Franklin Pimentel
Torres, 14-7-2017
El pasado lunes 10 el expresidente de
Ecuador, Rafael Correa, se despidió de sus seguidores y del país, tomó el avión
y se dirigió hacia su nueva casa. Correa se
radicará en Bruselas, ciudad de donde es oriunda su esposa Anne Malherb y en
donde se reunirá con su familia. En sus palabras de despedida exhortó a sus
compañeros y compañeras de partido (Alianza País) a cuidar el país y a cuidar la
Revolución. El ex mandatario pidió a sus
seguidores que "cuiden lo ganado" en relación a la obra de diez años
de gobierno (2007-2017).
Rafael Correa, un preclaro
economista, ha sido en Ecuador el líder principal de un proyecto social,
económico y político, impulsado por el movimiento Alianza País. Fue presidente durante
tres períodos (2007-2009; 2009-2013; 2013-2017), que han estado sustentados por
la Constitución emanada de la Asamblea Constituyente del 2008. Dicho proyecto
se enmarca dentro de la corriente del socialismo del siglo XXI y tiene
como objetivo la implementación del crecimiento integral y sustentable de la
sociedad ecuatoriana, desde la perspectiva del paradigma del Buen Vivir.
Se ha definido el Buen
Vivir de la siguiente manera: “La satisfacción de las necesidades, la consecución
de una calidad de vida y muerte digna, el amar y ser amado, el florecimiento
saludable de todos y todas, en paz y armonía con la naturaleza y la
prolongación indefinida de las culturas humanas. El Buen Vivir supone tener
tiempo libre para la contemplación y la emancipación, y que las libertades,
oportunidades, capacidades y potencialidades reales de los individuos se
amplíen y florezcan de modo que permitan lograr simultáneamente aquello que la
sociedad, los territorios, las diversas identidades colectivas y cada uno
-visto como un ser humano universal y particular a la vez- valora como objetivo
de vida deseable (tanto material como subjetivamente y sin producir ningún tipo
de dominación a otro)”. (Plan Nacional para el Buen Vivir, 2009 – 2013).
Muchos han sido los logros sociales y políticos de la
“Revolución Ciudadana”. Entre estos podemos señalar los siguientes: En 2007, el
porcentaje de personas pobres por ingreso era de 36,7 por ciento, cifra que ha
descendido hasta llegar al 23,3 por ciento en 2015, lo que indica que más de un
millón de ecuatorianos avanzaron significativamente en la superación de la
pobreza; en el caso de la pobreza extrema, Ecuador registra un descenso de ocho
puntos porcentuales desde el 2007, ubicándose, en 2015 en 8,5%, de acuerdo con
el Instituto Nacional de Estadística y Censos en su Encuesta Nacional del año
2015.
La pobreza por ingresos urbana y rural ha
experimentado un descenso significativo. La urbana experimentó una baja del
24,3 al 16,4 por ciento mientras que la rural se redujo del 61,3 al 35,3 por
ciento, evidenciando que cada vez hay menos pobres en las ciudades y los
campos. Además, el crecimiento económico y los recursos provenientes de la
comercialización de los hidrocarburos han beneficiado a la mayoría de los
ecuatorianos. La relación del ingreso promedio del 10 por ciento más rico con
relación al 10 por ciento más pobre, en número de veces, bajó de 42 a 25,
acortando la brecha entre quienes reciben más ingresos y los que menos dinero
perciben, es decir, entre 2007 y 2015, el quintil más pobre duplicó su
ingreso mensual per cápita.
La tasa neta de matrícula en educación básica subió
del 92 al 96 por ciento en ocho años y el total de matriculados en el sistema
público aumentó de dos millones 604 mil a tres millones 479 mil. Además, entre
2007 y 2015, la matrícula de la población más pobre incrementó seis puntos
porcentuales, pasando del 89,0 por ciento a 95,4 por ciento.
Los 10 años de la Revolución Ciudadana en Ecuador no
han estado exentos de dificultades y contratiempos. De hecho en 2010 hubo un
intento de golpe de Estado, de agresión y de secuestro del presidente Correa por
un grupo de policías sublevados. En varias ocasiones se ha hablado, además, de la
intervención oculta de funcionarios de la embajada norteamericana apoyando partidos,
organizaciones y proyectos desestabilizadores de la oposición partidaria. Otro
elemento que ha sido destacado es que varios funcionarios e incluso familiares
de Correa han sido acusados de corrupción, y, finalmente, sectores de la prensa
han tildado de autoritario y centralizador al ex presidente de la República
Ecuatoriana.
En Ecuador hay un nuevo gobernante, Lenín Moreno, que
pertenece al mismo movimiento partidario de Rafael Correa, y que se supone que
seguirá impulsando el Proyecto social, económico, cultural y político del Buen Vivir. El gran desafío
estará en mantener y profundizar los logros de la Revolución Ciudadana en
marcha, sin dejarse contaminar ni sobornar por las multinacionales del comercio
globalizado y por la élite financiera local. Esto es más importante que nunca
en una coyuntura latinoamericana en la que proyectos políticos parecidos a los
de El Ecuador están siendo amenazados y desarticuladas por la derecha política
conservadora, corrupta e irracional, apoyada por los centros imperiales del
Norte, como está sucediendo en Argentina, Brasil, Cuba y Venezuela, entre
otros.
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