jueves, 31 de agosto de 2017

31 de agosto: día internacional de la solidaridad


Héctor Rodríguez Cruz - 31 de Agosto de 2017 –


La solidaridad es valorada hoy como  un tema con mucha vigencia. El 15 de noviembre de 2000, la Organización de las Naciones Unidas, ONU, proclamó el 31 de agosto como Día Internacional de la Solidaridad con el propósito de promover y fortalecer los ideales de solidaridad en y entre las naciones, los pueblos y las personas.
Los Días Internacionales sirven para “sensibilizar, concienciar, llamar la atención, señalar que existe un problema por resolver , un asunto importante y pendiente en las sociedades para que, a través de esa sensibilización, los gobiernos y los estados actúen y tomen medidas o para que los ciudadanos así lo exijan a sus representantes”.
La fecha constituye una campanada para que los dominicanos miremos de cerca la existencia o la ausencia de la solidaridad entre nosotros. Para que pensemos la solidaridad en nuestro aquí y ahora y también mirando hacia el futuro.  Para exigirla, practicarla y asumirla como fuerza que cohesiona las luchas y las demandas sociales.
Comencemos por plantearnos qué entendemos por solidaridad. La solidaridad implica “tener la experiencia de encontrarse con el mundo del dolor y de la injusticia y no quedarse indiferente”.  Es el sentimiento de unidad frente a metas comunes. Es lo contrario al “sálvese quien pueda”.  
La solidaridad es también apelar a todos los ciudadanos para conseguir un mundo justo donde reine la equidad, se combata y se erradique la pobreza, se garantice el acceso a la educación, a la salud y al trabajo, sin trabajo infantil, sin explotación sexual, sin barreras para las personas inmigrantes y con discapacidad, sin discriminación de ningún tipo.
El término solidaridad proviene del adjetivo solidario, que significa “mutuamente dependiente”, “completo”, “entero”, “sólido”, “cohesión” y “permanencia”. Un grupo formado por miembros que encarnan los atributos de la solidaridad se caracteriza por la permanencia y por la resistencia a las adversidades.
La solidaridad no es sinónimo de compasión o ayuda caritativa. Como tampoco lo es del “asistencialismo”, que proporciona ayuda social mediante la cual algunos sectores sociales necesitados pueden sobrevivir mediante algunos servicios gratuitos, “bonos” o subsidios que  por su manejo poco transparente se vuelven un terreno fértil para la corrupción.
Desgraciadamente, casi siempre, el gobierno y la clase política se aprovechan  estas ayudas  y capitalizan estas “buenas acciones” para su propio beneficio, además de que quedan en manos de unos cuantos, que no son los que más las necesitan.
Aquí en nuestro país sobran los ejemplos de “planes sociales” que no pasan de ser muestras de una  “solidaridad caricaturizada” que, aunque asoma principalmente en tiempos de elecciones, han pasado a ser una marca y un estilo del gobierno actual.
Por falta de visión y de responsabilidad, muchos  gobiernos -y el de aquí bien pudiera encabezar la lista- son incapaces de convertirse en fuentes de solidaridad.
En vez de ser capaces “para reciclar la sociedad hasta convertirla en un bien común, compartido, del que todos sus miembros  sean dueños colectivos y el que todos cuidan conjuntamente en virtud de la defensa  que les proporciona frente a los horrores inseparables como son la miseria y la indignidad”.
La solidaridad tiene raíces en los principios éticos. Cada hombre es la huella del otro. Y este sentirse “entre-los otros” conlleva una responsabilidad por el cuidado del otro, que dada su vulnerabilidad se convierte en “preocupación”. Pudiendo decirse, entonces, que la solidaridad es también “preocupación por el otro”.
No hay opción para la insolidaridad. “No podemos estar seguros de nuestra ignorancia moral cuando otros seres humanos padecen hambre, humillación, sufrimiento o dolor”. Tal vez no podamos hacer mucho individualmente, pero si ser capaces de hacer algo si actuamos juntos.
Aprovechemos este Día Internacional de la Solidaridad para tomar conciencia sobre la solidaridad como país en el marco de la comunidad internacional. “La toma de conciencia del problema de la solidaridad conduce a la voluntad de sacar este problema de los bajos fondos infra políticos donde se encuentra reprimido, y convertirlo en un problema político principal”.
La solidaridad es camino compartido hacia la justicia y la libertad. No hay libertad sin solidaridad. ¡No es posible ser libre en solitario, es necesario serlo con los otros!


