viernes, 26 de diciembre de 2014

El niño nació entre pobres con un proyecto de vida digna

El niño nació entre pobres con un proyecto de vida digna

Por Franklin Pimentel Torres

En estos días de navidad, entre encuentros familiares, re-encuentro con amigos y amigas que viven fuera del país y que vienen en esta temporada, y por otro lado el ruido de las bocinas, la comedia de entrega de cajas a los más pobres a los que se ha condenado a vivir en la miseria, el comercio dislocado y el dolor de familias que pierden sus seres queridos como fruto de la violencia común, o la violencia del tránsito, es oportuno intentar recuperar el sentido primero de esta celebración, que tiene su origen como conmemoración del nacimiento de Jesús de Nazaret.
Jesús nació en el seno de un pueblo cuyo origen está en unas tribus de emigrantes, de pastores nómadas, que fueron a Egipto buscando mejor vida (cerca del 1600 a.e.c) y que fueron esclavizados duramente por el poder faraónico. Esas tribus, creían en una divinidad solidaria con la gente que sufre opresión, que se organiza para su liberación y crea un proyecto de una sociedad justa, equitativa, en “la tierra que mana leche y miel” (Ex 3,8); por eso, con el liderazgo de Moisés, se organizaron para escapar de la esclavitud y luego, con el liderazgo de Josué, se articularon, en las tierra conquistadas de Canaán, con otros grupos de emigrantes y lograron construir un proyecto de unidad, organizado en familias- tribus, en donde se repartió la tierra de forma equitativa y se estableció un gobierno tribal, descentralizado, en donde se asignó a cada tribu la porción de tierra que necesitaba para vivir y para alimentar a sus integrantes.
Ese sueño de una sociedad tribal equitativa, en donde no había reyes, ni monarcas, sino líderes tribales, duró cerca de dos siglos (1200-1000, a.e.c). Pero luego se fue debilitando entre otros motivos por la perversión y corrupción del liderazgo tribal. Al final se impuso una monarquía que concentró el poder y las riquezas en pocas manos. Y surgieron reyes; entre ellos David y Salomón, que reprodujeron en la tierra conquistada de Canaán, el estilo de la sociedad esclavista de Egipto.
En medio de una nueva situación de injusticia y opresión surgen profetas que se sitúan desde el lado de la gente débil y empobrecida; denuncian las injusticias y recuerdan el acontecimiento de la condición de liberación de Egipto y vuelven a proponer el proyecto igualitario de la organización tribal. En esa tradición profética, comprometida con la construcción del proyecto de “los  cielos nuevos y la tierra nueva en donde habite la justicia” (2 Pe 3,13), es necesario situar a Jesús de Nazaret, su nacimiento, su vida comprometida  en medio de las gente empobrecida, su misión de anunciar las buenas nuevas para la gente más pobres, constituyendo un equipo de hombres y mujeres comprometidos. Jesús acompañó su mensaje con acciones concretas de solidaridad como curaciones, multiplicaciones del pan o de defensa de los derechos de sectores sociales excluidos como las mujeres, los leprosos...
Según nos cuenta el evangelista Lucas el niño nació en Belén, un pueblecito cercano a Jerusalén, el centro religioso y político más importante de la tierra de Palestina de la época. El texto evangélico señala que María “dio a luz su primogénito y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en la sala común” (Lc 2,7). El evangelio lucano nos señala también que un grupo de pastores, tenidos como gente despreciable, fueron a ver al niño y a su madre. Sin embargo, Herodes, el rey, sintió temor de ser desplazado del trono y por eso mandó a matar a todos los niños menores de dos años que había en Belén y sus alrededores. Por eso, José, su padre, con la intención de preservarles la vida, tomó de noche al niño y a su madre y huyó a Egipto (Mt 2,13-16) hasta que pasara el peligro.
El niño nace en un contexto de exclusión social, en compañía de gente marginada y de amenaza de muerte por parte del poder monárquico. Este personaje vive su niñez, su adolescencia y su juventud en Galilea, tenida como tierra de gente pobre y marginada por los principales grupos religiosos y políticos de Jerusalén. Cuando tenía aproximadamente 30 años decidió asumir un proyecto de anunciar a los pobres una buena noticia y proclamó la necesidad de constituir una comunidad de hermanos y hermanas comprometidos con el mejoramiento de la vida de los sectores sociales más excluidos, en medio de una sociedad desigual e injusta.
Jesús se rodeó de un grupo de hombres y mujeres provenientes, en su mayoría, de los sectores sociales más excluidos. A éstos les propuso un proyecto alternativo de vida y relaciones con las personas, la naturaleza y los demás seres vivos que él llamó “Reino de Dios”. Y aunque el maestro fue asesinado por los poderes fácticos de su tiempo;  después de su muerte su palabra su práctica se convirtieron en una inspiración, para construir un espacio comunitario en donde nadie tenía nada como suyo (Hch 2,44-45) y en donde se repartían los bienes  según las necesidades de cada tribu, de cada familia, de cada persona.
Navidad, es tiempo oportuno para profundizar en la trascendencia del nacimiento y de la vida de Jesús de Nazaret, una persona que asumió su misión histórica con responsabilidad y que legó a la humanidad  su mensaje y su práctica comprometida, promotora de un proyecto de Vida Plena, de Vida Digna, fundamentado en los valores del amor, la compasión, la solidaridad y la indignación ética. Este proyecto se sigue construyendo hoy por sus seguidores y seguidoras con el protagonismo y el liderazgo de gente empobrecida, marginada, excluida, pero consciente de su misión profética en medio de la sociedad estructuralmente injusta, en que le toca vivir.


jueves, 25 de diciembre de 2014

El Papa Francisco: ¿Un nuevo Martín Lutero?

