viernes, 28 de julio de 2017

La selección de jueces justos, éticos e independientes

Franklin Pimentel Torres, 28-7-2017

Recientemente se ha hecho una nueva selección de jueces para la Suprema Corte de Justicia y para el Tribunal Superior Electoral. Muchas expectativas se crearon en torno a dicha escogencia. Diversos grupos e instituciones intentaron incidir en la selección de dichos jueces; unos buscando defender intereses más grupales, partidarios o corporativos y otros haciendo énfasis en las necesidades y expectativas de la sociedad en general.

La selección de los jueces de las llamadas Altas Cortes crea expectativas, pues ha habido fundada sospecha de que muchas veces dichos tribunales no responden, con sus sentencias, a los intereses de la colectividad y no contribuyen al fortalecimiento de un Estado Social de Derechos como lo estipula la Constitución de la República (art. 7).

Especial atención ha generado la selección de los jueces en organizaciones sociales como el Movimiento de la Marcha Verde  y en Participación Ciudadana, por su importancia para todo lo relacionado con la lucha contra la corrupción y el fin de la impunidad. Entre los casos de corrupción a los que se están poniendo especial atención  están los sobornos y las sobrevaluaciones en los que está involucrados la multinacional Odebrecht, así como funcionarios, legisladores y gente de la élite económica.

Algunas voces señalan que en la selección realizada se logró que no repitieran en el cargo los jueces del anterior y cuestionado Tribunal Superior Electoral. Otros han señalado la identificación de alguno de los elegidos con el Partido en el poder. Pero la pregunta fundamental sería, ¿Qué asegura que los nuevos jueces elegidos actuarán acorde a la ética y priorizando los intereses de la sociedad?
Uno de los temas fundamentales que habría que cuestionar es la forma como está compuesto el actual Consejo de la Magistratura, que es quien elige y evalúa los jueces de las Altas Cortes. Resulta que ahora los 8 miembros actuales son parte y responden a los intereses de los grupos partidarios, teniendo el partido gobernante a su favor 6 de los ocho miembros. A eso se añade, que quien preside dicho consejo es el presidente de la República, que elige a jueces que potencialmente tendrían la potestad de juzgar al mismo mandatario y a sus funcionarios, por su supuesta responsabilidad en los sobornos y sobrevaluaciones relacionados con el Proyecto Punta Catalina, entre otros proyectos significativos.

La dependencia de los jueces de la Suprema Corte de Justicia, y más concretamente de la Cámara Penal, del poder económico-partidario, se puso de manifiesto ya con la sentencia sobre el caso de la Sun Land (2008)[1], en el gobierno presidido por Leonel Fernández, y las decisiones de no ha lugar con relación a los imputados Félix Bautista y Víctor Díaz Rúa (2015). Para esto los presidentes de la Suprema Corte Jorge Subero Isa y Mariano Germán Mejía, como representantes de los intereses de la corporación económico-partidaria en el poder-, crearon todas las condiciones para que se produjeran sentencias sesgadas.

No debe olvidarse que quienes votaron de forma disidente con relación al caso de la Sun Land,  las juezas Ana R. Bergés Dreyfous y Eglys M. Esmurdoc Castellanos, así como el juez Julio Aníbal Suárez Dubernay, no fueron re-elegidos cuando fueron evaluados por el Consejo de la Magistratura (2011), presidido por el entonces presidente, Leonel Fernández, quien en complicidad con el actual senador Félix Bautista estuvo supuestamente involucrado en un significativo caso de desfalco al Estado Dominicano.

Miriam Germán Brito y Esther Agelán Casasnovas, integrantes de la Suprema Corte de Justicia, y reconocidas por su apego a la ética y responsables de juicios debidamente ponderados, son futuras candidatas para ser separadas de la Cámara Penal de la Suprema Corte de Justicia, en la próxima evaluación, por atreverse a  votar a favor del juicio de fondo contra Félix Bautista, Víctor Díaz Rúa y compartes. En otros casos algunos jueces, -como Alejandro Vargas, quien emitió una sentencia en contra del acuerdo entre Odebrecht y la Procuraduría- serán impedidos “preventivamente” para formar parte de las Altas Cortes, por su independencia de criterio.

A la dependencia de los jueces del poder económico y partidario se añade, además, la del Ministerio Público y el Procurador General de la República, quien es elegido por el presidente, que lo puede cambiar cuando no responda a los intereses de la corporación económico-partidaria que lo puso en el cargo. La destitución de Guillermo Moreno, como fiscal del Distrito, en el gobierno de Leonel Fernández cuando intentó investigar a expresidente Joaquín Balaguer, y la “decisión” del ex Procurador F. Domínguez Brito de no recurrir la negación de la Cámara Penal de llevar a juicio de fondo a Félix Bautista, por una supuesta falta de confianza en la justicia, parecen responder a la misma lógica.

No basta con exigir al Consejo de La Magistratura que elija jueces que hayan demostrado prácticas éticas, buen juicio y capacidad en el desempeño de sus funciones. Será necesario revisar la actual composición del Consejo de la Magistratura, para des-partidarizarlo y cuestionar la conveniencia de que tanto los presidentes de las cámaras legislativas como el presidente de la República formen parte de dicho consejo y tengan un voto cualificado en las decisiones del mismo.

La justicia dominicana como parte de los poderes de un Estado Democrático debe ir avanzando en el proceso de lograr mayores niveles de independencia de las corporaciones económicas y partidarias y de los poderes ejecutivo y legislativo. Será necesario que desde los municipios, desde las regiones, desde las organizaciones comunitarias e instituciones comprometidas con el desarrollo democrático de la sociedad, se exija que en la selección y evaluación, no solo de los jueces de las altas cortes, sino también de los de primera instancia, de apelación, así como los fiscales, haya una participación real de la población y sus instituciones, a la que éstos deben rendirle cuenta.






















