lunes, 29 de mayo de 2017

Más vale la sabiduría del pobre que la perversidad del poderoso


L. Boff, 26-5-2017


Seguramente en Río de Janeiro, importante ciudad brasileña, muchas personas habrán conocido aquella figura singular de cabellos largos, barba blanca, vistiendo una bata blanca con apliques llenos de mensajes. Cargaba un estandarte en la mano con muchos dichos en rojo. Desde comienzos de 1970 hasta su muerte en 1996 recorría toda la ciudad, viajaba en las barcas Rio-Niterói, se subía a los trenes y autobuses para hacer su predicación.

A partir de 1980 llenó las pilastras del viaducto de Cajú, cerca de la estación de autobuses de Río, con inscripciones verdeamarillas haciendo su crítica del mundo actual y proponiendo su alternativa al malestar de nuestra civilización. No era un loco como parecía, sino un profeta del temple de los profetas bíblicos como Amós u Oseas.

Como todo profeta sintió también un llamamiento divino que vino a través de un acontecimiento de gran densidad trágica: el incendio del circo norteamericano en Niterói el 17 de diciembre de 1961 en el que murieron calcinadas unas 400 personas.

Era un pequeño empresario de transporte de carga en Guadalupe, barrio de la periferia del gran Río. Sabedor de aquella tragedia, se sintió llamado a ser el consolador de las familias de estas víctimas.

Dejó todo atrás, tomó uno de sus camiones, puso sobre él dos pipas de cien litros de vino y se fue junto a las barcas allí en Niterói. Distribuía el vino en pequeños vasos de plástico diciendo: “Quien quiera tomar vino no tiene que pagar nada, sólo pedirlo por gentileza, sólo decir agradecido”.

José de Trino, ese era su nombre, comenzó a llamarse José Agradecido o Profeta Gentileza. Interpretó la quema del circo como una metáfora de la quema del mundo tal como está organizado: es un circo montado por el diablo-capital... que vende todo, destruye todo, destruyendo la propia humanidad.

Hizo una pequeña miniatura del mundo-Gentileza transformando el lugar del incendio en un hermoso jardín, llamado Paraíso Gentileza.

El cuarto aplique de su bata decía: La Gentileza es el remedio de todos los males, amor y libertad. Y lo fundamentaba así: Dios-Padre es Gentileza que genera al Hijo por Gentileza... Por eso, Gentileza genera Gentileza.

Enseñaba con insistencia: “en lugar de muchas gracias deberíamos decir agradecido y en vez de por favor usar por gentileza, porque nadie está obligado a nada y debemos ser gentiles unos con otros y relacionarnos por amor y no por favor”.

Junto con el principio de geometría (Pascal), típico del pensamiento científico- técnico dominante, la Gentileza (espíritu de finura de Pascal) funda un principio alternativo de convivencia civilizada, principio descuidado por la modernidad y hoy de extrema importancia para humanizar las relaciones demasiado funcionales y frías y marcadas por la truculencia.

La crítica de la modernidad no es monopolio de los maestros de la Escuela de Fráncfort. El Profeta Gentileza, representante del pensamiento popular y sapiencial, llegó a la misma conclusión que aquellos maestros. Pero estuvo más acertado que ellos al proponer la alternativa: la Gentileza como irradiación del cuidado y de la ternura esencial hacia los demás y principalmente hacia la naturaleza.

Este paradigma tiene más posibilidades de humanizarnos y de garantizar la preservación de la vida amenazada del planeta que el que ardió en el circo de Niterói.

La cultura del capital es la principal, no la única, responsable del calentamiento global y de la insostenibilidad del sistema-Tierra y del sistema-vida.

O damos razón al Profeta Gentileza y asumimos su propuesta del paradigma de la Gentileza que supone una relación respetuosa y cuidadosa con la naturaleza, o podremos ir al encuentro de lo peor. El futuro de la vida y de nuestra civilización dependen de la Gentileza.

