sábado, 1 de diciembre de 2018

Oportunidad y desafíos de la Coalición Democrática


Franklin Pimentel Torres 


En esta tierra nuestra, situada en el mismo trayecto del sol, como dijo el poeta, hay que buscar cotidianamente motivos de esperanzas: palabras,  y hechos que permitan recobrar la convicción de que es posible avanzar en la construcción de una sociedad justa, equitativa, y digna. Y como somos una isla y con frecuencia tenemos mentalidades muy conservadoras y cerradas, en ocasiones esas motivaciones e inspiraciones han venido desde afuera. Por eso, en estos últimos meses, me han motivado cuatro noticias importantes: una local y  tres de la región caribeña y latinoamericana.
Las noticias latinoamericanas que más me han llamado a la atención son: 1.- La posibilidad de que en el hermano país de México, con el liderazgo de MORENA y su principal líder, A.M. López Obrador haya un gobierno honesto y decente, que logre impulsar políticas públicas orientadas a reducir los niveles de inequidad social, de violencia estructural y fratricida, así como la corrupción sin castigo y la impunidad reinante. “.- La otra buena noticia es que la justicia de Perú está tomando acciones que van en la línea de castigar la corrupción de los de arriba, lo que conlleva a disminuir los niveles de impunidad. El sometimiento a la justicia de varios ex-presidentes y líderes partidarios así lo así lo demuestra. 3.- La otra noticia hace referencia a que las cubanas y los cubanos han concluido una primera etapa de revisión de  un proyecto de renovación constitucional que ha contado con una importante participación popular, de tal manera que amplios sectores se han constituido en Asamblea Constituyente, donde se ha definido claramente los lineamientos del proyecto democrático que se quiere seguir construyendo. 4. En el ámbito dominicano la noticia política más significativa de los últimos meses ha sido, según mi opinión, el intento de articular una coalición ético-político-social, que celebró su asamblea constituitiva el pasado domingo 11 de noviembre.
La  asamblea fue posible a partir de una convicción y una declaración de compromiso: “Convencidos de que la República Dominicana está sumida en una profunda crisis institucional y ética y que avanza hacia la insostenibilidad fiscal y el deterioro de nuestros débiles cimientos nacionales, llegamos a esta asamblea convocada por grupos sociales, ciudadanas y ciudadanos dispuestos a asumir las responsabilidades que demandan las actuales circunstancias”.
Las personas reunidas en la asamblea señalaron los motivos inspiradores de su iniciativa, los lineamientos que proponen y  las estrategias principales de su proyecto ético-político: “Venimos armados con los ideales libertarios de los fundadores de la nación, excluidos desde los albores mismos de su parto, de todos los que a lo largo de 174 años ofrendaron sus vidas y se sacrificaron en aras de una patria amplia y democrática. Recogemos los sueños de estas últimas seis décadas de intensas luchas por fortalecer la institucionalidad democrática y abrir nuevas expresiones de desarrollo. Nos alienta el desarrollo desde hace dos años del movimiento de la Marcha Verde, la más contundente y genuina expresión ciudadana del hartazgo y la indignación frente a un sistema político y económico basado en la corrupción y premiado con la impunidad”.
Y tienen un propósito bien definido: “Nuestro objetivo es rescatar la institucionalidad democrática, fumigar el cuerpo social dominicano de la corrupción que lo carcome y proscribir la impunidad, así como ejecutar reformas que constituyan las bases de un nuevo modelo de desarrollo económico y social”.
En la declaración de principios de la asamblea de la Coalición hay algunos elementos de la realidad nacional que destacan: “Nos distraen con cifras asombrosas de incremento económico, pero se trata de un crecimiento con esteroides, con una década de déficits fiscales y un endeudamiento estatal consolidado que se duplicó en 10 años, y ya sobrepasa el 60 por ciento del producto bruto. Tomamos prestado no sólo para reenganchar deudas, sino también para pagar intereses, en un grave círculo vicioso”. Y acentúan  el deterioro de la calidad de vida de las y los ciudadanos: “La pobreza real sigue afectando a más de la mitad de los dominicanos y dominicanas, aún a la mayoría de los que trabajan, que reciben ingresos menores al costo de la canasta familiar del quintil más bajo. Y el 80 por ciento de los pensionados reciben 5 mil 117 pesos. Las políticas sociales han sido convertidas en mecanismos de manipulación de conciencias y sumisión, con la repartición de más de dos millones 600 mil tarjetas que dan acceso a pequeños subsidios que no permiten a ninguna familia salir de la pobreza, sino más bien estabilizarla y perpetuarla”. A estos males ancestrales se han sumado otros igualmente nefastos como la inseguridad ciudadana, el narcotráfico, el deterioro medioambiental, la creciente desigualdad social y la falta de oportunidades. La unión de todo esto ha convertido la vida de las dominicanas y dominicanos en una constante prueba de resistencia y una cruenta lucha por la subsistencia”.
La asamblea se propone desarrollar una estrategia articuladora e integradora de los diferentes sectores sociales, incluidos los partidos políticos: “Nosotros no constituimos un movimiento anti partidos, porque ellos son sustento de la democracia. Tampoco pretendemos crear un partido más, como tantos registrados durante décadas. Con los bueyes existentes es que debemos tirar de la carreta nacional, con visión crítica para incentivarlos a fortalecer las prácticas democráticas y a recuperar la primacía de los fundamentos de la ciencia política, que el patricio Juan Pablo Duarte proclamó como la más digna de ocupar las mentes humanas”.
Una de las estrategias más importante que quiere priorizar la Coalición es fortalecer el liderazgo local, municipal, comenzando por la incidencia en el proceso que culminará con las elecciones municipales de febrero del 2020: “Señalamos expresamente las elecciones municipales, porque el primer objetivo de esta Coalición Democrática sería rescatar el poder local y luego el congresual y el ejecutivo. También deberemos convencer a dirigentes de partidos políticos que es preferible tenerlos en el Congreso y los municipios, y no en las frustraciones que genera un sistema electoral que monopoliza las posibilidades de real competencia, y que hasta que logremos los cambios institucionales, no podemos concentrarnos sólo en las candidaturas presidenciales”.
La Coalición democrática ha definido 12 lineamientos políticos e institucionales y 7 prioridades económicas y sociales. Y sus integrantes afirman que los mismos han sido fruto de un consenso social: “Nuestros lineamientos han sido objeto de ponderación y consenso en un proceso de 6 meses que ha implicado una veintena de reuniones y encuentros, la mayoría en Santo Domingo, pero también en Santiago, San Cristóbal, Azua, Barahona y otras ciudades, involucrando a cientos de ciudadanas y ciudadanos. Siguen abiertos a la consideración de los sectores sociales y posteriormente de los agrupamientos políticos”.
En definitiva el surgimiento de la Coalición Democrática es una buena noticia para la sociedad dominicana y para quienes estamos convencidos y convencidas de la urgencia de cambiar el torcido rumbo de esta sociedad nuestra, ya vivamos en el territorio isleño o en la diáspora. Para ello será necesario acudir al llamado de la Coalición, para que cada vez más se unan sectores y personas, de las diferentes clases sociales, educadoras, educadores, periodistas,  medios de comunicación, organizaciones de base,  iglesias, trabajadores de la salud, promotores sociales y culturales. Pues  también de su avance y desarrollo depende la re-creación de la fe en una sociedad carente de motivos de esperanza, en donde cerca del 30% de la población ya ha emigrado y en donde cerca de un 70% de la restante emigraría si fuera posible. Es por eso que las semillas de la indignación, de la resistencia ante la secular opresión, y la capacidad de recrear lo sueños colectivos por lograr mejor calidad de vida para todos y todas, tienen que volver a brotar; y luego que nazcan cuidarlas con cautela y responsabilidad , para así obtener frutos de justicia, honestidad, decencia y solidaridad compartidas.