[1] F. Pimentel, El préstamo con la Sun Land y la lucha contra la corrupción impune. 25/10/2014. Disponible en:
http://acento.com.do/2014/opinion/8188365-el-prestamo-con-la-sun-land-y-la-lucha-contra-la-corrupcion-impune/

Marcha Verde. Declaraciones, propuestas, desafíos

Franklin Pimentel Torres, 21-7-2017

Mucho se ha escrito ya sobre la contundencia de la Marcha Verde celebrada el pasado domingo 16 de julio, coincidiendo la fecha con la fundación del colectivo que ideó el proyecto de nación de la República Dominicana, los Trinitarios (16-7-1838). Fue la séptima marcha masiva desde aquella inicial del 22 de enero. Contradiciendo a quienes esperaban una disminución de las personas que participarían, la última marcha fue la más multitudinaria que se ha hecho hasta ahora. Algunos hablan, con razón, de la participación de unas 50 a 75 mil personas.

Los diversos grupos, familias, organizaciones  y clases sociales fueron testigos y apoyaron las declaraciones, propuestas y mensajes que aparecieron a lo largo de la marcha en carteles, cartulinas, canciones y en hasta en hojas de papel. Sin duda lo más significativo fueron las declaraciones que se hicieron al final de la Marcha, en la explanada del Centro de los Héroes.[1]

¿Cuáles fueron las demandas de la marcha del pasado domingo?
1.       Sometimiento penal del presidente Danilo Medina.
2.       Indagatoria de las actuaciones de los expresidentes Leonel Fernández e Hipólito Mejía.
3.       La investigación de los funcionarios Rubén Bichara, Gonzalo Castillo, Simón Lizardo, Vicente Bengoa, y de los congresistas Reinaldo Pared Pérez, Lucía Medina, Cristina Lizardo, Abel Martínez.

La Marcha Verde no se limitó a hacer solicitudes, sino que las motivó adecuadamente. Entre las motivaciones presentadas para solicitar el sometimiento penal de Danilo Medina se señalaron:
a) Porque existen claros indicios de responsabilidad de su gobierno en la licitación irregular y la sobrevaluación de Punta Catalina; b) porque con sus maniobras políticas ha convertido las acciones del Ministerio Público en un mareo mediático y en un obstáculo para la aplicación de Justicia; y c) porque hasta su compañero de partido, su exministro Juan Temístocles Montás, lo señala como beneficiario del financiamiento ilegal de campaña por parte de Odebrecht.

En cuanto a las razones dadas para la indagatoria de las actuaciones de los expresidentes Leonel Fernández e Hipólito Mejía es porque el primero es responsable del 52% de los contratos relacionados con la constructora Odebrecht, y en el gobierno del segundo se firmó el 11% de los mismos.

En cuanto a las motivaciones para fundamentar la investigación de funcionarios y legisladores es por ser “responsables de aprobar o gestionar los contratos de la multinacional mafiosa”.

Las declaraciones de la Marcha Verde coinciden con las solicitudes hechas en los últimos días por algunos sectores ligados a las iglesias cristianas. Los jesuitas, por ejemplo, en una declaración pública titulada: “La Compañía de Jesús en la República Dominicana: contra la corrupción y la impunidad[2] señalan: “La corrupción en nuestro país ha calado de tal manera que permea todas las estructuras sociales (…). Por otro lado, la impunidad es el caldo de cultivo para una cultura de la corrupción. No podemos continuar con un sistema jurídico, político y económico que fomente la impunidad de aquellos que delinquen porque es lo que corroe todo propósito de enmienda como personas y como país, además de ahogar toda iniciativa de institucionalización y lucha anticorrupción”.

El Consejo de Pastores y Ministros de La Asociación Iglesia Jesucristo Fuente de Amor[3] emitió una proclama pública al concluir su XXVIII Convención; entre otros aspectos se refieren al tema de corrupción, a la debilidad del sistema de la justicia y a la impunidad reinante en el país: “Un reto más ha llegado a poner a prueba nuestro sistema judicial. Es inaceptable y preocupante los errores cometidos por la Procuraduría General de la Republica en la investigación e instrumentación del expediente acusatorio del caso de corrupción de Odebrecht, entendemos que esto cubre o desacredita la justicia y la lucha contra la corrupción, traduciéndose en una posible impunidad”.
Los pastores evangélicos reclaman, además: “el cumplimiento de las normas legales procesales y la adecuada administración de justicia, que den al traste con la condena de quienes se evidencien responsabilidad en el caso y que los expedientes sean sustentados en base a pruebas, no en teorías”.

Pero no basta con declaraciones y análisis sobre la situación de corrupción e impunidad en los casos relacionados con Odebrecht, además de los otros casos pendientes. Se necesitan propuestas concretas orientadas a logran el comienzo del fin de la impunidad que es lo que permitirá disminuir la corrupción como ha señalado el sociólogo Cándido Mercedes. Por eso, la principal propuesta hecha por la Marcha Verde en su declaración es una invitación a la unidad para la lucha contra un mal histórico y estructural: “A las mujeres y hombres de trabajo, a los comerciantes, empresarios, religiosos, estudiantes, pensionados y a todo el pueblo dominicano a una gran unidad nacional, para intensificar la lucha verde contra la corrupción y la impunidad en cada paraje, municipio y provincia”.