El Papa Francisco: ¿Un nuevo Martín Lutero? 
Por José Luis Taveras. 23 de diciembre de 2014

La dinámica de los hechos presentes convoca al Papa Francisco a convertirse en el nuevo Martín Lutero de una institución postrada. Los escándalos de sus líderes han corroído su milenario hermetismo ante la mirada de una feligresía despavorida. El discurso del primer papa latinoamericano ha sido impenitente al  emplazar al clero a dejar de ser “perezosos e indiferentes”. No ha tenido reparos para reprobar su conducta licenciosa, orientada más a obrar “por sí mismos, por la organización y por las estructuras, que por el verdadero bien del pueblo de Dios”. En una Iglesia tradicionalmente reacia a la autocrítica pública, este incisivo llamado luce esperanzador, pero no deja de revelar la hondura de la crisis.
Algunos teólogos católicos críticos, como el suizo Hans Küng, en su obra: En la situación actual no puedo guardar silencio (Piper Verlag, Alemania), opinan que la Iglesia católica se encuentra inmersa en una crisis “terminal” marcada por la censura, el absolutismo y las esclerosadas estructuras autoritarias. Para el autor, el modelo del sistema romano introducido en la reforma gregoriana, en honor a Gregorio VII, que incorporó el absolutismo papal –según el cual el pontífice, como autoridad vicaria e infalible, tiene la última palabra– es la base histórica de la crisis estructural de la Iglesia, que crea un cisma insalvable entre la jerarquía y la base eclesiástica. Hoy, esa ruptura se ensancha con el predominio de una teología totalitaria y el desprestigio moral de un clero burocratizado. Dentro de la escuela teológica conservadora también se anidan ansiedades por el derrotero moral de la Iglesia. El propio papa renunciante, Benedicto XVI, decano del conservadurismo dogmático, denunció la “hipocresía religiosa” y la división en el clero, vicios que “desfiguran el rostro de la Iglesia”.
Las corrientes más liberales advierten que la Iglesia precisa de una reinvención a partir de las transformaciones operadas en el entorno sociopolítico, religioso y tecnológico y que su anacrónica dogmática no interpreta ni acopla adecuadamente con esa dialéctica, por lo que su discurso teológico pierde vigencia e influencia. La pregunta es: ¿hasta cuándo se sostendrá ese estatus? El desbordamiento de los escándalos, la doble moral clerical, el relajamiento de la autoridad y las demandas por reformas liberales en el seno de la propia Iglesia desafían la capacidad del conservadurismo pontificio para responder a esta crisis. Acosado por esos constreñimientos, que aventajaban a su vieja mentalidad y vitalidad, fue que Benedicto XVI tuvo que huir a la soledad.
La concurrencia de estos factores alienta un cuadro inmejorable para que la Iglesia propicie su retrasada reforma. Desde el famoso Concilio del Vaticano II (1962-1965), convocado por el papa Juan XXIII y concluido por Paulo VI, la Iglesia no “ha actualizado” en el fondo sus bases, prácticas ni principios. Elaggiornamento o la adecuación de la Iglesia a los tiempos se plantea como una cuestión crucial que deberá emerger tarde o temprano como un imperativo factor de supervivencia institucional. La agudización de la crisis moral será, en ese contexto, un factor catalizador, pero demandará no solo coraje sino una osada visión de futuro.
Por lo pronto, el papa Francisco luce decidido a rescatar la disciplina moral de un clero que rumia sus propios pecados. La forzosa revelación de parte de sus excesos gracias a la masiva filtración de documentos oficiales (Vatileaks), los escándalos financieros del Vaticano y una avalancha de acusaciones por inconductas sexuales, han acercado la feligresía al clero, pero no precisamente para conocer sus elevadas virtudes, sino para darse cuenta lo lejos que estaba de su cobertura moral.
Desde que el clero se hizo gobierno y la Iglesia Estado, el catolicismo ha tenido que sobrevivir con las luchas e intereses infernales del poder temporal. Para connotados teólogos y expertos en temas de religión ese ha sido el mal de fondo que subyace en todas las crisis que ancestralmente han abatido la Iglesia de Roma. Aquella admonición de Cristo de que “no se puede servir a dos señores” se ha convertido en su pecado original. La historia no bien narrada revela los padecimientos que han conmovido al alto clero por las ambiciones del poder y las riquezas temporales.
Para el prominente sociólogo de religiones Olivier Bobineau, la dimisión del papa Benedicto XVI demostró la imposibilidad de la Iglesia de mantener “un sistema imperial”. Y es que a su juicio, el Papa “es el último y verdadero emperador romano que habita en la tierra”. Este modelo de monarquía absoluta, teocrática y universal no se entiende ni se sostiene en un mundo secular dominado por el liberalismo democrático, el pluralismo, la tolerancia y la horizontalidad del poder. Es racionalmente inviable un modelo de gobierno religioso fundado sobre premisas tan absolutistas como inconciliables con la libertad del pensamiento occidental.  La infalibilidad papal (aquello de que el Papa no puede errar en asuntos de fe ni de moral) y su pretendido vicariato (representante único, absoluto y pleno de Dios en la tierra) no resisten un elemental análisis bíblico ni antropológico. Constituyen dogmas autocráticos que si bien se justificaban en tiempos del oscurantismo religioso del medioevo, donde la fe le cortaba la cabeza a la razón, hoy no admiten siquiera el respeto de la tolerancia religiosa.
Y es que la influencia del sistema clerical de la Edad Media, que delineó el carácter y la organización del gobierno eclesiástico moderno, y que recogió elocuentemente la bula pontificia Unam Sanctam del 18 de noviembre de 1302, de Bonifacio VIII, cuando declaró que: «…Existen dos gobiernos, el espiritual y el temporal, y ambos pertenecen a la Iglesia. El uno está en la mano del Papa y el otro en la mano de los reyes; pero los reyes no pueden hacer uso de él más que por la Iglesia, según la orden y con el permiso del Papa. Si el poder temporal se tuerce, debe ser enderezado por el poder espiritual (…)”, sigue alentando, en su base más honda, el absolutismo religioso romano en una era, como la que vivimos, en la que la libertad y expresión del pensamiento constituye el eje y motor de la civilización.
Francisco no ha desperdiciado escenario ni ocasión para increpar a la curia por sus desenfrenos y vida acomodada. El 24 de junio de 2013, hablando a los nuncios del Vaticano, condenó la “mundanidad espiritual” que es la “lepra” de la Iglesia y reprobó la actitud de “ceder al espíritu del mundo que expone a nuestros pastores al ridículo”, esa “especie de burguesía del espíritu y de la vida que lleva a rendirse, a buscar una vida cómoda y tranquila”. Y es que subvertir ese estatus de comodidades, privilegios y vida principesca de muchos cardenales, obispos y monseñores, como el que le garantiza la oficialidad del Concordato en países medievales como el nuestro, será el reto más acuciante para el obispo de Roma.
El papa Francisco, desde su ascenso, no ha dejado dudas de sus firmes intenciones de trasparentar la vida clerical. Esa tarea, que puede consumir su vida, tampoco será suficiente para cambiar el rumbo de una Iglesia que anda a tumbos con una baja credibilidad de sus instituciones, una burocratización excesiva de sus estructuras, una insuficiencia en el número de clérigos, una baja en las vocaciones sacerdotales, una deserción creciente de su feligresía, un modelo litúrgico agotado por su ritualismo y los escándalos más vergonzosos de su historia reciente. Frente a ese cuadro, el pontífice llama al clero a “ser pastores, cercanos a la gente, padres y hermanos, con mucha mansedumbre; pacientes y misericordiosos. Hombres que amen la pobreza, sea la pobreza interior como libertad ante el Señor, sea la pobreza exterior como simplicidad y austeridad de vida. Hombres que no tengan ‘psicología de príncipes (Discurso pronunciado en junio de 2013 ante el comité coordinador de la Conferencia Episcopal Latinoamericana (CELAM). Esa “sicología de príncipes” infundida en modelos cardenalicios muy conocidos en estas latitudes le ha sustraído humildad a esos “pastores” para, como dice el Papa, “conducir, que no es lo mismo que mandonear”.
Desde que inauguró su ejercicio pontificio, Francisco ha revelado, con su conducta y discurso, no solo la dimensión moral de la crisis que abate la Iglesia, sino su arrojo para cambiar esa historia. ¡Dios lo ilumine y proteja en su cruzada!


