Red Ecuménica Bíblica
Dominicana (REBIDOM)
C/ 3 No. 9. El Milloncito,
Sabana Perdida. Santo Domingo Norte. Rep.
Dominicana
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Reflexiones
bíblicas semanales. Octubre 2014
Se esperaba acciones de justicia y solo se oye el grito
de gente oprimida A27ºO (6-12/10/2014)
Introducción: Formamos
parte de comunidades jesuánico-cristianas y de organizaciones comunitarias y
populares comprometidas con el Proyecto de vida digna. Por eso nos reunimos
para reflexionar y escuchar la palabra de Jesús, que sigue presente, mediante
su espíritu, su amor servicial y su indignación profética, en medio de su
comunidad; él dio los frutos que el pueblo oprimido y creyente esperaba de él y nos anima también a nosotros y a
nosotras a asumir nuestro compromiso cotidiano en la creación de unas
relaciones fundamentadas en la fe y el amor solidario.
Lect. Primer Testamento: Isaías 5,1-7. El pueblo esperó justicia y hay asesinatos
y corrupción
Introducción L.P.T: El profeta Isaías, hablando en nombre de la divinidad principal
de Israel, compara al pueblo de Israel con una viña; es decir con un sembrado
de plantas de uva. Ella esperó de su
parcela buenos frutos, uvas sabrosas, pero sólo recogió racimos amargos. Esperó que reinase la justicia, y sólo se
hacen presentes la maldad y la violencia contra las personas oprimidas,
empobrecidas y excluidas. Por eso el profeta, indignado, denuncia esas
acciones.
Texto: Déjenme
cantar, en nombre de mi amigo, la canción de mi amigo por su conuco de uva.
Una plantación de uva tenía mi amigo en
una loma fértil. La cavó quitando las piedras y plantó cepas escogidas
En medio de ella construyó una torre y
también cavó un lugar para pisar la uva y sacarle el jugo. El esperaba que
produjera uvas, pero sólo le dio racimos amargos
Acérquense, habitantes de Jerusalén;
hombres y mujeres, niños, niñas, adolescentes y jóvenes de Judá: juzguen ahora
entre mi viña y yo. ¿Qué otra cosa puede hacer a mi viña que no se la hice?
¿Por qué, esperando que diera uvas, sólo
ha dado racimos amargos?
Déjenme que les diga lo que voy a hacer
con mi plantación de uva: le quitaré la cerca, y no será más que maleza para el
fuego; derribaré el muro, y pronto será pisoteada
La convertiré en un lugar devastado, no se
podará ni se limpiará más, sino que crecerá en ella la zarza y el espino, y les
mandaré a las nubes que no dejen caer más lluvia sobre ella.
La plantación de uva del Dios de los
Ejércitos es el pueblo de Israel, y la gente de Judá, su plantación escogida.
Esperó de ellos y ellas derecho, y ahí tienen: asesinatos; esperó justicia, y
ahí tienen: lamentos.
Salmo de hoy: ¿Qué semilla estamos sembrando en la familia,
en la comunidad y en la sociedad?
- Si sembramos la semilla
de la justicia, obtendremos frutos de amor solidario.
- En la sociedad hay
frutos de delincuencia, violencia, robos y corrupción impune.
- Uniremos nuestros brazos
y nuestros esfuerzos en la creación de un proyecto de sociedad
fundamentado en la conciencia ética y el compromiso social transformador.
Lect. Evangélica: Mateo 21, 33-43.
Se encomendará el Proyecto de vida digna a quien produzca sus frutos
Introducción L. Ev.: La lectura
que hacemos a continuación es una parábola que hace referencia a unos
trabajadores asesinos. En ella Jesús describe la postura de los jefes del
pueblo de Israel con los cuales mantuvo constantes conflictos. Se esperaba de ellos y ellas que asumieran la
causa de la justicia y la construcción de una sociedad justa y sólo se
dedicaron a cometer robos, corrupción y asesinatos. Como no dieron los frutos
que el pueblo y su divinidad esperaba de ellos y ellas, se les quitará la
tierra encomendada y se dará a otra gente que haga producir los frutos de
justicia y bienestar comunitario, a su debido tiempo.
Texto: En aquel
tiempo dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los senadores del pueblo: “Escuchen
este otro ejemplo: Había un dueño de casa que plantó un conuco de uva, le puso
cerca, cavó un hoyo con un sitio para pisar la uva, levantó una casa para
vigilarla, la alquiló a unos trabajadores y se fue a un país lejano. Cuando
llegó el tiempo de la cosecha, el dueño mandó a sus sirvientes donde los
trabajadores, para que cobraran su parte de la cosecha. Pero los trabajadores
tomaron a esos enviados, apalearon a uno, mataron a otro, y a otro lo
apedrearon.
