sábado, 4 de octubre de 2014

Reflexiones bíblicas Semanales. Octubre 2014

Red Ecuménica Bíblica Dominicana (REBIDOM)
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Reflexiones bíblicas semanales.  Octubre 2014

 Se esperaba acciones de justicia y solo se oye el grito de gente oprimida A27ºO (6-12/10/2014)

Introducción: Formamos parte de comunidades jesuánico-cristianas y de organizaciones comunitarias y populares comprometidas con el Proyecto de vida digna. Por eso nos reunimos para reflexionar y escuchar la palabra de Jesús, que sigue presente, mediante su espíritu, su amor servicial y su indignación profética, en medio de su comunidad; él dio los frutos que el pueblo oprimido y creyente esperaba  de él y nos anima también a nosotros y a nosotras a asumir nuestro compromiso cotidiano en la creación de unas relaciones fundamentadas en la fe y el amor solidario.
Lect. Primer Testamento: Isaías 5,1-7. El pueblo esperó justicia y hay asesinatos y corrupción
Introducción L.P.T:  El profeta Isaías, hablando en nombre de la divinidad principal de Israel, compara al pueblo de Israel con una viña; es decir con un sembrado de plantas de uva.  Ella esperó de su parcela buenos frutos, uvas sabrosas, pero sólo recogió racimos amargos.  Esperó que reinase la justicia, y sólo se hacen presentes la maldad y la violencia contra las personas oprimidas, empobrecidas y excluidas. Por eso el profeta, indignado, denuncia esas acciones.
Texto: Déjenme cantar, en nombre de mi amigo, la canción de mi amigo por su conuco de uva.
     Una plantación de uva tenía mi amigo en una loma fértil. La cavó quitando las piedras y plantó cepas escogidas
     En medio de ella construyó una torre y también cavó un lugar para pisar la uva y sacarle el jugo. El esperaba que produjera uvas, pero sólo le dio racimos amargos
     Acérquense, habitantes de Jerusalén; hombres y mujeres, niños, niñas, adolescentes y jóvenes de Judá: juzguen ahora entre mi viña y yo. ¿Qué otra cosa puede hacer a mi viña que no se la hice?
     ¿Por qué, esperando que diera uvas, sólo ha dado racimos amargos?
     Déjenme que les diga lo que voy a hacer con mi plantación de uva: le quitaré la cerca, y no será más que maleza para el fuego; derribaré el muro, y pronto será pisoteada
     La convertiré en un lugar devastado, no se podará ni se limpiará más, sino que crecerá en ella la zarza y el espino, y les mandaré a las nubes que no dejen caer más lluvia sobre ella.
     La plantación de uva del Dios de los Ejércitos es el pueblo de Israel, y la gente de Judá, su plantación escogida. Esperó de ellos y ellas derecho, y ahí tienen: asesinatos; esperó justicia, y ahí tienen: lamentos.

Salmo de hoy: ¿Qué semilla estamos sembrando en la familia, en la comunidad y en la sociedad?
  • Si sembramos la semilla de la justicia, obtendremos frutos de amor solidario.
  • En la sociedad hay frutos de delincuencia, violencia, robos y corrupción impune.
  • Uniremos nuestros brazos y nuestros esfuerzos en la creación de un proyecto de sociedad fundamentado en la conciencia ética y el compromiso social transformador.

Lect. Evangélica: Mateo 21, 33-43.  Se encomendará el Proyecto de vida digna a quien produzca sus frutos

Introducción L. Ev.: La lectura que hacemos a continuación es una parábola que hace referencia a unos trabajadores asesinos. En ella Jesús describe la postura de los jefes del pueblo de Israel con los cuales mantuvo constantes conflictos.  Se esperaba de ellos y ellas que asumieran la causa de la justicia y la construcción de una sociedad justa y sólo se dedicaron a cometer robos, corrupción y asesinatos. Como no dieron los frutos que el pueblo y su divinidad esperaba de ellos y ellas, se les quitará la tierra encomendada y se dará a otra gente que haga producir los frutos de justicia y bienestar comunitario, a su debido tiempo.
Texto: En aquel tiempo dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los senadores del pueblo: “Escuchen este otro ejemplo: Había un dueño de casa que plantó un conuco de uva, le puso cerca, cavó un hoyo con un sitio para pisar la uva, levantó una casa para vigilarla, la alquiló a unos trabajadores y se fue a un país lejano. Cuando llegó el tiempo de la cosecha, el dueño mandó a sus sirvientes donde los trabajadores, para que cobraran su parte de la cosecha. Pero los trabajadores tomaron a esos enviados, apalearon a uno, mataron a otro, y a otro lo apedrearon.
     EL propietario volvió a enviar a otros servidores más numerosos que la primera vez, pero los trataron de la misma manera.  Por último envió a su hijo, pensando: Respetarán a mi hijo. Pero los trabajadores, al ver al hijo, se dijeron: Este es el heredero; matémoslo y nos quedaremos con su herencia.  Lo tomaron, pues, lo echaron fuera de la viña y lo mataron.
     Ahora bien, cuando venga el dueño de la viña, ¿qué hará con ellos?” Los oyentes de Jesús le contestaron: “Hará morir sin compasión a esa gente tan mala, y arrendará la viña a otros que le paguen a su debido tiempo”.
     Jesús agregó: ¿No han leído nunca lo que dice la Escritura?: La piedra que los constructores desecharon llegó a ser la piedra principal del edificio. Esa es la obra del Señor y nos dejó maravillados.
     Por eso les digo que el Reino de los Cielos se les quitará a ustedes para dárselo a gente que rinda frutos.

