El préstamo con la Sun Land; un caso de corrupción impune
Franklin Pimentel
Torres, 25-10-2014
La solicitud de arresto solicitada por el Procurador de la
República a la Suprema Corte de Justicia contra el senador Félix Bautista en esta semana, plantea la necesidad de
esclarecer todo lo relacionado con el origen de los bienes de quien se
enriqueció de forma acelerada, creó un emporio económico-partidario, cuyos
tentáculos llegaron a otros países caribeños y latinoamericanos, como Panamá,
Perú y Haití, entre otros, al mismo tiempo que se desempeñaba como Secretario
de Estado y como director de la Oficina Supervisora de Obras del Estado (OISOE),
durante el período 2004-2012.
Uno de los casos de corrupción más sonados, por su
trascendencia y por el monto de dinero envuelto ($130 millones de dólares), es
todo lo relacionado con el tema de la transacción con el Estado Dominicano en
la que estuvo envuelta, como intermediaria, la Sun Land, una multinacional de
la construcción que ha sido acusada en varios países por envolverse en
negociaciones fraudulentas con socios del área de la construcción y con
funcionarios públicos.
Una buena
documentación sobre lo sucedido con la Sun Land lo representa el libro “El lado
oscuro de la Sun Land”(Santo Domingo, 2012), del economista Jaime Aristy
Escuder, quien en estos días ha estado presentándose en algunos medios
televisivos aclarando que no se retracta de la denuncia de corrupción y lavado
de activos expresada en el libro, aunque afirmó que en el mismo habían algunas
imprecisiones y que llegó a un acuerdo con Félix Bautista, motivado por razones
económicas, para no seguir dándole curso a un proceso judicial que el actual
senador por San Juan le impuso en un tribunal de Miami, junto con Juan José Ayuso y el escritor Andrés
L. Mateo.
Más allá de los pormenores del asunto del préstamo entre el
gobierno dominicano y la Sun Land queremos destacar aquí los principales elementos
reveladores de todo este proceso, que es un tema pendiente de ser juzgado en la
justicia dominicana. Es bueno recordar que la acusación que se presentó ante
los tribunales, por parte del Partido Revolucionario Dominicano y el Foro
Social Alternativo, no fue por el hecho de corrupción y lavado de activos envueltos
en la transacción con la Sun Land, sino simplemente porque la misma se realizó
sin que ésta fuera aprobada por el Congreso Nacional, tal como lo estipula la
Constitución Dominicana.
El caso de la Sun Land es un elemento revelador de las
garras de la corrupción enquistada en el Estado Dominicano, con todo su poder económico-partidario.
Ese colectivo de funcionarios corruptos utilizó los recursos públicos, la
sobrevaluación de las obras, para mantenerse en el poder y para aumentar los
capitales de ese nuevo grupo económico al que pertenece una buena parte del
comité político del PLD, así como el líder del PRD minoritario, Miguel Vargas
Maldonado. De hecho según reveló la investigación de Jaime Aristy los 130
millones de dólares envueltos en el préstamo fueron a parar a las empresas de
Félix Bautista y a subvencionar la lucha intra-partidaria por la candidatura de
Leonel Fernández en contra de Danilo Medina (2007) y la campaña para retener el
poder en el 2008.
Según reveló Jaime Aristy Escuder las obras envueltas en la
transacción de la Sun Land –Remodelación del palacio de Bellas Artes, los
parqueos de la UASD, entre otros…,- fueron pagados dos veces por la Oficina de
Ingenieros Supervisores de Obras del Estado (OISOE); para que eso fuera posible
Félix Bautista logró que en el año 2007 se asignaran 2,767.6 millones
adicionales al presupuesto de la OISOE. Ese monto adicional fue igual a la suma
de los doce Notas Promisorias (pagos) que vencían en el 2007.
Un elemento a tener en cuenta en la operación de la
ejecución de las obras, que supuestamente se tenían que construir con el dinero
de la Sun Land, es que la empresa
Consorcio Hemisferio Imperial, una empresa creada por Félix Bautista en enero
del 2007, fungió como principal contratista para manejar los fondos
provenientes del contrato con la Sun Land. El Banco de Reservas, además, se
prestó a permitir que un dinero público fuera depositado en la cuenta de una
compañía privada y que ese dinero fuera manejado por Félix Bautista y sus
compartes, según su discreción y sus intereses partidarios y personales.
El caso de la Sun Land reveló a un presidente –Leonel
Fernández- violador de la constitución, al darle un poder a Félix Bautista para
negociar un contrato grado a grado, con una multinacional de la construcción
por un monto que necesitaba la aprobación previa del Congreso Nacional.
El caso de la Sun Land reveló, además, la postura de un
congreso que no asumió su papel de ser un fiscalizador del presupuesto nacional
y del dinero público. De tal manera que cuando el congreso fue excluido por
Leonel Fernández de conocer y aprobar la transacción envuelta en el contrato
con la Sun Land, simplemente se quedó callado y renunció a su función de
contralar las ejecuciones del Poder Ejecutivo reñidas con la ley establecida.