sábado, 26 de agosto de 2017

La solidaridad: un paradigma olvidado

Leonardo Boff - 26 de Agosto de 2017 –

Hay una falta clamorosa de solidaridad en el momento actual de nuestra historia. Se nos ha informado de que en este exacto momento 20 millones de personas están amenazadas de morir literalmente de hambre en Yemen, Somalia, Sudán del Sur y Nigeria. El grito de los hambrientos se dirige al cielo y a todas las direcciones. ¿Quién los escucha? Un poco la ONU y solo algunas valientes agencias humanitarias.
En nuestro país, por causa de los ajustes promovidos por los gobernantes actuales, que dieron un golpe parlamentario, buscando imponer su agenda neoliberal, hay por lo menos 500 mil familias que han perdido la “bolsa familia”. Los pobres están cayendo en la miseria de la cual habían salido y los miserables se están volviendo indigentes. No son pocos los que vienen a nuestra ONG en Petrópolis (Centro de Defensa de los Derechos Humanos), que existe desde hace 40 años, pidiendo comida. ¿Es posible negar el pan a la mano extendida y a los ojos suplicantes sin ser inhumano y carente de piedad?
Es urgente que rescatemos el significado antropológico fundamental de la solidaridad. Ella es antisistema, pues el sistema imperante capitalista es individualista y se rige por la competencia y no por la solidaridad y la cooperación. Esto va contra el sentido de la naturaleza.
Nos dicen los etno-antropólogos que la solidaridad nos hizo pasar del orden de los primates al orden de los humanos. Cuando nuestros antepasados antropoides salían a buscar sus alimentos, no los comían individualmente. Los llevaban al grupo para comer juntos. Vivían la comensalidad, propia de los humanos. Por tanto, la solidaridad está en la raíz de nuestra hominización.
El filósofo francés Pierre Leroux a mediados del siglo XIX, al surgir las primeras asociaciones de trabajadores contra el salvajismo del mercado, recuperó políticamente esta categoría de la solidaridad. Era cristiano y dijo: «debemos entender la caridad cristiana hoy como solidaridad mutua entre los seres humanos» (Cf. Jean-Louis Laville, L’économie solidaire: une perspective internationale, 1994, 25ss).
La solidaridad implica reciprocidad entre todos, como un hecho social elemental. De ahí nació la economía del don mutuo, tan bien analizada por Marcel Mauss.
Si miramos bien, la naturaleza no creó un ser para sí mismo, sino a todos los seres unos para otros. Estableció entre ellos lazos de mutualidad y redes de relaciones solidarias. La solidaridad originaria nos hace a todos hermanos y hermanas dentro de la misma especie.
La solidaridad, por tanto, es indisociable de la naturaleza humana en cuanto humana. Si no hubiese solidaridad no tendríamos manera de sobrevivir. No tenemos ningún órgano especializado (Mangelwesen de A. Gehlen) que garantice nuestra subsistencia. Para sobrevivir dependemos del cuidado y de la solidaridad de los otros. Es un hecho innegable de otros tiempos y también de hoy.
Pero tenemos que ser realistas, nos advierte E. Morin. Somos simultáneamente sapiens y demens, no como decadencia de la realidad sino como expresión de nuestra condición humana. Podemos ser sapientes y solidarios y crear lazos de humanización. Pero también podemos ser dementes y destruir la solidaridad, degollar personas como hacen los militantes del Estado Islámico o quemarlas dentro de una montaña de neumáticos, como hace la mafia de la droga.
Por causa de nuestro momento demente Hobbes y Rousseau vieron la necesidad de un contrato social que nos permitiese convivir y evitar que nos devorásemos recíprocamente.
El contrato social no nos exime de tener que reactivar continuamente la solidaridad que nos humaniza, sin la cual el lado demente predominaría sobre el sapiente.
Es lo que estamos viviendo a nivel mundial y también nacional, pues poquísimos controlan las finanzas y el acceso a los bienes y servicios naturales, dejando a más de la mitad de la humanidad en la indigencia. Bien decía el Papa Francisco: el sistema imperante es asesino y anti-vida.
Entre nosotros, las políticas actuales de ajustes fiscales están sobrecargando especialmente a los pobres y beneficiando a los pocos que controlan los flujos financieros. El Estado debilitado por la corrupción no consigue frenar la voracidad de la acumulación ilimitada de las oligarquías.
Hubo Alguien que fue solidario con nosotros. No quiso aprovecharse de su condición divina. Antes “por solidaridad se presentó como simple hombre” (Flp 2,7) y acabó crucificado. Esta solidaridad nos devolvió humanidad (nos salvó) y continúa animándonos a “tener los mismos sentimientos que él tuvo” (Flp 2,5).
Es urgente que rescatemos el paradigma básico de nuestra humanidad, tan olvidado, la solidaridad esencial. Fuera de ella desvirtuamos nuestra humanidad y la de los otros.