   DIÁLOGO COMUNITARIO, GRUPAL O FAMILIAR
¿Por qué no damos los frutos que la familia, la comunidad y la sociedad espera de nosotros y nosotras?
¿Somos cómplices de los corruptos, opresores y asesinos?

1.- Esperaba justicia y sólo hay lamentos de la gente oprimida
Isaías nos dice que de la viña que el dios Yahvé había plantado (es decir, Israel), "El esperó derecho, y  ahí tienen asesinatos; esperó justicia y ahí tienen lamentos” (Is 5,7).  Establecer el derecho y la justicia es una de las grandes exigencias de la divinidad de Israel en el Antiguo Testamento. En el cumplimiento de esa tarea se expresa la fidelidad a la Alianza entre Yahvé y su pueblo.
                La divinidad defensora de la vida de sus hijos e hijas oprimidos/as quiere que en medio de su pueblo reine la justicia y se respete, los derechos de todos/as, y en particular de las personas más empobrecidas y excluidas. Esos son los frutos que debió dar la viña que, según el profeta, la comunidad del dios Yahvé plantó y cuidó.
                Los arrendatarios de la parábola no han practicado la justicia, no han establecido el derecho. Peor aún; entre ellos hay asesinatos y quejas de las personas oprimidas por los maltratos que sufren. Ellos y ellas van despojando a las personas indefensas; por eso el profeta Isaías, hablando en nombre de la divinidad, proclama: “¡Pobres de aquellos que, teniendo una casa, compraron el barrio poco a poco! ¡Pobres de aquellos que juntan campo a campo! ¿Así que ustedes se van a apropiar de todo y no dejarán nadas a los demás? (Is 5,8).
                También hoy la comunidad guiada por el Espíritu del Dios de Jesús sigue esperando y sigue luchando para que se haga justicia a las personas oprimidas e indefensas. También hoy sigue habiendo injusticia, en vez de rectitud. Corrupción y robo impune, en vez de transparencia y justicia. Sigue habiendo atentados contra la vida de las y los más empobrecidos en vez de justicia que cree mejor vida para todos y todas. Esta situación se convierte en un desafío para la vida y la práctica  de nuestras comunidades inspiradas por la espiritualidad jesuánico-cristiana.

2.- La complicidad en la opresión y en el asesinato de las y los profetas y enviados/as
                El patrón de la parábola mandó diversos mensajeros para recoger la parte de los beneficios de las cosechas que producía su finca. Pero aquellos trabajadores asesinos habían decidido quedarse ellos con todo y excluir a las y los más empobrecidos de la porción que, por justicia, les pertenece, pues, aunque el texto no lo dice expresamente, el patrón no quería su parte para acumularla, sino para repartirla con los/as las y los más oprimidos, a las y los cuales invita constantemente a la comida de fiesta donde se celebra la concretización del Proyecto de la vida digna (Lc 14,21).
                Como aquellos trabajadores (según Mt 21,23 serían los sumos sacerdotes y las autoridades judías) habían decidido apropiarse de la finca del patrón, entonces se convirtieron en asesinos: maltrataron a unos enviados, a otros los apalearon y lo más graves es que asesinaron hasta al propio hijo; es decir, a Jesús.
                La parábola revela el conflicto de Jesús con los jefes del pueblo de Israel. Jesús se situó del lado de los/as débiles y oprimidos/as.  Mientras que los jefes del pueblo se supone que promovieran el derecho y la justicia. Los viñadores son homicidas no sólo porque matan a los mensajeros que envía el patrón, incluso al hijo, sino porque despojan al pobre y violan el derecho.
                Como miembros de comunidades cristianas comprometidas con el proyecto de la vida digna podríamos preguntarnos si en nuestra vida no existe complicidad con los viñadores homicidas. Podíamos preguntarnos: ¿qué papel juega en nosotros y nosotras el esfuerzo por el establecimiento del derecho y la justicia?