EL propietario volvió a enviar a otros
servidores más numerosos que la primera vez, pero los trataron de la misma
manera. Por último envió a su hijo,
pensando: Respetarán a mi hijo. Pero los trabajadores, al ver al hijo, se
dijeron: Este es el heredero; matémoslo y nos quedaremos con su herencia. Lo tomaron, pues, lo echaron fuera de la viña
y lo mataron.
Ahora bien, cuando venga el dueño de la
viña, ¿qué hará con ellos?” Los oyentes de Jesús le contestaron: “Hará morir
sin compasión a esa gente tan mala, y arrendará la viña a otros que le paguen a
su debido tiempo”.
Jesús agregó: ¿No han leído nunca lo que
dice la Escritura?: La piedra que los constructores desecharon llegó a ser la
piedra principal del edificio. Esa es la obra del Señor y nos dejó
maravillados.
Por eso les digo que el Reino de los
Cielos se les quitará a ustedes para dárselo a gente que rinda frutos.
DIÁLOGO
COMUNITARIO, GRUPAL O FAMILIAR
¿Por
qué no damos los frutos que la familia, la comunidad y la sociedad espera de
nosotros y nosotras?
¿Somos
cómplices de los corruptos, opresores y asesinos?
1.- Esperaba justicia y sólo
hay lamentos de la gente oprimida
Isaías nos dice que de la viña que el dios
Yahvé había plantado (es decir, Israel), "El esperó derecho, y ahí tienen asesinatos; esperó justicia y ahí
tienen lamentos” (Is 5,7). Establecer el
derecho y la justicia es una de las grandes exigencias de la divinidad de
Israel en el Antiguo Testamento. En el cumplimiento de esa tarea se expresa la
fidelidad a la Alianza entre Yahvé y su pueblo.
La divinidad defensora de la
vida de sus hijos e hijas oprimidos/as quiere que en medio de su pueblo reine
la justicia y se respete, los derechos de todos/as, y en particular de las
personas más empobrecidas y excluidas. Esos son los frutos que debió dar la
viña que, según el profeta, la comunidad del dios Yahvé plantó y cuidó.
Los arrendatarios de la parábola
no han practicado la justicia, no han establecido el derecho. Peor aún; entre
ellos hay asesinatos y quejas de las personas oprimidas por los maltratos que
sufren. Ellos y ellas van despojando a las personas indefensas; por eso el
profeta Isaías, hablando en nombre de la divinidad, proclama: “¡Pobres de
aquellos que, teniendo una casa, compraron el barrio poco a poco! ¡Pobres de
aquellos que juntan campo a campo! ¿Así que ustedes se van a apropiar de todo y
no dejarán nadas a los demás? (Is 5,8).
También hoy la comunidad guiada
por el Espíritu del Dios de Jesús sigue esperando y sigue luchando para que se
haga justicia a las personas oprimidas e indefensas. También hoy sigue habiendo
injusticia, en vez de rectitud. Corrupción y robo impune, en vez de
transparencia y justicia. Sigue habiendo atentados contra la vida de las y los
más empobrecidos en vez de justicia que cree mejor vida para todos y todas.
Esta situación se convierte en un desafío para la vida y la práctica de nuestras comunidades inspiradas por la
espiritualidad jesuánico-cristiana.
2.- La complicidad en la
opresión y en el asesinato de las y los profetas y enviados/as
El patrón de la parábola mandó
diversos mensajeros para recoger la parte de los beneficios de las cosechas que
producía su finca. Pero aquellos trabajadores asesinos habían decidido quedarse
ellos con todo y excluir a las y los más empobrecidos de la porción que, por
justicia, les pertenece, pues, aunque el texto no lo dice expresamente, el
patrón no quería su parte para acumularla, sino para repartirla con los/as las
y los más oprimidos, a las y los cuales invita constantemente a la comida de
fiesta donde se celebra la concretización del Proyecto de la vida digna (Lc
14,21).
Como aquellos trabajadores
(según Mt 21,23 serían los sumos sacerdotes y las autoridades judías) habían
decidido apropiarse de la finca del patrón, entonces se convirtieron en
asesinos: maltrataron a unos enviados, a otros los apalearon y lo más graves es
que asesinaron hasta al propio hijo; es decir, a Jesús.
La parábola revela el conflicto
de Jesús con los jefes del pueblo de Israel. Jesús se situó del lado de los/as
débiles y oprimidos/as. Mientras que los
jefes del pueblo se supone que promovieran el derecho y la justicia. Los
viñadores son homicidas no sólo porque matan a los mensajeros que envía el
patrón, incluso al hijo, sino porque despojan al pobre y violan el derecho.
Como miembros
de comunidades cristianas comprometidas con el proyecto de la vida digna
podríamos preguntarnos si en nuestra vida no existe complicidad con los
viñadores homicidas. Podíamos preguntarnos: ¿qué papel juega en nosotros y
nosotras el esfuerzo por el establecimiento del derecho y la justicia?
