En estos momentos el país no termina de asombrarse ante los
espeluznantes hechos de corrupción descritos en el expediente hecho por la
Procuraduría General de la República contra Félix Bautista, el pupilo
aventajado de Leonel y compartes.
“La
derecha ama al país, pero odia a gran parte de las personas que viven en él”. (N. Parra).
El presidente José
Mujica de Uruguay ha salido recientemente en los medios de comunicación por su
negativa a vender su viejo carro Volkswagen Fusca, modelo 1987. Según ha
revelado el semanario uruguayo Búsqueda, en la cumbre del G-77 más China,
celebrada en el pasado mes de Junio en Santa Cruz de la Sierra, en Bolivia,
Mujica recibió la oferta de un jeque árabe de un millón de dólares por su viejo
carro Volkswagen (1). También recibió otra oferta del embajador de México,
Felipe Enríquez, quien le habría ofrecido entregarle 10 camionetas a
cambio del viejo carro azul.
Mujica confesó a la
prensa que en un primer momento pensó en la posibilidad de vender el viejo
carro y utilizar los recursos para obras de bienestar social; pero al final
decidió no venderlo, motivado por una decisión ético-sentimental y de respeto a
la solidaridad de sus amigos: “Nunca podríamos venderlo, pues ofenderíamos a
ese puñado de amigos que se juntó para darnos ese regalo”, señaló Mujica. De
hecho el carro fue el fruto de “una colecta” de un grupo de amigos y amigas del
mandatario y su esposa, la senadora Lucía Topolansky.
Mujica, por tanto,
ha priorizado sus principios éticos al dinero que podría adquirir, al vender su
carro; su conciencia ético-política le señala de hacerlo estaría colaborando
con las excentricidades de quienes han acumulado riquezas y la emplean, como en
el caso de los jeques árabes, de los ídolos del sistema neoliberal y de los
funcionarios corruptos, en caprichos personales.
José Mujica, como
presidente se ha caracterizado por su estilo sencillo, cercano al pueblo y su
forma de administrar el poder al servicio de los mejores intereses de las y los
más débiles de su pueblo. En lenguaje de J. Bosch, diríamos que gobierna
priorizando los intereses de los hijos e hijas de Machepa. De él dicen que es
el presidente más pobre y más sencillo de América Latina y el Caribe. Él, sin
embargo señala que pobres son más bien, los que tienen que estar dedicando sus
energías a preservar los bienes mal habidos, fruto del robo de la cosa pública,
del tráfico de droga, y de utilizar los bienes públicos a favor de los
intereses de una minoría enriquecida.
Mujica se parece a
Juan Bosch quien cuando asumió la presidencia hizo su declaración de bienes y
señaló que ni él ni su esposa Carmen tenían casas, ni propiedades, ni cuentas
de bancos. Vivían en casa alquilada y con unos muebles sobre los cuales pagaban
renta mensual. Por eso Bosch decidió gobernar como en una casa de cristal y
tuvo la valentía de advertir a sus familiares –aun sin ser funcionarios del
gobierno- para que se preparasen para dar cuentas públicas, con transparencia,
de los bienes adquiridos durante el período que él fuera presidente.
Mujica no es
indiferente a lo que sucede en los países de América Latina. Es un viejo
luchador por la causa de los derechos humanos en Uruguay, su tierra, y en
América Latina. Mujica es un viejo militante de la izquierda uruguaya y estuvo
preso, en su juventud, por motivos ideo-políticos. Es por eso que no es
casual que haya sido el gobierno de Uruguay el único que envió una nota a la
cancillería dominicana expresando la preocupación de su gobierno, ante las
consecuencias de las sentencias del Tribunal Constitucional, en especial la
168-13, que desnacionaliza a más de 200,000 dominicanos y dominicanas,
la mayor parte son de origen haitiano y ante la sentencia 0256/14 que intentó
desligar al país de adhesión a la Corte Interamericana de los Derechos Humanos.
En la nota enviada
al gobierno dominicano a través de la cancillería uruguaya se dice expresamente:
“El gobierno de la República Oriental del Uruguay lamenta la decisión adoptada
por el Tribunal Constitucional de República Dominicana de declarar la
inconstitucionalidad del Instrumento de Aceptación de la Competencia de la
Corte Interamericana de Derechos Humanos, suscrito en el año 1999, por el
entonces presidente de ese país, Leonel Fernández”. Y reafirma la decisión del
gobierno y del pueblo de Uruguay de seguir contando con ese tribunal
internacional como garante de los derechos humanos en América Latina y el
Caribe. Por eso continúa diciendo la declaración: “Uruguay reafirma su posición
tradicional de firme respaldo del Sistema Interamericano de Derechos Humanos y
el funcionamiento de sus dos órganos principales, la Corte Interamericana de Derechos
Humanos y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, al constituir ellos
una garantía para el acceso a la justicia de las víctimas de violaciones de los
derechos humanos”.
Leonel Fernández,
expresidente del país y presidente del PLD también utilizó en su tiempo de
profesor de la UASD, un viejo Volkswagen. Pero a diferencia de Mujica hace
tiempo que cambió el viejo Volkswagen por vehículos de lujo. Abdicó de su
tradición Boschista y se convirtió en el líder de los sectores
económico-partidarios más conservadores y recalcitrantes del país. Asumió como
líderes de referencia a Joaquín Balaguer y Marino Vinicio Castillo (Vincho).
Aceptó dinero proveniente del despojo de los bienes públicos para llegar al
poder de manos de los reformistas y utilizó dinero proveniente de la corrupción
para crear una Fundación –FUNGLODE- que se presenta como un foro para promover
supuestamente la democracia, y creó un déficit de más de 200,000 millones de
pesos en el 2012, para mantener el poder a su empresa-corporación partidaria
y proyectarse de cara al 2016.
