Franklin
Pimentel Torres, 22-12-2017
Estamos
al fin del año 2017, en tiempos de navidad. Entre abrazos que damos
a los amigos, amigas y familiares que regresan, compras de regalos,
encuentros de fin de año, ruido ensordecedor, entaponamiento en las
principales ciudades, bailes y movimiento corporal cadencioso, es
necesario sacar un tiempo para la reflexión personal, familiar y
comunitaria, sobre la calidad de vida tenida por la mayor parte de la
población nacional durante el año que termina, sobre las luchas
contra la corrupción y la impunidad, orientadas a mejorar las
condiciones de vida de la mayoría y las perspectivas para el que
viene.
En
la tradición Judeo-cristiana esta temporada tiene dos etapas
importantes: el adviento, preparación a la celebración del
nacimiento del profeta Jesús de Nazaret y la celebración
propiamente dicha. Dos valores o principios fundamentales acompañan
en este período a las comunidades inspiradas por Jesús y su
movimiento indignado, profético y utópico: la esperanza y la
alegría; ambas relacionadas con el nacimiento de Jesús, con el
desarrollo de su conciencia profética y su opción vital
comprometida con el proyecto de vida digna para los sectores
sociales más empobrecidos, que él llamó “Reino de Dios”.
El
reciente informe de Participación Ciudadana (PC) nos ha hecho
recordar que durante el 2017 se han destapado grandes casos de
corrupción, en donde se ha comprobado el robo estructural y
sistemático de los recursos públicos perpetrado por las
corporaciones económicas nacionales e internacionales (Odebrecht,
Embraer…) y por las corporaciones económico-partidarias
nacionales, que tiene en lo que llamo el PL-Danilismo y el
PL-Leonelismo, así como en el desgastado PRD, una de las empresas de
propiedad de Miguel Vargas Maldonado, sus expresiones más actuales.
Entre
los principales hechos de corrupción e impunidad que se han conocido
este año y que han sido presentados en el informe publicado por PC
están: los relacionados con la multinacional de la construcción
Odebrecht, el caso de los Tres Brazos, un barrio vendido con todo y
gente, escándalo ligado al Consejo Estatal del Azúcar (CEA), cuyos
incumbentes vendieron un mismo terreno 3,4 y hasta 5 veces a
distintas personas. La apropiación de bienes de Diandino Peña y su
grupo, que recuperaron con creces en los negocios relacionados con el
Metro de Santo Domingo, las inversiones hechas en las campañas
partidarias, desde la primera campaña del PLD, en 1996. El robo
perpetrado por el grupo ligado a Félix Bautista en el proyecto de
construcción del malecón de Nagua, donde se invirtieron más de 500
millones, sin que se haya comenzado a construir la obra, entre otros
casos de corrupción pública.
Un
caso de corrupción, incluido el vil asesinato del abogado Yuniol
Ramírez, ha llamado a la atención de la sociedad crítica: lo
relacionado con la Oficina Municipal de Servicios de Autobuses
(OMSA). El informe de PC señala sobre este caso: “Lo de la OMSA
llama a una parada, a una reflexión de hacia dónde vamos, qué tipo
de sociedad estamos creando. La OMSA es la puesta en escena de cómo
funcionarios públicos, desde las posiciones, realizan el crimen
organizado, transformándose en sicarios. Roban y asesinan de manera
cruel, atroz. Ya para el 2013 salían en los diarios de circulación
nacional, lo que sería la corrupción en la OMSA”.
Dos
condenas contra funcionarios municipales corruptos ha sido
consideradas como aspectos positivos y de avances en la lucha contra
la corrupción y la impunidad: la condena a Raúl Mondesí, quien
fuera Alcalde de San Cristóbal, acusado de malversación de RD$300
millones y el ex Alcalde de San Francisco de Macorís, Félix
Rodríguez Grullón, acusado de corrupción por RD$400 millones de
pesos. Ambos funcionarios han sido condenados este año.
Para
algunos estudiosos y analistas sociales el elemento más importante
en la lucha contra la corrupción impune durante este año 2017 no es
solo que se han destapado grandes casos de corrupción que se han
desarrollado en las dos últimas décadas, sino sobre todo el
despertar de la conciencia popular sobre las consecuencias sociales y
políticas de la corrupción y la impunidad. En este sentido el
surgimiento de la Marcha Verde, como colectivo de gente indignada, ha
sido el hecho más significativo durante el presente año.
En
este camino de re-construcción de la esperanza popular, desde
las organizaciones sociales, comunitarias y sectores comprometidos
con el proyecto de la democracia revolucionaria, recordamos
y hacemos nuestra, en la práctica política comprometida, las
palabras proféticas de dos líderes paradigmáticos de nuestra
historia nacional
reciente:
Juan Bosch y Francisco Caamaño Deño. De Juan Bosch recordamos unas
frases de su carta dirigida al pueblo dominicano, el 26 de septiembre
del 1963, después del golpe de Estado: “Creemos
en la libertad, en la dignidad y en el derecho del pueblo dominicano
a vivir y a desarrollar su democracia con libertades humanas pero
también con justicia social… La democracia es un bien del pueblo y
a él le toca defenderla”.
De
Francisco Caamaño Deñó, por su parte, recordamos algunas frases de
su discurso ante el Congreso Nacional, el 3 de septiembre de 1965,
cuando afirmó categóricamente, refiriéndose al movimiento
cívico-militar-popular que gestó la revolución de Abril de 1965:
“No
pudimos vencer, pero tampoco pudimos ser vencidos. La verdad
auspiciada por nuestra causa fue la mayor fuerza y el mayor aliento
para resistir. ¡Y resistimos! Ese es nuestro triunfo porque sin la
tenaz resistencia que opusimos, hoy no pudiéramos ufanarnos de los
objetivos logrados… Pero, por encima de todo, hemos logrado una
conquista inapreciable, de fecundas proyecciones futuras: ¡La
conciencia democrática! Conciencia contra el golpismo, contra la
corrupción administrativa, contra el nepotismo, contra la
explotación y contra el intervencionismo. Hemos conquistado
conciencia de nuestro propio destino histórico… ¡Despertó
el pueblo porque despertó su conciencia!
Concluimos
nuestra reflexión de hoy con el aporte del sociólogo
Cándido Mercedes: ¡El gran aliciente, verdaderamente esperanzador,
es que los dominicanos y dominicanas despiertan, salen de la inercia,
de un letargo prolongado y al golpe de tanto robarles, comienzan a
poner la corrupción, como el segundo problema de la sociedad
dominicana, después de la delincuencia… Como decía Juan Bosch,
nunca es más oscura la noche que cuando va a amanecer… Estamos en
la órbita de la esperanza, donde todo un pueblo noble se agiganta,
para entender que la corrupción es el lastre de su destino
desafortunado”.1
No hay comentarios:
Publicar un comentario