¿Quiénes son los principales mediocres, mezquinos y miopes?

Franklin Pimentel Torres. 25-8-2017

Un debate público y mediático han creado las declaraciones de Reinaldo Pared Pérez, el actual presidente del Senado de la República. Dichas declaraciones las hizo el 16 de agosto cuando se celebraba un año más de la gesta popular más importante de la historia nacional, la llamada “restauración”. Reinaldo Pared Pérez, declaró luego de ser confirmado como presidente del Senado para el período anual 2017-2018 que “solo la mezquindad, la mediocridad y la miopía de la que adolecen muchos dominicanos no pueden ver lo exitoso que ha sido la gestión de Danilo Medina y el Partido de la Liberación Dominicana”.
Según el Diccionario de la Real Academia Española, mediocre, significa alguien de poco mérito, tirando a malo. Mezquino quiere decir: tacaño, persona a la que le falta generosidad y nobleza de espíritu; desdichado, desgraciado e infeliz. Y miope, por su parte, significa corto de alcances o de miras.

Yuniol Ramírez, presidente de la Convergencia Nacional de Abogados (CONA), [1]cuestionó las declaraciones del presidente del Senado Reinaldo Pared Pérez y afirmó que el legislador está descalificado para acusar de mediocres y miopes a los ciudadanos que ejercen el legítimo derecho de criticar la gestión del presidente Danilo Medina. El jurista señaló que las afirmaciones del Senador por el Distrito Nacional, al llamarlo mediocre, mezquino y miope, le dan el derecho de acusar a Reinaldo de Corrupto, Narcisista y desequilibrado, tras afirmar que si en República Dominicana el Poder Judicial no estuviera secuestrado por el partido de gobierno, Reinaldo Pared Pérez fuera el imputado número uno de los Casos Odebrecht y los Súper Tucanos, entre otros casos de corrupción entre los que tendría responsabilidad penal.
El reconocido escritor y jurista Jose Luis Taveras,[2] con su gran capacidad de análisis reaccionó también ante las declaraciones de Reinaldo. Presentó algunas tareas pendientes del PLD en el gobierno para que el sector crítico, que no ha dejado comprar su conciencia y su pluma por los sobornos, las prebendas y la búsqueda de poder y dinero a cualquier precio, cambie su visión sobre la gestión de los cinco años de los gobiernos presididos por D. Medina y el PLD y aliados, que ya llevan 17 años en el poder.
José Luis Taveras enumeró algunas tareas que podrían ayudar al sector crítico de la población a cambiar su percepción sobre los gobiernos del partido oficial. Señaló: “a) al PLD le falta quitarnos de la lista de los primeros diez países del mundo percibidos como los más corruptos; b) a pesar de las grandes inversiones, los casi veinte años de gobierno peledeísta no han sido suficientes para redimir a nuestro sistema educativo de su postración, con estándares casi al ras de los países del África subsahariana y un rendimiento por debajo de Haití; c) el PLD no ha incrementado competitivamente el gasto público en salud, condición que nos coloca entre los tres países del mundo con menos inversión en ese sector; d) los gobiernos del PLD no han hecho nada relevante para reducir la tasa de los ninis (jóvenes que no estudian ni trabajan) que ha permanecido virtualmente congelada desde el 2003; e) a pesar del estridente crecimiento económico, en los gobiernos de Danilo Medina la República Dominicana ha sido de los primeros países latinoamericanos en ver decrecer el Índice de Desarrollo Inclusivo; f) no han bastado dos decenios ni el abusivo subsidio para seguir pagando uno de los servicios energéticos más caros, sucios y malos del mundo; g) incorporarnos a las redes de las autovías no ha sido razón para abandonar el primer puesto a nivel mundial en muertes viales; h) …así sucesivamente”.
Andrés Mateo[3] ha reaccionado también a las declaraciones de Reinaldo. Ha profundizado en la raíz de las principales causas de las deficiencias de la gestión de los gobiernos del PLD. Ha cuestionado el abandono de la ética política propuesta y vivida por Juan Bosch, a quien los peledeístas dicen tener como referencia. Señaló: “El PLD se fundó el 15 de diciembre de 1973, y ya en el IV Congreso, Juan Bosch dio un portazo colérico, el 15 de marzo de 1991; renunciando a la dirección del partido porque “se había desarrollado una corriente de  oportunistas pequeños burgueses que sólo desean tener cargos públicos” (…). Esa pequeña burguesía del partido que él fundó ama el lujo privilegiado, y se adjudica el usufructo de los aportes del contribuyente a través de la corrupción.  Carros de lujo, colección de relojes, viviendas veraniegas que son el despelote del pequeño burgués, son las cosas que le quitan el sueño”.   
Continuó señalando A. Mateo: “Pero, no hay manera de hacer coexistir la vieja estirpe de un moralista cascarrabias, con el lujo  y la riqueza que esa dirigencia ha acumulado (…).  Y renunciar a Juan Bosch es renunciar no sólo  a un bien moral, a un valor noble; sino justificar toda la práctica política actual, que incluye la ausencia de institucionalidad y la legitimación de la corrupción. Lo cubrirán de homenajes, lo esculpirán en las escuelas que llevan su nombre, denominarán las avenidas para glorificarlo, pero esos homenajes son una forma de exorcizarlo. Reflejarse en Juan Bosch es no permitir que los negociantes de la política se roben el patrimonio público; y levantar el decoro y la ira ante tanta inequidad y abandono”.
Las cuestiones principales serían, ¿quiénes son los principales mezquinos, mediocres y miopes de la sociedad dominicana? ¿No serán, principalmente, los que gobiernan, legislan y toman decisiones dependientes de sus intereses bastardos y corporativos, mientras fortalecen un sistema corrupto, clientelar y asistencial? ¿No serán quienes sostienen una débil y fallida democracia, de apariencias y un gobierno de corte monárquico, que ha perdido la relación horizontal con una ciudadanía que exige derechos y que está dispuesta a cumplir con sus deberes ciudadanos?
 Es el tiempo oportuno para abrir los ojos ante la verdadera realidad de miseria, exclusión y empobrecimiento en la que vive una buena parte de la población dominicana, en medio de una macro-economía de gran crecimiento y de grandes casos de robo y corrupción, la mayor parte de los cuales quedan impunes. Y eso es necesario, pues el problema principal no es solo la mezquindad y la miopía, sino la ceguera y el cinismo de muchos de las y los discípulos renegados de J. Bosch del PLD, del PRD y del PRM. Pues, tal como dice el dicho popular,  “no hay mayor ciego que el que no quiere ver”.