La Marcha Verde es un movimiento social cargado de sueños indignados y de conciencia liberadora.[4] Ha servido para recuperar la esperanza de mucha gente en los resultados de la lucha contra la corrupción y el fin de la impunidad. Por eso con los jesuitas, los sectores conscientes podemos afirmar: “Queremos agradecer públicamente a tantos hombres y mujeres, en especial a los jóvenes, que nos han ayudado a mantener viva la esperanza de un país más justo para todos. Queremos caminar con ustedes en la búsqueda de los mecanismos necesarios para que este sueño se haga realidad”. Por eso la marcha del pasado 16 de julio terminó precisamente deseando que la lucha emprendida, “como un aguacero ciudadano indetenible, barra el lodo de las instituciones y el sistema político corrompido y deje a nuestro país bañado de justicia, bienestar, democracia y esperanza”.







[1] Documento íntegro de Marcha Verde que reclama someter a la justicia a Danilo Medina. Disponible en: http://acento.com.do/2017/actualidad/8474966-documento-integro-marcha-verde-reclama-someter-la-justicia-danilo-medina/
[2] Sacerdotes Jesuitas denuncian la corrupción. Disponible en: http://acento.com.do/2017/actualidad/8474873-sacerdotes-jesuitas-denuncian-la-corrupcion-no-podemos-continuar-con-un-sistema-que-fomente-la-impunidad-de-los-que-delinquen/.
16/7/2017
http://acento.com.do/2017/actualidad/8474873-sacerdotes-jesuitas-denuncian-la-corrupcion-no-podemos-continuar-con-un-sistema-que-fomente-la-impunidad-de-los-que-delinquen/

[3] Pastores quieren jueces que tengan la conducta intachable. Disponible en: https://ensegundos.do/2017/07/17/pastores-quieren-jueces-que-tengan-la-conducta-intachable/

miércoles, 19 de julio de 2017

El desafío de cuidar los logros de la Revolución Ciudadana en Ecuador

                 
Franklin Pimentel Torres, 14-7-2017

El pasado lunes 10 el expresidente de Ecuador, Rafael Correa, se despidió de sus seguidores y del país, tomó el avión y se dirigió hacia su nueva casa. Correa se radicará en Bruselas, ciudad de donde es oriunda su esposa Anne Malherb y en donde se reunirá con su familia.  En sus palabras de despedida exhortó a sus compañeros y compañeras de partido (Alianza País) a cuidar el país y a cuidar la Revolución. El ex mandatario pidió a sus seguidores que "cuiden lo ganado" en relación a la obra de diez años de gobierno (2007-2017).

Rafael Correa, un preclaro economista, ha sido en Ecuador el líder principal de un proyecto social, económico y político, impulsado por el movimiento Alianza País. Fue presidente durante tres períodos (2007-2009; 2009-2013; 2013-2017), que han estado sustentados por la Constitución emanada de la Asamblea Constituyente del 2008. Dicho proyecto se enmarca dentro de la corriente del  socialismo del siglo XXI y tiene como objetivo la implementación del crecimiento integral y sustentable de la sociedad ecuatoriana, desde la perspectiva del paradigma del Buen Vivir.

Se ha definido el Buen Vivir de la siguiente manera: “La satisfacción de las necesidades, la consecución de una calidad de vida y muerte digna, el amar y ser amado, el florecimiento saludable de todos y todas, en paz y armonía con la naturaleza y la prolongación indefinida de las culturas humanas. El Buen Vivir supone tener tiempo libre para la contemplación y la emancipación, y que las libertades, oportunidades, capacidades y potencialidades reales de los individuos se amplíen y florezcan de modo que permitan lograr simultáneamente aquello que la sociedad, los territorios, las diversas identidades colectivas y cada uno -visto como un ser humano universal y particular a la vez- valora como objetivo de vida deseable (tanto material como subjetivamente y sin producir ningún tipo de dominación a otro)”. (Plan Nacional para el Buen Vivir, 2009 – 2013).

Muchos han sido los logros sociales y políticos de la “Revolución Ciudadana”. Entre estos podemos señalar los siguientes: En 2007, el porcentaje de personas pobres por ingreso era de 36,7 por ciento, cifra que ha descendido hasta llegar al 23,3 por ciento en 2015, lo que indica que más de un millón de ecuatorianos avanzaron significativamente en la superación de la pobreza; en el caso de la pobreza extrema, Ecuador registra un descenso de ocho puntos porcentuales desde el 2007, ubicándose, en 2015 en 8,5%, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Censos en su Encuesta Nacional del año 2015.
La pobreza por ingresos urbana y rural ha experimentado un descenso significativo. La urbana experimentó una baja del 24,3 al 16,4 por ciento mientras que la rural se redujo del 61,3 al 35,3 por ciento, evidenciando que cada vez hay menos pobres en las ciudades y los campos. Además, el crecimiento económico y los recursos provenientes de la comercialización de los hidrocarburos han beneficiado a la mayoría de los ecuatorianos. La relación del ingreso promedio del 10 por ciento más rico con relación al 10 por ciento más pobre, en número de veces, bajó de 42 a 25, acortando la brecha entre quienes reciben más ingresos y los que menos dinero perciben, es decir, entre 2007 y 2015, el quintil más pobre duplicó su ingreso mensual per cápita.
La tasa neta de matrícula en educación básica subió del 92 al 96 por ciento en ocho años y el total de matriculados en el sistema público aumentó de dos millones 604 mil a tres millones 479 mil. Además, entre 2007 y 2015, la matrícula de la población más pobre incrementó seis puntos porcentuales, pasando del 89,0 por ciento a 95,4 por ciento.
Los 10 años de la Revolución Ciudadana en Ecuador no han estado exentos de dificultades y contratiempos. De hecho en 2010 hubo un intento de golpe de Estado, de agresión y de secuestro del presidente Correa por un grupo de policías sublevados. En varias ocasiones se ha hablado, además, de la intervención oculta de funcionarios de la embajada norteamericana apoyando partidos, organizaciones y proyectos desestabilizadores de la oposición partidaria. Otro elemento que ha sido destacado es que varios funcionarios e incluso familiares de Correa han sido acusados de corrupción, y, finalmente, sectores de la prensa han tildado de autoritario y centralizador al ex presidente de la República Ecuatoriana.
En Ecuador hay un nuevo gobernante, Lenín Moreno, que pertenece al mismo movimiento partidario de Rafael Correa, y que se supone que seguirá impulsando el Proyecto social, económico, cultural  y político del Buen Vivir. El gran desafío estará en mantener y profundizar los logros de la Revolución Ciudadana en marcha, sin dejarse contaminar ni sobornar por las multinacionales del comercio globalizado y por la élite financiera local. Esto es más importante que nunca en una coyuntura latinoamericana en la que proyectos políticos parecidos a los de El Ecuador están siendo amenazados y desarticuladas por la derecha política conservadora, corrupta e irracional, apoyada por los centros imperiales del Norte, como está sucediendo en Argentina, Brasil, Cuba y Venezuela, entre otros.