Para la plegaria de las y los participantes:
1.
Por el pueblo oprimido y creyente, para
que acoja con cariño la invitación de Jesús a construir un mundo nuevo, justo y
fraterno. Roguemos…
2.
Por todos nosotros y nosotras, para que seamos fuente de esperanza para todas
las personas de nuestro entorno. Roguemos...
3.
Por todas las personas que son educadoras de niños, niñas, adolescentes y
jóvenes, para que lo hagan con criterios de amor y de justicia. Roguemos...
Exhortación final: Dios, Madre y
Padre nuestro: te pedimos que tu gracia y tu luz nos acompañen siempre, de modo
que estemos dispuestos y dispuestas a obrar en todo momento con justicia y con
amor. Quédate entre nosotros y nosotras
y haz que siempre sepamos reconocerte presente en las personas. Por Jesucristo.
UNA COMIDA
DE FIESTA DE GENTE COMPROMETIDA 28 ATO (13-19/10/2014)
Introducción: La imagen
del Banquete al que la divinidad de
Israel-Palestina, Adonai, invita a todas las personas aparece varias veces en
la Biblia. En la parábola evangélica que escucharemos este domingo, Jesús, dirigiéndose
a las autoridades de Jerusalén, a los sumos sacerdotes y a los Jefes del
pueblo, les declara que los pobres, los lisiados y los cojos de la nación que
sean, ocuparán un lugar de honor en el banquete donde se comparte la comida que
fortalece para seguir luchando por la construcción del proyecto de vida digna.
Lect. Primer Testamento: Una invitación a la mesa
compartida de la fraternidad y la sororidad
Introducción L.P.T: El profeta Isaías, como si estuviera contando un sueño, anuncia que todos los pueblos y todas las
personas sin tener en cuenta la clase social, el género, el color, la procedencia,
son invitados por la divinidad de Israel, Adonai, a celebrar un gran banquete,
que tendrá lugar el monte del templo de Jerusalén.
Texto: Adonai de los Ejércitos preparará para todos los
pueblos, en este cerro, una comida con jugosos asados y buenos vinos, un
banquete de carne y vinos escogidos. En este cerro quitará el velo de luto que
cubría a todos los pueblos y la mortaja que envolvía a todas las naciones. Y así
destruirá para siempre a la muerte.
Adonai enjugará las lágrimas de todos los rostros;
devolverá la honra a su pueblo, y a toda la tierra, pues así lo ha determinado.
Entonces dirán: "Miren, ésta es nuestra
divinidad de quien esperábamos que nos salvara: Este es Adonai en quien
confiábamos. Ahora estamos contentos, contentas y nos alegramos porque nos ha
salvado; pues la mano de Adonai se nota en este cerro.
Salmo de hoy: Hoy tenemos hambre de trabajo, techo y
pan. Por eso construimos la nueva sociedad.
- Hoy tenemos hambre de
trabajo, techo y pan; hoy sufrimos las consecuencias de la imposición del
proyecto económico neo-neoliberal que permite el acaparamiento de los
bienes en pocas manos y el despojo de las mayorías.
- Hoy se nos están
abriendo los ojos y nos declaramos personas indignadas ante tanta
injusticia, corrupción e impunidad y que estamos decididas a construir un
presente y un futuro dignos.
Lect. Evangélica: Mateo 22,1-14. Todas las personas están invitadas a la
mesa de quienes construyen el proyecto de
la vida digna.
Introducción L. Ev.: Jesús se
dirige a los Sumos Sacerdotes y los Ancianos de la ciudad de Jerusalén. Les
dice una parábola que refleja la negativa y el rechazo de las autoridades del
pueblo judío, ante la invitación que la divinidad Adonai, por medio de Jesús, les
ha hecho para participar en el banquete simbólico de las bodas de su hijo.
Texto: En
aquel tiempo de nuevo tomó Jesús la palabra y habló en parábolas a los sumos
sacerdotes y a los ancianos del pueblo, diciendo: "Pasa en el Reino de los
Cielos lo que le sucedió a un rey que celebró las bodas de su hijo. Mandó a sus
servidores a llamar a las personas invitadas a las bodas, pero éstos y éstas no
quisieron venir.
Por segunda vez despachó a otros
criados, con orden de decir a las y los invitados: Tengo listo el banquete,
hice matar terneras y otros animales gordos y todo está a punto; vengan, pues,
a las bodas. Pero ellos y ellas no hicieron caso, sino que se fueron, unos a
sus campos y otros a sus negocios. Los demás tomaron a los criados del rey, los
maltrataron y los mataron.
El rey se enojó y, enviando a
sus tropas, acabó con aquellos asesinos y les incendió la ciudad. Después dijo
a sus servidores: El banquete de bodas está preparado, pero las personas que
habían sido invitadas no eran dignas. Vayan, pues, a las esquinas de las calles
y conviden a la boda a todas las personas que encuentren.
