sábado, 8 de noviembre de 2014

Enfrentemos los desatinos de la corporación dominante

Franklin Pimentel Torres



8 de noviembre de 2014 -
 
La agresión física y verbal de los periodistas que cubrían las noticias relacionadas con una conferencia dictada por su “majestad”, Leonel Fernández y las acciones violentas contra un grupo de manifestantes que aprovecharon la ocasión para denunciar la corrupción promovida por el monarca del PLD y compartes, durante sus 12 años en el gobierno, son una demostración más de que estamos en tiempo de una nueva etapa de una dictadura promovida por la derecha conservadora y recalcitrante; que está dispuesta a usar todos los medios disponibles para hacer demostrar que ellos tienen el poder, el dinero y la arrogancia para violar los derechos humanos más elementales de los más débiles y de quien se atreva ni siquiera a disentir de sus planteamientos. Todo esto, además, ocurrió ante la mirada cómplice indiferente o ¿cómplice? de una policía que parece estar más al servicio de la corporación dominante que de la ciudadanía común.

En la República Dominicana, como país dependiente del neoliberalismo capitalista global, estamos en una nueva etapa de la dictadura económico-partidaria, con máscara de democracia, impuesta por la corporación dominante constituida por el PLD de Leonel Fernández, Danilo Medina, Felix Bautista y Víctor Díaz Rúa, Diandino Peña y compartes, como inversionistas principales; el PRD de Miguel Vargas, como segundo socio más importante; por los remanentes del reformismo balaguerista, por la mal llamada Fuerza Nacional Progresista, liderada por Vincho Castillo y familia y otros pequeños partidos-clientes-inversionistas. Estos han des-gobernado el país en las últimas 5 décadas, con las honrosas excepciones de los 7 meses del gobierno liderado por el Prof. Juan Bosch (1963) y de los 5 meses de Francis Caamaño, durante la gesta revolucionaria de 1965.

Esa corporación ha endeudado el país y desfalcado el Estado hasta niveles escandalosos; ha reducido a la mayor parte de la población a clientes dependientes de la corporación gobernante y ha organizado todo para garantizar su impunidad; se ha aliado con el gran capital transnacional y nacional y ha violado sistemáticamente los derechos más elementales del Soberano, que es el pueblo dominicano. Una de la manera más burda de violación de los derechos del pueblo dominicano ha sido la de apropiarse impunemente de los bienes públicos y en consecuencia poner la justicia, y sus diferentes instancias, al servicio de sus intereses personales y partidarios. Veamos algunos de los casos más escandalosos.

Caso 1: El 25 de septiembre del 2013 el Tribunal Constitucional (TC) emitió la sentencia 168-13, declarando como apátridas a más de 200,000 dominicanas y dominicanos, de origen haitiano. La sentencia es violatoria del derecho a la nacionalidad porque intenta aplicar retroactivamente hasta 1929, el artículo constitucional no. 18 de la Constitución del 2010 que no reconoce como dominicanos o dominicanas a los hijos e hijas de extranjeros que residan ilegalmente en territorio dominicano. Ante la presión nacional e internacional el Poder Ejecutivo propuso al Congreso la ley 169-14, como un mal remiendo que ordena renovar los documentos a las que personas que ya lo tenían. Esta ley, sin embargo, sigue considerando como extranjeros a las y los más de 200,000 dominicanos y dominicanas desnacionalizados por la sentencia 168-13 del TC. Ante eso, y haciendo referencia a abusos cometidos con personas deportadas en los años 1999-2000 la Corte Interamericana de Derechos Humanos ordena dejar sin efecto la sentencia 168-13 y la ley 169-14. Como respuesta el gobierno rechazó la sentencia de la CIDH y señaló que su aplicación es imposible porque supuestamente viola la soberanía nacional. El TC, por su parte, como torpe retaliación, emitió una sentencia con la que intentó dejar al país fuera del alcance de la influencia de la CIDH. Sin embargo, la CIDH volvió a reiterar al país que es necesario aplicar la sentencia emanada por ese tribunal, puesto que la misma es vinculante para el país. Señaló, además, que la sentencia 0256-14 del TC no tiene ningún asidero jurídico y que, por lo tanto, es nula para el derecho internacional.

