PRM, cuando señaló: “Detrás de los robos llega el crimen, porque se hace necesario ocultar el robo y por tanto hay que suprimir las libertades públicas, y para suprimir las libertades públicas es forzoso establecer el terror, y el terror se establece matando” (Crisis de la Democracia de América en la República Dominicana, 1963).

Yunior Ramírez, como líder de la Confederación Nacional de Abogados (CONA), no solo estaba investigando la corrupción en la OMSA, sino que, además, estaba indagando sobre otros casos como la supuesta corrupción y sobrevaluación relacionadas con el cambio de imagen del Banco de Reservas. Estuvo, además, involucrado en las investigaciones y acusación sobre casos de corrupción relacionados con el actual senador por San Juan de la Magua, Félix Bautista, involucrado, junto con su jefe corporativo Leonel Fernández, en varios casos de corrupción que el sistema de la mal llamada “justicia” dominicana se encargó de archivar.
 Ante unas declaraciones del presidente del Senado, Reynaldo Pared Pérez, que señaló que quienes no  reconocieran los éxitos del gobierno de Danilo Medina y el PLD eran mediocres, mezquinos y miopes, Yuniol Ramírez cuestionó la validez de los argumentos  presentados por el actual presidente del Senado y afirmó que el legislador estaba descalificado para acusar de mediocres y miopes a las y los ciudadanos que ejercen el legítimo derecho de criticar la gestión del presidente Danilo Medina. El jurista señaló, además, que las afirmaciones del Senador por el Distrito Nacional, al llamarlo mediocre, mezquino y miope, le dan el derecho de acusar a Reynaldo de corrupto, narcisista y desequilibrado, tras afirmar que si en República Dominicana el Poder Judicial no estuviera secuestrado por el partido de gobierno, él fuera el imputado número uno de los Casos Odebrecht y los Súper Tucanos, entre otros casos de corrupción entre los que podría tener responsabilidad penal.
El Ministerio Público, en la persona de la fiscal Olga Diná Llaverías, ha señalado como posible causa o detonante de la muerte de Yuniol Ramírez  la extorsión que este le habría hecho al jefe de la OMSA Manuel Ant. Rivas. Y aunque esto está por probarse, lo que no está en discusión es la realidad de la corrupción en la OMSA que el periódico Diario Libre se encargó de desvelar desde el año 2013, mucho antes de que lo hiciera el jurista asesinado[1].
No es nuevo en la historia de la humanidad, de América Latina, el Caribe  y el país la persecución y la muerte tramadas por los detentores del poder económico y político contra quienes asumen la defensa de los derechos de las y los débiles y excluidos sociales. Entre los casos más conocidos tenemos a Jesús de Nazaret, asesinado por los poderes fácticos de la sociedad judía de su tiempo. En la India tenemos el caso de Mahatma Ghandi, en Estados Unidos el líder negro Martin Luther King y en El Salvador tenemos a obispo mártir, Oscar A. Romero; en Argentina y en Chile  los desaparecidos durante los años de dictadura, entre otros. En el país tenemos  los casos de Francisco del Rosario Sánchez, María Trinidad Sánchez, los múltiples asesinatos de la era de Trujillo, la matanza de haitianos del 1937, y los innumerables asesinatos de líderes populares y partidarios durante los 12 años de Balaguer. Y es que el poder funciona siempre de la misma manera: pretende destruir y desaparecer a quien se opone a sus excesos y desvaríos.
Sería de esperar que la Confederación Nacional de Abogados (CONA) le dé seguimiento a los casos que investigaba Yuniol Ramírez; sería una forma de reivindicar la calidad ética del jurista asesinado y así demostrar que su lucha se engloba dentro de los esfuerzos del sector social indignado que asume la lucha constante  contra la corrupción y la impunidad. A ese esfuerzo debería articularse la Alianza Dominicana Contra la Corrupción (ADOCCO) y otras instituciones y organizaciones que dicen luchar contra este flagelo social.
En el país, en América Latina y el Caribe es necesario aunar las fuerzas sociales y los esfuerzos orientados a luchar contra el robo público, la corrupción, y la impunidad. En nuestro territorio isleño esos esfuerzos deberían ser articulados en el marco del Movimiento de la Marcha Verde. Y una articulación de juristas insobornables daría un necesario impulso para desvelar y enfrentar la perversidad de un sistema de justicia dependiente de los centros del poder económico y partidario.