Para la plegaria de las y los participantes:
1. Por  el pueblo oprimido y creyente, para que acoja con cariño la invitación de Jesús a construir un mundo nuevo, justo y fraterno. Roguemos…
2. Por todos nosotros y nosotras, para que seamos fuente de esperanza para todas las personas de nuestro entorno. Roguemos...
3. Por todas las personas que son educadoras de niños, niñas, adolescentes y jóvenes, para que lo hagan con criterios de amor y de justicia. Roguemos...

Exhortación final: Dios, Madre y Padre nuestro: te pedimos que tu gracia y tu luz nos acompañen siempre, de modo que estemos dispuestos y dispuestas a obrar en todo momento con justicia y con amor. Quédate entre nosotros  y nosotras y haz que siempre sepamos reconocerte presente en las personas. Por Jesucristo.


UNA COMIDA DE FIESTA DE GENTE COMPROMETIDA 28 ATO (13-19/10/2014)

Introducción: La imagen del Banquete al que  la divinidad de Israel-Palestina, Adonai, invita a todas las personas aparece varias veces en la Biblia. En la parábola evangélica que escucharemos este domingo, Jesús, diri­giéndose a las autoridades de Jerusalén, a los sumos sacerdotes y a los Jefes del pueblo, les declara que los pobres, los lisiados y los cojos de la nación que sean, ocuparán un lugar de honor en el banquete donde se comparte la comida que fortalece para seguir luchando por la construcción del proyecto de vida digna.

Lect. Primer Testamento: Una invitación a la mesa compartida de la fraternidad y la sororidad

Introducción L.P.T: El profeta Isaías, como si estuviera contando un sueño,  anuncia que todos los pueblos y todas las personas sin tener en cuenta la clase social, el género, el color, la procedencia, son invitados por la divinidad de Israel, Adonai, a celebrar un gran banquete, que tendrá lugar el monte del templo de Jeru­salén.
Texto: Adonai de los Ejércitos preparará para todos los pueblos, en este cerro, una comida con jugosos asados y buenos vinos, un banquete de carne y vinos escogidos. En este cerro quitará el velo de luto que cubría a todos los pueblos y la mortaja que envolvía a todas las naciones. Y así destrui­rá para siempre a la muerte.
                Adonai enjugará las lágrimas de todos los rostros; devolverá la honra a su pueblo, y a toda la tierra, pues así lo ha determinado.
                Entonces dirán: "Miren, ésta es nuestra divinidad de quien esperábamos que nos salvara: Este es Adonai en quien confiába­mos. Ahora estamos contentos, contentas y nos alegramos porque nos ha salvado; pues la mano de Adonai se nota en este cerro.

Salmo de hoy: Hoy tenemos hambre de trabajo, techo y pan. Por eso construimos la nueva sociedad.
  • Hoy tenemos hambre de trabajo, techo y pan; hoy sufrimos las consecuencias de la imposición del proyecto económico neo-neoliberal que permite el acaparamiento de los bienes en pocas manos y el despojo de las mayorías.
  • Hoy se nos están abriendo los ojos y nos declaramos personas indignadas ante tanta injusticia, corrupción e impunidad y que estamos decididas a construir un presente y un futuro dignos.

Lect. Evangélica: Mateo 22,1-14. Todas las personas están invitadas a la mesa de  quienes construyen el proyecto de la vida digna.

Introducción L. Ev.: Jesús se dirige a los Sumos Sacerdotes y los Ancianos de la ciudad de Jerusalén. Les dice una parábola que refleja la negativa y el rechazo de las autoridades del pueblo judío, ante la invitación que la divinidad Adonai, por medio de Jesús, les ha hecho para participar en el banquete simbólico de las bodas de su hijo.

Texto: En aquel tiempo de nuevo tomó Jesús la palabra y habló en parábolas a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo, diciendo: "Pasa en el Reino de los Cielos lo que le sucedió a un rey que celebró las bodas de su hijo. Mandó a sus servidores a llamar a las personas invitadas a las bodas, pero éstos y éstas no quisieron venir.
                Por segunda vez despachó a otros criados, con orden de decir a las y los invitados: Tengo listo el banquete, hice matar terneras y otros animales gor­dos y todo está a punto; vengan, pues, a las bodas. Pero ellos y ellas no hicieron caso, sino que se fueron, unos a sus campos y otros a sus negocios. Los demás tomaron a los criados del rey, los maltrataron y los mataron.
                El rey se enojó y, enviando a sus tropas, acabó con aquellos asesi­nos y les incendió la ciudad. Después dijo a sus servidores: El banquete de bodas está preparado, pero las personas que habían sido invitadas no eran dignas. Vayan, pues, a las esquinas de las calles y conviden a la boda a todas las personas que encuentren.
                Los criados salieron inmediatamente a los caminos y reunieron a todas las personas que hallaron, malos y buenos, de modo que la sala quedó llena de invitados e invitadas.
                El rey entró después a ver a las personas que estaban sentadas a la mesa, y se fijó en un hombre que no estaba vestido con traje de fiesta. Y le dijo: Amigo, ¿cómo entraste aquí sin traje de fiesta? Pero el otro se quedó callado.
                Entonces el rey dijo a sus servidores: Amárrenlo de pies y manos y échenlo fuera, a las tinieblas, donde no hay sino llanto y desesperación. Sepan que muchas serán las personas llamadas, pero pocas las escogidas.