Caso 2: Guillermo Moreno, líder del partido Alianza País, elaboró una investigación muy bien fundamentada en donde demuestra que la ONG del “monarca” Leonel Fernández, La Fundación Global y Desarrollo (FUNGLODE), recibió dinero ilícito de los contratistas  de las obras del Estado, entre los que estaban algunos testaferros de Félix Bautista. Incluso recibió dinero de las empresas de Félix Bautista. El procurador de la República Francisco Domínguez Brito y la fiscal Yeni Berenice Reynoso, coincidieron en que lo denunciado es una evidente violación a las leyes del país; y sin embargo, decidieron archivar el documento, alegando, paradójicamente que el delito cometido, no está estipulado en el código penal, y que por lo tanto, el caso no se puede juzgar en los tribunales dominicanos. En esa ocasión Francisco Domínguez Brito aprovechó la ocasión para rendir pleitesía al monarca, su majestad Leonel Fernández.

Caso 3: Miguel Vargas Maldonado –monarca del  PRD; aliado táctico del monarca del PLD- como empresario tiene varios negocios. Quizás el más rentable del momento es el de ser presidente del PRD y manejar al mes –a su antojo- más de 20 millones mensuales, provenientes del erario público y de los impuestos que pagamos todas y todos, las y los ciudadanos dominicanos.  Miguel Vargas organizó una convención con los votantes que él quiso y como él quiso. En el día de la convención hubo agresión física y fraudes fríamente calculados. Muchas personas fueron impedidas de votar. Entre éstas Guido Gómez Mazara, su principal oponente. Miguel Vargas, sin embargo, cuenta con la anuencia cómplice del Tribunal Superior Electoral. No obstante, La sociedad está esperando todavía el fallo a las objeciones presentadas ante dicho tribunal por Gómez Mazara.

Caso 4: Víctor Díaz Rúa fue ministro de obras públicas en el reinado del principal monarca del PLD (2007-2008). Durante su gestión se cometieron innumerables irregularidades. Este funcionario, miembro del Comité Central del PLD, no quiere ser investigado ni mucho menos juzgado. Por eso gestionó ante la Suprema Corte de Justicia que se cambie el artículo 85 del código penal que permite a las y los ciudadanos querellarse contra funcionarios corruptos. Está enfrentado a la fiscal del Distrito Yeni Berenice Reynoso, quien quiere someterlo a la justicia. Víctor Díaz Rúa, sin embargo, está empeñado en que su caso sea archivado. Seguramente cuando se ventile a fondo su expediente, saldrá salpicado también el monarca principal del PLD, quien lo colocó en el puesto con el claro propósito de enriquecer aún más a su grupo económico-partidario.

Caso 5. En el 2007 el monarca Leonel Fernández se estaba preparando para la reelección del 2008. Por eso necesitaba mucho dinero para la campaña; y recursos que no estuvieran bajo el control del Congreso Nacional. Entonces su amigo y principal aliado Félix Bautista le propuso un pequeño negocito: hacer un préstamo con la multinacional de la construcción, la Sun Land, por $130 millones de pesos,  supuestamente para construir unas obras en la ciudad de Santo Domingo. La mayor parte de ese dinero, sin embargo, se utilizó para la campaña del 2008 y para poner las bases económicas de una de las empresas de Félix Bautista. El caso fue denunciado ampliamente por Jaime Aristy Escuder en su libro “El lado oscuro de la Sun Land”. Al final de cuentas el contribuyente tuvo que pagar dos veces el costo de las obras que supuestamente se tenían que haber pagado con el dinero del préstamo internacional en la que la Sun Land sirvió como mediadora. De hecho el país tuvo que pagar el dinero del préstamo y además el dinero pagado para mantener en el poder al monarca del PLD y para crearle una empresa a su principal aliado económico-partidario, el actual senador Félix Bautista.

Caso 6: Félix Bautista fue un sastre que vino de San Juan. Estudió en la UASD, aunque no se distinguió por ser buen estudiante; de hecho plagió su tesis, según relata Jaime Aristy Escuder en su libro El Lado Oscuro de la Sun Land. Se ligó a la familia del Monarca del PLD y llegó a ser uno de sus mejores aliados. Es Secretario de Organización del PLD, la principal empresa gobernante. A partir del 2007 se enriqueció hasta unos niveles nunca vistos en el país. Hoy está siendo acusado de corrupción, de lavado de activos  y de apropiarse impunemente de lo ajeno. Recientemente le han sido retenidos sus bienes.