[1]Reinaldo está descalificado para llamar miopes a quienes critican a Danilo¨.18 Agosto, 2017. Disponible en:



[2] José Luis Taveras - 22 de Agosto de 2017. Así se habla, don Reinaldo. Disponible en: http://acento.com.do/2017/opinion/8485063-asi-se-habla-don-reinaldo/

[3] Andrés L. Mateo, A Reynaldo Pared, de parte de un mediocre, miope y mezquino. 24 de Agosto de 2017. Disponible en: http://acento.com.do/2017/opinion/8485535-reynaldo-pared-parte-mediocre-miope-mezquino/

 

sábado, 19 de agosto de 2017

La democracia dominicana en la mira

Franklin Pimentel Torres - 19 de Agosto de 2017 –

El pasado miércoles (11-8-2017) apareció, como editorial, un artículo de opinión en el Digital Acento, titulado: “La democracia dominicana, entre las mejores del Caribe”  Desde el primer párrafo el editorialista comienza exponiendo su tesis principal con la que intenta fundamentar las razones de la supuesta primacía económica, política e institucional de la democracia dominicana, cuando se las compara con países de la región caribeña como Haití, Puerto Rico, Cuba y Venezuela. Se señala: “Una de las ventajas que tiene el presidente Danilo Medina y su gobierno es la gravedad política y económica en que se mueven algunas de las islas y países de la región caribeña, que comparadas con la estabilidad económica y política de la República Dominicana, nos colocan a una gran distancia por encima de esas naciones”.
Las afirmaciones presentadas en dicho artículo surgen en el contexto de la semana previa a la conmemoración del 154 aniversario (1862-1865) del inicio de la lucha popular de la Restauración (1863), considerada por algunos historiadores como una de las gestas más democráticas, que ayudaron a sentar las bases de la identidad nacional. Esto coincide, además, con la  evaluación del primer año de gestión de la administración gubernamental 2016-2020, que ya tiene 5 años de  gobierno presidido por Danilo Medina, los cuales forman parte de los 17 años de gobierno del PLD y aliados; 13 de los cuales, de forma continua (2004-2017).
Lo primero que habría que plantearse es si es oportuna la comparación con los países del área del Caribe para destacar las supuestas fortalezas de la democracia dominicana. Lo segundo sería reflexionar si en nuestro país existen, en la coyuntura actual, hechos y realidades concretas que avalen y sirvan de sustento para comprobar significativas fortalezas democráticas. Tercero, habría que definir si más que hablar de demo-cracia (poder o gobierno del pueblo), en nuestro país habría que referirse realmente a una oligo-cracia (poder de unos pocos), o una pluto-cracia (poder de los ricos).
En el contexto global y geo-político la República Dominicana como una de las naciones económica y políticamente dependiente del gran capital transnacional,  la democracia liberal de nuestro país está muy lejos de poder convertirse en un referente; por tanto, necesita una revisión y un fortalecimiento urgente. De hecho un sistema democrático fortalecido y creíble es una aspiración de amplios sectores de la sociedad dominicana, así como de muchas sociedades modernas desde que el primer ensayo democrático comenzó a desarrollarse en la Antigua Grecia, específicamente en la ciudad-estado de Atenas, (conocida como “polis”) en el siglo V a.e.c. 
En noviembre del 2010 y bajo la dirección del francés  Jacques Attali se presentó a la prensa y al país el “Informe de la Comisión Internacional para el Desarrollo Estratégico de la República Dominicana (2010-2020)”. En el resumen de dicho informe se señala explícitamente: “La República Dominicana ha registrado desde hace cuarenta años un crecimiento sostenido (+5,5% de 1970 al 2008), ampliamente superior al promedio regional (+3,5%). (…). Sin embargo, la economía dominicana sigue siendo vulnerable y sus fundamentos la conducen más a estimular el consumo que a anticipar las innovaciones y las necesidades de educación a largo plazo. La dependencia con respecto al mercado de Estados Unidos, una industria nacional que no responde la demanda interna e importa masivamente, una situación eléctrica catastrófica y un fraude muy importante, son algunos de los tantos factores que afectan la economía y han deteriorado el crecimiento durante crisis mundiales pasadas (burbuja de las empresas de internet de 2000, crisis bancaria de 2003 y subprime de 2008).
