Canción azul para La Marcha Verde
Sara Pérez - 27 de Marzo de 2017 -
http://acento.com.do/2017/opinion/8443916-cancion-azul-la-marcha-verde/
Hay quién pregunta que quién/es financia/n las
marchas verdes. Les respondo, no en nombre mío, que no soy quién para responder
nada, sino tomando una libertad que nadie me ha dado y en nombre y resumiendo
los sentimientos y las repuestas de todos/as los que participan en esas
marchas: Esto lo financio Yo.
Voy a las marchas con mis dientes, con mis uñas,
con mis ojos, con mi sexo, con mis extremidades, con mis intestinos, con mi
cabeza, con mi corazón, con mi conciencia, con mis temores y, sobre todo, con
mis certidumbres.
Voy con mis sentimientos, con mi historia, con
mis afectos, con mis deberes, con mis responsabilidades ideológicas, con mis
reflexiones políticas, con mis deudas afectivas. Voy con mi alma.
Voy a las marchas con los zapatos que he
comprado por mi cuenta, si los tengo; no con los cogidos, ni con los regalados
con los bienes públicos: pero si alguna vez carezco de ellos, de todas formas,
iré descalzo…Cuando falten los zapatos, me sobrarán los pies y bajo ellos,
estará mi tierra, mi patria, mi continente, mi planeta, mi galaxia, mi
universo…
No necesito que ningún político ladrón me regale
potes de romo, ni me recrea un disco light para sicópatas, que paga el erario,
ni ver culos de mujeres (tampoco de hombres) alquilados como cosas que ni
siquiera he elegido; ni que me prometan botellas, ni que me alquilen como
bocina.
Me moriría, si en alguna ocasión se probara mi
pertenencia a cualquier podrida lista de parásitos, barrilitos, nominillas,
encomendados para defender negocios e intereses ajenos al legítimo bien
público, que no siempre tiene que ser popular…
No quiero que sean dádivas mi medicina, mi ropa,
mi comida, mi escuela, mi desarrollo, mi supervivencia.
No moldeo, ni doblego, mi pensamiento, mi razón,
mi creatividad, mi sentido de bondad, decencia y justicia, a la sumisión o
docilidad a un único partido, dirigido por una insaciable pandilla de ladrones,
sin ley y sin frenos.
Quiero leyes equitativas, institucionalidad,
razón, bondad, justicia, transparencia, equidad.
No, yo no necesito que gente anguriosa y obtusa
como Leonel Fernández, me diga para dónde tengo que ir.
No me inspira, ni me representa, ni
me convence, un insignificante mediocre, ignorante y enfangado, como Danilo.
Detesto a las alcancías y a los testaferros y
desprecio la melcochosa incondicionalidad de los asalariados acríticos y sin
más oficio que el aplauso a lo establecido o, peor aún, la agresión y el acoso
hacia quienes no se han integrado a su sórdido corifeísmo
No quiero -ni necesito- que un Félix Bautista me
pague ningún pasaje a parte alguna. Yo no soy Quirino. No anhelo las maletas de
cuartos, ni las manutenciones que los Félix Bautista les llevan como parte de
los mensajes a los Quirinos. O a los Del Tiempo. Ni las migajas para los
menesterosos mantenidos como clientes de quinta, ni las de los
alquilados para los bandereos de campañas electorales, ni las raciones
repartidas como bocinas perpetuas.
A mí no me paga la Odebrecht -ni ninguna
de sus equivalencias- la participación en una manifestación pública. No he
acordado con esa multinacional, ni con cualquier otra, que financie campaña
alguna como soborno, a cambio de concesiones sobrevaluadas.
Voy a donde sé que me corresponde ir. Y no cobro para ir a parte alguna.
Me muevo gratis a donde me parece. Y no ruego por favores. Exijo derechos.
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