miércoles, 24 de diciembre de 2014

Los Desafíos del Manejo Ilegal de los Recursos Públicos

Por Franklin Pimentel Torres
Joaquín es un obrero que trabaja como guardián en una fábrica de zona franca en la ciudad de Santiago. Tiene un salario mínimo que no es suficiente para sostener a su familia de 5 personas. Su esposa Ana tiene un puesto de vender empanadas en las inmediaciones de la zona Franca. Juana invierte lo que gana en los gastos familiares y hasta juega (ahorra) un “san” diario de $30. Joaquín, sin embargo, maneja lo poco que gana de una forma desordenada y prioriza sus gustos y necesidades a los de su familia. Además, vive tomando prestado a prestamistas usureros del barrio, de tal manera que muchas veces ya tiene comprometido el salario del mes antes de que se lo entreguen.

Lo que pasa en la familia de Joaquín y Ana es algo parecido a lo que sucede con el dinero del presupuesto público en los ayuntamientos del país, en las instituciones públicas, en los ministerios, en las llamadas instituciones descentralizadas y en el gobierno central.

El fin de año puede ser una buena ocasión para evaluar los diferentes aspectos de la vida personal, familiar, laborar, comunitaria y nacional. Entre estos elementos puede estar el tema del presupuesto municipal y nacional, así como el presupuesto familiar y personal o de los grupos u organizaciones de servicio social a los que pertenecemos.

A nivel estatal existe el Plan Nacional Plurianual para el Sector Público (PNPSP) 2013-2016. La propuesta contenida en dicho plan fue depositada por el presidente Medina en el Congreso Nacional en Diciembre del 2012, después de haberse reunido con el Consejo de Ministros, tal como lo estipula el artículo 242 de la actual Constitución. Sin embargo, dicho plan –que contiene programas y proyectos a ejecutarse durante su vigencia- no se ha respetado ni en la elaboración, ni en la ejecución de los presupuestos de los años 2013 y 2014, ni en lo proyectado para el 2015. En el mismo se estableció que: “tiene un horizonte temporal de cuatro años, y debe estar en armonía con la Estrategia Nacional de Desarrollo (END, 2030), pues representa su concreción en dicho plazo”.

Si analizamos el presupuesto que fue aprobado por el Congreso Nacional para ser ejecutado en el 2014, nos daremos cuenta de que es un instrumento que de hecho sirve para justificar un gasto excesivo, desigual y desequilibrado. Excesivo porque se asume que el país puede seguir gastando lo que no tiene y endeudándose sin límites para mantener un nivel de gastos que es simplemente inviable e insostenible, para seguir pagando el “impuesto” de la corrupción y las irracionalidades de quienes, desde los ministerios e instituciones públicas, manejan los recursos públicos como si fuera una propiedad personal o familiar.

El presupuesto del 2014 es desigual e injusto porque asigna fondos para sostener, por ejemplo, el barrilito de los senadores. Porque asigna una cantidad considerable a la Presidencia de la República para sostener instituciones, como el despacho de la Primera Dama, que hace cosas parecidas a lo que hace el programa Progresando con Solidaridad, el Ministerio de Salud pública o el Ministerio de Educación.

El presupuesto aprobado a la Presidencia de la República alcanzó, en el 2014, la suma de 43 mil millones de pesos.  Además, el presidente de la República, Danilo Medina Sánchez, dispone de una ¨caja chica de 4 mil 922 millones¨ para ser usada a su discreción.

Hasta el mes de septiembre del presente año, como ejemplo, el 53 % de lo ejecutado, equivalente a un monto de 15 mil millones, representan transferencias que hace la Presidencia a diferentes instituciones y dependencias directas de la misma.

De esta misma manera, la presidencia ha transferido 694 millones a diferentes ONG’s, correspondientes a las áreas de: Asistencia Social, 297 millones; Religiosas, 293 millones; de Educación, 48 millones; de Salud y de Cultura 22 millones, respectivamente; entre otras.