Podemos decir: hubo un hombre simple y pobre, ignorante de los saberes científicos de nuestro tiempo, pero portador de una sabiduría cordial y amiga de la vida, que nos fue enviado por Dios. Nos ofreció la clave para salir de nuestros impasses actuales: por el paradigma de la Gentileza.

¿Quién escuchó y siguió al Profeta Gentileza? Fue una voz proclamada en el desierto de la gran ciudad.

El Profeta Gentileza nos remite al relato triste del libro del Eclesiastés en el que se lee: “Había una pequeña ciudad de pocos habitantes: un rey poderoso marchó sobre ella, la rodeó y levantó contra ella grandes obras de asedio. En la ciudad había un hombre pobre, pero sabio, que podría haber salvado la ciudad con su sabiduría. Pero nadie se acordó de aquel hombre, porque era pobre. Y la ciudad fue tomada y destruida” (Ecl 9, 14-16).

Y comenta, apesadumbrado, el Eclesiastés: “Más vale la sabiduría que el poder, pero la sabiduría del pobre es menospreciada y sus palabras no se escuchan” (Ecl 9, 16).

Ojalá esta actitud de desvalorización de la sabiduría del pobre no se perpetúe. Ella posee una verdad escondida que, descubierta y acogida, nos puede proteger de catástrofes altamente destructivas.

Pero si cultivamos la Gentileza que genera Gentileza, como una relación alternativa hacia la naturaleza, con seguridad habremos escogido el comportamiento adecuado que nos podrá salvar. 

El Movimiento Verde y La lucha por una justicia ética

Franklin Pimentel Torres, 26-5-2017

Uno de los elementos fundamentales en la lucha contra la corrupción y la impunidad es la incidencia social para el adecentamiento, la independencia y la eticidad del sistema de justicia a todos sus niveles. De hecho, en la actual situación de corrupción e impunidad generalizadas en República Dominicana, uno de los elementos que más preocupa a la sociedad crítica es el hecho de que muchos casos de corrupción, sobre todo los relacionados con los grupos partidarios y económicos, se quedan invisibilizados y otros que llegan ante la justicia, no progresan o terminan sin castigo e impunes.

La actual justicia dominicana, y sobre todo algunas de las “altas cortes”,  están organizadas para asegurar impunidad a ciertos personajes y grupos; no importa lo bien sustentado que estén los  expedientes acusatorios articulados por el Ministerio Público, sobre todo los relacionados con los grupos del poder partidario o los grupos económicos, de los que muchos jueces son dependientes, económica, ideológica y partidariamente.

Casos como la sentencia sesgada de la Sun Land que liberó de culpa a Félix Bautista y a su jefe Leonel Fernández;  el archivo de los expedientes por corrupción del caso de Félix Bautista, el de Víctor Díaz Rúa, y la negación de ni siquiera articular un expediente contra Leonel Fernández, ante las denuncias de operaciones fraudulentas relacionadas con la construcción y el equipamiento de la fundación FUNGLODE, las sesgadas y continuas sentencias del Tribunal Superior Electoral cuyas sentencias favorecieron a una facción del otrora PRD, aliado con el gobierno… La falta de expedientes ante actos de corrupción como los del CEA, de CORDE, Los Tres Brazos, o la irracional e inhumana sentencia  168-13, del Tribunal Constitucional, que convertía en apátridas una considerable cantidad de personas dominicanas, de ascendencia haitiana… Todo esto, nos habla de una justicia corrompida, denegada y retardada.

A partir de lo estipulado en la Constitución del año 2010 se crearon nuevas cortes, como el Tribunal Superior Electoral y el Tribunal Constitucional.  Mucha gente se cuestiona para qué realmente han servido. De hecho son cortes que salen muy costosas para el pueblo dominicano que tiene que pagar a sus jueces integrantes salarios, dietas y hasta pensiones de lujo, si los comparamos con los salarios mínimos y las pírricas pensiones de la mayor parte de las y los trabajadores.

