Percepciones y realidades al debate
Franklin Pimentel-Torres 12-02-2016
En unas recientes declaraciones el ministro
de Interior y policía, José Ramón Fadul, preguntado sobre el tema de la
delincuencia que afecta a todos los sectores del país señaló que ésta ha bajado
considerablemente en los últimos años; que los datos de investigaciones
recientes señalan que hay menos niveles de delincuencia en República Dominicana
que en países como Puerto Rico, Venezuela y Colombia y “que la percepción es
mucho más elevada que la realidad”. Cuestionado por los periodistas sobre las
bases de su declaración, señaló sin más: “parece que andamos por calles
distintas, porque la realidad que yo veo es otra” (Diario
Libre, 2-2-16, http://www.diariolibre.com/noticias/fadul-dice-que-la-delincuencia-es-mas-percepcion-que-realidad-ND2612285).
Estamos de
acuerdo con José Ramón Fadul en que él y la mayor parte de los altos
funcionarios del gobierno así como los líderes y lideresas de las corporaciones
económico-partidarias pareciera que “andan por calles distintas” a las de las
personas comunes. Y es que, según señaló un amigo, “la cabeza piensa según por
donde anden los pies”. Pues quienes detentan el poder económico y partidario
difícilmente pueden entender lo que les sucede a las y los débiles. La realidad
es que a quienes se han enriquecido, a costa del dinero público, les cuesta
entender lo que es ser madre o padre de familia y pasar calamidades y estrecheces
con la alimentación o la salud de sus hijos o hijas,. Por otro lado, para los
hijos o hijas de las y los funcionarios y para un grupo de las élites
económicas y empresariales del país es difícil entender lo que sienten y viven
las y los más de 800,000 jóvenes llamados “nini”; desempleados y sin oportunidades de estudio.
¿Podríamos preguntarnos sobre qué es una
percepción? Además, ¿qué articulación podemos establecer entre una percepción y
una realidad? Según el diccionario de la Real Academia Española, “Percepción”,
término proveniente del antiguo idioma latín (perceptio, onis) “es una
sensación interior que resulta de una impresión material hecha en nuestros
sentidos”. Y define el verbo percibir como: “Captar por uno de los sentidos las
imágenes, impresiones o sensaciones externas”. En cambio define “realidad”
como, “existencia real y efectiva de algo”.
En la última entrega de la encuesta Gallup
de este mes de Febrero, cuando se preguntó a las personas sobre los tres
principales problemas que hay en el país, señalaron, en este orden: la
delincuencia (56.2%), la inflación y alza del costo de la vida (54%), y la
escasez de trabajo y desempleo (41.4%). Aunque se pueda disentir de esta
clasificación, la verdad es que la gente percibe estos tres problemas interconectados.
Evidentemente la combinación de delincuencia, falta de trabajo digno y alto
costo de la vida se convierten en una tríada generadora de pobreza, exclusión y
muerte.
No es la primera vez que los funcionarios y
líderes de los gobiernos peledeístas hacen declaraciones públicas, señalando
que ciertas realidades nacionales son más percepciones personales o colectivas
que verdaderos hechos y realidades. En una ocasión se le achacó a Leonel
Fernández declarar, con relación al tema de la corrupción gubernamental, que
ésta era más “percepción que realidad”. Por su lado, en una ocasión, en
noviembre del 2014, el senador de Pedernales, Dionis Sánchez, refiriéndose a
los resultados de una encuesta que señaló a los gobiernos presididos por Leonel
Fernández, como los más corruptos de la historia del país, señaló que se
trataba solo de una falsa percepción.
La percepción de
la realidad, tanto en su dimensión personal como colectiva, puede ser inducida,
manejada, manipulada. Por eso, se da un bombardeo diario de las conciencias del
pueblo, generalmente orientado a inducir conductas y comportamientos que
favorecen los intereses económicos, partidarios y corporativos de los grupos
del poder económico, empresarial y banquero. Por eso, según acaba de denunciar Participación
Ciudadana, el gobierno gasta más de $10 millones de pesos diarios en
publicidad. En definitiva, utiliza los fondos públicos para convencernos de
hechos y acciones y verdades a medias, que si fueran completamente ciertos no
sería necesario malgastar el dinero del contribuyente en crear la percepción de
una realidad que evidentemente no existe a los niveles que se plantea.
La percepción de la realidad tiene que ver
con la sensibilidad que se genera al interior de la persona, mediada por los
sentidos, fundamentalmente de la vista y del oído. Esa sensibilidad tiene que
estar conectada con la razón y la voluntad de transformación de una realidad
dolorosa que tiene que ser cambiada. Y los tres aspectos están relacionados con
el tema del desarrollo de la conciencia ética y política de la persona. Por eso
el maestro Eugenio M. de Hostos señaló que la conciencia es “esa fuerza que
nace de las que juntas tienen la sensibilidad, la razón y la voluntad”.
El actual período electoral es una buena
oportunidad para analizar como perciben la realidad quienes se presentan como
líderes partidarios de corporaciones económico-partidarias, (PRSC,PRD y PLD)
que están detentando el poder desde hace 50 años (1966-2016). y sobre todo qué
propuestas tienen para contribuir al cambio de una realidad que ellos mismos se
han encargado de crear y mantener. Y eso
no es solo una evidente percepción. Es, sobre todo, una dura
realidad que necesita ser transformada.
El sector educativo consciente, las y los
comunicadores comprometidos, las y los líderes comunitarios, generadores de
conciencia crítica y social tenemos un gran reto: se trata de ayudar a nuestro
pueblo, sobre todo a las y los más débiles, a fortalecer su conciencia y su
práctica transformadora ante las realidades que pasan. Eso conlleva a no
dejarse manipular por las declaraciones que intentan confundir, ni por la
propaganda falaz, de “quienes andan por calles distintas” a las del pueblo
común.
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