Los criados salieron
inmediatamente a los caminos y reunieron a todas las personas que hallaron,
malos y buenos, de modo que la sala quedó llena de invitados e invitadas.
El rey entró después a ver a las
personas que estaban sentadas a la mesa, y se fijó en un hombre que no estaba
vestido con traje de fiesta. Y le dijo: Amigo, ¿cómo entraste aquí sin traje de
fiesta? Pero el otro se quedó callado.
Entonces el rey dijo a sus
servidores: Amárrenlo de pies y manos y échenlo fuera, a las tinieblas, donde
no hay sino llanto y desesperación. Sepan que muchas serán las personas
llamadas, pero pocas las escogidas.
DIÁLOGO
COMUNITARIO, GRUPAL O FAMILIAR
1. ¿Quiénes
son las personas invitadas a la gran comida de fiesta del proyecto de vida
digna y quienes son las que ponen excusas para no asistir?
2. ¿Quiénes
son los/as que acogen la invitación al banquete donde se celebra la construcción del
proyecto de la vida digna?
1. Llamados
y llamadas al banquete de la vida digna
Con frecuencia la Biblia utiliza
la imagen del banquete que la divinidad de Israel, Adonai, preparará para su
pueblo (Lc 14,13; Ap 19,9.17); es decir de la alegría que experimentamos cuando
estamos luchando contra la injusticia y el dolor, y cuando vamos construyendo
relaciones de amor, justicia, sororidad y fraternidad.
Esa comida se realizará en un
clima de gran alegría, pues se “quitará el velo de luto que cubría a todos los
pueblos y la mortaja que envolvía a todas las naciones” (Is 25,7). Y es que soñamos
con destruir para siempre la muerte y devuelve la honra y dignidad a su pueblo.
Mateo señala que los criados del
rey “reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos, y la sala se llenó
de comensales (Mt 22,10). “Malos y buenos”, en ese orden, para dejar claro que
nadie está excluido del llamado a involucrarse en el Proyecto de vida digna que
invita a todas y a todos a compartir la mesa de la alegría, de la fiesta, de la
fraternidad y la sororidad comprometidas.
La esperanza de poder participar
en este banquete del Proyecto de vida digna debe animarnos a seguir luchando para
construir desde ahora una sociedad en donde haya alimentos para todas las
personas, en donde exista alegría y en donde haya una lucha constante en
defensa de la vida, porque somos seguidores y seguidoras de la divinidad de
Jesús, que está comprometida, por medio de su espíritu y de su comunidad con la
creación de una vida digna para su pueblo.
Todos/as están llamados/as al
banquete de la vida digna, pero no todos/as están dispuestos/as a asistir. De
hecho ante la invitación hecha por el rey los notables del pueblo de Israel no
asisten. Estos tenían “campos”, “negocios”, e intereses que pusieron por
delante del Reino. Además no sólo no asisten sino que maltratan a los criados
del rey y llegan al extremo de asesinar a aquellas personas que les invitan al
banquete de la vida digna.
Hoy, como ayer, sigue habiendo
muchas personas que ponen excusas para no asumir el compromiso por el proyecto
que crea mejores condiciones de vida para todos y todas y en particular para
los sectores sociales más excluidos y empobrecidos. E intentan justificar su
actitud diciendo que no tienen tiempo para dedicarlo al proyecto de vida digna,
pues necesitan ganar más dinero para crear mejores condiciones de vida para sus
familias. Otras personas siguen persiguiendo y enfrentando a aquellas personas que no dejan
de anunciar y proponer el proyecto de vida digna y que intentan vivir según sus
exigencias.
Como comunidad u organización
comunitaria, inspirada en la propuesta de vida de Jesús debemos tener siempre
presente su invitación: “Busquen el Reino y su justicia y todo lo demás vendrá
por añadidura” (Mt 6,33). Se nos pide estar vigilantes para no contaminarnos
con la forma de vivir de aquellas personas que anteponen sus intereses a la
satisfacción de las necesidades básicas de las y los más empobrecidos y
excluidos.
2. Hay
personas que siguen acogiendo la invitación para el proyecto de vida digna
El
llamado a participar del Proyecto de vida digna continúa abierto. Pero los/as
destinatarios/as deben ser buscados, preferentemente, en un determinado lugar social: “vayan pues a
los cruces de los caminos y a cuantos encuentren invítenlos a la boda” Mt
22,9). En esos parajes se encuentran los que no tienen casa, ni trabajo estable
pues son chiriperos o chiriperas, ni negocios en la ciudad, los pobres y
desposeídos, considerados como ignorantes y pecadores por los jefes religiosos
del pueblo. El evangelio de Lucas, en el texto paralelo, es directo y preciso:
“Haz entrar aquí a los pobres y lisiados, cojos y ciegos” (Lc 14,21). Ellos y
ellas son los/as destinatarios/as de la acción mesiánica de Jesús, como el
mismo Jesús afirma al responder a los enviados de Juan Bautista para
preguntarle si él era el Mesías o no (Lc 7,22).