De lo asignado a la Presidencia se entregan recursos, además, a algunas organizaciones, también a discreción del presidente. Entre estas organizaciones que reciben recursos directos de la presidencia se destacan las Fundación Juan Bosch (PLD), Fundación José Francisco Peña Gómez (PRD) y la Fundación Joaquín Balaguer (PRSC) con 12 millones cada una.

Uno de los problemas principales en la organización del presupuesto es que se contemplan financiar diferentes renglones sobre la base de un mayor endeudamiento externo e interno, de un aumento del déficit fiscal o sobre la base de contar con posibles ayudas internacionales. Pero otra cuestión fundamental es, además, lo que realmente se ejecuta, sobre todo en aquellos ministerios relacionados con las principales políticas públicas de educación, salud, vivienda, seguridad social, entre otros renglones. Mientras tanto, en el presupuesto del 2014 se asignaron fondos por más de 5 mil millones de pesos para mantener el clientelismo, los salarios en dólares de gente que realmente no ha trabajado y el despilfarro de los fondos públicos con todo el montaje clientelar y corrupto que se articuló en el Ministerio de Relaciones exteriores.

Uno de los ejemplos más llamativos de uso irregular de los fondos públicos es lo que ha ocurrido este año con la ejecución presupuestaria en el Ministerio de Educación, el ministerio que tiene el mayor presupuesto del país.

El especialista presupuestario José Rijo Presbot ha escrito recientemente un artículo titulado: “Educación vuelve a fracasar en hacer efectivo el 4%”.  Señala que en el período enero-diciembre, 2014, se ha ejecutado un monto de $91 mil millones, equivalente al 3.28 del PIB, restando por ejecutar más de $18 mil millones en el mes de diciembre; lo cual resulta bastante difícil.

En el 2014, en la ley de Presupuesto General de Estado, para el programa de  construcción de aulas se aprobó un monto de RD$34 mil millones, para la construcción de 10 mil nuevas aulas. Al 30 de noviembre, sin embargo, en este programa se habían gastado en el año 2014 solo unos $16 mil millones; pero, además, $11 mil millones de éstos corresponde al pago por las aulas y las escuelas construidas que se dejaron de pagar en el 2013 y apenas RD$ 5 mil millones corresponden a las realmente aprobadas para el 2014.

En cuanto a la inversión en el tema de mejora de la calidad educativa se puede descubrir una baja ejecución de lo presupuestado en el 2014. Por ejemplo en Educación Media, al 30 de noviembre, se había ejecutado el 35% de lo presupuestado. En educación inicial menos del 3% y en educación de personas jóvenes y adultas solo el 5%. En formación de maestros y maestras, un aspecto tan importante,  apenas el 2.5 % del total ejecutado.

Mientras tanto llama la atención que en la ejecución presupuestaria del MINERD hay gastos excesivos en áreas no prioritarias y que no están directamente relacionadas con la mejora de la calidad de la educación. Por ejemplo se han gastado 445 millones de pesos en la compra de vehículos que no estaban contemplados en la ley. Se han gastado 451 millones en publicidad y propaganda cuando solo estaban programados 15 millones. En organización de eventos, fiestas y festividades se han gastado 183 millones, cuando sólo se habían aprobado 30 millones. E incluso se han utilizado más de 300 millones de lo presupuestado en supuestas ayudas y donaciones a personas, que, evidentemente no estaban en el presupuesto original.

Las perspectivas del presupuesto general de la nación aprobado para el año 2015 no son muy diferentes. Se sigue manteniendo un alto nivel de gastos, de endeudamiento y de falta de priorización de las políticas públicas, priorizando aquellos programas que pueden ser utilizados de forma clientelar, en un año que es pre-electoral. El proyecto de ley de Presupuesto General de Estado para el 2015 ha sido considerado con un déficit financiero de 74 mil millones de pesos y compromisos por aplicaciones financieras (amortización de deuda) por un monto de 102 mil millones. Esto implica que el gobierno se verá en la necesidad de buscar financiamiento (endeudamiento) por 176 mil millones. ¿Se puede continuar por mucho tiempo gastando más de lo que se produce, endeudándose, sin aumentar los impuestos a los que más tienen?

Algunos analistas que han hablado de la falta de voluntad política de la clase partidaria gobernante para promover un presupuesto más acorde a las reales posibilidades económicas del país; el presidente Medina y su equipo económico han postergado el Pacto Fiscal, incumpliendo el mandato de la ley de Estrategia Nacional de Desarrollo, que dispone que a partir del 2015 se debiera iniciar el mismo. Probablemente dicho pacto se dejará para el 2016, después de las elecciones, cuando un nuevo gobierno tendrá que asumir las consecuencias  y los efectos de más de 12 años de endeudamiento excesivo e irracional, promovido por las últimas tres administraciones peledeístas.

Como ha señalado José Rijo: “La ley de Presupuesto General del Estado que se aprueba cada año constituye la prueba fehaciente de que la élite política que dirige el Estado concibe los recursos públicos para beneficios particulares y personales y no para ser destinados al bien público o colectivo (…) cada año la política presupuestaria definida es clientelar, deficitaria y engañosa, sin políticas públicas que respondan realmente a las demandas sociales de las comunidades, al Bien Común”.

Este manejo irregular de los fondos públicos exige una sociedad empoderada, capaz de darse cuenta de lo que está haciendo la élite partidaria y de actuar en consecuencia, castigando con su rechazo, con un juicio ético y con la exigencia articulada de devolver el dinero ilegalmente apropiado,  a quienes manejan los fondos públicos como una propiedad personal y corporativa.


Necesitamos, en definitiva, que los sectores sociales más conscientes, las comunidades locales, los sectores educativos que promueven la conciencia crítica, los profesionales de los medios de comunicación comprometidos con las mejoras causas públicas, las organizaciones comprometidas en la lucha contra la corrupción, sigan adelante y sigan exigiendo la rendición de cuentas del uso, del manejo de los fondos públicos y sigan demandando la realización de un pacto fiscal, en donde paguen más quienes más tienen y en donde se fortalezca la independencia de una justicia, realmente dispuesta a castigar a los funcionarios corruptos. Esta es la manera más adecuada de construir una sociedad dominicana con un futuro esperanzador, en donde las mayorías tradicionalmente excluidas de un reparto equitativo de las riquezas del país puedan, con la ayuda solidaria de los sectores de clase media, lograr mejores condiciones de Vida Digna.