Hay personas en la sociedad dominicana, como es el caso del periodista Huchi Lora, que no creen que habrá justicia ante todo lo relacionado con el caso Odebrecht. Podrá haber revelación de nombres, e incluso se podrán construir expedientes, e incluso puede haber sometimientos. Pero cuando dichos casos lleguen a la justicia, sobre todo a la Cámara Penal de la Suprema Corte, probablemente tengan garantizada una total impunidad. No importa el monto de los sobornos o del dinero recibido de las sobrevaluaciones de las obras. Los imputados tienen ahí sus compañeros de partidos para asegurarles absoluta impunidad. Los precedentes recientes de esa cámara penal, en los casos de Félix Bautista y de Víctor Díaz Rúa,  así lo demuestra.

Las decisiones disidentes en el caso de la Sun Land  de las juezas de la Suprema Corte Ana Rosa Bergés, Eglys Margarita Esmurdoc y de Julio Aníbal Suárez tuvieron un precio.  Simplemente a la hora de evaluarlos, El Consejo de la Magistratura, presidido por Leonel Fernández, quiso darles una lección, como para desanimar a otros a actuar de manera independiente ante los intereses de las corporaciones partidarias en el poder.

¿Se estaría preparando en el actual Consejo de la Magistratura la separación de aquellos jueces como José Alejandro Vargas, que  declaró inadmisible el procedimiento de homologación del acuerdo usado por el Ministerio Público y la Odebrecht? ¿Se estaría preparando una evaluación amañada de las magistradas de Angela Casasnovas y Miriam Germán, que votaron de forma disidente ante los casos de Félix Bautista y el caso de Felix Bautista y de Víctor Díaz Rúa, para separarlas de la Suprema Corte de Justicia?

Ha llamado a la atención de la sociedad crítica la noticia salida en este semana de la auto-exclusión de la magistrada Miriam Germán Brito de la posibilidad de involucrarse en la valoración y en el dictamen en un posible juicio de las personas que podrían ser acusadas judicialmente de haber recibido sobornos de la multinacional de la construcción y corrupción, Odebrecht. Y hay gente que se ha preguntado: ¿Es esta una estrategia montada por el oficialismo para sacar de juego a Miriam Germán? ¿Está cediendo esta ética jueza a las presiones del oficialismo? ¿Lo hace para mantener su cargo en la Suprema ante el temor de que sea sustituida por un Consejo de la Magistratura dominado por el oficialismo? ¿Tiene conciencia de la importancia de sus acertadas decisiones en la Cámara Penal para el adecentamiento de la justicia?

Ahora que se está reuniendo el Consejo de la Magistratura, es el tiempo preciso para exigir que en las altas cortes haya personas independientes y con un perfil ético que responda a las demandas de la sociedad por una justicia digna. De todas maneras se tiene la conciencia de que estas luchas tendrán pobres resultados, mientras el Consejo de la Magistratura esté formado solo de líderes partidarios, sin ninguna representación real de la sociedad civil; además, será difícil lograr que haya un Ministerio Público elegido popularmente y que represente los intereses populares, o unos jueces de profesión que no le deban favores a sus líderes partidarios.

El movimiento de la Marcha Verde no se puede quedar en la simple realización de caminatas regionales, o haciendo acciones simbólicas como firmar libros o encender antorchas. Es el tiempo de asumir una mayor incidencia y confrontación con la justicia dominicana y con la clase partidaria de la que ésta depende. Es necesario exigir y proponer jueces íntegros y pedir que se incluyan en el caso Odebrecht y en otros casos pendientes, juezas como Mirian Germán Brito y Esther Angelán Casasnova, y que, por otro lado, se excluyan jueces como Alejandro Moscoso Segarra, Fran Soto Sánchez, Hirohíto Reyes Cruz, o Mariana Daneira García Castillo, quienes ante casos de sustentada corrupción y magnitud, como los de Félix Bautista y Víctor Díaz Rúa, optaron por asegurar impunidad a sus compañeros de partido, impidieron que éstos fueran a un juicio de fondo.