[1] Mariela Mejía y Tania Molina. Deudas, privilegios e ilegalidad en la OMSA. Diario Libre, 7/5/2013.
Disponible en:https://www.diariolibre.com/noticias/deudas-privilegios-e-ilegalidad-en-la-omsa-JDDL382391

¿Son recuperables los discípulos y discípulas de J. Bosch?

        
Franklin Pimentel Torres, 6-10-2017
En nuestro artículo de la semana pasada reflexionábamos sobre el legado de J. Bosch como referente ético y político y fundador de dos partidos políticos, concebidos ambos originalmente como instrumentos al servicio del proyecto de la liberación del pueblo dominicano y la articulación de una sociedad justa, democrática e inclusiva.

Entre los partidos políticos mayoritarios hay dos, PLD y PRD en cuya génesis estuvo presente J. Bosch como fundador, formador y/o referente ético y político. La pregunta sería si algunos de esos discípulos y discípulas que luego se convirtieron en funcionarios públicos, en presidentes y en miembros de grupos económicos partidarios y corporativos, en educadores o educadoras, son recuperables para volver a involucrarse en un proyecto-país sustentando en la doctrina y en la práctica política del Boschismo.

Recientemente la actual ministra de la MESCYT  Alejandrina Germán,[1] quien es secretaria de formación del PLD, dio unas declaraciones que han merecido el comentario de periodistas y analistas sociales. Refiriéndose a la pérdida de identidad de muchos de las y los miembros del PLD, señaló: “Hay que tener presente lo que aprendimos, porque una de la cosa más importante del PLD es el lema de “servir al partido para servir al pueblo”, y se supone que los peledeístas tenemos que aprender a desprendernos de los intereses personales y saber que los intereses colectivos están por encima de los individuales, y en esa parte debemos reconocer que hemos perdido mucho, porque el peledeísta del año 73, de los años 70 y 80 no es el peledeísta de ahora, ya no se ve el altruismo, la vocación de servicio”.

Ya en otra ocasión Alejandrina Germán,[2] secretaria de formación del PLD, había hecho unas declaraciones parecidas a las señaladas más arriba en un programa de televisión: “El principal problema de las organizaciones políticas, incluyendo al Partido de la Liberación Dominicana (PLD), es que el altruismo, la solidaridad, la vocación del servicio, la lealtad al partido han sido sustituidos por el individualismo”.
El cuestionamiento se podría extender también a los discípulos y discípulas originarios de Bosch articulados en el PRD y el PRM, con algunas honrosas excepciones, como es el caso de la diputada Faride Raful, quien, desde la Cámara de Diputados,  ha dado muestra de apego a principios éticos y ciudadanos en el desempeño de sus funciones.
Aunque tanto el PLD, como el PRD dicen tener escuelas de formación política, la verdad es que se trata de instituciones que evidentemente han abandonado los procesos de formación interna, pues realmente se han constituido en grandes corporaciones económicas, cuyo funcionamiento interno no resisten ningún tipo de análisis crítico, ético y político.
Según declaró Alejandrina Germán, en el octavo congreso del PLD se aprobó un nuevo programa de formación política. ¿Pero se pondrá en práctica? ¿Se estarían reviviendo los círculos de estudios? ¿Cómo se podría plantear modelos y referentes para las nuevas generaciones cuando las cúpulas del poder se han convertido en una corporación de personas multimillonarias, involucradas en actos de corrupción pública y privada, que no serían capaces de justificar tanto las fortunas personales como las corporativas?
Puede darse el caso de que algunas personas que pertenecen a los partidos mayoritarios que están en el poder: PLD, PRD y PRM, ejerzan, en lugares específicos, sus funciones apegados a la ética y a los principios generadores de una mejor calidad de vida para toda la población dominicana. No obstante, una persona como el actual ministro de educación, Andrés Navarro, por ejemplo, que en su gestión en la Cancillería intentó ejercer una gestión apegada a principios éticos y que ahora en el Ministerio de Educación está haciendo el mismo intento, ¿logrará los resultados esperados en una estructura marcada por el clientelismo, el oportunismo y la corrupción?
Los discípulos y discípulas de Juan Bosch que quieran volver a las fuentes del boschismo tendrán que contemplar la posibilidad de articularse en un nuevo proyecto político que recupere la ética la mística y las prácticas originales, porque el intento individual o grupal de hacer transformaciones al interior de una estructura pervertida se puede reducir a un mero esfuerzo personal y coyuntural que puede dar resultados muy limitados. Pues la tarea de construir el proyecto actualizado del gobierno de la Revolución Ciudadana, inspirado en la Constitución del 1963, demanda de una nueva estructura partidaria, inspirada en la ética y en el compromiso con un proyecto colectivo de bienestar común, pues, tal como señaló Jesús de Nazaret, “no es oportuno ponerle un remiendo nuevo a una ropa vieja”.