Los/as
no-invitados/as en la primera convocatoria se convierten ahora en
destinatarios/as privilegiados/as del banquete de la vida digna (Lc 14,13). Por
esto, hacernos solidarios/as y servidores/as de los últimos, puede convertirnos
a todos/as en comensales sentados a la misma mesa con los/as no-invitados/as.
Para la plegaria de las y los participantes:
1.
Por todo el pueblo consciente y creyente, para que acoja con cariño la
invitación de Jesús a construir un mundo nuevo, justo y fraterno. Roguemos…
2.
Por nosotros y nosotras, para que con nuestras acciones seamos fuente de
esperanza para todas las personas. Roguemos...
3.
Por todas las personas comprometidas, para que sea cual sea su ideología y su
actividad profesional, trabajen con alegría e ilusión en bien de la humanidad.
Roguemos...
Exhortación final: Hemos sido invitados e invitadas a participar en el
proyecto de la vida digna. Como signo de esa participación se nos ha presentado
la imagen de un banquete en donde todos y todas tienen el mismo derecho a
participar, sin exclusiones por motivos de clase, color, género, procedencia,
color de la piel. Ojalá que mantengamos el corazón abierto y la voluntad
decidida para continuar en la construcción de una sociedad justa e incluyente. Por Jesucristo, nuestro amigo y compañero de camino.
Amén.
LIBERÉMONOS
DEL PODER DEL DINERO 29 ATO (20-26/10/2014)
Introducción: Las
autoridades de Jerusalén, los Sumos Sacerdotes y los Ancianos del templo,
apoyados por los fariseos y los herodianos habían decidido acabar con Jesús. Su
palabra y su vida se convertían en una molesta denuncia profética a su estilo
de vida. Por eso buscaban la ocasión propicia para encontrar motivos y así
poder acusarlo y condenarlo a muerte. Al final lograron matarlo. Pero él está
vivo y nos invita acoger la Palabra de vida plena. Por eso nos reunimos con alegría.
Por eso celebramos.
Primera Lectura: 1 Tesalonicenses 1,1-6. La evangelización dio sus frutos
Introducción L.S.T.: La primera carta a los Tesalonicenses es el primer escrito, del líder
misionero Pablo de Tarso, dirigido a una comunidad cristiana. Es también el
primer escrito de todo el Nuevo Testamento. En el texto que leemos hoy Pablo se
alegra por la vivencia de la fe, la esperanza y el amor que caracterizan a la
vida de la comunidad jesuánico-cristiana de la ciudad de Tesalónica.
Texto:
Pablo, Silvano y Timoteo a la Iglesia de los tesalonicenses que está en Dios
Padre y en Cristo Jesús el Señor. Permanezca con ustedes la gracia y la paz.
Damos gracias a Dios a toda hora
por ustedes, teniéndoles presentes en nuestras oraciones, y constantemente
recordamos ante Dios, nuestro Padre, que la fe de ustedes produce frutos,
que su amor es empeñoso, y que saben sufrir por la esperanza que tienen en
Cristo Jesús Nuestro Señor.
Hermanas y hermanos, amadas y
amados por el Dios de Jesús, estamos bien conscientes de que él mismo los ha
llamado. Pues la labor de evangelización que realizamos entre ustedes no se
quedó en palabras, sino que se manifestó el poder de Dios con abundantes
manifestaciones del Espíritu Santo: ya saben cómo nos comportamos entre
ustedes y por ustedes. A su vez, se
pusieron a imitarnos a nosotros y al mismo Señor cuando, al recibir la Palabra,
encontraron mucha oposición y a la vez la alegría del Espíritu Santo.
Salmo de hoy: La búsqueda de dinero y de poder nos
alejan del proyecto de vida digna.
- No servimos a los dueños
del poder y del dinero en esta sociedad marcada por la injusticia y la
exclusión social.
- Entendemos el poder como
servicio al crecimiento humano y el compromiso con el cuidado de todo lo
que existe.
- Rechazamos la acumulación
de los bienes en pocas manos y la corrupción impune del poder económico y
político.
Lect. Evangélica: Mateo 22, 15-22. El dinero al servicio del proyecto del poder
económico-monárquico
Introducción L. Ev.: Ante la
pregunta de los enviados de los fariseos y los herodianos, sobre si era justo
pagar el impuesto al emperador romano o no, Jesús responde de una forma
inesperada. Si Jesús respondía negativamente le acusarían de que estaba en
contra del emperador. Si respondía afirmativamente le acusarían de estar a
favor de los dominadores romanos. Por esto Jesús, acusándole de hipócritas,
responde señalando que es necesario dar a Dios lo que es de Dios y al César lo
que a éste le pertenece.