Lamento de cautiverio y de liberación para el día de la conciencia negra

Leonardo Boff - 1 de diciembre de 2018



La Pasión de Cristo continúa siglo tras siglo en el cuerpo de los crucificados. Jesús agonizará hasta el fin del mundo, mientras uno solo de su hermanas y hermanos esté pendiendo todavía de alguna cruz, a semejanza de los bodhisatwas budistas (los iluminados) que se detienen en el umbral del Nirvana, no entran, para retornar al mundo del dolor –samsara– en solidaridad con quienes sufren, personas, animales y plantas. Con esta convicción, la Iglesia Católica, en la liturgia de Viernes Santo, pone en la boca de Cristo estas palabras conmovedoras:
Pueblo mío, ¿qué te he hecho, en qué te he ofendido?, respóndeme. ¿Qué más podría haber hecho por ti? ¿en qué te falté? Yo te hice salir de Egipto y te alimenté con maná. Te preparé una tierra hermosa; tú, preparaste la cruz para tu rey”.
Al celebrar la abolición de la esclavitud, el 13 de mayo de 1888, nos damos cuenta de que aún no se ha completado. La pasión de Cristo continúa en la pasión del pueblo negro. Falta la segunda abolición, la de la miseria y el hambre. Se oyen todavía los lamentos de cautiverio y de liberación, venidos de las senzalas, hoy de las favelas alrededor de nuestras ciudades. La población negra todavía nos habla en forma de lamento y de súplica.
Hermano mío blanco, hermana mía blanca, pueblo mío: ¿qué te he hecho, en qué te he ofendido?, ¡respóndeme! ”
Yo te inspiré la música cargada de banzo y de ritmo contagiante. Te enseñé cómo usar el bumbo, la cuica y el atabaque. Fui yo quien te dio el rock y la ginga de la samba. Y tú tomaste lo que era mío, te hiciste nombre y renombre, acumulaste dinero con tus composiciones y nada me devolviste.
Yo bajé de los montes y te mostré un mundo de sueños, de una fraternidad sin barreras. Creé mil fantasías multicolores y te preparé la mayor fiesta del mundo: dancé el carnaval para ti. Y tú te alegraste y me aplaudiste de pie. Pero pronto, muy pronto, me olvidaste, reenviándome al monte, a la favela, a la realidad desnuda y cruda del desempleo, del hambre y de la opresión.
Hermano mío blanco, hermana mía blanca, pueblo mío, ¿qué te he hecho, en qué te he ofendido?, ¡respóndeme! ”
Yo te di en herencia el plato del día-a-día, el frijol y el arroz. De los restos que recibía hice la feijoada, el vatapá, el efó y el acarajé: la cocina típica de Bahia y de Brasil. Y tú me haces pasar hambre. Y permites que mis niños mueran de desnutrición o que sus cerebros sean irremediablemente afectados, infantilizándolos para siempre.
Yo fui arrancado violentamente de mi patria africana. Conocí el navío-fantasma de los negreros. Fui hecho cosa, “pieza“, esclavo. Fui la madre-negra para tus hijos. Cultivé los campos, recogí el tabaco y planté la caña. Hice todos los trabajos. Fui yo quien construyó las bellas iglesias que todos admiran, y los palacios que los dueños de esclavos habitaban. Y tú me llamas perezoso y me detienes por vagabundeo. A causa del color de mi piel me discriminas y todavía me tratas como si siguiese siendo esclavo.
Hermano mío blanco, hermana mía blanca, pueblo mío, ¿qué te he hecho, en qué te he ofendido?, ¡respóndeme! ”
Yo supe resistir, conseguí huir y fundar quilombos: sociedades fraternales, sin esclavos, de gente pobre pero libre, negros, mestizos y blancos. A pesar de los azotes en mi espalda, trasmití la cordialidad y la dulzura al alma brasileña. Y tú me enviaste al capitão-do-mato para cazarme como a un bicho, arrasaste mis quilombos y aún hoy impides que la abolición de la miseria que esclaviza sea para siempre verdad cotidiana y efectiva.
Yo te mostré lo que significa ser templo vivo de Dios. Y, por eso, cómo sentir a Dios en el cuerpo lleno de axé y celebrarlo en el ritmo, en la danza y en las comidas. Y tú reprimiste mis religiones llamándolas ritos afro-brasileros o considerándolas simple folclore. Invadiste mis terreiros echándoles sal y destruyendo nuestras figuras sagradas. No raras veces, hiciste de la macumba un caso policial. La mayor parte de los jóvenes asesinados en las periferias con edades entre 18 y 24 años son negros, y por el hecho de ser negros son sospechosos de estar al servicio de las mafias de la droga. La mayoría de ellos son simples trabajadores.
Hermano mío blanco, hermana mía blanca, pueblo mío: ¿qué te he hecho, en qué te he ofendido?, ¡respóndeme! ”
Cuando con mucho esfuerzo y sacrificio conseguí ascender un poco en la vida, ganando un salario sudado, comprando mi casita, educando a mis hijos, cantando mi samba, apoyando a mi equipo preferido y pudiendo tomar el fin de semana una cervecita con los amigos, tú dices que soy un negro de alma blanca, disminuyendo así el valor de nuestra alma de negros dignos y trabajadores. Y en los concursos, en igualdad de condiciones, casi siempre me postergas en favor de un blanco.
Y cuando se pensaron políticas que reparasen la perversidad histórica, permitiéndome lo que siempre me negaste, estudiar y formarme en las universidades y en las escuelas técnicas y así mejorar mi vida y la de mi familia, la mayoría de los tuyos grita: es contra la constitución, es una discriminación, es una injusticia social.
Hermano mío blanco, hermana mía blanca, pueblo mío: ¿qué te he hecho, en qué te he ofendido?, ¡respóndeme! ”
Mis hermanos y hermanas negros, en este día 20 de noviembre, día de Zumbí y de la conciencia negra, quiero homenajearles a todos ustedes que consiguieron sobrevivir durante todo este largo tiempo, porque la alegría, la música, la danza y lo sagrado están dentro de ustedes, a pesar de todo el viacrucis de sufrimientos que injustamente les son impuestos.
Con mucho axé y amorosidad, LEONARDO BOFF, blanco y negro, por opción.


viernes, 2 de noviembre de 2018

¿Es oportuna la imposición de la lectura bíblica en las escuelas?