DIÁLOGO COMUNITARIO, GRUPAL O FAMILIAR

1. ¿Quiénes son las personas invitadas a la gran comida de fiesta del proyecto de vida digna y quienes son las que ponen excusas para no asistir?
2. ¿Quiénes son los/as que acogen la invitación al  banquete donde se celebra la construcción del proyecto de la vida digna?

1. Llamados y llamadas al banquete de la vida digna

                Con frecuencia la Biblia utiliza la imagen del banquete que la divinidad de Israel, Adonai, preparará para su pueblo (Lc 14,13; Ap 19,9.17); es decir de la alegría que experimentamos cuando estamos luchando contra la injusticia y el dolor, y cuando vamos construyendo relaciones de amor, justicia, sororidad y fraternidad.
                Esa comida se realizará en un clima de gran alegría, pues se “quitará el velo de luto que cubría a todos los pueblos y la mortaja que envolvía a todas las naciones” (Is 25,7). Y es que soñamos con destruir para siempre la muerte y devuelve la honra y dignidad a su pueblo.
                Mateo señala que los criados del rey “reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos, y la sala se llenó de comensales (Mt 22,10). “Malos y buenos”, en ese orden, para dejar claro que nadie está excluido del llamado a involucrarse en el Proyecto de vida digna que invita a todas y a todos a compartir la mesa de la alegría, de la fiesta, de la fraternidad y la sororidad comprometidas.
                La esperanza de poder participar en este banquete del Proyecto de vida digna debe animarnos a seguir luchando para construir desde ahora una sociedad en donde haya alimentos para todas las personas, en donde exista alegría y en donde haya una lucha constante en defensa de la vida, porque somos seguidores y seguidoras de la divinidad de Jesús, que está comprometida, por medio de su espíritu y de su comunidad con la creación de una vida digna para su pueblo.
                Todos/as están llamados/as al banquete de la vida digna, pero no todos/as están dispuestos/as a asistir. De hecho ante la invitación hecha por el rey los notables del pueblo de Israel no asisten. Estos tenían “campos”, “negocios”, e intereses que pusieron por delante del Reino. Además no sólo no asisten sino que maltratan a los criados del rey y llegan al extremo de asesinar a aquellas personas que les invitan al banquete de la vida digna.
                Hoy, como ayer, sigue habiendo muchas personas que ponen excusas para no asumir el compromiso por el proyecto que crea mejores condiciones de vida para todos y todas y en particular para los sectores sociales más excluidos y empobrecidos. E intentan justificar su actitud diciendo que no tienen tiempo para dedicarlo al proyecto de vida digna, pues necesitan ganar más dinero para crear mejores condiciones de vida para sus familias. Otras personas siguen persiguiendo  y enfrentando a aquellas personas que no dejan de anunciar y proponer el proyecto de vida digna y que intentan vivir según sus exigencias.
                Como comunidad u organización comunitaria, inspirada en la propuesta de vida de Jesús debemos tener siempre presente su invitación: “Busquen el Reino y su justicia y todo lo demás vendrá por añadidura” (Mt 6,33). Se nos pide estar vigilantes para no contaminarnos con la forma de vivir de aquellas personas que anteponen sus intereses a la satisfacción de las necesidades básicas de las y los más empobrecidos y excluidos.
               
2. Hay personas que siguen acogiendo la invitación para el proyecto de vida digna
                El llamado a participar del Proyecto de vida digna continúa abierto. Pero los/as destinatarios/as deben ser buscados, preferentemente,  en un determinado lugar social: “vayan pues a los cruces de los caminos y a cuantos encuentren invítenlos a la boda” Mt 22,9). En esos parajes se encuentran los que no tienen casa, ni trabajo estable pues son chiriperos o chiriperas, ni negocios en la ciudad, los pobres y desposeídos, considerados como ignorantes y pecadores por los jefes religiosos del pueblo. El evangelio de Lucas, en el texto paralelo, es directo y preciso: “Haz entrar aquí a los pobres y lisiados, cojos y ciegos” (Lc 14,21). Ellos y ellas son los/as destinatarios/as de la acción mesiánica de Jesús, como el mismo Jesús afirma al responder a los enviados de Juan Bautista para preguntarle si él era el Mesías o no (Lc 7,22).
                Los/as no-invitados/as en la primera convocatoria se convierten ahora en destinatarios/as privilegiados/as del banquete de la vida digna (Lc 14,13). Por esto, hacernos solidarios/as y servidores/as de los últimos, puede convertirnos a todos/as en comensales sentados a la misma mesa con los/as no-invitados/as.

