jueves, 31 de agosto de 2017

31 de agosto: día internacional de la solidaridad


Héctor Rodríguez Cruz - 31 de Agosto de 2017 –


La solidaridad es valorada hoy como  un tema con mucha vigencia. El 15 de noviembre de 2000, la Organización de las Naciones Unidas, ONU, proclamó el 31 de agosto como Día Internacional de la Solidaridad con el propósito de promover y fortalecer los ideales de solidaridad en y entre las naciones, los pueblos y las personas.
Los Días Internacionales sirven para “sensibilizar, concienciar, llamar la atención, señalar que existe un problema por resolver , un asunto importante y pendiente en las sociedades para que, a través de esa sensibilización, los gobiernos y los estados actúen y tomen medidas o para que los ciudadanos así lo exijan a sus representantes”.
La fecha constituye una campanada para que los dominicanos miremos de cerca la existencia o la ausencia de la solidaridad entre nosotros. Para que pensemos la solidaridad en nuestro aquí y ahora y también mirando hacia el futuro.  Para exigirla, practicarla y asumirla como fuerza que cohesiona las luchas y las demandas sociales.
Comencemos por plantearnos qué entendemos por solidaridad. La solidaridad implica “tener la experiencia de encontrarse con el mundo del dolor y de la injusticia y no quedarse indiferente”.  Es el sentimiento de unidad frente a metas comunes. Es lo contrario al “sálvese quien pueda”.  
La solidaridad es también apelar a todos los ciudadanos para conseguir un mundo justo donde reine la equidad, se combata y se erradique la pobreza, se garantice el acceso a la educación, a la salud y al trabajo, sin trabajo infantil, sin explotación sexual, sin barreras para las personas inmigrantes y con discapacidad, sin discriminación de ningún tipo.
El término solidaridad proviene del adjetivo solidario, que significa “mutuamente dependiente”, “completo”, “entero”, “sólido”, “cohesión” y “permanencia”. Un grupo formado por miembros que encarnan los atributos de la solidaridad se caracteriza por la permanencia y por la resistencia a las adversidades.
La solidaridad no es sinónimo de compasión o ayuda caritativa. Como tampoco lo es del “asistencialismo”, que proporciona ayuda social mediante la cual algunos sectores sociales necesitados pueden sobrevivir mediante algunos servicios gratuitos, “bonos” o subsidios que  por su manejo poco transparente se vuelven un terreno fértil para la corrupción.
Desgraciadamente, casi siempre, el gobierno y la clase política se aprovechan  estas ayudas  y capitalizan estas “buenas acciones” para su propio beneficio, además de que quedan en manos de unos cuantos, que no son los que más las necesitan.
Aquí en nuestro país sobran los ejemplos de “planes sociales” que no pasan de ser muestras de una  “solidaridad caricaturizada” que, aunque asoma principalmente en tiempos de elecciones, han pasado a ser una marca y un estilo del gobierno actual.
Por falta de visión y de responsabilidad, muchos  gobiernos -y el de aquí bien pudiera encabezar la lista- son incapaces de convertirse en fuentes de solidaridad.
En vez de ser capaces “para reciclar la sociedad hasta convertirla en un bien común, compartido, del que todos sus miembros  sean dueños colectivos y el que todos cuidan conjuntamente en virtud de la defensa  que les proporciona frente a los horrores inseparables como son la miseria y la indignidad”.
La solidaridad tiene raíces en los principios éticos. Cada hombre es la huella del otro. Y este sentirse “entre-los otros” conlleva una responsabilidad por el cuidado del otro, que dada su vulnerabilidad se convierte en “preocupación”. Pudiendo decirse, entonces, que la solidaridad es también “preocupación por el otro”.
No hay opción para la insolidaridad. “No podemos estar seguros de nuestra ignorancia moral cuando otros seres humanos padecen hambre, humillación, sufrimiento o dolor”. Tal vez no podamos hacer mucho individualmente, pero si ser capaces de hacer algo si actuamos juntos.
Aprovechemos este Día Internacional de la Solidaridad para tomar conciencia sobre la solidaridad como país en el marco de la comunidad internacional. “La toma de conciencia del problema de la solidaridad conduce a la voluntad de sacar este problema de los bajos fondos infra políticos donde se encuentra reprimido, y convertirlo en un problema político principal”.
La solidaridad es camino compartido hacia la justicia y la libertad. No hay libertad sin solidaridad. ¡No es posible ser libre en solitario, es necesario serlo con los otros!


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