Franklin Pimentel Torres, 2-11-2018

Escribo desde Nazaret, el pueblo que vio crecer y desarrollarse al Maestro Jesús, hijo de una familia pobre cuyo trabajo de subsistencia podría estar ligado a la carpintería y a la agricultura en el extenso valle de Israel que está en la región de la baja Galilea. Esta mañana con un grupo familiar hemos visitado las ruinas de piedra de la que, según la tradición, sería la casa de María, José, Jesús y sus familiares. Es aquí donde Jesús declara las tareas prioritarias de su misión profética: “El Espíritu divino está sobre mí, porque me consagró para llevar buenas noticias a los pobres, liberar los cautivos, abrir los ojos a los ciegos y anunciar el año de liberación” (Lc 4,18-19), que era el año de la recuperación familiar de las tierras perdidas, de la condonación de las deudas y la liberación de los esclavos. Por otro lado, es aquí, en la tierra de Galilea, en donde nace y se desarrolla lo que algunos estudiosos, teólogos e investigadores llamamos “El Movimiento de Jesús”.

En la que antiguamente se llamó la tierra de Canaán conviven actualmente, de una manera conflictiva, dos pueblos, cuyos orígenes son parecidos: el pueblo judío y el pueblo palestino, cuyos antepasados tuvieron que conquistar estas tierras y han sufrido a través de una historia de cerca de 4000 años de continuas agresiones de los imperios de turno: egipcio, asirio, babilónico, persa, griego, romano, turco, inglés, norteamericano… Ambos pueblos tienen, como parte importante de su cultura, de sus creencias y de su organización social y política, dos libros que contienen leyes y normas de convivencia social: La Biblia y el Corán. Y a través de la historia ambos textos han sido asumidos por otros grupos humanos, como instrumento útil para la orientación moral, ética y política para la convivencia cotidiana, en diversas culturas a lo largo del planeta.

La pregunta que siempre me hice es si se puede leer la Biblia adecuadamente y aplicar sus normas, leyes y principios de convivencia a otros pueblos con cultura, creencias e historias propias. Mis inicios en la lectura comprometida de la Biblia en las Comunidades de Base de Guachupita y la Ciénaga, en Santo Domingo en los años 70 del siglo pasado y en los años de estudios teológicos y bíblicos, de formación académica en Madrid (1980-1984) y en Jerusalén (1991-1994) y de docencia en diversos centros de formación en el país me enseñaron que la lectura de la Biblia es una tarea compleja, siempre y cuando se quiera hacer con principios éticos, con honestidad intelectual, con una interpretación encarnada en la vida y en las luchas del pueblo empobrecido y consciente y no se caiga en una lectura fundamentalista y manipuladora del texto bíblico, al servicio de intereses particulares y corporativos de las élites económicas, partidarias y religiosas.

En la lectura consciente, popular y comprometida de la Biblia que hacemos en el país, así como en diversos pueblos de América Latina y el Caribe, hay varios aspectos que tenemos en cuenta: la realidad vital desde donde se hace la lectura, la situación vital (social, económica, política, cultural) que refleja el texto, las características de la comunidad que escribe, sus principios, sus valores, su postura ante el poder económico y político, y sobre todo, su grado de compromiso con los derechos de los más débiles y su capacidad para convertirse en un agente de cambio social. Todo esto orientado a un proyecto de Vida Digna, sustentado en una propuesta ética y política orientada a mejorar las condiciones de la vida comunitaria, familiar y social.

J. Pixley, teólogo biblista, en su libro, “Historia de Israel desde los pobres”, dice que para entender, y analizar muchos textos bíblicos, hay que conocer el modelo social, económico y político en el que surgieron, que para él es una copia del sistema tributario egipcio, que hizo posible el surgimiento y desarrollo del famoso imperio egipcio desde año 3000 a.e.c. Según Pixley la sociedad egipcia tenía como líder principal el faraón. Para mantenerse en el poder necesitaba del sostén de tres principales grupos de súbditos y servidores cercanos: funcionarios civiles, funcionarios militares y funcionarios religiosos. Los funcionarios civiles eran encargados de la burocracia y sobre todo del cobro de los impuestos a las comunidades y aldeas dedicadas a la agricultura y a la crianza de ovejas; los militares estaban para reprimir y asegurar que los frutos agrícolas con los que se pagaban los impuestos llegaran a los almacenes del rey y los sacerdotes o líderes religiosos  promovían una ideología y un tipo de conciencia popular, mágica e ingenua, como diría P. Freire, que no cuestionaba los excesos del poder, la violencia contra el pueblo y que fortalecía la convicción de que el faraón era un ser divino; como hijo exclusivo del dios Ra, el dios sol.

La mayor parte de los textos bíblicos del Primer y Segundo Testamentos responden a dos escuelas cuyas ideologías y proyectos sociales y políticos son contrapuestos: 1. La escuela monárquico-sacerdotal que tuvo su origen durante la monarquía de Salomón (Siglo X, a.ec.) y escribe desde la cercanía y la complicidad con el poder económico y político; y, 2. La escuela profética, identificada con la defensa de los derechos de los débiles, empobrecidos y oprimidos por las diferentes élites monárquicas.

La ley 44-00, sobre la lectura de la Biblia en las escuelas, que existe en el país desde hace varios años, sin que haya sido posible su aplicación y sin que existan condiciones en la actualidad para su adecuada inserción en la educación pública y privada; responde, por lo general, a la ideología de la escuela monárquico-sacerdotal, que sirve de soporte ideológico al poder, a los abusos y a la corrupción de las élites económicas, partidarias, judiciales, legislativas y educativas, que intentan utilizar el tema religioso –identificados con una religión farisaica, de apariencias, desligada de toda ética-, para imponer a toda la población su ideología y sus reglas de juego.

Mientras algunos líderes religiosos dominicanos han intentado imponer los mandatos de la ley… no les ha preocupado mucho que desde el Primer Plan Decenal de Educación (1995), hasta la reciente revisión y actualización curricular, se hayan dejado invisibilizados, tanto en la educación primaria, secundaria, así como en la educación de Personas Jóvenes y Adultas, muchos de los contenidos relacionados con la educación moral, ética y ciudadana. De hecho la mayor parte de las y los técnicos y expertos curriculares que trabajaron en el proceso de revisión y actualización curricular responden a las orientaciones y directrices de la escuela de la educación neoliberal, promovida por los organismos internacionales y particularmente por el Banco Mundial y por las principales universidades privadas del país (la Pucamaima, Intec, Unibe, entre otras…) que propusieron e impusieron un “currículo por competencias”, en donde se presentó todo lo relacionado con la educación ética y ciudadana como un simple “eje transversal” y últimamente como una supuesta competencia fundamental, aunque la misma fue catalogada como una “competencia blanda”. El resultado es que el tema de la educación ética, ciudadana y política no es un  asunto prioritario en los procesos de aprendizaje y enseñanza en las aulas y Espacios de Aprendizaje del país.