viernes, 7 de julio de 2017

Privilegios irritantes sustentados por la corrupción y la impunidad

                 
Franklin Pimentel Torres, 7-7-2017

Cuando por decisión del juez  Francisco Ortega Polanco se dictó prisión, como medida de coerción, para algunos de los imputados por los supuestos sobornos pagados por Odebrecht, se comenzaron a hacer remodelaciones en la cárcel de Najayo, para adecuar las habitaciones para los nuevos internos. 

Y puesto que dichas personas pertenecen a  una clase social distinta a la de la mayoría de los internos del penal, los jerarcas de la corporación económico-partidaria gobernante decidieron que había que prepararles unas habitaciones con comodidades parecidas a las que tenían en sus casas, en sus oficinas y sus negocios. Por eso se entraron aires acondicionados, televisiones digitales, muebles, camas…, entre otros objetos.  Además, según han informado los vecinos del penal, desde que están los nuevos incumbentes en Najayo-hombres hay luz 24 horas y no falta el agua en la zona.
No es la primera vez que las cárceles del país, y concretamente la de Najayo-hombres se adecúa para presos “especiales”, generalmente para líderes y funcionarios de los grupos económicos y partidarios ligados a casos de corrupción y desfalco del dinero público. Recordemos los casos de Ramón Figueroa, ligado al desfalco del quebrado banco Banínter y del financista Luis Álvarez Renta, entre otros.

En el proceso de la imputación contra el senador Julio César Valentín salió a relucir, como supuesta prueba de que este se había enriquecido, la posesión de 6 carros de lujo. Luego la defensa alegó que no se trataba de carros que actualmente poseía, sino que una buena parte de los mismos los había vendido, aprovechando la venta de exoneraciones –formalmente legales pero éticamente ilegítimas- que realizan las y los senadores y diputados. Es decir, a quienes ganan salarios de lujo, a quienes tienen el ilegal barrilito, encima se les permite importar,  un vehículo cada dos años – sin pagar los debidos impuestos.

En un reciente programa de televisión la investigadora Nuria Piera informó al país, con datos, que es habitual que a los jerarcas de la Iglesia Católica se les permita importar los más variados bienes y objetos –entre ellos pantis y bikinis- sin pagar impuestos. Recientemente se ha hablado, además, de la venta ilegal por parte del arzobispado de Santo Domingo, de los terrenos en donde se construyó el centro comercial Downtown Center. Seguramente las demás organizaciones sin fines de lucro – ¿o no lo deberían ser las iglesias?- no tienen las mismas oportunidades que se les concede a los Jerarcas Católicos.

En algunas ocasiones he sido detenido mientras conduzco un vehículo y el agente me ha preguntado, ¿usted es militar? Y generalmente respondo diciendo que soy un ciudadano, conocedor de sus derechos y deberes. Pero si fuera militar ¿no debería cumplir con las leyes? ¿tendría derecho a violar las de tránsito? Y estoy consciente de que por lo general el agente que hace esa pregunta está cuidando su puesto y tiene que conseguir diariamente y reportar el dinero de soborno, una parte del cual suele ir a parar a manos de los jerarcas de la policía y de las fuerzas armadas, quienes en ocasiones alquilan los puestos “calientes”, en donde la policía corrupta y los militares involucrados en diferentes actos de corrupción tienen mayor oportunidad de extorsionar a las y los conductores.

El pasado sábado, en una clase en el Seminario Bíblico de la Iglesia de Dios, en Villa Mella, en el marco de un seminario sobre los desafíos que presentan para las comunidades y congregaciones cristianas el acaparamiento de bienes, la creciente violencia y la corrupción en la sociedad dominicana, trajimos a colación la hipótesis del teólogo biblista Jorge Pixley quien definió la organización monárquica de la sociedad en el antiguo imperio egipcio (3000, a.e.c.), en donde el Faraón mantenía su gobierno, con el apoyo indispensable de tres grupos de aliados que eran conocidos como los “siervos del rey”. Estos eran: los militares, los funcionarios civiles del reino y los sacerdotes. Estos tres colectivos eran las columnas sustentadoras de una monarquía, que imponía cargas pesadas a las aldeas o comunidades campesinas, mediante impuestos a la producción agrícola o simplemente mediante la apropiación de sus tierras y sus ganados; además de lucrarse con el dinero de la venta de alimentos en tiempos de sequía y de hambre.