El procurador general de la República, Francisco Domínguez Brito ha preparado un expediente bien fundamentado en el que se señalan las principales fechorías de Félix Bautista. Sin embargo, en la Suprema Corte de Justicia y en el ya desacreditado Tribunal Constitucional está la gente que él y el monarca del PLD pusieron ahí, precisamente para que si un día fueran juzgados contaran con la anuencia cómplice de unas cortes hechas a la medida de sus intereses económicos y partidarios. Por eso el pueblo dominicano se pregunta: ¿Habrá realmente justicia en el caso de Félix Bautista? Si realmente se llegara a juzgar y a condenar a Félix Bautista, ¿saldría Leonel Fernández ileso? ¿Por dónde le soplarían los vientos?

Hemos señalado algunos casos más significativos que nos hablan de la sistemática violación de los derechos fundamentales de la población por parte de la corporación dominante. Pero ¿qué hacer ante esta situación? Esta es la pregunta clave.

Hoy más que nunca se necesita una gran concertación social en contra de la corrupción y la impunidad, el cáncer que corroe esta sociedad, en contra de arbitrariedades como las del Tribunal Constitucional y las actuaciones cómplices de las llamadas “altas cortes”; cuyos integrantes responden, por lo general, a los intereses partidarios de quienes los pusieron en el cargo y de quienes los podrían quitar en un futuro. NO obstante, es necesario destacar las honrosas excepciones de juezas Katia Miguelina Jiménez e Isabel Bonilla del TC quienes mostraron su desacuerdo con la mayoría, tanto cuando la sentencia 168-13 como con la reciente 0256-14. En esta última es necesario destacar, además, la voz disidente del magistrado Hermógenes Acosta.

Es necesario unirse a la petición de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), que aprovechando el día de la Constitución, el pasado miércoles 6, pidió la renuncia de los jueces del Tribunal Constitucional, que aprobaron la sentencia 0256-14; porque, con la honrosa excepción de tres voces disidentes se han convertido en violadores de derechos fundamentales, en una vergüenza mundial como señaló Amnistía Internacional y porque dicho tribunal se ha convertido en una carga muy pesada para el pueblo dominicano.

Es urgente que se sigan oyendo voces lúcidas, como las de los abogados constitucionalistas Cristóbal Rodríguez, Nassef Perdomo y Eduardo Jorge Prats, que recientemente denunciaron la insostenibilidad de las sentencias del tribunal constitucional con relación al despojo de la nacionalidad de los dominicanos de origen haitiano (168-13) y al intento fallido de dejar al país fuera de la influencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) con la sentencia 0256-14.

Es necesario seguir contando con los aliados internacionales de la defensa de los derechos humanos como la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos y la Corte Interamericana de los Derechos Humanos, con Amnistía Internacional, el Centro Kennedy y el ACNUR que acaba de poner al país entre los países con mayor número de personas apátridas. Estas instituciones y organismos internacionales están realmente empeñados en la defensa de los derechos fundamentales de los seres humanos, más allá de las fronteras de los países, creadas por los colonizadores de ayer y de hoy.

En esta hora oscura se pide un poco de cordura y de buen juicio; capacidad de resistencia y creatividad. Es necesario seguir enfrentando a quienes son los verdugos del pueblo, a quienes se están burlando del pueblo empobrecido e invisibilizado, sobre todo de las y los más débiles e indefensos. Por eso es necesario no sólo pedir la renuncia de los jueces del TC, sino, además, exigir justicia e independencia de las y los jueces de todos los tribunales del país.


A todo lo dicho más arriba se puede añadir la imperiosa necesidad de castigar a los culpables, impedir que vuelvan a asumir un puesto público quienes han robado el dinero del Estado, y colaborar en la construcción de un nuevo proyecto-país, que articule fuerzas alternativas que puedan enfrentar los desatinos de la corporación dominante, pues tal como señaló el patricio J. P. Duarte, “Nunca me fue tan necesario como hoy, tener salud, corazón y buen juicio, hoy que hombres sin juicio y sin corazón conspiran contra la salud de la patria”.

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