[1] Rafael Alonso Rijo. 28 Septiembre, 2017. Alejandrina Germán afirma los peledeístas han perdido altruismo. Disponible: http://www.elcaribe.com.do/2017/09/28/alejandrina-german-afirma-los-peledeistas-han-perdido-altruismo/ 

[2] Alejandrina dice actualmente nadie piensa en el país, sino en sus beneficios particulares.22 junio, 2016. Disponible: http://elnacional.com.do/alejandrina-dice-actualmente-nadie-piensa-en-el-pais-sino-en-sus-beneficios-particulares/

Reformas religiosas, comunidades proféticas e incidencia socio-política


Franklin Pimentel Torres. 3-11-2017

El pasado 31 de octubre se conmemoraron, en nuestro país y a nivel mundial, los 500 años del inicio de la Reforma Protestante (1517), acontecimiento que tuvo una importancia significativa para la historia de la religión, para la historia de las denominaciones religiosas de tradición judeo-cristiana y para su incidencia social y política en las sociedades en donde se han desarrollado y han hecho vida dichas comunidades.
La reforma protestante fue liderada en una primera etapa por Martín Lutero, un monje alemán de la congregación de los agustinos, quien, como un gesto simbólico clavó en las puertas de la Iglesia del Palacio de Wittenberg 95 tesis o declaraciones en las que denunciaba algunas acciones que promovía la jerarquía de la Iglesia Católica en Alemania y en otros países europeos, sobre todo relacionadas con la comercialización con las indulgencias, para la construcción de una gran basílica en el Vaticano.
En el período cuando se inicia la Reforma Protestante en Europa, ya había llegado a nuestra tierra el cristianismo católico, de la mano de los colonizadores/invasores españoles que habían llegado por primera vez en 1492, y que eran emisarios del monarca vaticano, el Papa Alejandro VI (1492-1503) y de los llamados reyes “católicos” de España, Fernando II de Aragón e Isabel I de Castilla. Ese cristianismo fue testigo y cómplice del maltrato y genocidio hecho contra la población indígena y luego contra los negros traídos de África como esclavos.
El teólogo estadounidense J. Pixley en su obra “Historia de Israel desde los Pobres”,[1] propone un esquema sencillo para analizar la estructura socio-económica que se desarrolló en el imperio egipcio a partir del tercer milenio, a.e.c. y el lugar que ocupaba en esa sociedad el sector religioso. Según el estudioso dicho esquema se reprodujo, además, en otros imperios y en otras sociedades de la antigüedad. Según el mismo en la cúpula de la pirámide social estaba el monarca o faraón, que para mantenerse en el poder necesitaba del soporte de tres tipos de funcionarios (llamados “hijos del rey”): civiles, militares y religiosos. Dichos funcionarios ejercían su poder sobre las comunidades campesinas o aldeas, y exigían cada vez más impuestos sobre la producción de las familias campesinas.
En el esquema de J. Pixley, los funcionarios religiosos estaban al servicio de las decisiones del monarca, servían de mediadores entre las comunidades y el monarca, y desarrollaban una ideología religiosa según la cual, la divinidad principal de Egipto era un gran monarca invisible que controlaba el universo, pero que tenía en el faraón su príncipe visible; por eso se le llamaba “hijo de Dios”. Es así como el poder político, era sustentando por el poder religioso; lo cual casi siempre, se ha traducido en detrimento de la calidad de vida de los sectores sociales más empobrecidos y excluidos.
El cristianismo de corte protestante llegó también a nuestra tierra ligado al poder económico y político. Se habla, por ejemplo, de una iglesia metodista de origen africano que estuvo ligada al proyecto de la revolución de los negros en la parte occidental de la isla, que terminó con la proclamación del Estado haitiano como una nación independiente (1804), y que luego se estableció en la región del Nordeste, en la zona de Samaná. Sabemos, además, que algunos de los grupos protestantes llegaron al país en el tiempo del gobierno de Boyer, así como posteriormente durante la invasión/colonización estadounidense de 1916-1924, como es el caso de la Iglesia Episcopal Dominicana.
El liderazgo del cristianismo de tradición católica casi siempre estuvo ligado y aliado a los grupos del poder económico y político desde los tiempos de la colonización/invasión europea. Eso lo ha llevado a ser, por lo general, aliado y sostén de los grupos económicos y partidarios más conservadores o simplemente de aquellos sectores liberales que le permitan compartir poder y riquezas a los jerarcas religiosos.
Es de recordar la estrecha alianza del liderazgo de la Iglesia Católica con el sector de la burguesía comercial de los gobiernos de Buenaventura Báez en el siglo XIX, o la presencia de líderes eclesiales en el movimiento azul, al cual perteneció Fernando A. de Meriño quien fue presidente de la República (1880-1882) y obispo de Santo Domingo (1885-1906). Otro período de estrecha alianza entre el poder religioso y el poder económico-político fue el largo período del ejercicio del poder de Rafael L. Trujillo (1930-1961). Quizás fue el período de la historia nacional en donde se desarrolló un mayor nivel de alianza y complicidad entre el poder político, económico y el poder religioso.
Es justo señalar que tanto en el ámbito católico como en el protestante siempre ha habido personas y comunidades proféticas –aunque siempre minoritarias- que han renunciado a la tentación de ser cooptadas por el poder económico y partidario y han mantenido su voz profética en contra del acaparamiento de bienes en pocas manos, de la violencia del poder y a favor de una mayor y justa distribución de las riquezas. El caso de Antón de Montesinos (1511), representante de la comunidad dominica, es uno de los ejemplos más significativos.
De poco sirve conmemorar el 500 aniversario de la Reforma Protestante o de la llegada a nuestras tierras del cristianismo católico (recordamos el llamado Quinto Centenario, que se celebró en 1992), o del cristianismo de origen protestante, si eso no significa un compromiso real de esas comunidades para incidir en las políticas públicas orientadas en vista a mejorar la calidad de vida de la población que vive en esta isla y en particular la más empobrecida y excluida.
Ahora que estamos avanzando significativamente en la creación de una conciencia ciudadana con la Marcha Verde y con otros espacios de participación política, es el momento oportuno para hacer un llamado a las comunidades proféticas, tanto de tradición cristiano/católica como de tradición cristiano/protestante a que se integren a la lucha por una sociedad más justa y equitativa, lo que exige, como condición previa, el control de la corrupción pública y privada y el fin de la impunidad.