 

sábado, 13 de diciembre de 2014

Liderazgo religioso y derechos de las mujeres

Por Franklin Pimentel Torres. 13 de diciembre de 2014 -
Lo expresado por las voces disonantes de las iglesias, por Ana María, por Bienvenido y por Mario, recuerdan las palabras de Jesús, el profeta indignado de Nazaret, en contra de la doble moral y la falta de ética y de compasión de los fariseos, el grupo religioso mayoritario de su tiempo: “Pobres de ustedes, maestros de la Ley, que imponen cargas insoportables a la gente, y luego, ni siquiera mueven un dedo para ayudarlos a que las lleven” (Lc 11,46).
Desde el pasado 28 de noviembre en que el poder ejecutivo devolvió el proyecto del Código Penal, proponiendo la despenalización de la interrupción del embarazo, en tres excepciones concretas, ha habido un intenso debate en la opinión pública que ha involucrado a diferentes sectores del país: personal médico, organizaciones de la sociedad civil que defienden los derechos de las mujeres, partidos políticos, grupos y líderes religiosos.

El debate actual ha sobrepasado los límites de territorio dominicano y ha llegado incluso, a otras latitudes. Entre los grupos que han apoyado la despenalización del aborto en ciertas circunstancias está “Católicas por el derecho a decidir”, una red latinoamericana y caribeña formada por un colectivo de mujeres, que se declaran como “católicas y feministas.

Las observaciones propuestas por el Poder Ejecutivo al Código Penal han sido señaladas por los sectores sociales más abiertos del país como justas, oportunas y orientadas desde un enfoque de respeto a los derechos de las mujeres y a su dignidad fundamental. Las voces más disonantes las han tenido el liderazgo religioso, católico y protestante.

Para quienes han intentado manipular o tergiversar el tema en debate es bueno recordar las palabras precisas contenidas en la carta que el presidente Medina envió al presidente de la cámara de diputados, Abel Martínez, el pasado 28 de noviembre, expresando la observación del código penal, en lo relacionado con algunas excepciones en la que se propone despenalizar la interrupción del embarazo.

El texto del Poder ejecutivo señaló explícitamente: “Consideramos que lo más justo, equilibrado y acorde con el espíritu de protección de derecho y humanidad que debe regir al Estado, sería equiparar nuestra legislación con la de la mayoría de países del mundo, que permiten la interrupción del embarazo, cuando sea practicada por personal médico especializado, en establecimientos de salud, públicos o privados, dentro de los plazos que se consideren de lugar y solo en tres supuestos debidamente fundamentados: cuando la vida de la madre corre peligro, cuando la madre ha sido víctima de violación o incesto o cuando el feto tenga malformaciones incompatibles con la vida”.

Varias organizaciones de mujeres y varios juristas se han pronunciado a favor de las observaciones hechas por el poder ejecutivo. Entre éstos está la declaración del prestigioso abogado Francisco Álvarez que ha expresado claramente: “La decisión del presidente Danilo Medina de objetar la Ley de Código Penal a fin de que se incluyan tres excepciones a la penalización del aborto, es valiente, justa y constitucional, por lo que merece el apoyo de todas las personas, creyentes o no”.

La Conferencia de Obispos Católicos emitió un comunicado sobre el tema en debate. La declaración de los jerarcas católicos se sitúa en una perspectiva dogmática y fundamentalista, que desconoce el enfoque de derechos, y rechaza como viables las excepciones hechas por el Poder Ejecutivo. Expresa en términos tajantes: “La “legalización del aborto” es dictar “pena de muerte”, a una persona, por demás indefensa, aunque ésta provenga de una violación de la que ella no es nada responsable, o bien pudiera tener alguna malformación”.

Las declaraciones de la Conferencia Episcopal Católica y de los grupos protestantes  han sido acompañadas por manifestaciones frente al Congreso de grupos y líderes católicos y protestantes. Ambos sectores se han unido para defender sus opiniones, su ideología, sus intereses y sus privilegios; lo mismo que hicieron en los años 2009-2010, cuando se tocó la temática del aborto, en vista a la Constitución del 2010, y se definió la inviolabilidad de la vida desde la concepción hasta la muerte. En este mismo tono se han expresado los líderes de la Confederación de Unidad Evangélica (CODUE).

Algunos jerarcas y curas católicos han aparecido en diferentes escenarios buscando el apoyo para sus propuestas de los líderes partidarios del PLD, del PRD y del PRSC; incluso algunos de éstos han salido en la prensa posando con personas tan ética y políticamente cuestionados como Miguel Vargas Maldonado. Han logrado, además, una declaración de apoyo del comité de cultos del PLD. Han realizado, incluso, acciones de chantaje, proclamando que sus feligreses no votarían en las próximas elecciones por diputados o senadores que aprueben un Código Penal que acoja las observaciones hechas por el Poder Ejecutivo.

Una pregunta que surge, es ¿por qué estos grupos se oponen tan violentamente a admitir el derecho de la vida y la dignidad de la mujer, en algunos casos en los que está en juego la posibilidad real de muerte de ésta, o la necesidad de hacer prevalecer, por diversas razones, la vida de la madre, a la de la criatura que lleva en el vientre?

Desde tiempos remotos los sistemas religiosos han intentado controlar la vida sexual de sus integrantes. En la historia de la iglesia cristiana no siempre se ha tenido una visión abierta, racional y humana de la vivencia de la sexualidad. En el caso de la Iglesia Católica hubo teólogos y líderes religiosos que concibieron el ejercicio de la sexualidad y las relaciones en la pareja sólo en función de la reproducción, penalizando cualquier sano disfrute y placer. Se ha pretendido desconocer, incluso, que las relaciones en la pareja sean, en primer lugar, una expresión de amor, de comunicación, de interrelación y de plenitud, de felicidad humana.