 

Para la plegaria de las y los participantes:
1. Por todo el pueblo consciente y creyente, para que acoja con cariño la invitación de Jesús a construir un mundo nuevo, justo y fraterno. Roguemos…
2. Por nosotros y nosotras, para que con nuestras acciones seamos fuente de esperanza para todas las personas. Roguemos...
3. Por todas las personas comprometidas, para que sea cual sea su ideología y su actividad profesional, trabajen con alegría e ilusión en bien de la humanidad. Roguemos...

Exhortación final: Hemos sido invitados e invitadas a participar en el proyecto de la vida digna. Como signo de esa participación se nos ha presentado la imagen de un banquete en donde todos y todas tienen el mismo derecho a participar, sin exclusiones por motivos de clase, color, género, procedencia, color de la piel. Ojalá que mantengamos el corazón abierto y la voluntad decidida para continuar en la construcción de una sociedad justa e incluyente. Por Jesucristo, nuestro amigo y compañero de camino. Amén.

LIBERÉMONOS DEL PODER DEL DINERO 29 ATO (20-26/10/2014)

Introducción: Las autoridades de Jerusalén, los Sumos Sacerdotes y los An­cianos del templo, apoyados por los fariseos y los herodianos habían decidido acabar con Jesús. Su palabra y su vida se convertían en una molesta denuncia profética a su estilo de vida. Por eso bus­caban la oca­sión propicia para encontrar motivos y así poder acu­sarlo y con­denarlo a muerte. Al final lograron matarlo. Pero él está vivo y nos invita acoger la Palabra de vida plena. Por eso nos reunimos con alegría. Por eso celebramos.

Primera Lectura: 1 Tesalonicenses 1,1-6. La evangelización dio sus frutos­       
                    
Introducción L.S.T.: La primera carta a los Tesalonicenses es el primer escrito, del líder misionero Pablo de Tarso, dirigido a una comunidad cristiana. Es también el primer escrito de todo el Nuevo Testamento. En el texto que leemos hoy Pablo se alegra por la vivencia de la fe, la esperanza y el amor que caracterizan a la vida de la comunidad jesuánico-cristiana de la ciudad de Tesalónica.

Texto: Pablo, Silvano y Timoteo a la Iglesia de los tesaloni­censes que está en Dios Padre y en Cristo Jesús el Señor. Perma­nezca con ustedes la gra­cia y la paz.
                Damos gracias a Dios a toda hora por ustedes, teniéndo­les presen­tes en nuestras oraciones, y constantemente recor­damos ante Dios, nuestro Pa­dre, que la fe de ustedes produce fru­tos, que su amor es empeñoso, y que saben sufrir por la esperanza que tienen en Cristo Jesús Nuestro Señor.
                Hermanas y hermanos, amadas y amados por el Dios de Jesús, estamos bien conscientes de que él mismo los ha llamado. Pues la labor de evangeliza­ción que reali­zamos entre uste­des no se quedó en palabras, sino que se mani­festó el poder de Dios con abun­dantes manifestaciones del Espí­ritu Santo: ya saben cómo nos comportamos entre ustedes y por ustedes.  A su vez, se pusieron a imitarnos a nosotros y al mismo Señor cuando, al recibir la Palabra, encontraron mucha opo­sición y a la vez la alegría del Espíritu Santo.

Salmo de hoy: La búsqueda de dinero y de poder nos alejan del proyecto de vida digna.
  • No servimos a los dueños del poder y del dinero en esta sociedad marcada por la injusticia y la exclusión social.
  • Entendemos el poder como servicio al crecimiento humano y el compromiso con el cuidado de todo lo que existe.
  • Rechazamos la acumulación de los bienes en pocas manos y la corrupción impune del poder económico y político.

Lect. Evangélica: Mateo 22, 15-22. El dinero al servicio del proyecto del poder económico-monárquico

Introducción L. Ev.: Ante la pregunta de los enviados de los fariseos y los herodianos, sobre si era justo pagar el impuesto al emperador romano o no, Jesús responde de una forma inesperada. Si Jesús res­pondía negativamente le acusarían de que estaba en contra del emperador. Si respondía afirmativamente le acusarían de estar a favor de los dominadores romanos. Por esto Jesús, acusándole de hipócritas, responde seña­lando que es necesario dar a Dios lo que es de Dios y al César lo que a éste le pertenece.