[1] Disponible en: https://ebenezervalledechalco.files.wordpress.com/2012/12/pixley-jorge-la-historia-de-israel-vista-desde-los-pobres.pdf

El sentido de la vida no se ha perdido


L. Boff, 7-11-2017

Quien observa el panorama brasilero  y de otros países de América Latina y El Caribe bajo la óptica de la ética (toda óptica produce su ética) no deja de quedar desolado y profundamente entristecido. Un presidente no es solo portador del poder supremo de un país. El cargo posee una carga ética. Él debe testimoniar, con su vida y actos, los valores que quiere que su pueblo viva. En Brasil tenemos lo contrario: un presidente tenido por corrupto, no sólo por acusación de políticos, ni siquiera por delaciones, siempre discutibles, sino por una seria investigación de la Policía Federal y de otros órganos como el Ministerio Público. Pero la desmesurada vanidad del cargo y la total falta de respeto a su propio país, se mantienen a base de corrupción hecha a la luz del día, comprando votos de diputados y ofreciendo otros favores. Y esos diputados, alegremente, se dejan corromper, porque muchos son corruptos y aprovechan la ocasión para conseguir funciones y otros beneficios. La república ha quedado podrida para siempre. Tenemos que volver a fundar Brasil  y nuestros países sobre otras bases pues aquellas que lo han sostenido cojeando hasta ahora ya no consiguen sostenerlo dignamente.

A pesar de todo esto, no dejamos que muera la esperanza, aunque en este momento, al decir de Rubem Alves, se trata de una “esperanza agonizante”. Pero resucitará de esta agonía y nos rescatará el sentido de vivir. Si perdemos el sentido de la vida, el próximo paso podría ser el completo cinismo y, en último término, el suicidio. Quiero retomar la cuestión del sentido de la vida. 