Hoy, si la comparación en el seno del Caribe todavía favorece a la República Dominicana, el balance es más preocupante. Con un Estado endeudado y sin gran margen de maniobra fiscal, una sociedad poco educada y aún no preparada para el futuro, el país se arriesga, si no se hace nada, a no tener una segunda oportunidad. Más aún, cuando el cuerpo social no ha aprovechado el impulso económico: con un desempleo endémico, un mercado informal considerable, una política de salud pública poco eficaz, y una criminalidad en aumento, el pueblo dominicano tiene un sentimiento de abandono que lo lleva al individualismo social (el “no pago”) y a la desconfianza en las instituciones nacionales”.
El informe Attali contiene un análisis de la coyuntura nacional que destaca, entre otros aspectos, los siguientes: 1. Una población en busca de un nuevo contrato social; 2.-Un contexto social que conduce a la pérdida de confianza; 3.- Un desempleo persistente y un sector informal preponderante; 3.- La inseguridad y el tráfico de droga; 4.- La impunidad, fuente de desigualdad. Todo esto provoca, según el informe, una búsqueda individual de soluciones en donde no se tienen en cuenta los intereses sociales y colectivos. Esto provoca entre otros aspectos: 1. La pérdida de confianza en las instituciones; 2.- El clientelismo partidario que favorece al individualismo; 3. El círculo vicioso del “No Pago”. Por esto, el informe propone la necesidad urgente de una re-organización de las instituciones gubernamentales que ayuden a fortalecer la eficacia de la administración pública, la transparencia en el manejo de los bienes públicos, así como la descentralización y  la igualdad de oportunidades para las y los habitantes de los diferentes territorios.
El informe Atalí sirvió de análisis contextual y de fundamento teórico para la elaboración de la Estrategia Nacional de Desarrollo -END- (2010-2030). De hecho presentó algunas propuestas que luego fueron asumidas en  la elaboración de la END,  a través de cuatro ejes fundamentales, el primero de los cuales es el fortalecimiento institucional como elemento fundamental para el fortalecimiento democrático. Se señala en la END: “Los Objetivos Generales del Primer Eje Estratégico apuntan al desarrollo de una administración pública al servicio de la ciudadanía, y que opera de manera eficiente y transparente. Esto implica, entre otros, el compromiso de fortalecer el imperio de la ley y garantizar la seguridad ciudadana. Los Resultados Esperados en dicho Eje Estratégico reconocen la relevancia de la participación democrática, a la vez que enfatizan la importancia de la responsabilidad de la ciudadanía en la construcción de su destino. En el ámbito internacional, el país aspira a la preservación de la seguridad nacional en un marco de convivencia pacífica”.
La politóloga Rosario Espinal ha identificado recientemente tres grandes debilidades de la democracia dominicana: la corrupción, el clientelismo y el asistencialismo. Ha afirmado con precisión: “A diferencia del pasado, cuando la corrupción y el clientelismo selectivo eran suficientes para gobernar (así lo hizo Balaguer), ahora hay mayor demanda de redistribución de recursos de diversos sectores. De ahí que el Estado corrupto-clientelar haya devenido también en Estado asistencial”.2
La Marcha Verde con su reclamo, su discurso y su práctica centrada en la lucha contra la corrupción y la impunidad está dando una señal precisa de que es necesario transformar la sociedad dominicana, así como su liderazgo social, institucional, político y partidario. Esto es fundamental para re-construir una sociedad inclusiva, justa y participativa, en donde los recursos acaparados en pocas manos sean recuperados y vuelvan a ser empleados para cubrir las necesidades de alimentación, educación, salud, vivienda y seguridad social de los sectores sociales tradicionalmente empobrecidos y excluidos|. Solo así se podría hablar de democracia y de la construcción de un Estado Social de Derechos, pues el mal de muchos no puede seguir siendo el consuelo de tontos y de mentes eternamente colonizadas.