Texto: En aquel tiempo, hicieron un consejo los fariseos y llegaron a un acuerdo para comprometer a Jesús con una pregun­ta. Le envia­ron, pues, discípulos suyos junto con algunos parti­darios de He­rodes. Estos les dijeron: "Maestro, sabemos que ha­blas siempre con sinceridad y que enseñas el camino de Dios de acuerdo con la más pura verdad; no te preo­cupas de quién te oye ni te dejas in­fluenciar por él. Dinos, pues, tu parecer: ¿está permitido o no pagar el impuesto al César?" Jesús com­prendió su maldad y les contes­tó: "Hipócritas, ¿por qué me ponen trampas? Mué­strenme la moneda con que se paga el impues­to". Ellos pues, mos­traron una moneda de un denario,  Jesús les dijo: "¿de quién es esta cara y el nom­bre que está escrito?" Contestaron: "Del Cé­sar". Entonces Jesús re­plicó: "Por tanto, den al Cé­sar lo que es del César, y a Dios lo que a Dios corres­ponde". Con esta respuesta quedaron muy sorpren­didos. Lo dejaron y se fue­ron.

                DIÁLOGO COMUNITARIO, GRUPAL O FAMILIAR
1. ¿Por qué los fariseos y herodianos estaban contra Jesús?
2. ¿Por qué el dinero está al servicio del proyecto de los emperadores?

                Como comunidad cristiana estamos llamados y llamadas a poner a Dios y su proyecto  en primer lugar, evitando dar culto a los poderosos de este mundo que con su poder y su dinero quieren ocupar muchas veces el lugar que sólo corresponde a Dios.


1. Fariseos y herodianos en contra de Jesús
                A medida que vamos progresando en la lectura dominical del evangelio de Mateo el conflicto entre Jesús y los fariseos va progresando. Los fariseos, judíos nacionalistas, se alían a sus enemigos tradicionales, los seguidores del rey Herodes, colaboradores de los romanos y por consiguiente considerados como traidores a su pueblo. Ahora tienen que enfrentar a su peor enemigo: Jesús que ha venido a anunciar el proyecto de vida digna (que él llamó “Reino de Dios”) y el papel que los empobrecidos/as, los/as pecadores/as, los/as débiles -despreciados/as por los fariseos- ocupan en él. Por eso se unen; juntos van a verlo para, con palabras alagadoras, hacerlo caer en falta ante la autoridad política que ejercen quienes tienen sojuzgado a su pueblo.
                Es interesante la introducción que hacen los fariseos: “Maestros, sabemos que hablas siempre con sinceridad y que enseñas el camino de Dios de acuerdo con la más pura verdad; no te preocupas de quién te oye ni te dejas influenciar por él” (Mt 22,16). Estas descripciones van de acuerdo con la personalidad de Jesús, pero él mismo estaba convencido que no se las decían por convicción, sino como una forma de preparar el terreno para ponerlo a prueba.
                También nosotras y nosotros,  como integrantes de comunidades jesuánico-cristianas y organizaciones comprometidas con la vida tenemos que enfrentarnos en ocasiones a gente que tiene mucho poder. Como Jesús debemos mantener la calma y no ceder ante sus presiones, mateniéndonos fieles al Proyecto de Dios que con frecuencia nos traerá el conflicto con aquellos que han hecho de la búsqueda del poder y del dinero sus dioses principales.
               
2.  El dinero al servicio del proyecto de los emperadores económico-políticos
                Los discípulos de los fariseos, junto con los herodianos, preguntan a Jesús: “¿Es lícito pagar tributo al César o no?” (v.17) La respuesta de Jesús se inicia con un desenmascaramiento: “Hipócritas, ¿por qué me tientan?”(v.18). Las cosas deben quedar claras. Jesús no se ciega ante los fingidos elogios que le acaban de dirigir. Luego pide que le muestren una moneda, un denario -Según los evangelios Jesús nunca toca personalmente el dinero-; ante la inscripción que se halla en él, les dice: “lo del César devuélvanlo al César, y lo de Dios a Dios” (v.21). Hay personas que interpretan esta afirmación de Jesús como una enseñanza sobre la distinción entre dos dominios, el político y el religioso. Pero el texto que comentamos apunta a algo más profundo.
                Mientras los fariseos hablaban de “pagar” al César, Jesús habla de “devolver” la moneda al César. Son cosas distintas. En la moneda del denario estaba inscrita la cara de su propietario. El dinero pertenece al opresor romano. Según Jesús es necesario erradicar toda dependencia frente al dinero. No se trata sólo de romper con el dominio político del emperador, es necesario romper con la opresión que viene del apego al dinero y sus posibilidades de explotación de los demás. “Devuélvanlo al César”, les dice, y parece añadir: “queden libres del dinero; así podrán liberarse de la acumulación del mismo en pocas manos y organizar una economía solidaria, al servicio de la vida digna”.
                Los fariseos, se decían religiosos, pero su verdadero dios era el dinero. Por eso Jesús les dice claramente: “Ustedes no pueden servir al mismo tiempo al dios salvador y liberador y al dios dinero” (Lc 16,13). Y ante las palabras de Jesús éstos tienen una reacción inadecuada; así lo confirma el evangelista Lucas: “Los fariseos oían todo esto. Por ser hombres apegados al dinero, se burlaban de Jesús” (Lc 16,14).
                Como discípulos y discípulas de Jesús se nos pide liberarnos del imperio del dinero, que se convierte en un dios que exige adoración. Sólo si nos liberamos de él podremos entonces luchar por construir una sociedad en donde los bienes estén al servicio del crecimiento humano, de la protección y el cuidado del entorno natural.