A pesar de la desesperanza y de la existencia del absurdo ante el cual se rinde la propia razón, creemos en la bondad fundamental de la vida. La persona común, que somos la gran mayoría de nosotros, se levanta, pierde un precioso tiempo de su vida en los autobuses súper abarrotados, va al trabajo, muchas veces duro y mal remunerado, lucha por la familia, se preocupa por la educación de sus hijos, sueña con un país mejor, es capaz de gestos generosos auxiliando a un vecino más pobre y, en casos extremos, arriesga la vida para salvar a una niña inocente amenazada de estupro. ¿Qué se esconde detrás de estos gestos cotidianos y banales? Se esconde la confianza de que, a pesar de todo, vale la pena vivir porque la vida, en su profundidad, es buena y fue hecha para ser vivida con coraje, que produce autoestima y sentido de valor. 
Hay aquí una sacralidad que no viene bajo un signo religioso sino bajo la perspectiva de lo ético, de vivir correctamente y de hacer lo que debe ser hecho. El gran sociólogo austríaco-norte-americano Peter Berger, fallecido hace poco, escribió un brillante libro relativizando la tesis de Max Weber sobre la secularización completa de la vida moderna con el título: Rumor de ángeles: la sociedad moderna y el descubrimiento de lo sobrenatural (Herder 1975). En él describe innumerables señales, que él llama “rumor de ángeles”, que muestran lo sagrado de la vida y el sentido que ella siempre guarda, a pesar de todo el caos y de los contrasentidos históricos. 
Traigo aquí solo un ejemplo que me viene a la mente, banal y entendido por todas las madres que duermen a sus hijos e hijas. Uno de ellos despierta sobresaltado en medio de la noche. Tiene una pesadilla, todo está oscuro, se siente solo, y lleno de miedo grita llamando a su madre. Esta se levanta, abraza el niño a su cuello y en un gesto primordial de magna mater lo rodea de cariño y de besos; le dice cosas dulces y le susurra: “Mi niño, no tengas miedo; tu madre está aquí. Todo, todo está en orden, no pasa nada, mi amor”. El niño deja de llorar. Recobra la confianza en la noche y poco después se duerme de nuevo, tranquilo y reconciliado con las cosas. 
Esta escena tan común esconde algo radical que se manifiesta en la pregunta: ¿será que la madre está engañando al niño? El mundo no está en orden, ni todo está bien. Y sin embargo estamos seguros de que la madre no está engañando a su hijito. Su gesto y sus palabras revelan que, no obstante el desorden que la razón práctica percibe, impera un orden más fundamental. El conocido pensador Eric Voegelin (Order and History, 1956) mostró magistralmente que todo ser humano posee una tendencia esencial hacia el orden. Donde quiera que surja el ser humano, aparece un orden de las cosas, valores y ciertos comportamientos. 
La tendencia hacia el orden implica la convicción de que la vida tiene sentido. Que en el fondo de la realidad, no prevalece la mentira, sino la confianza, el consuelo y la acogida final. 
Así creemos que el tiempo de la gran desolación por causa de la corrupción que destruye el orden pasará, y volveremos a celebrar y disfrutar el sentido bueno de la existencia.            