La lucha de los grupos sociales conscientes e indignados, de sus organizaciones y colectivos, comprometidos con una Vida Digna, debe incluir la necesaria construcción de una sociedad equitativa, donde todas las personas tengan igualdad de oportunidades, de derechos y deberes ante las leyes establecidas para la convivencia pacífica y armónica. Por eso, la Marcha Verde debe seguir demandando el cese de la corrupción y la impunidad en toda la sociedad, pero en particular en lo relacionado con las actuaciones de los funcionarios públicos dependientes de los poderes Ejecutivo, Legislativo, y Judicial. Debe exigir también lo mismo a los jerarcas militares y religiosos, entre otros actores sociales, para impedir que se sigan manteniendo privilegios irritantes sobre la base del dinero de la corrupción impune. Esta es una tarea ineludible para seguir avanzando en la construcción de una sociedad sin injusticias ni privilegios.





La conciencia persigue al corrupto aunque nadie lo condene



L. Boff, 7-7-2017

Hay una voz dentro de nosotros que nunca conseguimos acallar. Es la voz de la conciencia. Ella está por encima del orden establecido y de las leyes vigentes. Hay hechos delictivos como violar inocentes, quitar de la boca del hambriento el pan que lo salvaría de la muerte, robar el dinero destinado a la salud y a la educación, practicar la corrupción como verdadero pillaje de millones de reales destinados a las infraestructuras y otros crímenes horrendos. El delincuente puede acostumbrarse a tales prácticas hasta el punto de crear una segunda naturaleza y pensar: «como es cosa de todos, y de nadie en particular, puedo apropiármela». Si ocupa un cargo público dice: «el que se enriquece en esta posición es un listo, quien no lo hace es tonto». La corrupción, endémica en Brasil y en nuestros países latinoamericanos y caribeños, se rige por tal sofisma.
Pero nadie se puede librar de la voz interior, la naturaleza primera, que inapelablemente lo acusa y pide castigo. Puede huir como Caín, pero ella continúa, como un tímpano, vibrando dentro de él. El corrupto huye aunque la justicia no lo persiga. ¿Quién ve dentro del corazón, para quien no existen secretos ni cámaras secretas? De nuevo la conciencia: ella juzga, amonesta, corroe por dentro, aplaude y condena. 
Las personas de espíritu de ayer y de hoy dan este testimonio: la conciencia es una divinidad dentro de nosotros y nosotras. Poco importa el nombre que le demos según las diferentes culturas. Se trata de una instancia que es más alta que cada persona, cuya voz no consigue ser sofocada por el vocerío humano por fuerte que sea. Con acierto escribió Séneca: «La conciencia es Dios dentro de ti, junto a ti y contigo».
Abundan los ejemplos históricos. Voy a referir uno antiguo y otro moderno. En el año 310 el emperador romano Maximiliano mandó diezmar a una unidad de soldados cristianos porque se negaron a matar inocentes. Antes de ser degollados escribieron al emperador: «Somos tus soldados, emperador, pero antes somos siervos de Dios. A ti te hicimos el juramento imperial, pero a Dios prometimos no practicar ningún mal. Preferimos morir a matar. Elegimos ser muertos como inocentes a vivir con la conciencia acusándonos siempre» (Passio Agaunensium, n.9). 
Mil quinientos años después, el 3 de febrero de 1944, un soldado alemán y cristiano escribió a sus padres: «Queridos, he sido condenado a muerte porque me he negado a fusilar a presos rusos indefensos. Prefiero morir a llevar toda mi vida sobre mi conciencia la sangre de inocentes. Fue usted, querida madre, quien me enseñó a seguir siempre la conciencia y sólo después las órdenes de los hombres. Ahora ha llegado la hora de vivir esta verdad» (P.Malevezzi & G.Pirelli (org), Letzte Briefe zum Tode Verurteilter, 1955, p.489). Y acabó fusilado. 
¿Qué fuerza es ésta que en estos dos pequeños relatos llenó de valor a los soldados romanos y al soldado alemán para poder actuar así? ¿Qué voz es la que los aconsejó antes morir que matar? ¿Qué poder posee esa voz interior hasta el punto de vencer el miedo natural a morir? Es la voz imperiosa de la conciencia. Nosotros no la creamos, por eso no podemos destruirla. Podemos desobedecerla. Negarla. Reprimir los remordimientos. Pero silenciarla, no podemos. 
La conciencia es intocable y suprema. El respeto que le debemos es tan grande que hasta la conciencia invenciblemente errónea debe ser escuchada y seguida. Por eso los obispos reunidos en el Concilio Vaticano II (1962-1965) dejaron escrito: «La conciencia aun cuando invenciblemente yerra, no pierde su dignidad» (De dignitate Humana, n. 2). 
Tiene una conciencia invenciblemente errónea la persona que empeña todos sus esfuerzos en buscar sinceramente la verdad, preguntando, estudiando, dejándose aconsejar por otros y cuestionándose a sí misma, e incluso así, yerra. Si alguien hace todo esto y se equivoca, tiene derecho a ser respetado y oído porque ha sido consecuente con su conciencia. 
Toda persona puede errar trágicamente, con la mejor buena voluntad. Por lo que siempre debe preguntarse si está escuchando o no la voz interior. Blaise Pascal ponderaba sabiamente: «Nunca hacemos tan perfectamente el mal como cuando lo hacemos con buena conciencia». Sólo que esa conciencia no es buena. Albert Camus refiriéndose a la moral de la obediencia ciega escribió: «La buena voluntad puede causar tanto mal como la mala, cuando no está suficientemente bien informada», es decir, cuando no escucha la voz de la conciencia, llamándola a la buena acción. 
Escribimos todo esto pensando en la vergonzosa corrupción que ha contaminado nuestra sociedad, prácticamente en todos los niveles, especialmente a los dueños de grandes empresas y a líderes partidarios del más alto rango, hasta al desastrado presidente de la república. Son sordos ante su conciencia que los incrimina. Pero llegará el momento en que tendrán responder a alguien más Alto.