Texto: En aquel
tiempo, hicieron un consejo los fariseos y llegaron a un acuerdo para
comprometer a Jesús con una pregunta. Le enviaron, pues, discípulos suyos
junto con algunos partidarios de Herodes. Estos les dijeron: "Maestro,
sabemos que hablas siempre con sinceridad y que enseñas el camino de Dios de
acuerdo con la más pura verdad; no te preocupas de quién te oye ni te dejas influenciar
por él. Dinos, pues, tu parecer: ¿está permitido o no pagar el impuesto al
César?" Jesús comprendió su maldad y les contestó: "Hipócritas,
¿por qué me ponen trampas? Muéstrenme la moneda con que se paga el impuesto".
Ellos pues, mostraron una moneda de un denario, Jesús les dijo: "¿de quién es esta cara
y el nombre que está escrito?" Contestaron: "Del César".
Entonces Jesús replicó: "Por tanto, den al César lo que es del César, y
a Dios lo que a Dios corresponde". Con esta respuesta quedaron muy
sorprendidos. Lo dejaron y se fueron.
DIÁLOGO COMUNITARIO, GRUPAL O FAMILIAR
1.
¿Por qué los fariseos y herodianos estaban contra Jesús?
2.
¿Por qué el dinero está al servicio del proyecto de los emperadores?
Como
comunidad cristiana estamos llamados y llamadas a poner a Dios y su
proyecto en primer lugar, evitando dar
culto a los poderosos de este mundo que con su poder y su dinero quieren ocupar
muchas veces el lugar que sólo corresponde a Dios.
1. Fariseos
y herodianos en contra de Jesús
A medida que
vamos progresando en la lectura dominical del evangelio de Mateo el conflicto
entre Jesús y los fariseos va progresando. Los fariseos, judíos nacionalistas,
se alían a sus enemigos tradicionales, los seguidores del rey Herodes,
colaboradores de los romanos y por consiguiente considerados como traidores a
su pueblo. Ahora tienen que enfrentar a su peor enemigo: Jesús que ha venido a
anunciar el proyecto de vida digna (que él llamó “Reino de Dios”) y el papel
que los empobrecidos/as, los/as pecadores/as, los/as débiles -despreciados/as
por los fariseos- ocupan en él. Por eso se unen; juntos van a verlo para, con
palabras alagadoras, hacerlo caer en falta ante la autoridad política que
ejercen quienes tienen sojuzgado a su pueblo.
Es
interesante la introducción que hacen los fariseos: “Maestros, sabemos que
hablas siempre con sinceridad y que enseñas el camino de Dios de acuerdo con la
más pura verdad; no te preocupas de quién te oye ni te dejas influenciar por
él” (Mt 22,16). Estas descripciones van de acuerdo con la personalidad de
Jesús, pero él mismo estaba convencido que no se las decían por convicción,
sino como una forma de preparar el terreno para ponerlo a prueba.
También
nosotras y nosotros, como integrantes de
comunidades jesuánico-cristianas y organizaciones comprometidas con la vida tenemos
que enfrentarnos en ocasiones a gente que tiene mucho poder. Como Jesús debemos
mantener la calma y no ceder ante sus presiones, mateniéndonos fieles al
Proyecto de Dios que con frecuencia nos traerá el conflicto con aquellos que
han hecho de la búsqueda del poder y del dinero sus dioses principales.
2. El dinero al servicio del proyecto de los
emperadores económico-políticos
Los discípulos
de los fariseos, junto con los herodianos, preguntan a Jesús: “¿Es lícito pagar
tributo al César o no?” (v.17) La respuesta de Jesús se inicia con un
desenmascaramiento: “Hipócritas, ¿por qué me tientan?”(v.18). Las cosas deben
quedar claras. Jesús no se ciega ante los fingidos elogios que le acaban de
dirigir. Luego pide que le muestren una moneda, un denario -Según los
evangelios Jesús nunca toca personalmente el dinero-; ante la inscripción que
se halla en él, les dice: “lo del César devuélvanlo al César, y lo de Dios a
Dios” (v.21). Hay personas que interpretan esta afirmación de Jesús como una
enseñanza sobre la distinción entre dos dominios, el político y el religioso.
Pero el texto que comentamos apunta a algo más profundo.
Mientras los fariseos hablaban
de “pagar” al César, Jesús habla de “devolver” la moneda al César. Son cosas
distintas. En la moneda del denario estaba inscrita la cara de su propietario.
El dinero pertenece al opresor romano. Según Jesús es necesario erradicar toda
dependencia frente al dinero. No se trata sólo de romper con el dominio
político del emperador, es necesario romper con la opresión que viene del apego
al dinero y sus posibilidades de explotación de los demás. “Devuélvanlo al
César”, les dice, y parece añadir: “queden libres del dinero; así podrán liberarse
de la acumulación del mismo en pocas manos y organizar una economía solidaria,
al servicio de la vida digna”.