La escuela, pública o privada, no es el contexto apropiado para hacer una lectura ingenua, manipulada y fundamentalista de los escritos bíblicos. El uso de los mismos tiene que ser hecho por docentes que conozcan el texto bíblico; que tengan nociones de exégesis y hermenéutica bíblicas, que conozcan el contexto social en donde surgieron los escritos, la escuela ideológica que está detrás, que tengan capacidad de discernir si el texto leído está haciendo una propuesta ética a  favor de la vida digna o si por el contrario está promoviendo la violencia, la sumisión, la esclavitud o la discriminación de género, entre otros aspectos negativos. Por esto, la práctica docente me ha confirmado que sí pueden ser utilizados algunos textos bíblicos en espacios de reflexión educativa para que sirvan de motivación e inspiración, generadora de una ideología identificada con los valores éticos, los principios y prácticas sociales comprometidos, orientados a la transformación de la vida comunitaria, familiar y social.

Tenía razón Faride Raful cuando en el Congreso Nacional declaraba que aun cuando personalmente se identificaba con la tradición cristiano-católica, no apoyaba la imposición de la lectura bíblica en las escuelas del país, por motivos de respeto a la libertad de credo consagrada en la Constitución de la República.

El debate sobre la oportunidad de la lectura bíblica en las escuelas del país seguirá abierto; no obstante es importante que quienes crean en el valor del respeto a la diversidad sigan resistiendo y que los religiosos y religiosas, de las diferentes tradiciones cristianas, comencemos a entender, de una vez por todas, que vivimos en una sociedad plural en donde las imposiciones suelen lograr propósitos contrarios a lo que se pretende imponer. Por otro lado, quienes pertenecemos al movimiento de Jesús de Nazaret, tenemos el desafío de seguir denunciando y enfrentando una religión  y unas prácticas farisaicas que desligan las creencias de la lucha por la justicia y la creación de un sociedad fundamentada en los valores fundamentales del respeto a las distintas formas de pensar, a la lucha contra la corrupción y el cese de la impunidad, así como al compromiso permanente con la repartición equitativa de las riquezas y los bienes públicos, en una sociedad estructuralmente inequitativa e injusta.




La democracia frente al abismo


L. Boff, 2-11-2018

Hay momentos en la vida en los que tenemos que escoger de qué lado nos situamos políticamente.
Del lado de la democracia, que respeta las libertades, permite la manifestación de los ciudadanos y se entiende dentro de un Estado democrático de derecho o del lado de quien la niega, de quien exalta la dictadura militar de 1964 y magnifica a sus torturadores, que, según él, no debían torturar, sino simplemente fusilar, empezando por el expresidente Fernando Henrique Cardoso –al que abomina–; de quien predica la represión a los homoafectivos y desmoraliza a los pobres, a los quilombolas, –que, según él, no sirven ni para reproducirse–; de quien desprecia a los indígenas, y se declara partidario de que haya un arma en la mano de cada brasileiro; de quien humilla públicamente a su propia hija, fruto de una «flojera», y confiesa que sería incapaz de amar a un hijo homoafectivo...
Ése, el presidente electo, un capitán retirado, sin experiencia de administración pública, que confiesa que no entiende nada de economía, de salud ni de educación, pues para eso están los ministros respectivos… no se da cuenta de que es misión del presidente definir las políticas públicas, marcar un rumbo para la nación y entregar las ejecuciones a ministros competentes. Este presidente electo muestra un claro corte nazifascista, tanto en el lenguaje, como en los gestos o en la brutalidad de sus expresiones.
Es una vergüenza para el país la inconsciencia de la mayoría de los partidos que, no habiendo vencido en la primera vuelta de las elecciones, lo apoyaron explícitamente o dejaron a sus seguidores en libertad para escoger a su candidato. Pensaron en la parte, que es el partido, y no en el todo, que es Brasil.
Esta neutralidad, en este momento histórico de gran peligro para la democracia, se reveló como una acción irresponsable. El resentimiento y el odio que se han apoderado de buena parte de la sociedad, son los peores consejeros para la convivencia de una sociedad mínimamente civilizada.
No vale culpar al pueblo diciendo que es ignorante, pero que, al fin y al cabo, ha sido su opción. La ignorancia y la falta de conciencia son fruto de la voluntad de las viejas oligarquías y del capitalismo salvaje que crece entre nosotros. Siempre quisieron un pueblo ignorante y sin conciencia de sus derechos, para manipularlo mejor y garantizar sus propios privilegios. No temen a un pobre, pero tienen pavor de un pobre concientizado de su ser ciudadano y que reclama sus derechos.
Las oligarquías, como mostró el gran historiador José Honorio Rodríguez estudiando las relaciones que guardaron con el pueblo, siempre conspiraron contra éste, lo humillaron, le negaron sus derechos y jamás tuvieron un proyecto político para él.
El ex capitán de cariz fascista se alinea con esta tradición. Hasta llegó copiar el lema de Hitler: Deutschland über alles, acomodándolo: Brasil por encima de todo. Con su estilo rudo, fuera del civismo democrático, promete combatir la violencia reinante con más violencia todavía, sin darse cuenta de que las primeras víctimas serán los pobres, los negros y negras, los que tienen otra orientación sexual. Ya sólo ante la perspectiva de su victoria, sus seguidores están anticipando la violencia, llegando incluso a asesinar a un famoso maestro de capoeira en Bahia, y a marcar una esvástica, con navaja, en la pierna de una joven en Rio Grande do Sul.
En este momento, lo más importante es que los partidos hagan un frente amplio de oposición para defender la democracia amenazada y los derechos fundamentales negados. Vivimos una hora de urgencia. Las diferencias deben relativizarse ante un peligro que puede amenazar el destino de nuestro país y afectar de forma negativa a los países vecinos, cuyas democracias son también de baja intensidad. El ascenso derechista en el mundo, tanto en Europa como en Estados Unidos, ha salido fortalecido con la elección de Bolsonaro y representará un regreso a tiempos sombríos vividos en Europa bajo la bota de Hitler y de Mussolini.
Hoy sabemos que ellos irrumpieron con un discurso semejante al del electo presidente fascistoide: prometiendo seguridad y represión a todos los que se les oponían, muchos de ellos asesinados o enviados a las cámaras de exterminio. Unos pocos consiguieron refugiarse en el exilio, como Einstein, Freud, Brecht, Arendt y otros y otras. No queremos que esta historia se repita en nuestro país.
No podemos pasar a los ojos de los extranjeros que se preocupan enormemente con nuestras elecciones, como una nación paria que retrocede a tiempos y a políticas malévolas ante las que todos queremos repetir: «Nunca más».     