Ética de gestores y docentes en educación


Dinorah García Romero - 3 de Julio de 2017 –

En los últimos años en nuestro país se habla con insistencia de la importancia de la ética. Se creó la Dirección General de Integridad Gubernamental sobre ética; existen las Comisiones de Ética Pública; se ha instituido el Día Nacional de Ética ciudadana. Se celebra el Día de la Ética con declaraciones solemnes; con ofrendas florales; con discursos pulidos y sonoros que parecen comprometedores desde el poder de las palabras, pero poco eficientes en el momento de asumir consecuencias. Además, la coyuntura que vive el país generada por la corrupción generalizada,  por la cultura de la impunidad,  por el enriquecimiento ilícito y por la lógica del soborno,  requiere atención y seguimiento a la distancia entre discurso ético y práctica ética. Es poco  el valor que se le da a la ética en la vida cotidiana y en el desempeño de las funciones públicas y privadas.
En este contexto se hace imprescindible una formación y un comportamiento ético ejemplar de parte de gestores y de docentes en el sector educación. Necesitamos  buenas prácticas para que las personas y la sociedad en general le pongan fin a la degradación moral que se observa en diversas instituciones, en organizaciones, en grupos y personas. Los gestores y docentes del sector educación tienen el desafío de aportar significativamente para que la ética brille en el aula, en el centro educativo, en la comunidad educativa  y en los diferentes espacios en los que interactúan.
Si la ética relumbra en el aula, la dignidad de los estudiantes y de los profesores será reconocida y respetada; se  priorizará  a la persona por encima de  objetos,  de recursos, de bienes y de servicios. De igual modo, sus derechos serán reconocidos y adquirirán mayor desarrollo. Simultáneamente experimentarán una toma de conciencia mayor de sus responsabilidades, tanto en el aula como en el centro educativo y en la comunidad. Asimismo, se construirán  ambientes y espacios  vertebrados por una ética comprometida, que  tiene como horizonte la búsqueda e instauración del bienestar colectivo.   Desde esta perspectiva, los aprendizajes tendrán significado para cada uno de los actores de los procesos educativos.
Asimismo, si la ética  destella en el centro educativo, se fortalece la institucionalidad del espacio escolar; y los aprendizajes se ponen al servicio de una mejor sociedad. Además, emerge una ciudadanía más comprometida  con los valores y las acciones que tienen como norte el desarrollo pleno de las personas. De igual modo, se fomenta una participación consciente en favor de estructuras educativas más democráticas y proactivas.
En este mismo sentido, si la ética  resplandece en la comunidad educativa, los diferentes actores del sistema educativo no dudarán a la hora de rendir cuenta; a la hora de andar en verdad: a la hora de denunciar con valentía  las prácticas antiéticas que se observan en instituciones educativas y en  algunos que se titulan educadores. Ya está muy claro: no es plausible ahorrarse el comportamiento ético; no es aceptable vivir confundido y confundiendo a los estudiantes, a las familias y a la sociedad.
Cabe preguntarse qué podemos hacer para afianzar la ética de gestores y docentes en el sector educación. Este interrogante tiene múltiples respuestas, porque son muchas las posibilidades que encontramos. Nos parece que lo primero que debemos hacer es trabajar a fondo las identidades de estos actores; ayudarlos a superar la crisis de identidad que afecta a muchos gestores y docentes. Esta  crisis es agudizada por un desarrollo profesional débil y por una falta de libertad y de autonomía para actuar con posición y voz propia. Este es un capítulo que requiere nuestra atención y nuestro apoyo para contribuir con la superación de una deficiencia tan  pronunciada y degradante.
De la misma manera, urge integrar la ética como un eje permanente en la formación de los educadores. Consideramos que desde la formación inicial hasta el doctorado y post doctorado, debe reflexionarse sobre la ética. Debe ser una reflexión conceptual y práctica que les permita construir sus propias concepciones y sus mecanismos para vivenciarla cotidianamente. Pero lo más importante es que los aprendizajes que deriven de la formación ética se pongan en práctica con naturalidad, sin forzar procedimientos ni procesos; integrar la ética a la vida, al ejercicio profesional, a la tarea docente.
Otra de las acciones que podemos poner en ejecución para potenciar éticamente a los gestores y docentes es desarrollar confianza básica en ellos. Si actúan en un contexto en el que se sienten seguros y confiados, no tendrán necesidad de manejarse desde la ambigüedad y el ocultamiento. Si gestores y docentes no trabajan para agradar a su partido, a su iglesia, a las organizaciones profesionales, a los amigos, sino que desarrollan convicciones y posiciones definidas en favor de la justicia y de la verdad, le ofrecen un aporte valioso a la sociedad y a la educación.
La formación que necesitan los gestores y docentes debe iniciarse en las familias. Pero muchas,  por decisión propia o por el impacto de los contextos en los que habitan, han optado por liberarse de la ética. Han priorizado un camino tortuoso que las confronta éticamente en todos los órdenes y ámbitos. Por esto y otros factores, el problema ético es difícil de reorientar. Pero no solo es un asunto familiar, tiene alcance estatal; pues se espera que cada uno de los poderes del Estado sea un baluarte de la ética. Se espera que la irradien y la sostengan.