Los fariseos,
se decían religiosos, pero su verdadero dios era el dinero. Por eso Jesús les
dice claramente: “Ustedes no pueden servir al mismo tiempo al dios salvador y
liberador y al dios dinero” (Lc 16,13). Y ante las palabras de Jesús éstos
tienen una reacción inadecuada; así lo confirma el evangelista Lucas: “Los
fariseos oían todo esto. Por ser hombres apegados al dinero, se burlaban de
Jesús” (Lc 16,14).
Como discípulos y discípulas de
Jesús se nos pide liberarnos del imperio del dinero, que se convierte en un
dios que exige adoración. Sólo si nos liberamos de él podremos entonces luchar
por construir una sociedad en donde los bienes estén al servicio del
crecimiento humano, de la protección y el cuidado del entorno natural.
Exhortación final: Se nos ha invitado a hacernos conscientes de cómo
el poder político y económico de nuestras sociedades ejerce su dominio a través
de la acumulación de dinero y de bienes, la corrupción impune y el despojo de
los bienes que pertenecen a la población y que deberían ser invertidos en
educación, salud, seguridad social, vivienda. Por eso es necesario seguir
proclamando que los bienes deben ser repartidos y compartidos a partir de las
necesidades de las familias y las comunidades y no del ansia de dinero y de
poder de la clase económica y partidaria de nuestras sociedades isleñas,
caribeñas y latinoamericanas.
Por Jesucristo, Amén.
Una
vida fundamentada en el amor y en el servicio 30
ATO (27/10 al 2/11/2014)
Introducción: Nuestra fe
es una experiencia de amor solidario. Por eso se nos invita a formar parte del
pueblo que lucha, a través de sus organizaciones comunitarias, a construir el
proyecto de vida de calidad, de vida digna, en donde podamos vivir como
hermanos y hermanas, sin ningún tipo de exclusión por motivos de color, género,
clase o procedencia social.
Lect. Primer Testamento: Éxodo 22,20-26. Una divinidad que escucha el clamor de las y los
empobrecidos y excluidos.
Introducción L.P.T: Un grupo de esclavos y esclavas,
que luego formarían junto a otros grupos el pueblo de Israel/ Palestina, se
dirige hacia la tierra de Canaán. En el camino por el desierto, por medio de un
líder popular llamado Moisés, hace una alianza de amor con una divinidad por la
que se compromete a vivir según unos principios y valores que fundamenten unas
relaciones comunitarias que produzcan frutos de vida plena, en donde se tenga
un especial cuidado por los sectores sociales más empobrecidos e indefensos.
Texto: Así dice Adonai: "No
maltratarás, ni oprimirás a las personas forasteras e inmigrantes, ya que
también ustedes fueron forasteros y emigrantes en tierra de Egipto. No harán
daño a la viuda ni al huérfano. Si ustedes lo hacen, ellos y ellas clamarán a
mí, y yo escucharé su clamor, se despertará mi enojo y a ustedes los mataré a
espada; viudas quedarán sus esposas y huérfanos sus hijos e hijas.
Si prestas dinero a uno de mi
pueblo, a las y los empobrecidos que tú conoces, no serás como la persona
usurera, no le exigirás interés.
Si tomas en prenda el manto de
tu prójimo, se lo devolverás al ponerse el sol, pues este manto cubre el
cuerpo de tu prójimo y protege su piel; si no, ¿cómo podrá dormir? Si no se lo
devuelves, él clamará a mí, y yo lo escucharé porque soy compasivo.
Salmo de hoy: Hagamos todo con amor y compasión
solidaria
- A quien sufre y está
triste, dale amor; a quien vive a tu lado dale amor.
- A quien habla otra
lengua o pertenece a otra cultura, dale amor; a quien piensa distinto,
dale amor.
- Al amigo o a la amiga de
siempre dale amor; a quien no te saluda, ni te mira bien, dale amor.
Lect. Evangélica: Mateo 22, 34-40. Amar al prójimo como a una misma, como a uno mismo
Introducción L. Ev.: Muchas
veces hemos vivido una fe hecha de prácticas y de tradiciones religiosas, pero
vacía de amor y servicio solidario. Nos han enseñado diversas normas y buenas
costumbres; pero lo más importante del jesuánico-cristianismo no es cumplir
normas, sino hacer de nuestras vidas una experiencia de fe comprometida y de
servicio solidario.
Texto: En aquel
tiempo, los fariseos, al oír que Jesús había hecho callar a los saduceos, se
acercaron a él y uno de ellos, un maestro de la Ley, le preguntó para ponerlo
a prueba: "Maestro, ¿cuál es el mandamiento principal de la Ley?" El
le dijo: "Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma,
con todo tu ser". Este mandamiento es el principal y primero. El segundo
es semejante a él: "Amarás a tu prójimo como ti mismo". Toda la ley
y los profetas se fundamentan en estos dos mandamientos.