sábado, 12 de agosto de 2017

Embarazos, muertes y derecho a la salud digna de las mujeres

Franklin Pimentel Torres - 12 de Agosto de 2017 - 


La vida de las mujeres está en peligro en este pedazo de isla. Continuamente la prensa trae información sobre las continuas muertes violentas y evitables de mujeres. Unas por la demencial violencia machista, otras por la falta de una adecuada alimentación, fruto de la pobreza y la indigencia, así como por la falta de acceso a buenos servicios de salud durante el período del embarazo, el parto y el post-parto.

En esta semana, en el marco de un panel en donde se presentó el informe titulado “Maternidad Segura, Libre y Elegida, una deuda pendiente con los derechos de las mujeres”, que se realizó este miércoles en la Biblioteca Nacional,  se informó que hasta el 16 de julio pasado habían muerto en el país unas 94 mujeres, 12 más que las que murieron en ese mismo periodo del año pasado; según informaron las organizaciones Colectiva Mujer y Salud y Women´s Link Worldwide durante el panel.
Se informó, además, que con una tasa de 119 muertes por cada 100.000 nacimientos vivos, según la OPS, la República Dominicana ocupa el cuarto país de la región con las más altas tasas de mortalidad materna, por detrás de Bolivia, Haití y San Cristóbal y Nieves, según la información.  Además somos uno de los países con mayor tasa de embarazo adolescente. Durante la actividad las entidades presentaron su investigación que incluye la documentación de la historia de unas 7 mujeres embarazadas que murieron entre 2012 y 2015, cuyas muertes eran evitables. Dichas mujeres, con promedio de 24 años, dejaron hijos e hijas en la orfandad y murieron, sobre todo, por falta de servicios de salud oportunos.
El año pasado la ONG Profamilia presentó los resultados de dos investigaciones relacionadas con la interrupción del embarazo en condiciones inadecuadas. De hecho el aborto inducido o natural de adolescentes, jóvenes y mujeres adultas influye significativamente en la muerte de mujeres, pues muchas de ellas fallecen como fruto de un inadecuado proceso de interrupción del embarazo.
La primera investigación presentada por Profamilia lleva como título: “Análisis de la Situación del Aborto Inducido en República Dominicana: Revisión Sistemática y Abordaje Cualitativo”(2016) y la segunda fue titulada: “Encuesta sobre el Aborto en estudiantes universitarias, 2015. De ambos estudios salieron algunas recomendaciones que es necesario tener en cuenta para trabajar el tema de la prevención de muertes maternas por causas sociales, sanitarias, económicas y políticas, durante el período del embarazo.
Entre las recomendaciones presentadas las más significativas fueron:
1.    Implementación de políticas educativas e informativas orientadas a proporcionar educación integral en sexualidad que garanticen herramientas para prevenir embarazos no deseados o no planificados antes que las personas se vean expuestas a los riesgos. Esto exige el acceso a la información clara y a tiempo por parte del personal médico, así como atención humanizada de las mujeres embarazadas.
2.    Institucionalización de políticas de salud, dirigidas a la atención integral de la población en todas las etapas de su vida, pues se necesitan medios, acciones y oportunidades para garantizar el acceso a la atención médica oportuna y de calidad,
3.    Implementación de políticas de reformas legislativas que despenalicen situaciones excepcionales en cuales el Estado exonere de responsabilidad penal a quien practique una interrupción del embarazo en esas circunstancias: cuando el embarazo pone en riesgo la vida o salud de las mujeres, cuando ese embarazo es producto de una violación sexual o incesto, o cuando el feto viene con malformaciones incompatibles con la vida fuera del útero.