sábado, 6 de octubre de 2018

Actualidad del debate entre progresistas y conservadores


Franklin Pimentel Torres, 5-10-2018

El pasado 2 de agosto del presente año 2018, el Digital Acento publicó un editorial titulado “Presente y futuro de los progresistas dominicanos.”[1] Se preguntaba el editorialista si tenía sentido plantear la diferencia entre los llamados progresistas y conservadores, entre gente que se dice de izquierda o que es tildado de derechas, si vivimos en una época en la que muchas personas afirman que han desaparecido las ideologías que sustentan las actuales prácticas económicas, sociales y políticas. Además es un hecho real que la mayor parte de quienes en el pasado se autodenominaron progresistas y gente de izquierda, terminaron apuntándose, por lo general,  a un pragmatismo irracional relacionado con la búsqueda del poder y del dinero para acumularlos y utilizarlos en beneficio del estilo de vida  personal, familiar, grupal, partidario o corporativo. Todo esto se da en el contexto de países y sociedades que viven bajo las reglas del juego del sistema económico neoliberal, impuesto  por las grandes corporaciones transnacionales, de las que dependen los poderes económicos y partidarios locales.

No es completamente cierto que las ideologías hayan desaparecido, pues detrás de cada práctica social, económica y política subyace una determinada ideología. Lo que de hecho está sucediendo a nivel local, regional e internacional es que la ideología que sustenta al neoliberalismo se cree triunfante y la única posible y esto se ha acentuado a partir de la desarticulación, en el siglo pasado, de los gobiernos socialistas de los países del Este asiático. Todo esto tuvo en la caída del muro de Berlín, en 1989 su símbolo más significativo. Lo que sí es verdad es que los grandes medios de comunicación, portavoces de las grandes corporaciones económicas y partidarias, nacionales y transnacionales, se han encargado de hacerle creer a la gente de que solo es posible vivir dignamente bajo el amparo del neoliberalismo más salvaje, que sustenta a gobiernos títeres, con fachada democrática, pero que en realidad son monarquías autoritarias, fundamentadas en la corrupción y en la impunidad.

Se suele atribuir al diplomático, escritor y líder partidario francés François-René de Chateaubriand (1768-1848) el hecho de ser el primero en utilizar el término “conservador” en el debate sobre las ideas políticas. Atribuyó este término a quienes se oponían a las ideas y principios que surgieron de la Revolución francesa (1789-1799) y del movimiento cultural e intelectual europeo de la Ilustración, que se desarrolló especialmente en FranciaReino Unido y Alemania, desde mediados del siglo XVIII. Este movimiento tuvo como principal fenómeno histórico, simbólico y referente a la Revolución francesa, con sus principios fundamentales de libertad, igualdad y fraternidad. De hecho, según la historiografía clásica, la Revolución francesa marca el inicio de la Edad Contemporánea al sentar las bases de la democracia moderna, que se desarrolló durante los siglos XIX y XX, al marcar una ruptura con el viejo régimen monárquico y abrir así nuevos horizontes políticos basados en el principio de la soberanía popular y del respeto a los derechos y deberes ciudadanos.

Hay quienes han relacionado a los llamados progresistas o de izquierda con  quienes se han identificado con el movimiento liberal. De hecho, el liberalismo es una doctrina ideológica y política que defiende la libertad individual, propone restringir la intervención del Estado en la vida social, económica y cultural;  promueve y prioriza la iniciativa privada, y propugna por la igualdad ante la ley.  Asimismo, se identifica con una actitud que proponga la libertad y la tolerancia en las relaciones humanas, fundamentada en el libre albedrío y en el principio de no agresión. Promueve, en suma, las libertades civiles y económicas y se opone al absolutismo, al despotismo ilustrado, al conservadurismo, a los sistemas autoritariosdictatoriales y totalitarios. Constituye la corriente en la que se fundamentan tanto el llamado Estado de derecho, como la democracia representativa y la división de poderes.

En la realidad de los pueblos de América Latina y el Caribe, con honrosas excepciones, ha quedado demostrado que los llamados liberales, progresistas o de izquierda, cuando tienen la oportunidad, terminan pareciéndose mucho a los conservadores en el manejo del poder y la economía en nuestros países, casi siempre al servicio de los intereses de los grandes grupos económicos. Lo que ha sucedido en nuestro país con los gobiernos del PRD y del PLD en las últimas décadas así lo confirman. Lo mismo podría decirse de la historia reciente de los gobiernos de Brasil, Argentina, Ecuador, Nicaragua, entre otros. Por lo tanto, lo que está en juego no son solo las ideologías, sino la ausencia de prácticas ético-políticas orientadas a mejorar la calidad de vida de las mayorías populares.

Frei Betto, intelectual y escritor brasileño, de ideología progresista o de izquierda ha propuesto diez consejos para mantenerse militando a la izquierda.[2] Estos son: 1. Mantener viva la indignación. 2. Tener en cuenta que la cabeza piensa según por donde pisan los pies. 3. No avergonzarse de creer en el socialismo. 4. Ser crítico sin perder la autocrítica. 5. Saber diferenciar entre militante y "militonto".6. Ser riguroso en la ética de la militancia. 7. Alimentarse con la tradición de la izquierda. 8. Preferir el riesgo de equivocarse con los pobres, a la pretensión de acertar sin ellos. 9. Defender siempre al oprimido, aunque aparentemente no tenga razón. 10. Hacer de la oración, la meditación y la reflexión, un antídoto contra la alienación.

En definitiva lo más importante no es catalogar o ser identificado o identificada como progresista, liberal, conservador, izquierdista o de derechas. Lo fundamental son las prácticas éticas, ciudadanas y políticas que se asumen en la vida cotidiana en la comunidad, en la familia y sobre todo en las esferas del poder económico, partidario, mediático, religioso, ciudadano. Siempre y cuando esas prácticas prioricen lo público sobre lo privado o particular y asuman las luchas colectivas para mejorar las condiciones de vida de la gente y del ambiente natural de la sociedad en la que se vive, sea esta la dominicana, haitiana, cubana, puertorriqueña, estadounidense o cualquier otra.