En definitiva, es necesario que el sistema de justicia esté ligado a los intereses de las comunidades y de las organizaciones de la sociedad civil, que no son dependencias de los partidos políticos y que representan a la mayoría empobrecida. Sería conveniente y necesario que los fiscales, el Procurador General de la República y hasta los jueces sean elegidos y evaluados mediante el voto y el consenso populares. Pues mientras las y los jueces dependan, para su elección y permanencia, de las decisiones e intereses partidarios del liderazgo del Poder Legislativo y del Poder Ejecutivo, difícilmente avanzaremos en la consecución de una justicia independiente. ¿Un sueño irrealizable? Puede ser. Pero como dijo Eduardo Galeano, “¿para qué sirve la utopía, si cuando das un paso, ella se aleja 10? Pues para eso sirve… para seguir caminando…”, hasta avanzar en la construcción de una sociedad decente, justa, equitativa, incluyente y solidaria.




lunes, 22 de mayo de 2017

Declaración de la ilegalidad de la pobreza ante la ONU

L. Boff,  19-5-2017

El escandaloso aumento de los niveles de pobreza en el mundo ha suscitado movimientos para erradicar esta llaga de la humanidad.

El pasado 9 de mayo tuvo lugar un acto en la Universidad Nacional de Rosario, Argentina,  promovido por la Cátedra del Agua, un departamento de la Facultad de Ciencias Sociales, coordinado por el prof. Anibal Faccendi, para llevar a cabo una Declaración sobre la ilegalidad de la pobreza. Tuve la oportunidad de participar y hacer la charla de motivación. La idea es conquistar apoyos del congreso nacional, de la sociedad y de personas de todo el continente para llevar esta demanda ante las instancias de la ONU con el fin de darle la más alta validación. Ya antes, el 17 de octubre de 1987 Joseph Wresinski había creado el Movimiento Internacional ATD (Actuar Todos para la Dignidad) que incluía el Día Internacional da Erradicación de la Pobreza. Este año será celebrado el día 17 de septiembre en muchos países que se han adherido al movimiento.

La Declaración de Rosario viene a reforzar este movimiento presionando a los organismos mundiales de la ONU para declarar efectivamente el hambre como ilegal. La Declaración no puede quedarse tan solo en su aspecto declaratorio. Su sentido es poder crear en las distintas instituciones, en los países, en los municipios, en los barrios, en las calles de las ciudades, en las escuelas, movilizaciones para identificar a las personas sea en situación de pobreza extrema (vivir con menos de dos dólares y sin acceso a los servicios básicos) o simplemente de pobreza, que sobreviven con poco más de dos dólares diarios y con acceso limitado a la infraestructura, vivienda, escuela y otros servicios mínimos humanitarios. Y organizar acciones solidarias que los ayuden a salir de esta urgencia, con la participación de ellos mismos.

En 2002 Kofi Annan, antiguo secretario da ONU declaraba con firmeza: «No es posible que la comunidad internacional tolere que prácticamente la mitad de la humanidad tenga que subsistir con dos dólares diarios o menos en un mundo con una riqueza sin precedentes».
Efectivamente, los datos son estremecedores. OXFAM que es una ONG que articula muchas otras en varios países y que se ha especializado en estudiar los niveles de desigualdad en el mundo, presenta todos los años sus resultados, cada vez más aterradores. Generalmente OXFAM suele ir a Davos, en Suiza, donde se encuentran los mayores ricos epulones del mundo. Presentan los datos que los dejan desenmascarados. Este año, en enero de 2017 revelaron que 8 personas (la mayoría estaba allí en Davos) poseen una riqueza equivalente a la de 3,6 mil millones de personas. Es decir, cerca de la mitad de la humanidad vive en situación de penuria sea como pobreza extrema, sea simplemente como pobreza, al lado de la más degradante riqueza.