Coincidimos con las declaraciones hechas en el panel realizado en este semana por el Director de la Dirección General de Materno Infantil y Adolescentes del Ministerio de Salud, Juan Carlos de Jesús, cuando dijo que la muerte de embarazadas, la prevención del embarazo en adolescentes, entre otros aspectos de este tema, no son solo un problema de Salud Pública, sino social del que se debe preocupar toda la sociedad. No obstante, es necesario afirmar, también, que esto no quita que el Gobierno dominicano, a través del Ministerio de Salud Pública, asuma la principal cuota de responsabilidad que le toca en esta temática.

En definitiva, el acceso a unos buenos servicios de salud para las mujeres embarazadas es una cuestión de derechos básicos. Por eso las continuas muertes de mujeres demandan tomar acciones precisas y urgentes por parte del Estado, de las familias, los colectivos que defienden los derechos de las mujeres, así como de las demás organizaciones de la sociedad. Pues en definitiva, la preservación de la salud de las mujeres embarazadas es una exigencia necesaria, pertinente y oportuna en el contexto social, ecológico, económico, político y cultural de nuestro territorio isleño.

Venezuela en el fuego cruzado de la guerra económica, política y mediática

Franklin Pimentel Torres - 5 de Agosto de 2017 -

Venezuela se ha convertido en un tema de primera plana de los periódicos de diversos lugares del mundo y de algunos de los principales medios dominicanos. A las agencias noticiosas de las grandes cadenas internacionales, especializadas en la guerra mediática al servicio de los intereses del gran capital, poco les importa los casos de injusticias y corrupción que se dan en los países del Norte enriquecido, las guerras que provocan en el Medio Oriente y África, ni la desaparición forzosa de los 43 normalistas en México, ni que al 2 de agosto se hayan agotado los recursos ecológicos correspondientes al 2017, ni los sobornos pagados por las grandes transnacionales, de las que Odebrecht es simplemente un ejemplo. Tampoco les interesa que en países como República Dominicana haya una clase económica y partidaria que ha secuestrado el poder económico y político y se haya apropiado impunemente  de la mayor parte de los recursos públicos, sin importar los medios para conseguir dicho propósito.
En Venezuela hubo el pasado domingo unas votaciones para constituir la Asamblea Nacional Constituyente, que se encargaría de la revisión y actualización de la Constitución del 1999, que intenta seguir sustentando el proyecto económico, social y político impulsado por el Chavismo  en las últimas dos décadas (1998-2017). El gobierno habla de una votación que superó los 8 millones, mientras hubo evidencias de la decisión de acudir a votar de cerca un 41% de la población, aun en medio de la violencia desplegada por la derecha y sus aliados.
Varios países, entre ellos Estados Unidos, algunos de la Unión Europea y países latinoamericanos alineados con los intereses de la burguesía local venezolana y de las multinacionales del petróleo, de la minería, de la fabricación y comercialización de armas y del tráfico internacional de las drogas, reconocieron el plebiscito de la oposición, en la que según lo dicho por los voceros de ese sector habrían votado unos 7 millones de personas. Esos países, sin embargo, han decidido desconocer los resultados de unas votaciones que fueron hechas en un país soberano, y según las leyes de la Constitución de esa nación. Por eso, para los sectores progresistas se trata de una articulación injerencista que no respeta la soberanía del Pueblo Venezolano, que utiliza la OEA al servicio de los intereses imperiales y que visualiza a América Latina y el Caribe como países eternamente dependientes, económica, política y culturalmente, de los países neo-coloniales del Norte.