[1] https://acento.com.do/2018/opinion/editorial/8592725-presente-y-futuro-de-los-grupos-progresistas-dominicanos/

[2] https://www.aporrea.org/ideologia/a62153.html

viernes, 21 de septiembre de 2018

El eclipse de la ética en la actualidad


L. Boff, 3-8-2018

Entre el 10 y el 13 de julio de 2018 se ha celebrado en Belo Horizonte, Brasil, un congreso
internacional organizado por la Sociedad de Teología y Ciencias de la Religión (SOTER) en torno al
tema Religión, Ética y Política. Las exposiciones fueron de gran actualidad y de nivel superior. Voy
referirme solamente a la discusión sobre el Eclipse de la Ética que me tocó introducir.
A mi modo de ver dos factores han alcanzado el corazón de la ética: el proceso de globalización y la
mercantilización de la sociedad.

La globalización ha mostrado los diferentes tipos de ética, según las diferencias culturales. Se ha
relativizado la ética occidental, una entre tantas. Las grandes culturas de Oriente y las de los
pueblos originarios han revelado que podemos ser éticos de forma muy diferente.
Por ejemplo, la cultura maya centra todo en el corazón, ya que todas las cosas nacieron del amor de
los dos grandes corazones del Cielo y de la Tierra. El ideal ético es crear en todas las personas
corazones sensibles, justos, transparentes y verdaderos. O la ética del «buen vivir, buen convivir»,
de los andinos, asentada en el equilibrio de todas las cosas, entre los humanos, con la naturaleza y
con el universo.

Tal pluralidad de caminos éticos ha tenido como consecuencia una relativización generalizada.
Sabemos que la ley y el orden, valores de la práctica ética fundamental, son los prerrequisitos para
cualquier civilización en cualquier parte del mundo. Lo que observamos es que la humanidad está
cediendo ante la barbarie rumbo a una verdadera era mundial de las tinieblas, tal es el descalabro
ético que estamos viendo.

Poco antes de morir en 2017 advertía el pensador Sigmund Bauman: «O la humanidad se da las
manos para salvarnos juntos, o engrosaremos el cortejo de los que caminan rumbo al abismo».
¿Cuál es la ética que nos podrá orientar como humanidad viviendo en la misma y única Casa
Común?

El segundo gran impedimento a la ética es la mercantilización de la sociedad, lo que Karl Polanyi
llamaba ya en 1944 «La Gran Transformación». Es el fenómeno del paso de una economía de
mercado a una sociedad puramente de mercado. Todo se transforma en mercancía, cosa ya
prevista por Karl Marx en su texto La miseria de la Filosofía, de 1848, cuando se refería al tiempo en
el que las cosas más sagradas como la verdad y la conciencia serían llevadas al mercado; sería el
«tiempo de la gran corrupción y de la venalidad universal». Pues estamos viviendo ese tiempo. La
economía, especialmente la especulativa, dicta los rumbos de la política y de la sociedad como un
todo. La competición es su marca registrada y la solidaridad prácticamente ha desaparecido.
¿Cuál es el ideal ético de este tipo de sociedad? La capacidad de acumulación ilimitada y de
consumo sin límites, que genera una gran división entre un pequeñísimo grupo que controla gran
parte de la economía mundial y las mayorías excluidas y hundidas en el hambre y la miseria. Aquí
se revelan rasgos de barbarie y de crueldad como pocas veces en la historia.

Tenemos que volver a fundar una ética que se enraíce en aquello que es específico nuestro como
humanos, y que, por eso, sea universal y pueda ser asumida por todos.
Estimo que en primerísimo lugar está la ética del cuidado, que según la fábula 220 del esclavo
Higinio, bien interpretada por Martin Heidegger en Ser y Tiempo, constituye el sustrato ontológico
del ser humano, aquel conjunto de factores sin los cuales jamás surgirían el ser humano y otros
seres vivos. Por pertenecer el cuidado a la esencia de lo humano, todos pueden vivirlo y darle
formas concretas, conforme a sus culturas. El cuidado presupone una relación amigable y amorosa
con la realidad, de mano extendida para la solidaridad y no de puño cerrado para la dominación. En
el centro del cuidado está la vida. La civilización deberá ser biocentrada.
Otro dato de nuestra esencia humana es la solidaridad y la ética que de ella se deriva. Sabemos
hoy, por la bioantropología, que fue la solidaridad de nuestros ancestros antropoides la que permitió

dar el salto de la animalidad a la humanidad. Buscaban los alimentos y los consumían
solidariamente. Todos vivimos porque existió y existe un mínimo de solidaridad, comenzando por la
familia. Lo que fue fundacional ayer, lo sigue siendo todavía hoy.

Otro camino ético ligado a nuestra estricta humanidad es la ética de la responsabilidad universal,
O asumimos juntos responsablemente el destino de nuestra Casa Común o vamos a recorrer un
camino sin retorno. Somos responsables de la sostenibilidad de Gaia y de sus ecosistemas, para
que podamos seguir viviendo junto con toda la comunidad de la vida.

El filósofo Hans Jonas, que fue el primero en elaborar «El Principio de Responsabilidad», le agregó
la importancia del miedo colectivo. Cuando éste surge y los humanos empiezan a darse cuenta de
que pueden conocer un fin trágico o incluso llegar a desaparecer como especie, irrumpe un miedo
ancestral que los lleva a una ética de supervivencia. El presupuesto inconsciente es que el valor de
la vida está por encima de cualquier otro valor cultural, religioso o económico.

Por último, es importante rescatar la ética de la justicia para todos. La justicia es el derecho
mínimo que tributamos al otro de que pueda continuar existiendo y recibiendo lo que le toca como
persona. Las instituciones especialmente deben ser justas y equitativas para evitar los privilegios y
las exclusiones sociales que tantas víctimas producen, particularmente en nuestro Brasil, uno de los
más desiguales, es decir, de los más injustos del mundo. De ahí se explica el odio y las
discriminaciones que desgarran a la sociedad, venidos no del pueblo sino de las élites adineradas,
que siempre viven del privilegio y no aceptan que los pobres puedan subir un peldaño en la escala
social. Actualmente vivimos bajo un régimen de excepción en el que tanto la Constitución como las
leyes son pisoteadas mediante el Lawfare (la interpretación distorsionada de la ley que el juez
practica para perjudicar al acusado).

La justicia no vale sólo entre los humanos, sino también con la naturaleza y con la Tierra, que son
portadoras de derechos y por eso deben ser incluidas en nuestro concepto de democracia socio-
ecológica.