Por otro lado el caso Sun Land reveló a una cúpula
partidaria que dispuso todo para tener un poder judicial dependiente de sus
intereses y decisiones; Leonel Fernández y Félix Bautista manejaron y
dispusieron según quisieron y dispusieron la creación y la composición de las
llamadas Altas Cortes. De hecho, según revela Jaime Aristi Leonel Fernández y
Félix Bautista le habrían prometido la permanencia en el cargo al presidente y
a algunos jueces de los jueces de la Suprema Corte de justicia, a cambio de que
no declararan como institucional el contrato con la Sun Land, tal como habían
solicitado el Partido Revolucionario Dominicano el Foro Social Alternativo. Se
dice que a Subero Isa se le habría prometido permanecer en la presidencia de la
Suprema Corte de Justicia, y que al vice-presidente, Luciano Pichardo, se le había
propuesto la presidencia del tribunal Constitucional.
La Suprema Corte declaró como inconstitucional el contrato de
préstamo con la Sun Land, el 18 de diciembre del 2008, pero señaló que solo los
presidentes de las cámaras de diputados y de los senadores podían presentar la
querella contra los responsables del hecho del contrato doloso con el consorcio
extranjero. Dicha “jurisprudencia” entra en contradicción con el artículo 85
del Código Procesal Penal que señala que cualquier ciudadano se puede querellar
contra un funcionario corrupto.
Jorge Subero Isa diría el 28 de abril del 2013 que la
decisión tomada en el caso de la Sun Land, fue “política”; esto quiere decir
que la Suprema Corte –con la excepción del voto disidente de dos juezas y un
juez- actuó así motivada por presiones que vinieron desde el poder estatal,
orientadas a mantener en la impunidad a
los dos nuevos representantes de la neo-monarquía dominicana. Sabían que en el
tema estaban envueltos dos personales poderosos: Leonel Fernández, entonces
presidente de la República, y Félix Bautista quien, con dinero proveniente del
manejo poco transparente de casos como el de la Sun Land,–en los años
2007-2008- se convirtió en uno de los principales sostenedores económicos de la
campaña por la permanencia de Leonel Fernández en el poder.
Es importante destacar la opinión disidente de las
magistradas Ana R. Bergés Dreyfous, Eglys M. Esmurdoc Catellanos y del
magistrado Julio Aníbal Suárez Dubernay, que votaron en contra de la decisión
de la mayoría del pleno de la Suprema Corte de Justicia. Estos pagaron, sin
embargo, su coherencia con la separación del cargo, cuando en el 2012 se
eligieron los jueces de las Altas Cortes y con una falsa acusación por parte de
un Consejo de la Magistratura manejado por Leonel Fernández, Félix Bautista y
la corporación peledeista. De hecho fueron acusados de que no habían actuado con
“imparcialidad e independencia”. Lo curioso del caso es que en la conformación
de la nueva Suprema Corte de Justicia solo fueron expresamente excluidos. quienes
votaron de forma disidente por el caso del contrato de la Sund Land.
Hace unas semanas Leonel Fernández, Félix Bautista, Víctor
Díaz Rúa, entre otros peledeistas, fueron acusados ´públicamente en New York de
ladrones, de usurpadores de la cosa pública. Y aunque ha habido opiniones
diversas sobre las causas que provocaron tal acción, considero que dicha acción
fue una expresión de la indignación popular ante un grupo que ha desfalcado
impunemente las bienes del Estado, que ha endeudado al país hasta unos niveles
límites, que provocó un déficit fiscal de más de 200 mil pesos en el 2012 para
mantenerse en el poder y que se ha convertido en una asociación de malhechores
enquistados en el poder.
El cinismo de la corporación (PLD-PRD-PRSC-FNP) ha llegado
hasta el extremo de que un comité intermedio del PLD en New York afirmó que las
protestas realizada en contra del presidente de la organización, Leonel
Fernández y compartes, “no fue contra el ex presidente del partido, sino contra
el gobierno, el PLD y su fundador, el profesor Juan Bosch”. En esa misma línea
de idea Félix Bautista se ha atrevido a decir recientemente que si Juan Bosch
viviera estaría orgulloso de él, porque él siempre da la cara. Esto sería lo que en el ambiente religioso se
llama “un sacrilegio”; es decir, una aberración, una profanación de la memoria
del profesor Bosch.
Se impone un pacto social entre todos los actores que luchan
contra la corrupción y defienden el uso transparente de la cosa pública; en ese
pacto la prensa crítica –la que no ha podido ser comprada por el oficialismo o
por los grandes grupos económicos- sigue teniendo un papel indispensable. Entre
éstos podríamos destacar a los diarios digitales como Acento y 7 Días. Se hace urgente, además, la articulación de
las organizaciones que luchan en contra de la corrupción. Entre éstas es
necesario destacar aquellas que tienen la capacidad para sostener los procesos
legales contra la corrupción en los tribunales del país.
Para concluir es bueno recordar el sueño utópico del
profesor juan Bosch: “Los dominicanos sabemos muy bien que ningún peledeista se
hará rico con fondos públicos, si llegamos al poder”. Pero la realidad se ha
impuesto; ha dicho otra cosa. Por eso la larga lucha contra la corrupción y el
cinismo de la actual clase económico-partidaria apenas comienza.
Se necesitan mentes lúcidas, corazones resistentes, y voluntades
decididas a articular fuerzas y sectores sociales para gestar un proyecto político
alternativo que sea capaz de desplazar a la corporación (PLD-PRD-PRSC-FNP), que
tenga ética, principios y valores solidarios y que priorice el bien común –la
Política con mayúscula-, en el marco de la construcción del paradigma de la
Vida Digna. El camino para su construcción está en marcha en la conciencia y en
la práctica ético-política de gente e instituciones que ya están comprometidas
con ese proyecto del Buen Vivir, de la Vida Digna de la población que habita en
el territorio isleño, caribeño y latinoamericano.
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