Hemos visto en estos días a unos hombres furiosos, -líderes religiosos católicos y protestantes- queriendo imponer a toda la sociedad lo que ellos imponen a las mujeres integrantes de sus congregaciones, a las que seguramente no han consultado para hacer sus declaraciones públicas. De hecho en muchas congregaciones y espacios religiosos existe mucho machismo y patriarcalismo, en donde los varones se creen con el derecho de imponer a las mujeres sus reglas de juego y su poder sin límites.

En el tema de la oposición a la propuesta del Poder Ejecutivo puede estar en juego el poder de la alta jerarquía eclesiástica, católica y protestante, tradicionalmente aliada del poder económico y partidario, así como de la gran empresa nacional y transnacional. Éstos históricamente han utilizado su poder, su influencia y sus grandes posesiones, fruto de esa histórica alianza, para imponer su visión de la realidad, para mantener sus privilegios sociales y económicos irritantes.

Varias voces disonantes se han expresado, desde el interior de las iglesias, en desacuerdo con lo expresado por los líderes –obispos, curas, pastores- con relación a las observaciones hechas por el Poder Ejecutivo. Una de esas voces ha sido la líder del movimiento reconoci.do, Ana María Belique, quien ha asumido la defensa de los más de 200,000 dominicanas y dominicanos desnacionalizados.

Esta joven se declara como integrante de la comunidad católica y como mujer agredida por las declaraciones y las acciones del liderazgo masculino de su Iglesia. Ana María ha señalado: “La Iglesia está aprovechando todos sus medios y cada uno de los espacios de presión e incidencia para obligar a que se apruebe un código que nos condena a la muerte, y es que para la Iglesia nosotras no tenemos derechos a decidir, y me pregunto ¿Acaso es este realmente el papel que debería estar jugando la iglesia de Jesús Cristo?”.

Ana María, como católica y como activista social, hace un llamado al liderazgo eclesial de la iglesia a la que pertenece a cambiar de actitud y de práctica social: “¿Por qué la iglesia no retoma su misión evangélica y profética, la misión que Jesús le ha encomendado? ¿Dónde ha estado la Iglesia frente a cada uno de los actos de violaciones de derechos humanos que se cometen a diario en nuestra sociedad atentando contra la vida y la dignidad de los hijos-as de Dios? ¿Acaso su misión es ponernos la carga más pesada? ¿Por qué la iglesia insiste en querer continuar crucificándonos con doctrinas o normas que van contra de nuestra dignidad y derechos a decidir?

Mario Serrano, cura jesuita, uno de los líderes religiosos más comprometidos con las luchas por la defensa de los derechos humanos en el país en los últimos años, ha enviado en los últimos días varios mensajes a través de su cuenta de Twitter. En éstos ha apoyado abiertamente las observaciones hechas al Código Penal por el presidente Medina: “Apoyo que hayan excepciones a la penalización del aborto.

Necesitamos políticas públicas para acompañar las situaciones dramáticas”. E invitó a enfocar el debate actual sobre la despenalización de la interrupción del embarazo en algunas circunstancias, desde un enfoque de derechos y desde el principio de solidaridad y misericordia: “Es necesario tener cuidado con las penalizaciones que olvidan la misericordia divina y terminan fomentando más dolor y muerte”.

Desde el ámbito protestante se ha levantado la voz preclara del periodista Bienvenido Álvarez-Vega, director del periódico Hoy, e integrante de la comunidad protestante del país.  Este periodista ha señalado: “Asombra que en nombre del protestantismo se reniegue del llamado “aborto terapéutico”, porque desde hace muchos años las y los cristianos adscritos a este credo lo han aceptado y miles de sus feligreses lo han practicado cuando ha sido necesario.

Lo que no aceptan los protestantes es el aborto, puro y simple, como método de planificación familiar. Pero esta no es la cuestión que está planteada en la observación que el presidente Danilo Medina Sánchez hizo a la ley contentiva del Código Penal”.

Refiriéndose a la postura asumida por los dirigentes del CODUE ante el debate causado por las observaciones del poder Ejecutivo, ha señalado Álvarez-Vega: “También asombran los términos utilizados por el principal ejecutivo de la Confederación de Unidad Evangélica (CODUE) para referirse a quienes apoyan la decisión del presidente Medina. Según los reportes periodísticos, se dijo que las asociaciones de mujeres que endosan la observación presidencial no creen en la familia, en el matrimonio, ni en la vida.

Olvidan los directivos de CODUE que el movimiento feminista ha hecho posible la visibilidad de las mujeres en un mundo dominado por unos hombres que hicieron de las mujeres instrumentos de trabajo, de procreación y de placeres. El movimiento feminista posiblemente hizo lo que las iglesias debieron haber hecho”.

Lo expresado por las voces disonantes de las iglesias, por Ana María, por Bienvenido y por Mario, recuerdan las palabras de Jesús, el profeta indignado de Nazaret, en contra de la doble moral y la falta de ética y de compasión de los fariseos, el grupo religioso mayoritario de su tiempo: “Pobres de ustedes, maestros de la Ley, que imponen cargas insoportables a la gente, y luego, ni siquiera mueven un dedo para ayudarlos a que las lleven” (Lc 11,46).