Éstos son algunos parámetros mínimos para una ética válida para cada pueblo y para la humanidad,
reunida en la Casa Común. Debemos incorporar una ética de la sobriedad compartida, para lograr lo
que Xi Jinping, jefe supremo de China, llamaba «una sociedad moderadamente abastecida»: un
ideal mínimo y alcanzable. En caso contrario podremos conocer un armagedón social y ecológico.

sábado, 1 de septiembre de 2018

Proclamas y perspectivas de la Marcha Verde



El domingo 12 de agosto se celebró, de manera multitudinaria, la Marcha del Millón, en las calles de Santo Domingo. Tal como han dicho sus organizadores, poco importa el número exacto de la cantidad que participaron en dicha actividad. Lo importante sigue siendo los motivos y el compromiso ciudadano demostrado por cada persona participante, así como del equipo organizador, que hizo un gran esfuerzo por crear las condiciones para que la marcha se realizara  y que pudiera dejar a la población el mensaje de disposición, de unidad y de lucha contra la corrupción. La consigna coreada: “Somos un pueblo unido y de pie”, resumió la actitud y la postura de las y los presentes en la marcha.
En poco más de un año se han realizado dos significativas marchas nacionales contra la corrupción y la impunidad. La primera el 16 de Julio, 2017 y la segunda el 12 de agosto del presente año, 2018. Ambas han concluido en el histórico y significativo Centro de los Héroes de Constanza, Maimón y Estero Hondo y se han celebrado en torno a dos hechos históricos importantes para la memoria de la conciencia ciudadana y política: la fundación de la Sociedad La Trinitaria (16-6-1838) y la llamada Restauración de la República (16-8-2018), la que muchos historiadores consideran como la verdadera independencia nacional.
¿Cuáles fueron los principales planteamientos hechos en las proclamas de ambas marchas verdes?
1.- Quienes hacen la proclama son representantes legítimos de un colectivo amplio que integra a diferentes sectores de la sociedad dominicana, incluyendo a aquellas personas de la diáspora dominicana que se han movilizado en los diferentes países de emigración: “Nosotras y nosotros, maestras, chiriperos, artistas, profesionales, amas de casa, estudiantes, empresarios, empleados, religiosos, campesinos y campesinas, ciudadanas y ciudadanos del Norte, el Sur, el Este, el Oeste y la diáspora del país, que vestidos de esperanza reclamamos Justicia en cada rincón de la Patria, estamos siendo protagonistas de las más ejemplares, masivas, diversas y contundentes manifestaciones cívicas contra el lodazal político e institucional que nos oprime”.
2.- La movilización popular se ha hecho con un propósito muy concreto: “Por más de un año y ocho meses, y utilizando las más diversas y esperanzadoras formas de participación cívica, pacífica y familiar, hemos ejercido nuestros derechos y cumplido con nuestro deber movilizándonos en todo el territorio nacional y la diáspora, denunciando los agravios del actual régimen de corrupción e impunidad, y exigiendo sanciones contra la delincuencia política instalada o asociada a la actual dirección del Estado”.
3.- Aunque se pide sanción contra todos los actos de corrupción y en particular con relación a los hechos relacionados con la multinacional mafiosa Odebrecht, la proclama ha priorizado el caso de Punta Catalina, con la sospecha de que en el mismo, por sobornos y sobrevaluación, estaría involucrado el mayor monto de dinero de la corrupción, agravada con intentos evidentes desde el poder partidario y judicial, para que este caso se quede en la más absoluta impunidad. Por eso se dice: “Nosotras y nosotros estamos profundamente convencidos de que el proyecto Punta Catalina es un cuerpo del delito, y de que la delincuencia política está aliada a los más antidemocráticos grupos empresariales y sociales para mantener a nuestro país embarrado con el lodo de la corrupción y la impunidad”.
4. Se identifica a personas concretas involucradas, comenzando por los expresidentes Leonel Fernández, Hipólito Mejía y sobre todo  al actual presidente Danilo Medina, para quien se ha solicitado sometimiento judicial y juicio político.  “Es inaceptable cualquier resultado judicial sin una indagatoria de las actuaciones de los expresidentes Leonel Fernández, responsable del 52% de los contratos, y de Hipólito Mejía, en cuyo gobierno se firmó el 11% de los contratos y quien públicamente ya se puso a la disposición del procurador Jean Alain Rodríguez”. Y continua la proclama señalando: “Para alcanzar el fin de la impunidad es imprescindible el sometimiento penal del presidente Danilo Medina, porque existen claros indicios de responsabilidad de su gobierno en la licitación irregular y la sobrevaluación de Punta Catalina; porque con sus maniobras políticas ha convertido las acciones del Ministerio Público en un “mareo” mediático y en un obstáculo para la aplicación de Justicia”. Y se nombran otras personas del entorno del poder, a quienes se considera involucradas en la gran trama de la corrupción y la impunidad: “Para alcanzar el fin de la impunidad es ineludible la investigación de los funcionarios y congresistas Rubén Bichara, Reinaldo Pared Pérez, Gonzalo Castillo, Cristina Lizardo, Vicente Bengoa, Lucía Medina, Simón Lizardo, Abel Martínez y otros responsables de aprobar o gestionar los contratos de la multinacional mafiosa”.
5.- Llamada urgente a la unidad en vista a impulsar cambios estructurales en el país. En la proclama del 16 de julio del 2017 se decía: “Convocamos a las mujeres y hombres de trabajo, a los comerciantes, empresarios, religiosos, estudiantes, pensionados y a todo el pueblo dominicano a una gran unidad nacional, para intensificar la lucha verde contra la corrupción y la impunidad en cada paraje, municipio y provincia, como un aguacero ciudadano indetenible, que barra el lodo de las instituciones y el sistema político corrompido y deje a nuestro país bañado de justicia, bienestar, democracia y esperanza”.  Y en la proclama de la marcha del pasado 12 de agosto el llamado se hizo más específico:  “Proclamamos nuestro compromiso ciudadano inquebrantable de comenzar desde este preciso momento a consensuar e impulsar con los más diversos sectores las reformas estructurales indispensables para sacar de una vez y para siempre a la delincuencia política y a sus aliados económicos, empresariales y militares de las instituciones y de todos los ámbitos de la vida en común del pueblo dominicano”.
Es evidente que las proclamas de la Marcha Verde están planteando  la unidad de amplios sectores sociales para sacar del Estado a los actuales incumbentes, corruptos y protectores de la impunidad; pero se queda corta en la propuesta de estrategias para lograr estos objetivos. Se queda corta, sobre todo, en las propuestas de cambios estructurales, en la necesidad de una asamblea constituyente, en las propuesta de modificación de la forma de composición y selección del poder político, en el método de elección del Poder Ejecutivo, en la conformación del poder legislativo, y, sobre todo, en la independencia y transformación  del poder judicial.
Será necesario seguir analizando las perspectivas y desafíos futuros de la Marcha Verde y sobre todo, seguir uniendo voluntades indignadas, iniciativas novedosas y esperanzadas, así como sueños realizables, pues la unidad y el consenso entre los diferentes sectores del país, incluida la diáspora, debe estar orientada a la definición de un proyecto país institucionalizado, con equidad social, con un liderazgo ético, con instituciones fuertes y con una ciudadanía consciente y comprometida, desde cada territorio, “para sentar las bases de una República Dominicana con justicia, dignidad y prosperidad para todos y todas”.