DIÁLOGO
COMUNITARIO, GRUPAL O FAMILIAR
1. ¿Por qué el
amor solidario es uno de los valores más
importante en la vida?
2. ¿Nos preocupamos
de la situación en la que viven las personas más empobrecidas y excluidas de
nuestro entorno y de la sociedad?
1.
Cuando se olvida lo más importante: el amor solidario
Los
fariseos y los saduceos eran los principales grupos religiosos del tiempo de
Jesús. Ambos grupos entraron en conflicto con Jesús, porque el anuncio que
Jesús hacía y el estilo de vida que proponía desenmascaraba a fariseos y
saduceos, llamándoles hipócritas y amigos del dinero. Estos hacían preguntas
maliciosas relacionadas a la Ley judía y a la forma de interpretarla con la
intención de tener algún motivo para acusar a Dios ante las autoridades y así
poder condenarlo a muerte.
Estos grupos religiosos habían
olvidado lo más importante mientras se entretenían en el cumplimiento de normas
secundarias. Por eso Jesús afirma categóricamente: “¡Pobres de ustedes,
fariseos, porque dan para el Templo la décima parte de todas las hierbas, sin
olvidar la menta y la ruda, y mientras tanto descuidan la justicia y el amor a
Dios! Esto es lo que tienen que hacer sin dejar de hacer lo otro” (Lc 11,42).
Como participantes de
comunidades jesuánico- cristianas corremos el peligro de imitar la actitud de
los fariseos. Podemos quedarnos en normas y tradiciones, y olvidar lo más
importante: vivir el amor solidario que nos lleva al compromiso con la
transformación de las condiciones de vida de nuestro pueblo.
2. ¿Qué
comen las y los empobrecidos y excluidos?
¿Dónde viven? ¿Qué trabajo hacen?
A
nivel teórico es relativamente fácil hacer un equilibrio entre el amor al dios
de Jesús y a los hermanos y hermanas. El problema está a nivel práctico. El
texto del Exodo que hemos leído en la primera lectura nos invita a preocuparnos
sobre el lugar en donde va a dormir el hermano o la hermana a quien se ha
despojado de su abrigo (Ex 22,26). Nos invita a preocuparnos de la suerte del
huérfano, de la viuda, y de las y los inmigrantes, sobre todo las y los inmigrantes
haitianos, que viven en nuestra comunidad.
Podríamos
preguntarnos, ¿Nos angustia saber dónde pasarán la noche todo ese grupo de
muchachos y muchachas de la calle? ¿Dormirán bajo techo o tirados en la acera?
¿Cuántas personas se acuestan cada día sin cenar o sin haber comido lo
suficiente en mi familia, en la comunidad, en mi país? ¿A cuántos hogares ha
llegado la alimentación suficiente después de una jornada de trabajo agotador
en una zona franca? ¿Cuántos jesuánico-cristianos y cristianas se hacen
realmente solidarios y solidarias con quienes sufren las consecuencias del
maltrato y la opresión de quienes tienen poder y dinero y lo utilizan para
corromperse y corromper a otras personas en esta sociedad?
Ser
jesuánico-cristiano o jesuánica-cristiana en esta realidad nacional,
latinoamericana y caribeña es sentirse desafiados, interpelados e interpeladas
por situaciones indignantes. Aquí se unen los dos amores. Y es que la comida de
los/as empobrecidos, o el lugar en donde van a dormir es realmente importante
para la comunidad de fe y amor solidario: “Clamará a mí y yo lo oiré porque soy
compasivo” (Ex 22,26). Creer en el “Dios vivo y verdadero”(1 Tes 1,9) nos lleva
a ser compasivos y compasivas, a “sentir con” el pobre, el huérfano, la viuda
empobrecida y el/la inmigrante que busca mejores condiciones de vida.
Para la plegaria de las y los participantes:
1.
Por toda la comunidad de fe y de compromiso comunitario, para que viva el amor
evangélico como la fuerza que necesitamos para construir un mundo nuevo. Roguemos.
2. Por las personas que sufren el problema del
hambre y del desempleo, para que, con la conciencia, la organización y la solidaridad
y generosidad de todos, luchemos por la creación de trabajos dignos y bien
remunerados. Roguemos.
3. Por todos las y los educadores: padres,
maestros, catequistas..., para que formen a quienes están bajo su tutela en
criterios de solidaridad y servicio a las personas. Roguemos.
Exhortación final: La palabra bíblica nos ha invitado a fortalecer
el amor que fundamenta la práctica solidaria como base de las relaciones
humanas. Esto conlleva y exige una especial atención hacia aquellas personas
que el sistema económico y político vigente los ha condenado a vivir en la
exclusión. Su justa inclusión se convierte en un desafío para quienes se
consideran creyentes motivados y motivadas por la propuesta de Jesús, divinidad
encarnada en nuestra historia.