La formación ética  de gestores y docentes  ha de asumirse como tarea prioritaria, si queremos que los centros educativos y  la sociedad avancen; si queremos que  estos actores adquieran un desarrollo integral y tengan un desempeño coherente con los principios y valores que la educación propugna y  les propone a los estudiantes. La atención a la formación ética tiene que ser sistemática y la práctica ética tiene que ser una cuestión de toda la vida. No hay espacio ni lugar para aplazar el comportamiento ético; este tiene que forjarse y sostenerse con tesón y firmeza por parte de las personas y de las instituciones. Los gestores y docentes  tienen el  reto de analizar su comportamiento e identificar cuán distante o cuán próximo está de una ética robusta y esperanzadora. 

lunes, 3 de julio de 2017

El porqué de la violencia en el ser humano y en la sociedad

L. Boff, 30-6-2017

  Vivimos a nivel nacional y mundial situaciones de violencia que desafían nuestro entendimiento. No solo de seres humanos contra otros seres humanos, especialmente en el Norte de África, en Sudán y en Oriente Medio, sino también contra la naturaleza y la Madre Tierra. El Papa Francisco en su encíclica ecológica, Cuidando la Casa Común, llega a afirmar que «nunca hemos maltratado y herido tanto nuestra Casa Común como en los dos últimos siglos» (nº 53). No sin razón se está imponiendo la idea de que hemos inaugurado una nueva era geológica, el antropoceno, según el cual el gran meteoro rasante amenazador de la vida en el planeta es el mismo ser humano, que se ha vuelto el Satán de la Tierra a pesar de haber sido llamado a ser el cuidador del Jardín del Edén.
La existencia de la violencia, que no es raro encontrar bajo la forma de aterradora crueldad, representa un desafío para el entendimiento. Teólogos, filósofos, científicos y sabios no han encontrado hasta hoy una respuesta convincente.
Quiero presentar sumariamente la propuesta de un notable pensador francés que vivió muchos años en Estados Unidos y falleció en 2015: René Girard (1923-2015). Apreciaba mis textos y la Teología de la Liberación hasta el punto de organizar él mismo un encuentro en Piracicaba-SP (25-29 de junio de 1990) con varios teólogos y teólogas, pues veía en los propósitos de este tipo de teología la posibilidad de superación de la lógica de la violencia.
De su vasta obra, destaco dos principales: “Lo sagrado y la violencia” (Rio 1990) y “Cosas escondidas desde el principio del mundo” (Rio 2005). ¿Cuál es la singularidad de Girard? Él parte de la tradición filosófico-psicoanalítica que afirma que el deseo es una de las fuerzas más estructuradoras del ser humano. Somos seres de deseo. Éste no conoce límites y desea la totalidad de los objetos. Por ser indeterminado, el ser humano no sabe cómo desear. Aprende a desear, imitando el deseo de los otros (“deseo mimético” en el lenguaje de Girard).
Eso se ve claro en los niños y niñas. Por muchos juguetes que tenga un niño, lo que más quiere es el juguete de otro niño o niña. Y ahí surge la rivalidad entre ellos y ellas. Uno quiere el juguete sólo para él, excluyendo a la otra persona. Si otros niños o niñas entran en ese mimetismo, entonces se origina un conflicto de todos contra todos.
Este mecanismo, afirma Girard, es paradigmático de toda sociedad. La situación de rivalidad-exclusión se supera cuando todas las personas se unen contra uno, haciéndolo chivo expiatorio. Se le culpa de querer el objeto sólo para sí. Al unirse contra él o ella, olvidan la violencia entre ellos y conviven con un mínimo de paz.
En efecto, las sociedades viven creando chivos expiatorios. Los culpables son siempre los otros: el Estado, el PT, los políticos, la policía, los corruptos, los pobres, etcétera. Es importante no olvidar que el chivo expiatorio solamente oculta la violencia social, ya que todos continúan rivalizando entre sí. Por eso, la sociedad goza de un equilibrio frágil. Cada cierto tiempo, con o sin chivo expiatorio explícito, la violencia se manifiesta especialmente en aquellos que se sienten perjudicados y buscan compensaciones.
Lo expresó bien Rubem Fonseca en su libro El Cobrador. Un joven de clase media que se ha empobrecido, empujado por las circunstancias, puede practicar actos ilícitos. Se siente robado por la sociedad dominante y confiesa: «Me están debiendo colegio, sándwich de mortadela en el bar, helado, pelota de fútbol… me están debiendo una chica de veinte años, llena de dientes y perfume. Siempre tuve una misión y no lo sabía. Ahora sé… sé que si todo jodido hiciese como yo, el mundo sería mejor y más justo».
Aquí se busca una solución individual a un problema social. En la medida en que permanece individual no da mucho miedo. Por el contrario, los principales causantes de la violencia estructural son las clases dominantes que acumulan para sí, a costa del empobrecimiento de los otros. Cuanto más duramente se aplican las leyes contra los empobrecidos, más seguras se sienten. De esta manera consiguen ocultar el hecho de que son ellas las principales causantes de la situación de violencia permanente que el empobrecimiento implica.
Y todavía más, vivimos en un tipo de sociedad cuyo eje estructurador es la magnificación del consumo individualista. La publicidad enfatiza que alguien es más cuando consume un producto exclusivo que los demás no tienen. Se suscita un deseo mimético de apoderarse del bien del otro. Esta lógica perpetúa la violencia.
Pero el deseo no es sólo competitivo, dice Girard. Puede ser cooperativo y unirse todos para compartir el mismo objeto. De competidores pasan a ser aliados. Tal propósito genera otro tipo de sociedad, más cooperativa que competitiva y una democracia participativa. Aqui Girard veía el sentido político de la Teología de la Liberación porque propone una educación que no imita al opresor, sino que le hace libre y enseña a no crear chivos expiatorios y a asumir la tarea de la construcción de una sociedad más igualitaria y justa. Entonces sí habrá más paz que violencia.