sábado, 4 de agosto de 2018

No podrán callar esas voces indignadas y concientizadoras



La prensa dominicana trajo una noticia importante el pasado viernes, 3 de agosto: las periodistas Edith Febles, Altagracia Salazar y el comunicador Ricardo Nieves dejaban su participación diaria en el programa “Enfoque Matinal” por el Canal 37, Cadena de Noticias (CDN).  De manera que se repite, una vez más, la salida/expulsión de medios televisivos y radiales de periodistas críticos, indignados, comprometidas y comprometidos con los mejores intereses colectivos de las y los pobladores de la sociedad dominicana, ya vivan en el territorio nacional o en la diáspora.
Noticias como esta no son nuevas. De hecho es necesario recordar que no hace mucho tiempo Edith Febles y Amelia Deschamps tuvieron que cerrar su programa “En la Mira”, que se transmitía a través de Radio Fidelity 94.1, de 5 a 7 p.m., supuestamente por problemas económicos para mantener el espacio. También en los últimos 5 años Edith Febles y Marino Zapete fueron sacados del telematutino “El Despertador”, que se emite por el Canal 9 (Diciembre, 2015). Además, Altagracia Salazar, Diana Lora y Franklin Guerrero fueron obligados a cerrar, hace unos años, el programa radial en CDN, “Huchi y el Equipo”, que se transmitía de 5 a 7 p.m., porque supuestamente la empresa necesitaba el espacio para dedicarlo a un programa más rentable.
¿Cuáles son las razones de la despedida-expulsión de estas y estos comunicadores de estos medios de comunicación? En primer lugar se trata, por lo general, de empresas creadas fundamentalmente para representar y defender los intereses económicos de grupos empresariales y de los gobiernos de turno que, con frecuencia, se convierten en socios en negocios corporativos y en la construcción de grandes obras públicas, haciéndose, en algunas  situaciones, cómplices en los grandes casos de corrupción pública, en la manipulación de la justicia, así como en el mantenimiento de la impunidad. Se ha dicho, por ejemplo, que la salida de las periodistas Edith Febles, Altagracia Salazar, y Ricardo Nieves es la consecuencia directa de las denuncias relacionadas con la forma poco transparente e inoportuna como el Procurador Jean Alain Rodríguez está organizando un concurso para sustituir a un grupo de fiscales del país y entre estas personas a tres mujeres que se han caracterizado por su ejercicio ético y comprometido de la función pública, sin que hayan sido sometidas a una evaluación de desempeño: Yeni Berenice Reynoso quien primero trabajó en Santiago y luego en Santo Domingo, Luisa Liranzo en Santiago y Johanna I. Reyes Hernández, en La Vega.
Hay quienes plantean que la verdadera causa que provocó la expulsión de las y el comunicador del programa “Enfoque Matinal” de CDN, pudo estar relacionada no solo con la denuncia de manejos pocos transparentes en el concurso convocado por el Procurador General de la República, sino en el intento de prevenir la posibilidad de que se le dé curso en el Ministerio Público a las denuncias relacionadas con los datos aportados por los llamados “Papeles de Faride”, que involucran a altos funcionarios del presente gobierno, en el pago ilegal de publicidad a las empresas propiedad de los ya condenados brasileños Joao Santana y Mónica Maura. Además, de que esto podría poner al descubierto los sobornos y sobrevaluaciones relacionados con Punta Catalina; pues el Grupo Estrella, dueño de CDN,  es socio de Odebrecht en la construcción de unas carísimas plantas contaminantes de carbón en la que el rumor público, así como algunos técnicos especializados en el área de la generación eléctrica, catalogan como  la obra  más sobrevaluada entre las construidas por Odebrecht en el país y en donde se sospecha que se debió pagar la mayor cantidad de sobornos  en el proceso de licitación y en la sobrevaluación de una construcción todavía en curso.
El poeta Juan Tomás ha expresado, con su verso incisivo, profético e indignado, su versión de lo sucedido en CDN con las periodistas Febles y Salazar y con el comunicador Nieves. Me permito transcribir su oportuno aporte: “La gente de CDN propusieron a Altagracia que pa’ que haya democracia en ENFOQUE MATINAL, ellos tenían que nombrar a gente menos reacia. La directora Albaneris, que asesora a Jean Alain, intentó imponer un plan pa’ complacer a su socio y evitar que su negocio explote como un volcán.
Claro está que Alba Familia no lo hizo motus propio, pues fue el dueño del negocio el que encomendó la treta; ella solo es marioneta del gobierno y del consorcio. El asunto es que ahora mismo se están yendo del canal Edith, Nieves, Salazar, como antes me fui yo mismo. Vemos como el periodismo se nos va por la cuneta, por dos o tres bocinetas que han entrado en contubernio, con los parias del gobierno, tan solo a ensuciar manchetas”.
Las personas y colectivos de la sociedad organizada, quienes participan del movimiento social Marcha Verde y las personas  comprometidas con los mejores intereses colectivos del pueblo dominicano de las diferentes clases sociales, tenemos el desafío de ayudar a buscar medios, estrategias y oportunidades para que voces como las de Marino Zapete, Altagracia Salazar, Edith Febles o Ricardo Nieves, entre otros, no sean silenciadas por causas ideológicas, políticas o económicas y puedan tener espacios en donde seguir aportando a la formación de la conciencia colectiva y a la construcción de otra sociedad dominicana posible.
Sigamos valorando el esfuerzo hecho por esas y esos periodistas que además de mantener la comunicación por medio de  los espacios que les quedan para seguir laborando –Teleamérica en el caso de Zapete y en la Zeta, Salazar- están utilizando las llamadas redes sociales y los medios digitales para continuar con su trabajo profesional comprometido. Por eso, quienes tenemos el privilegio de tener acceso permanente a la internet podemos dar seguimiento al significativo al creativo aporte de Altagracia Salazar en su programa “Sin Maquillaje”, que es transmitido diariamente desde su casa, en horario de 5-6 de la mañana y del Jarabe de Zapete, a través de sus canales de Youtube.  Pues podemos, además, seguir contando con la gran capacidad de trabajo, decisión y coherencia de ambos para comunicarse con la gente directamente a través de los “conversaos verdes”, de reuniones con grupos organizados y de sus conferencias y diálogos grupales, en el país y en el extranjero.
Los grupos del poder económico, partidario, religioso y militar podrán seguir intentando hacer callar las voces indignadas y concientizadoras de periodistas, militantes sociales, educadoras, educadores,  profetas, referentes éticos y analistas sociales comprometidos con la creación de una vida digna, en una sociedad justa, equitativa y solidaria; pero no lo lograrán del todo. No obstante, será necesario seguir fortaleciendo la conciencia, los principios, la coherencia, la ética y las prácticas sociales indignadas y transformadoras de las y los comunicadores y voceros populares, pues tal como sentenció, en su contexto histórico, J.P. Duarte, “Nunca me fue tan necesario, como hoy, tener salud, corazón y buen juicio, hoy que gente sin juicio y sin corazón, atenta contra la salud de la patria”.