La ideología es como la sombra: siempre nos acompaña


L. Boff, 3-11-2017

 El tema de la ideología está a la orden del día: ideología de género, política, económica, religiosa etc. Intentemos poner en claro esta cuestión.
1. Todo el mundo tiene una determinada ideología. Es decir, cada uno se hace una idea (de ahí ideología) de la vida y del mundo. Tanto el vendedor de palomitas de maíz de la esquina como la persona que atiende el teléfono o el profesor universitario. Es inevitable, porque somos seres pensantes con ideas. Querer una escuela sin ideología es no entender nada de ideología. 
2. Cada grupo social o clase proyecta una ideología, una visión general de las cosas. La razón es que la cabeza piensa a partir de donde pisan los pies. Si alguien tiene los pies en la favela, tiene una cierta idea del mundo y de la sociedad. Si alguien tiene los pies en un apartamento de lujo junto a la playa, tiene otra idea del mundo y de la sociedad. Conclusión: no solo el individuo, sino también cada grupo social o clase, elaboran inevitablemente su visión de la vida y del mundo a partir de su lugar social. 
3. Cada ideología personal o social, así como todo saber, tiene intereses detrás, no siempre explicitados. El interés del trabajador es aumentar su salario. El del patrón, aumentar su ganancia. El interés de un habitante de la favela es salir de esa situación y tener una casa decente. El interés del morador de un apartamento de clase media es poder mantener ese status social sin estar amenazado por la ascensión de la gente de abajo. Los intereses no convergen porque si aumenta el salario, disminuye la ganancia y viceversa. Aquí se instaura un conflicto. 
4. El interés escondido detrás del discurso ideológico debe ser calificado: puede ser legítimo y es importante explicitarlo. Por ejemplo: tengo interés en que ese grupo de familias cree una pequeña cooperativa de productos orgánicos, de hortalizas, tomates, maíz etc. Este interés es legítimo y puede ser dicho públicamente. Puede ser también un interés ilegítimo y ser mantenido oculto para no perjudicar a quien lo propone. Ejemplo: hay grupos que combaten el desnudo artístico para, en realidad, encubrir la homofobia, la supremacía de la raza blanca y la persecución a los grupos LGBT. O un político de un partido neoliberal cuyo proyecto es disminuir los salarios, reducir las pensiones y privatizar bienes públicos y se presenta como alguien que va a luchar por los derechos de los trabajadores, de los jubilados y a defender la riqueza de Brasil. Él oculta ideológicamente los verdaderos intereses partidarios para no perder votos. Esa ocultación es la ideología como falsedad y él, un hipócrita. 
5. La ideología es el discurso del poder, especialmente del poder dominante. El poder es dominante porque domina varias áreas sociales. Las élites brasileras tienen tanto poder que pueden comprar a las demás élites. Porque son dominantes, imponen su idea sobre la crisis brasilera, culpando al Estado de ineficiente y perdulario, a los líderes de corruptos y a la política de ser el mundo de lo sucio. Por otro lado, exaltan las virtudes del mercado, las ventajas de las privatizaciones y la necesidad de reducir las reservas forestales de la Amazonia para permitir el avance del agro negocio. Aquí se oculta conscientemente la corrupción del mercado, donde actúan las grandes empresas que sustraen millones de los impuestos debidos, mantienen una caja B, promueven intereses altos que favorecen al sistema especulativo financiero que drena dinero público, sacado del pueblo, hacia los bolsillos de unas minorías, que, en el caso brasilero, son seis multimillonarios que poseen igual riqueza que 100 millones de brasileros pobres. Estas élites ocultan las agresiones ecológicas, la desnacionalización de la industria y hacen propaganda de que el agro es pop. Practican una ideología descarada como engaño.
Hay redes de televisión que son máquinas productoras de ideología de ocultación, negando al pueblo datos sobre la gravedad de la situación actual, generando espectadores alienados, pues creen en tales versiones irreales. Para encubrir su dominación, apoyan proyectos que benefician a niños o patrocinan grandes eventos artísticos para parecer benefactores públicos. Por detrás ocultan desfalcos y apoyan abiertamente a determinados candidatos, satanizando la imagen del principal opositor. 
Existe también la ideología de los sin poder, de los sin tierra y sin techo, y otros que para sustentarse elaboran discursos de resistencia y de esperanza. Esa ideología es benéfica pues los ayuda a vivir y a luchar. 
La ideología es como una sombra: nos acompaña siempre. Para superar las ilegítimas, es menester desenmascararlas y sacar a la luz los intereses escondidos. Y cuando hablamos a partir de un determinado lugar social, conviene explicitar en el discurso nuestra ideología. Concientizada, la ideología se legitima y democráticamente puede ser discutida o aceptada.


La era geológica del antropoceno vs la del ecoceno


L. Boff, 2-10-2017


El primero en elaborar una ecología de la Tierra como un todo, todavía en los años 20 del siglo pasado, fue el geoquímico ruso Vladimir Ivanovich Vernadsky (1963-1945). El autor confería carácter científico a la expresión “biosfera” creada en 1875 por el geólogo austriaco Eduard Suess. En los años 70, con James Lovelock, se desarrolló la teoría de Gaia, la Tierra que se comporta como un superorganismo vivo que siempre produce y reproduce vida. Gaia, nombre griego para la Tierra viva, no es un tema de la New Age, sino el resultado de minuciosas observaciones científicas.

