Notas sobre el debate
en torno a la interrupción del embarazo en algunas circunstancias
Franklin Pimentel
Torres, 17-2-2017
En una de las recientes discusiones
de trabajo del equipo pedagógico de la Red de Educación Ética y Ciudadana
(REDETYC), nos pusimos a dialogar sobre la diferencia entre conductas morales,
conductas ajustadas a las leyes y principios legales, conductas ajustadas a
credos y principios religiosos y sus diferencias con las verdaderas conductas
éticas y políticas, comprometidas con la vida digna de la población más
empobrecida, desde los diferentes contextos: locales, nacionales, isleño,
caribeño, latinoamericano y mundial.
La discusión surgió a propósito
del debate sobre la moralidad, legalidad y eticidad de la interrupción del
embarazo en algunas circunstancias, propuestas por el movimiento feminista y el
movimiento social y que han sido recogidas en el segundo veto del presidente
Medina al Código Penal, aprobado recientemente por el Congreso, que fue enviado
al Ejecutivo para su promulgación, pero que ha sido observado y devuelto a las Cámaras.
Lo que está en el centro del
debate no es simplemente la legalidad y la eticidad de la interrupción del
embarazo por sí mismo, aunque algunos grupos feministas defiendan el derecho a
la interrupción en toda circunstancia, alegando que la mujer es la dueña de su
cuerpo y que el feto, mientras no nazca, es parte del cuerpo de la mujer. Lo
que se debate es realmente si es conveniente seguir manteniendo un código que
penaliza la interrupción del embarazo en toda circunstancia.
Existe un consenso bastante
amplio en el movimiento popular sobre la necesidad de que el Código Penal dominicano
admita la posibilidad de la interrupción del embarazo cuando existan las
siguientes causas: 1. Cuando la vida de la madre esté en peligro; 2. Cuando el
embarazo sea fruto de una violación. 3. Cuando el feto tenga malformaciones
congénitas que de alguna manera impidan que el neo-nacido pueda desarrollar una
vida en buenas condiciones.
El debate sobre la legalidad y la eticidad de los embarazos
en ciertas ocasiones ha encontrado en el liderazgo religioso de la jerarquía de
la Iglesia Católica y de las iglesias protestantes, articuladas en el Consejo
de Unidad Evangélica (CODUE), una oposición frontal, violenta e irracional.
La principal presión en contra de la aprobación en el código
penal de la interrupción del embarazo en ciertas ocasiones está siendo liderada
por el actual equipo directivo de la Conferencia Episcopal Romano-Católica, compuesto
por el obispo de Higüey, Nicanor Peña, el obispo de Santiago, Freddy Bretón y
el obispo de San Juan, José Grullón, quienes en su práctica pastoral, no suelen
estar muy alineados con las actuales políticas vaticanas promovidas por el Papa
Francisco, en cuanto a apertura y al diálogo con la sociedad.
En los últimos tres años han aparecido como voceros públicos
de la Conferencia Episcopal para el debate sobre la interrupción del embarazo
en algunas circunstancias, Víctor Masalles, actual obispo de Baní y los
sacerdotes Luis Rosario y Manuel Ruiz, ambos pertenecientes al territorio de la
diócesis de Santo Domingo.
Recientemente el sacerdote Luis Rosario, un hombre del
entorno cercano del ex obispo de Santo Domingo, Nicolás López Rodríguez, acusó
a los líderes de las dos principales tendencias del partido oficial, Danilo
Medina y Leonel Fernández, de estar “empecinados en que se apruebe la práctica del
aborto en la República Dominicana”.[1]
Las declaraciones hechas el pasado sábado, 11 de febrero,
por Víctor Masalles, en la ceremonia de su instalación en el obispado de Baní parecen
revelar su percepción de que la jerarquía católica está perdiendo la batalla de
ideas en el actual debate. Afirmó el prelado: “En muchas ocasiones he buscado
suscitar en la sociedad un diálogo sincero en el que se busque contemplar y
valorar el esplendor de la vida, lo cual no siempre ha encontrado acogida en la
comunidad política, donde muchas veces se busca más lo que conviene
políticamente que las verdades médicas y jurídicas”.
El cura Manuel Ruiz, por su parte, quien el 14 de diciembre
del 2014 renunció a su condición de enlace entre la Presidencia y la
Conferencia Episcopal Católica
por su desacuerdo con las supuestas “presiones” que desde el Poder Ejecutivo se
estarían ejerciendo sobre el Congreso para que desestimara la penalización del
aborto en condiciones excepcionales, abrió recientemente una brecha
cuando declaró ante la prensa nacional, que la jerarquía de la Iglesia Católica
estaría dispuesta a admitir en la aprobación del Código Penal, la primera de
las tres causales, aquella que permitiría la interrupción del embarazo cuando
está en peligro la vida de la madre.[2]
Podemos señalar que las jerarquías de las iglesias Católica
y Evangélica, no tienen calidad ética para convencer a la sociedad de la
pertinencia de sus planteamientos en torno al debate sobre la interrupción de
los embarazos en el Código Penal. Y esto porque no son, en general, coherentes con
todas las luchas en defensa de la vida digna del pueblo dominicano. De hecho se
les ve abogar con vehemencia por la defensa de los nacidos, pero no defienden
con la misma vehemencia a las niñas y niños nacidos y muertos prematuramente
por falta de atención médica, como en los casos recurrentes del hospital Robert
Read, o los que se mueren diariamente por desnutrición, por ser hijos e hijas
de gente empobrecida, sin trabajo, o de madres solteras abandonadas por maridos
irresponsables, en barrios urbano-marginales o en comunidades rurales.
Mucha gente de la sociedad está esperando a que la jerarquía
católica y evangélica firme el libro verde y se sume decididamente a la lucha
contra la corrupción y la impunidad, responsables de la muerte prematura de
miles de niños, niñas, adolescentes, jóvenes, adultos y ancianos en el
territorio isleño. Por eso, la sociedad crítica les demanda mayores niveles de conciencia
política y de coherencia ética, de tal manera que asuman el compromiso que les
toca y no tengan que seguir escuchando las palabras eternas y actuales del inmortal
Maestro Jesús de Nazaret: “¡Ay de ustedes, “Fariseos, hipócritas, que imponen
pesadas cargas, muy difíciles de llevar, y las echan sobre las espaldas de la
gente; pero ustedes ni siquiera levantan un dedo para moverlas… ¡Guías ciegos!
Porque cuelan un mosquito, pero se tragan un camello” (Mt 23,4.24).
[1] Pastoral Juvenil acusa al
presidente Medina de promover el aborto. Hoy 9-2-2017
[2] Iglesia Católica pide al PLD "no bajar
línea" a legisladores sobre el aborto – El Caribe, 6-2-2017. http://www.elcaribe.com.do/2017/02/06/iglesia-catolica-pide-pld-bajar-linea-legisladores-sobre-aborto#sthash.Dc3E5Ng6.dpuf
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