Venezuela es un país clave en la batalla por la defensa de los intereses geopolíticos y económicos del imperio norteamericano y los países dependientes de este por un lado y de los imperios emergentes de China y Rusia y sus aliados, por el otro. Con razón ha afirmado E. Calcaño: “Venezuela tiene las reservas de petróleo más grandes del mundo. También alberga en su subsuelo inmensas reservas de oro, coltán, cobre, bauxita y otros minerales. Todos son recursos estratégicos. Los dueños del mundo, esto es, las élites de Estados Unidos (militar, financiera, tecnológica, política, industrial y mediática), y el gran capital internacional, en su diseño de dominio mundial precisan controlar esos recursos. Los países que los poseen o son aliados (peones) o enemigos (si deciden manejarlos soberanamente). Los aliados pueden ser desde teocracias siniestras como Arabia Saudita, narco estados asesinos como México y estados fallidos gobernados por genocidas como muchos países africanos.” [1].
El gran líder de la llamada “Revolución Bolivariana”, Hugo Chávez estuvo al frente durante 15 de los 18 que tiene el chavismo al frente del poder en Venezuela (1999-2017). Este no pudo superar su enfermedad de cáncer y murió en Caracas el 5 de marzo de 2013 a la edad de 58 años. Mientras estuvo al frente del proceso Chávez (1999-2013), que gozaba de tanta popularidad, apoyado por los militares, y con una economía fortalecida por los altos precios del petróleo, no podía hacer mucho el imperialismo y sus aliados locales. Era necesario  sacarlo del escenario. El extraño cáncer que lo mató en efecto lo sacó fuera del juego. Contra Maduro, que no goza del carisma de Chávez, ni la capacidad estratégica, y con una guerra económica y mediática permanente, la derecha nacional e internacional sí puede combatir.
Tras la caída del precio del petróleo, llegó el momento de la envestida. Le cerraron el crédito a Venezuela, lo cual dejó al gobierno dependiente exclusivamente de divisas petroleras. De hecho el chavismo falló en articular en el tiempo preciso un plan nacional, enfocado en aprovechar las divisas generadas con el boom petrolero para crear nuevos sectores económicos no dependientes de tales divisas. Esa realidad le explotó al gobierno y de ahí, en parte, la crisis fiscal y económica actual de Venezuela.
Más allá de la guerra mediática, económica y judicial, montada por la derecha internacional y local en Venezuela, es necesario reconocer los avances sociales promovidos por el chavismo. Por eso tiene una inversión social del 60% del presupuesto nacional (2014) y un 19.1% del PIB. En educación pública, por ejemplo, se ha invertido el 4.9% del PIB y se ha tenido logros significativos en los niveles inicial, primario, secundario y universitario. De hecho al 2013 se contaba con un 76.6 % de cobertura de la educación inicial, un 93.8% de la educación primaria y un 75.9 de la educación secundaria. Se contaba, además, con una tasa de prosecución o continuidad de un 96.7% en la educación primaria y de un 87% en la educación secundaria, con bajas tasas de deserción.[2]  Por otro lado, se llevó atención médica a todos los rincones del extenso territorio venezolano. Al 2011, la cobertura médica abarcaba el 100% de la población. Es decir, la renta petrolera, por primera vez en la historia, se puso al servicio de las mayorías.
Es de desear que en la actual coyuntura social, económica y geo-política haya un real diálogo en Venezuela entre el chavismo dominante y la derecha litigante, por el bienestar y la calidad de vida de las mayorías populares. Un diálogo que sea realmente democrático;  lo que implica que se realice sin injerencia imperial, sin sabotajes, sin violencia de ninguno de los sectores y sin manipulaciones mediáticas descaradas. Esta una tarea urgente, pues en Venezuela, hoy día, se juega mucho la opción emancipatoria, soberana y progresista-popular de nuestra América Latina, El Caribe y el Mundo.
[1] E. Calcaño, La Constituyente en Venezuela. 31-7-2017. Disponible en: http://acento.com.do/2017/opinion/8478715-la-constituyente-venezuela/
[2] Unicef, Indicadores básicos de Venezuela. Disponible en: https://www.unicef.org/venezuela/spanish/overview_13275.htm