La comprensión de la Tierra como Gaia ofrece la base para políticas globales, como por ejemplo el control del calentamiento de la Tierra. Si sobrepasa dos grados Celsius (estamos cerca de eso), miles de especies vivas no tendrán capacidad de adaptarse y de minimizar los efectos negativos de la situación así modificada. Desaparecerían. Si se produjese en este siglo un “calentamiento abrupto” (entre 4-6 grados Celsius) como prevé la sociedad científica norteamericana, las formas de vida que conocemos no subsistirían y la supervivencia de gran parte de la humanidad correría serio peligro. 

Varios científicos, especialmente el holandés Paul Creutzen, premio Nobel de química, y el biólogo Eugene Stoermer se dieron cuenta, ya en el año 2000, de los cambios profundos ocurridos en la base físico-química de la Tierra y acuñaron la expresión antropoceno. Desde 2011 esta expresión viene ocupando páginas en los periódicos. 

Con el antropoceno se quiere señalar el hecho de que la gran amenaza de la biosfera, que es el hábitat natural de todas las formas de vida, es la agresión sistemática de los seres humanos a todos los escenarios que juntos forman el planeta Tierra. 

El antropoceno es una especie de bomba de relojería que se está montando, y que, al explotar, puede poner en peligro todo el sistema-vida, la vida humana y nuestra civilización. Se plantea la pregunta: ¿qué hacemos colectivamente para desarmarla? Aquí es importante identificar lo que hicimos para que se conformase esta nueva era geológica. Algunos lo atribuyen a la introducción de la agricultura hace 10 mil años cuando empezamos a intervenir en los suelos y en el aire. Otros creen que fue a mediados del siglo 18 cuando se inició el proceso industrial que implica una intervención sistemática en los ritmos de la naturaleza, introduciendo contaminantes en los suelos, en las aguas y en el aire. Algunos sitúan la fecha en 1945 con la explosión de dos bombas atómicas sobre Japón y los posteriores experimentos atómicos que dispersaron radiactividad por la atmósfera. En los últimos años, las nuevas tecnologías que han actuado sobre la Tierra agotando sus bienes y servicios naturales, han causado también que se lancen a la atmósfera toneladas de gases de efecto invernadero y se depositen miles de millones de litros de fertilizantes químicos en los suelos, que causan el calentamiento global y otros eventos extremos. 

El imperativo categórico es que urge cambiar nuestra relación con la naturaleza y la Tierra. Ya no se puede considerar un mostrador de recursos de los que podemos disponer a nuestro gusto, principalmente para la acumulación privada de bienes materiales. La Tierra es pequeña y sus bienes y servicios son limitados. Es necesario producir todo lo que necesitamos, no para un consumo desmedido, sino para una sobriedad compartida, respetando los límites de la Tierra y pensando en las necesidades de los que vendrán después de nosotros. La Tierra les pertenece a ellos y se la tomamos prestada para devolvérsela enriquecida. 

Como se deduce, cabe subrayar que tenemos que inaugurar el contrapunto a la era del antropoceno, que es la era del ecoceno. Es decir: la preocupación central de la sociedad ya no será el desarrollo/crecimiento sostenible, sino la ecología, el ecoceno, que garantice el mantenimiento de toda la vida. A ello deben servir la economía y la política. 

Para preservar la vida es importante la tecnociencia, pero igualmente la razón cordial y sensible. En ella se encuentra la base de la ética, la compasión, la espiritualidad y el cuidado fervoroso de la vida. Esta ética del cuidado imbuido de una espiritualidad de la Tierra nos comprometerá con la vida contra el antropoceno. Por lo tanto, es necesario construir una nueva óptica que nos abra hacia una nueva ética, poner sobre nuestros ojos una nueva lente para que nazca una nueva mente. Tenemos que reinventar al ser humano para que sea consciente de los riesgos que corre, pero sobre todo, para que desarrolle una relación amistosa hacia la Tierra y se haga el cuidador de la vida en todas sus formas. 

Hace 65 millones de años cayó un meteoro de 9,6 km de diámetro en la Península de Yucatán en México. Su impacto fue equivalente a 2 millones de veces la energía de una bomba nuclear. Tres cuartos de las especies vivas desaparecieron y junto con ellas todos los dinosaurios, que habían vivido durante 133 millones de años sobre la faz de la Tierra. Nuestro ancestral, pequeño mamífero, sobrevivió. 

Ojalá esta vez el meteoro rasante no seamos nosotros, carentes de responsabilidad colectiva y sin el cuidado esencial que protege y salva la vida.