Anotaciones en torno a la solicitud de renuncia del Ejecutivo


Franklin Pimentel Torres - 1 de Julio de 2017 -

El pasado 19 de junio la prensa informaba sobre la publicación de un manifiesto en la que un grupo de ciudadanos y ciudadanas hacían varias propuestas, en vista al fortalecimiento democrático del país, que incluía la solicitud de renuncia del actual presidente Danilo Medina, la celebración de una asamblea constituyente y la creación de un nuevo orden democrático.
La demanda sobre la renuncia del actual presidente estuvo acompañado de otras dos:
1.- Acuerdo ciudadano político, entre actores políticos y sociales decididos a romper con el sistema de corrupción incluyendo la de sus propios dirigentes. Afirmaron las y los demandantes: “El gran acuerdo incluirá los puntos esenciales de la agenda de un nuevo gobierno de transición cuyo compromiso principal será la organización de una Constituyente por elección popular”.
2.- Propuesta de un nuevo orden democrático. Afirmaron además: “Los actores políticos y sociales movilizados en la Marea Verde asumimos avanzar hacia un nuevo orden político democrático que garantice servicios públicos de calidad, distribución más equitativa de las riquezas, garantía de los derechos y libertades individuales y un sistema electoral equitativo que abra las puertas a los derechos políticos de la ciudadanía”. 
Las reacciones ante la solicitud de renuncia del presidente no se hicieron esperar, sobre todo de sectores ligados al oficialismo. Quizás la declaración más llamativa fue la del presidente de la Junta Central Electoral, Julio César Castaños Guzmán, quien se alineó y con un tono defensivo señaló que el actual presidente, “tiene la unción del voto popular que se manifestó en él de una manera incuestionablemente mayoritaria y cualquier persona que atente contra esa unción está generando una contra reacción y vendrán unas maldiciones tan grandes, si esas personas se salen con la suya, que eso les afectará a ellos y probablemente a sus descendientes también”. Miguel Vargas Maldonado, por su lado,  calificó la demanda como “absurda y afrentosa, pues choca contra el ordenamiento constitucional y revela el talante antidemocrático de sus autores y firmantes”.
Por otro lado, algunos comentaristas han señalado que no es la primera vez que en el país se propone la renuncia del presidente de la República; de hecho el mismo PLD exigió la renuncia del presidente Salvador Jorge Blanco en 1985,  y más tarde, tras las elecciones de 1990, cuando el presidente Joaquín Balaguer fue declarado ganador frente a Bosch como principal contendor, el PLD promovió una campaña exigiendo la renuncia inmediata del líder reformista, a quien acusaba de haber cometido “un fraude colosal”.
El grupo que firmó la declaración se identifica con la ideología y la práctica del Movimiento Verde; de hecho plantea la ilegitimidad del actual gobierno y hace alusión a la lucha contra la corrupción y la impunidad enarbolada por este movimiento. No obstante, tendríamos que preguntarnos no solo sobre la posibilidad real de la renuncia del presidente, sino también sobre la conveniencia política de que esto se realice en estos momentos.
A este grupo de personas que presentó sus propuestas hay que reconocerles el derecho que les asiste al presentar su solicitud. No obstante, es iluso pensar que ese grupo enriquecido que está en el poder utilizando todos los medios posibles, que controla el Congreso Nacional y las Altas Cortes, estaría en disposición de abandonarlo por el simple hecho de que se le solicite. No lo van a hacer, pues no hay que olvidar que esa corporación económico-partidaria ha perdido toda racionalidad ética y política y su único fin pareciera seguir acumulando riquezas y poder a cualquier precio, con las evidentes consecuencias para sus víctimas, la mayoría del pueblo dominicano.
La Marcha Verde más que pedir la renuncia del presidente, que es solo la cabeza visible de un poderoso grupo económico-partidario, esencialmente corrupto y desalmado, que he llamado el PL-Danilismo, enfrentado a otro grupo, el PL-Leonelismo, debe seguir demandando que sean procesados todos los involucrados en los actos de corrupción y que se les haga devolver el dinero y los bienes robados. Además, deben ser incluidos no solo los casos relacionados con Odebrecht, si no todos los demás que están pendientes.
Por otro lado, la gestación y creación de un nuevo orden democrático no se va a lograr solo con hacer marchas exitosas, o llamados continuos por el fin de la corrupción y la impunidad por las llamadas redes sociales, por radio, televisión o por otros medios de comunicación.
Será necesario gestar una fuerza política que articule a los sectores progresistas, parecida a la de Podemos de España, que con conciencia ética y vocación democrática, vaya aumentando su representación en los  gobiernos municipales, y en los poderes legislativo y judicial, de tal manera que esa nueva agrupación política se vaya haciendo presente allí donde se toman las decisiones económicos y políticas que afectan la calidad de vida de toda la población. Para que, tal como ha señalado M. Bosch, no sigamos “atajando para que otros enlacen”.