Un
liderazgo promotor de una revolución ética y política
Franklin
Pimentel Torres, La Habana, 10-2-2017
Este artículo ha
sido escrito en tierras cubanas. He estado participando en el Congreso Pedagogía
2017, en el que constantemente se ha hecho referencia a los grandes aportes a
la construcción del sistema social y político cubano del pensamiento y la
práctica política de líderes de la categoría de José Martí, el dominicano
Máximo Gómez, el Che Guevara, y sobre
todo de Fidel Castro, a pocos meses de su desaparición física.
Después de haber dialogado con algunos
intelectuales y educadores cubanos y haber conversado con gente común del
pueblo, intento definir algunas cualidades que caracterizaron el pensamiento y
la práctica revolucionaria de Fidel Castro como líder máximo de la Revolución Cubana,
intentando presentar a así un modelo para el liderazgo político dominicano,
haitiano, y de los países de América Latina, el Caribe y el mundo.
Entre los aspectos
que podemos destacar están:
1. Un líder movido por la virtud de la
esperanza. Tuvo profunda convicción de que sus ideales se transformarían en
realidad. A pesar del primer fracaso en la toma del cuartel Moncada, el 26 de
julio de 1953, y de su posterior encarcelamiento, Fidel trabajó en la
articulación del movimiento político 26 de julio, que sería el precursor del
movimiento revolucionario que terminó derrotando militarmente a la dictadura de
Fulgencio Batista.
2.- Promotor de la conciencia crítica, auto-crítica
y ético-política de un pueblo.
Mantener los logros de un proceso revolucionario exige de mentes
formadas ideológicamente para priorizar lo público sobre lo privado y no
dejarse manipular por el bombardeo ideológico del capitalismo neoliberal, promotor
de la “globo-colonización” ideológica, económica y política, tal como lo ha
expresado el intelectual brasileño, F. Betto.
3.- Lideró una revolucionaria para empoderar a
un pueblo. El proyecto de la revolución cubana fue asumido y defendido por
un pueblo, que ha tenido entre sus principales conquistas sociales una
educación de calidad, y un servicio de salud que atiende a toda la población
con la misma dedicación, con el mismo esmero.
Por eso en la ceremonia del funeral de Fidel, en la Plaza de la Revolución
en la Habana, cuando el presidente D. Ortega de Nicaragua preguntó a la
multitud, sobre quién continuaría la obra que Fidel lideró, la gente comenzó a
gritar a coro: “Yo soy Fidel, yo soy Fidel… “
4. Nunca vio al enemigo como imbatible. Con
un grupo de solo 12 hombres sobrevivientes de quienes llegaron desde México en
el yate Granma, articuló un movimiento revolucionario que al final terminó
derrotando al poderoso ejército de la dictadura de Fulgencio Batista. Además, durante
el período que estuvo al frente de la revolución cubana tuvo que enfrentar con
gallardía la invasión de Playa Girón en 1961 y sobrevivió a más de 600 intentos
de atentados contra su vida, casi todos ellos organizados desde Estados Unidos.
Y es que Fidel forma parte de un pueblo que
sabe defender su dignidad y sus logros revolucionarios con dignidad
5. Promotor continuo de cambios para mejorar
las condiciones de vida de su pueblo. Un deber de la revolución que lideró es, según
sus palabras explícitas, cambiar continuamente todo lo que debe ser cambiado. Y
hacerlo con alegría, con decisión y valentía, con la firme convicción de que
las principales conquistas del proceso revolucionario cubano son irreversibles.
6.- Promovió la solidaridad internacional del
pueblo cubano con otros pueblos sobre todo en las áreas de la salud y la
educación. Ningún otro país ha constituido una universidad como la Escuela
Latinoamericana de Medicinas (ELAM) en donde se han formado miles de médicos de
América Latina, El Caribe y África. A pesar de ser un pueblo con pocos medios
económicos, el gobierno cubano ha becado a miles de estudiantes que hoy están
sirviendo en sus respectivos países.
Uno de los aportes educativos
más significativos de la Revolución Cubana a los pueblos de América Latina, África
y el Caribe han sido los programas de alfabetización y educación de Personas
jóvenes y adultas “Yo sí puedo” y “yo sí puedo seguir”. Con este programa han comenzado
su proceso de alfabetización y educación básica más de 11 millones de personas
en países de América Latina, el Caribe y África.
7.- Creó instituciones públicas de servicio en
donde se controla la corrupción y se aplican estrictos controles y rendición de
cuentas orientados a desincentivarla. Cuando ha habido casos de corrupción
los responsables han tenido que asumir las consecuencias de sus actuaciones que
en ocasiones ha llegado hasta la pena de muerte, como en el caso del militar
Ochoa y sus compañeros que fueron condenados a muerte y ejecutados.
8.- Respetó las diferentes expresiones
religiosas que existen en Cuba.
Tanto las provenientes de las religiones afroamericanas, como las de origen
judeo-cristiano. Valoró significativamente el movimiento religioso liberador de
América latina y el Caribe comprometido con los procesos de transformación social
y política. Conoció y valoró, además, la teología de la liberación. Es conocida
su amistad y aprecio por los teólogos latinoamericanos Leonardo Boff y Frey
Betto.
En definitiva
podemos concluir señalando que la desaparición física del principal líder de la
Revolución Cubana presenta un gran desafío para el actual liderazgo político
del pueblo cubano. No obstante, con un pueblo empoderado ética y políticamente,
el trabajo de sus líderes se hace más llevadero. Pues la memoria inspiradora de
Fidel, igual que la de José Martí, Máximo Gómez, el Che Guevara, Camilo
Cienfuegos, entre otros, se convierte en eterna inspiración para mantener los
logros de un sistema socialista, en donde se prioriza lo público sobre lo
privado y en donde hay un pueblo con conciencia social y con memoria histórica,
que vive y lucha con dignidad, con espíritu indomable, por mantener sus
conquistas sociales, culturales y políticas.
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