Exhortación final: Se nos ha invitado a hacernos conscientes de cómo el poder político y económico de nuestras sociedades ejerce su dominio a través de la acumulación de dinero y de bienes, la corrupción impune y el despojo de los bienes que pertenecen a la población y que deberían ser invertidos en educación, salud, seguridad social, vivienda. Por eso es necesario seguir proclamando que los bienes deben ser repartidos y compartidos a partir de las necesidades de las familias y las comunidades y no del ansia de dinero y de poder de la clase económica y partidaria de nuestras sociedades isleñas, caribeñas y latinoamericanas. Por Jesucristo, Amén.


Una vida fundamentada en el amor y en el servicio  30 ATO (27/10 al 2/11/2014)

Introducción: Nue­stra fe es una experiencia de amor solidario. Por eso se nos invita a formar parte del pueblo que lucha, a través de sus organizaciones comunitarias, a construir el proyecto de vida de calidad, de vida digna, en donde podamos vivir como hermanos y hermanas, sin ningún tipo de exclusión por motivos de color, género, clase o procedencia social.
Lect. Primer Testamento: Éxodo 22,20-26. Una divinidad que escucha el clamor de las y los empobrecidos y excluidos.

Introducción L.P.T:  Un grupo de esclavos y esclavas, que luego formarían junto a otros grupos el pueblo de Israel/ Palestina, se dirige hacia la tierra de Canaán. En el camino por el desierto, por medio de un líder popular llamado Moisés, hace una alianza de amor con una divinidad por la que se compromete a vivir según unos principios y valores que fundamenten unas relaciones comunitarias que produzcan frutos de vida plena, en donde se tenga un especial cuidado por los sectores sociales más empobrecidos e indefensos.

Texto: Así dice Adonai: "No maltratarás, ni oprimirás a las personas forasteras e inmigrantes, ya que también ustedes fueron forasteros y emigrantes en tierra de Egipto. No harán daño a la viuda ni al huérfano. Si ustedes lo hacen, ellos y ellas clamarán a mí, y yo escucharé su clamor, se desper­tará mi enojo y a ustedes los mataré a espada; viu­das quedarán sus esposas y huérfanos sus hijos e hijas.
                Si prestas dinero a uno de mi pueblo, a las y los empobrecidos que tú conoces, no serás como la persona usurera, no le exigirás interés.
                Si tomas en prenda el manto de tu prójimo, se lo devol­verás al ponerse el sol, pues este manto cubre el cuerpo de tu prójimo y protege su piel; si no, ¿cómo podrá dormir? Si no se lo devuel­ves, él clamará a mí, y yo lo escucharé porque soy com­pasi­vo.

Salmo de hoy: Hagamos todo con amor y compasión solidaria
  • A quien sufre y está triste, dale amor; a quien vive a tu lado dale amor.
  • A quien habla otra lengua o pertenece a otra cultura, dale amor; a quien piensa distinto, dale amor.
  • Al amigo o a la amiga de siempre dale amor; a quien no te saluda, ni te mira bien, dale amor.

Lect. Evangélica: Mateo 22, 34-40. Amar  al pró­jimo como a una misma, como a uno mismo

Introducción L. Ev.: Muchas veces hemos vivido una fe hecha de prácticas y de tradiciones religiosas, pero vacía de amor y servicio solidario. Nos han enseñado di­versas normas y buenas costumbres; pero lo más importante del jesuánico-cristianismo no es cumplir normas, sino hacer de nue­stras vidas una experiencia de fe comprometida y de servicio solidario.
Texto: En aquel tiempo, los fariseos, al oír que Jesús había hecho callar a los saduceos, se acercaron a él y uno de ell­os, un maes­tro de la Ley, le preguntó para ponerlo a prueba: "Maestro, ¿cuál es el mandamiento principal de la Ley?" El le dijo: "Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todo tu ser". Este mandamiento es el prin­cipal y primero. El segundo es semejante a él: "Amarás a tu próji­mo como ti mismo". Toda la ley y los profetas se funda­mentan en estos dos mandamientos.