Leonel Fernández es
actualmente el líder más visible de la ultraderecha conservadora, promotora de
la violación sistemática de los derechos humanos fundamentales de las y los más
débiles de la sociedad dominicana. Este ciudadano se ha convertido en un
defensor de los desatinos de la mal llamada justicia dominicana, que tiene unas
“altas” cortes y unos jueces que- con algunas honrosas excepciones- están al
servicio de los intereses de una minoría enriquecida que ha intentado
identificar sus intereses grupales con los intereses del Soberano, el pueblo
dominicano. Entre esos desatinos es necesario nombrar la sentencia de la
Suprema Corte de Justicia en el 2005, que estableció el criterio de que se
entiende por persona en tránsito aquella que no tiene residencia permanente en
el territorio dominicano. El fallo amañado que favoreció a Leonel Fernández y a
Félix Bautista, con relación al robo del dinero envuelto en el préstamo
gestionado por la multinacional de la construcción Sun Land en el 2007, y las
sentencias 168-13 y 0256-14 del Tribunal Constitucional, desnacionalizando a un
número significativo de dominicanos y declarando inconstitucional los lazos del
país con la CIDH, respectivamente.
Como ha dicho
recientemente el partido Alianza por la Democracia (APD): “La raíz de esta
situación reside en que la nueva derecha dominicana expresa su extremismo
adjurando de los derechos humanos, a partir de postulados de corte
xenófobos y racistas que esconden bajo el manto de un populismo
pseudo-nacionalista. Esta derecha ha ganado terreno al interior del
partido de gobierno y del gobierno mismo. El abandono de principios
originales y la involución ideológica del PLD no le permiten a su gobierno
abordar la cuestión de los dominicanos de origen haitiano desde una perspectiva
de derechos humanos”. Y añade lúcidamente la APD: “Las acciones desarrolladas
por la franja política más conservadora del país, con la anuencia del gobierno,
representan un grave retroceso institucional y una amenaza real para el
sistema democrático”.
Leonel Fernández,
como líder de ese sector más conservador, en una reciente intervención en la
OEA, ha vuelto a usar el viejo argumento de que la sentencia de la Corte
Interamericana de Derechos Humanos que manda al gobierno dominicano a
restablecer los derechos de las personas despojadas de su nacionalidad y
abusados por deportaciones violatorias de los derechos humanas, viola la
soberanía nacional. Y en un artículo reciente publicado en el periódico español
El País, intentó justificar el rechazo del gobierno a la sentencia de la corte
interamericana, señalando que la CIDH se extra limitó con su sentencia.
Santiago Canton
(2), jurista argentino y antiguo amigo de Leonel Fernández, Director
Ejecutivo del Programa de Derechos Humanos del Centro R. F. Kennedy, le ha
hecho un llamado a Leonel a retomar su camino original cuando era uno de los
discípulos más aventajados del maestro Bosch. El jurista argentino criticó
fuertemente la sentencia 168-13 del Tribunal Constitucional: “En una decisión
de ciencia ficción, el 23 de septiembre del 2013, el tribunal dominicano viajó
al año 1930 y le quitó la nacionalidad a decenas de miles de dominicanos,
modificando arbitrariamente los criterios para obtener la nacionalidad que se
aplicaban desde hace ocho décadas”.
Santiago Canton,
refiriéndose a las recientes declaraciones de Leonel ante la OEA, con las
intentó justificar las sentencias 168-13 y la reciente 0256/14 que desliga al
país de la influencia de la CIDH, le invita a retomar su camino original: “El
reciente discurso de Leonel Fernández va por la senda equivocada. Le recomiendo
que (…) recupere sus sueños de una América Latina más justa y con igualdad de
oportunidades para todos, antes de que el abrazo con Joaquín Balaguer modificara
sus ideales”.
En estos momentos
el país no termina de asombrarse ante los espeluznantes hechos de corrupción
descritos en el expediente hecho por la Procuraduría General de la República
contra Félix Bautista, el pupilo aventajado de Leonel y compartes. En
estos momentos en que las sentencias de la mal llamada justicia dominicana, en
la mayor parte de los casos, sólo benefician los intereses de la oligarquía
conservadora, vale la pena seguir pensando en la necesidad de sustituir el
liderazgo actual, corrupto y corruptor, por nuevos y frescos liderazgos,
capaces de apoyar los esfuerzos de quienes sueñan con otro país posible y por
eso se están articulando para presentar proyectos políticos alternativos, que
sean capaces de ayudar a revivir la esperanza de un pueblo que necesita y se
merece mejor suerte.
El ejemplo de
integridad de Mujica y de Bosch seguirán siendo referentes éticos necesarios
para el surgimiento del nuevo liderazgo político que sustituya el actual
liderazgo partidario, y que coloque la construcción democrática y la búsqueda
del bienestar común, como el objetivo fundamental de quienes deben representar
al pueblo dominicano, el verdadero y único soberano, en el territorio de la
mitad de esta isla nuestra, colocada en el mismo trayecto del sol, como dijera
el poeta nacional, Pedro Mir.
1. El
término alemán “Volkswagen”, significa carro del pueblo, o carro popular.
2. Santiago
Cantón, académico argentino, fue amigo del PLD y de Leonel Fernández.
En 1990 estuvo en República Dominicana como observador electoral, y
denunció el fraude que Joaquín Balaguer y el PRSC hicieron contra Juan Bosch y
el PLD. El entonces presidente Balaguer hizo que saliera del país. En el libro
Raíces de un poder usurpado (1991), de Leonel Fernández, parte de su denuncia
de fraude se alimentó en las observaciones y apuntes de Cantón
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