En definitiva ante la actual temática en debate es necesario delimitar los campos de discusión;  el ámbito de los derechos civiles no es el campo de los sistemas religiosos. Ningún líder religioso puede pretender seguir imponiendo a toda la sociedad lo que puede ser una convicción interna del grupo al que pertenece.  Pues como ha señalado el educador y filósofo Leonardo Díaz: “Lo que está en juego en la disputa sobre el aborto no es solo el problema metafísico de qué es la vida, ni el problema científico de dónde comienza la vida, sino también, el problema filosófico de cómo conformar una sociedad abierta y no una sociedad aparentemente democrática sustentada en principios teocráticos”.

martes, 9 de diciembre de 2014

Encendamos la luz de la esperanza

Encendamos la luz de la esperanza

Por José Luis Taveras. 9 de diciembre de 2014 - 12:00 am - 8 Comentarios
A pesar de la censura implícita de ciertos medios plegados al status quo, la divulgación de esta campaña fue recibida por más dos millones de dominicanos a través de las redes sociales. La respuesta ciudadana fue tan inédita como enardecida.
http://acento.com.do/2014/opinion/editorial/8203030-encendamos-la-luz-de-la-esperanza/
Hoy 9 de diciembre de 2014, Día Internacional de Lucha contra la Corrupción, el país está convocado a una jornada luz en contra de la impunidad. Un colectivo de más de treinta organizaciones civiles pide a cada dominicano encender las luces de sus carros y cualquier luminaria manual como legítimo reclamo por una mayor transparencia en la vida pública y privada. Una modalidad creativa, personal y expresiva de protesta ciudadana.
No se trata de una corriente febril ni esnobista de los movimientos de protestas que hoy se levantan en España, Corea, Brasil, Hong Kong y en otras latitudes demandando una gestión sana, funcional y eficiente. Es un grito entrañable parido de nuestras propias frustraciones. Una suprema convocatoria a la dignidad cauterizada por la apatía o rendida ante la impotencia.
A pesar de la censura implícita de ciertos medios plegados al status quo, la divulgación de esta campaña fue recibida por más dos millones de dominicanos a través de las redes sociales. La respuesta ciudadana fue tan inédita como enardecida.
Los ciudadanos han decidido subvertir esta cultura licenciosa que impone sus fueros y exigir un régimen de consecuencias para los servidores públicos que le roban su dinero.  La impunidad no va a pasar. Si el sistema de justicia se rinde a los designios de los poderes políticos, como lo está demostrando, la nación arrebatará su justicia antes que sucumbir. Este modelo corrompido que pretende avasallar toda resistencia con la fuerza del miedo o del dinero encontrará una portentosa contención de dignidad para encararlo.    Se trata de una lucha sin tregua en contra de los actos y las omisiones impunes sin considerar la categoría social o política de sus autores. Nadie está por encima de la ley.
Más de quince años de crecimiento económico sin desarrollo; medio siglo de clientelismo parasitario sustentado por un Estado paternalista, corrompido, autócrata y populista, ante de la indiferencia de actores económicos, beneficiarios, algunos, de ese rancio paradigma.  Los partidos políticos, agentes ideales de transformaciones, renunciaron a toda idea de representación colectiva para crear castas sociales enriquecidas a través del abuso del patrimonio público, expiadas por una cadena de complicidades históricas. Mientras el talento joven tiene que emigrar en busca de espacios de realización, el clientelismo partidario asalta las posiciones públicas para depredarlas sin temor a las consecuencias por la licencia de impunidad que redime sus excesos.
Ya no es juego de muchachos. La sociedad ha decidido enfrentar a sus “representantes”, esta vez para exigir escarmiento por sus desafueros. No la amedrentarán las etiquetas, las descalificaciones ni los palos. Los partidos deberán pisar fino porque el voto conciente y responsable es cada día más inmenso.  A partir de hoy, la luz de la esperanza brillará.


domingo, 7 de diciembre de 2014

Una canción que denuncia y anuncia el porvenir

Por Franklin Pimentel Torres. 6 de diciembre de 2014 -
La última canción del concierto del pasado sábado fue “Obreros a luchar”, de Expresión Joven, interpretada por todos los artistas que participaron mientras sostenían una tela que decía “libertad para los presos y regreso de los exiliados”, el mismo mensaje que los cantantes homenajeados mostraron en el Estadio Olímpico en 1974, el 1 de diciembre del 1974.

El pasado sábado se realizó un hermoso concierto en la fortaleza Ozama, rememorando los 40 años (1974-2014)  de Siete Días con el Pueblo.  Este Primer Encuentro Internacional de la Nueva Canción fue un festival político-musical que se realizó en el país del 25 de noviembre al 1 de diciembre de 1974, convocado por la Central General de Trabajadores (CGT). Aquella vez fue contra el gobierno de turno, encabezado por Joaquín Balaguer, líder del Partido Reformista. Hubo presentaciones en varias ciudades como Santo Domingo, Santiago y San Pedro de Macorís. En la capital los lugares de encuentro principales fueron el Palacio de los Deportes, el Centro Olímpico y Casa de Teatro.

El Ministerio de Cultura ha promovido varias actividades relacionadas con la conmemoración del acontecimiento artístico Siete Días con el Pueblo; entre éstas dos de las más significativas han sido el festival en la Fortaleza Ozama del pasado sábado 29 de noviembre, en que sonaron de nuevo las mismas canciones de entonces y el reconocimiento realizado por la Cámara de Diputados el pasado viernes 28, a los organizadores del evento, celebrado hace 40 años.

En el primer festival participaron artistas comprometidos con las mejores causas del pueblo dominicano como Sonia Silvestre, Luis Días, Víctor Víctor, Claudio Cohén, Ramón Leonardo, Manuel de Jesús, entre otros; y grupos musicales nacionales como Expresión Joven, Nueva Forma, Convite y Pueblo Nuevo en Alto. De la misma manera participaron la  Rondalla Universitaria de la UASD y las orquestas populares de Johnny Ventura, Rafael Solano, Cuco Valoy y Wilfrido Vargas, en un canto que hizo estallar  las ansias de libertad tantas veces reprimidas. Y se sumaron, además, diversos grupos teatrales que representaban la violencia del régimen balaguerista, las luchas del pueblo, y las ansias incontenibles de un pueblo indignado que toma conciencia y busca nuevos caminos de libertad.

El evento artístico-político se  celebró en el contexto de los “12 años de Balaguer” y  tuvo entre sus artistas internacionales a los argentinos Mercedes Sosa y Bernardo Palombo, los puertorriqueños Danny Rivera, Antonio Cabán Vale (El Topo), Lucecita Benítez y Estrella Artau, los cubanos Silvio Rodríguez y Noel Nicola; los españoles Víctor Manuel y Ana Belén, el catalán Francesc Pi de la Serra; el grupo venezolano Los Guaraguaos, el mexicano Guadalupe Trigo y el uruguayo Roberto Darwin.