DIÁLOGO COMUNITARIO, GRUPAL O FAMILIAR
1. ¿Por qué el amor solidario es uno de los valores  más importante en la vida?
2. ¿Nos preocupamos de la situación en la que viven las personas más empobrecidas y excluidas de nuestro entorno y de la sociedad?

1.        Cuando se olvida lo más importante: el amor solidario
                Los fariseos y los saduceos eran los principales grupos religiosos del tiempo de Jesús. Ambos grupos entraron en conflicto con Jesús, porque el anuncio que Jesús hacía y el estilo de vida que proponía desenmascaraba a fariseos y saduceos, llamándoles hipócritas y amigos del dinero. Estos hacían preguntas maliciosas relacionadas a la Ley judía y a la forma de interpretarla con la intención de tener algún motivo para acusar a Dios ante las autoridades y así poder condenarlo a muerte.
                Estos grupos religiosos habían olvidado lo más importante mientras se entretenían en el cumplimiento de normas secundarias. Por eso Jesús afirma categóricamente: “¡Pobres de ustedes, fariseos, porque dan para el Templo la décima parte de todas las hierbas, sin olvidar la menta y la ruda, y mientras tanto descuidan la justicia y el amor a Dios! Esto es lo que tienen que hacer sin dejar de hacer lo otro” (Lc 11,42).
                Como participantes de comunidades jesuánico- cristianas corremos el peligro de imitar la actitud de los fariseos. Podemos quedarnos en normas y tradiciones, y olvidar lo más importante: vivir el amor solidario que nos lleva al compromiso con la transformación de las condiciones de vida de nuestro pueblo.
                              
2. ¿Qué comen  las y los empobrecidos y excluidos? ¿Dónde viven? ¿Qué trabajo hacen?
                A nivel teórico es relativamente fácil hacer un equilibrio entre el amor al dios de Jesús y a los hermanos y hermanas. El problema está a nivel práctico. El texto del Exodo que hemos leído en la primera lectura nos invita a preocuparnos sobre el lugar en donde va a dormir el hermano o la hermana a quien se ha despojado de su abrigo (Ex 22,26). Nos invita a preocuparnos de la suerte del huérfano, de la viuda, y de las y los inmigrantes, sobre todo las y los inmigrantes haitianos, que viven en nuestra comunidad.
                Podríamos preguntarnos, ¿Nos angustia saber dónde pasarán la noche todo ese grupo de muchachos y muchachas de la calle? ¿Dormirán bajo techo o tirados en la acera? ¿Cuántas personas se acuestan cada día sin cenar o sin haber comido lo suficiente en mi familia, en la comunidad, en mi país? ¿A cuántos hogares ha llegado la alimentación suficiente después de una jornada de trabajo agotador en una zona franca? ¿Cuántos jesuánico-cristianos y cristianas se hacen realmente solidarios y solidarias con quienes sufren las consecuencias del maltrato y la opresión de quienes tienen poder y dinero y lo utilizan para corromperse y corromper a otras personas en esta sociedad?
                Ser jesuánico-cristiano o jesuánica-cristiana en esta realidad nacional, latinoamericana y caribeña es sentirse desafiados, interpelados e interpeladas por situaciones indignantes. Aquí se unen los dos amores. Y es que la comida de los/as empobrecidos, o el lugar en donde van a dormir es realmente importante para la comunidad de fe y amor solidario: “Clamará a mí y yo lo oiré porque soy compasivo” (Ex 22,26). Creer en el “Dios vivo y verdadero”(1 Tes 1,9) nos lleva a ser compasivos y compasivas, a “sentir con” el pobre, el huérfano, la viuda empobrecida y el/la inmigrante que busca mejores condiciones de vida.

Para la plegaria de las y los participantes:

1. Por toda la comunidad de fe y de compromiso comunitario, para que viva el amor evangélico como la fuerza que necesitamos para construir un mundo nuevo. Roguemos.
2. Por las personas que sufren el problema del hambre y del desempleo, para que, con la conciencia, la organización y la solidaridad y generosidad de todos, luchemos por la creación de trabajos dignos y bien remunerados. Roguemos.
3. Por todos las y los educadores: padres, maestros, catequistas..., para que formen a quienes están bajo su tutela en criterios de solidaridad y servicio a las personas. Roguemos.

Exhortación final: La palabra bíblica nos ha invitado a fortalecer el amor que fundamenta la práctica solidaria como base de las relaciones humanas. Esto conlleva y exige una especial atención hacia aquellas personas que el sistema económico y político vigente los ha condenado a vivir en la exclusión. Su justa inclusión se convierte en un desafío para quienes se consideran creyentes motivados y motivadas por la propuesta de Jesús, divinidad encarnada en nuestra historia.



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