El evento fue organizado y promovido por la Central General de Trabajadores (CGT),  exigiendo libre organización sindical, bajo el liderazgo de Francisco Antonio Santos, Nélsida Marmolejos y Enrique de León. Estos líderes sindicales,  junto a Cholo Brenes, quien asumió la dirección artística de este inolvidable festival, tuvieron capacidad para concitar el respaldo de un grupo significativo de artistas internacionales y nacionales, de intelectuales, comunicadores, productores y una inmensa gama de colaboradores, colaboradoras y personas voluntarias.

En medio de un contexto de represión, de violencia y asesinatos contra las personas que se atrevían a defender el derecho a la expresión, en la sangrienta época de los 12 años, con una gran cantidad de presos por su ideología política y con otro número significativo de exiliados, la coyuntura estaba preparada para lanzar al país y al mundo un canto indignado por la libertad y el cese de la represión.

Es en medio de un contexto nacional, caribeño y latinoamericano, de lucha por las libertades públicas que la incipiente Central General de los Trabajadores convoca a artistas nacionales e internacionales, así como a los sectores más progresistas, entre los que estuvieron los grupos de la canción social de protesta, a unirse para la realización de esta importante actividad. El evento artístico recogió, además, las luchas de los sindicatos de trabajadores y trabajadoras por conseguir mejores condiciones de vida para la clase obrera.

El régimen balaguerista permitió, en un primer momento, la celebración del festival, porque seguramente no conocía su trascendencia política. De hecho, no se pudo celebrar lo programado para el último día (2 de diciembre, de 1974) porque en el concierto del día 1 de diciembre hubo un inesperado pedido por la liberación de los presos y el regreso de los exiliados. La petición se presentó con un enorme cartel al final de uno de los conciertos. Como consecuencia, al otro día, el gobierno decidió suspender la actividad de cierre del festival y determinó la expulsión de los artistas de otros países que habían venido para la actividad.

Siete días con el Pueblo ha sido catalogado como una de las actividades artísticas más importantes de los años 70, por su clara incidencia en la vida política del país, en el proceso de construcción de las libertades públicas y por su proyección inspiradora a otros países de América Latina y el Caribe. Por eso, uno de los protagonistas de la organización del festival, el periodista J. B. Díaz, ha señalado: “Los Siete Días con el Pueblo al final de 1974 sembraron energías que arrasarían en los años siguientes con la ignominia de cientos de presos políticos  y miles de exiliados y abrirían una etapa de incubación democrática que todavía hoy no acaba de consolidarse. (…).

Los que trabajamos por aquellos 7 días y los vivimos desde adentro, sobre la angustia de la represión y los cercos policiales, quedamos comprometidos por el canto hondo”.

El cantautor y actual Ministro de Cultura José Ant. Rodríguez ha sido el más entusiasta propulsor de la celebración de los 40 años de Siete Días con el Pueblo. Porque para él se trata del “Acontecimiento político musical más importante que se haya celebrado en América Latina”.

En el concierto del pasado sábado, en la Fortaleza Ozama, varios cantautores y artistas jóvenes asumieron el canto indignado, de protesta y de propuesta, de Siete Días con el Pueblo. Quienes estuvimos presentes disfrutamos y fortalecimos el espíritu indómito; vimos desfilar, en un derroche de buen canto, a talentos jóvenes como: Covi Quintana, Cristal Marie, Marel Alemany, Bobby Delgado, Henya Tejeda, Víctor del Villar, Giorgio Siladi, Janio Lora, Carolina Solís, Lenny Abreu, Gnómigo, Nathalie Hazim, Pamel Mancebo y el grupo Aura. La actividad fue coordinada por la actriz Aidita Selman y tuvo la dirección musical de Juan Francisco Ordoñez.

La pregunta fundamental que surge ahora es si la memoria histórica de los 40 años de Siete Díaz con el Pueblo se puede quedar solo en la simple conmemoración. Es el momento oportuno para preguntarse, ¿qué ha sucedido en los últimos años con la lucha obrera en el país? ¿Qué ha pasado con los sindicatos? ¿Cómo hemos llegado a este nivel de desarticulación del movimiento social y del movimiento sindical? ¿Qué ha sucedido en los últimos 40 años  con la canción social, con la canción de protesta? ¿Qué significa que los cantautores jóvenes hayan decidido cantar canciones con contenido social?

Enrique de León, -uno de los líderes sindicales de la CGT y uno de los principales organizadores del festival celebrado en 1974- se refirió, en la actividad de reconocimiento a los artistas y líderes sindicales de Siete Días con el Pueblo, en la Cámara de Diputados,  a las “Viejas y nuevas banderas de Siete Días con el Pueblo”. Y aludió a la lucha de los cañeros, por conseguir una pensión decente después de haber dejado su vida en los cañaverales y de crear riquezas para el país. Se refirió al intento actual del empresariado por eliminar derechos ya adquiridos por las y los trabajadores. Habló, además, del derecho de las mujeres a tomar la decisión de mantener o no un embarazo cuando es fruto de la violencia machista o de la seducción incestuosa; habló, por supuesto, de la lucha contra la corrupción impune de la actual oligarquía económico-partidaria, entre otras causas pendientes.

La última canción del concierto del pasado sábado fue “Obreros a luchar”, de Expresión Joven, interpretada por todos los artistas que participaron mientras sostenían una tela que decía “libertad para los presos y regreso de los exiliados”, el mismo mensaje que los cantantes homenajeados mostraron en el Estadio Olímpico en 1974, el 1 de diciembre del 1974.


En definitiva la sociedad dominicana tiene que ser impregnada de los aires nuevos y esperanzadores de Siete Días con el Pueblo. Es necesario retomar la canción indignada, la canción profética comprometida, que denuncia la opresión y anuncia un porvenir digno para todos los hombres y mujeres, niños, niñas y adolescentes, que desde sus familias y organizaciones, luchan por una vida digna, en el territorio isleño, caribeño, latinoamericano y mundial.