Si leemos afectivamente, como debe ser, tales datos, nos damos cuenta del océano de sufrimiento, de enfermedades, de muerte de niños o de muerte de millones de adultos, estrictamente a consecuencia del hambre. Entonces nos preguntamos: ¿Dónde ha ido a parar la solidaridad mínima? ¿No somos crueles y sin misericordia con nuestros semejantes, ante aquellos que son humanos como nosotros, que desean un mínimo de alimentación saludable como nosotros? Se les remueven las entrañas viendo a sus hijos e hijas que no pueden dormir porque tienen hambre, y ellos mismos teniendo que tragar en secos trozos de comida recogidos en los grandes basureros de las ciudades, o recibidos de la caridad de la gente y de algunas instituciones (generalmente religiosas) que les ofrecen algo que les permite sobrevivir.

La pobreza generadora de hambre es asesina, una de las formas más violentas de humillar a las personas, arruinarles el cuerpo y herirles el alma. El hambre puede llevar al delirio, a la desesperación y a la violencia. Aquí cabe recordar la doctrina antigua: la extrema necesidad no conoce ley y el robo en función de la supervivencia no puede ser considerado crimen, porque la vida vale más que cualquier otro bien material.

Actualmente el hambre es sistémica. Thomas Piketty, famoso por su estudio sobre El Capitalismo en el siglo XXI, mostró como está presente y escondida en Estados Unidos: 50 millones de pobres. En los últimos 30 años, afirma Piketty, la renta de los más pobres permaneció inalterada mientras que en el 1% más rico creció 300%. Y concluye: «Si no se hace nada para superar esta desigualdad, podrá desintegrar toda la sociedad. Aumentará la criminalidad y la inseguridad. Las personas vivirán con más miedo que esperanza».
En Brasil y en otros países de América Latina y el Caribe hemos abolido formalmente la esclavitud, ¿pero cuándo haremos la abolición del hambre?    



La sociedad consciente exige ante todo justicia


F. Pimentel-Torres, 19-5-17

En el día ayer, 19 de mayo, se cumplió el plazo que había presentado la Procuraduría General de la República para revelar los nombres de los sobornados por el caso Odebrecht. No obstante, en esta misma semana el Procurador Jean Alain Rodríguez afirmó, que eso de la revelación de los nombres será un proceso más lento, que se realizará cuando se examinen los documentos que han llegado de Brasil y se haya sometido a la justicia los responsables de haber recibido sobornos.
Hay mucha gente en la sociedad dominicana que duda que realmente se revele la totalidad de los sobornados. El periodista Marino Zapete ha dicho que no cree en una lista en donde no estén el presidente Danilo Medina y los expresidentes, Leonel Fernández e  Hipólito Mejía; los presidentes de las cámaras de diputados y senadores de los últimos años como Julio C. Valentín, Reynaldo Pared Pérez y Cristina Lizardo; así como quienes han dirigido el Ministerio de Obras Públicas como Miguel Vargas Maldonado, Víctor Díaz Rúa, Gonzalo Castillo, y la OISOE como Félix Bautista y Miguel Pimentel Kareh. De hecho en otras ocasiones se han revelado nombres de personas ligadas a casos de corrupción, pero todo ha quedado en la impunidad.
 Como ha dicho el periodista R. Colombo probablemente lo que va a suceder es que el Procurador revele nombres de gente sin relevancia que están ligados a las corporaciones económicas del PLD con sus dos facciones: PL-leonelismo y PL-Danilismo, al PRD de Miguel Vargas, o al PRM que se disputan Hipólito Mejía y Luis Abinader.
Las actuaciones del actual procurador, que representa al gobierno y a la corporación económica y partidaria en el poder, han estado orientadas a asegurar impunidad  a los sobornados, a quienes han sobrevaluado las obras y sobre todo a Odebrecht, a la que, mediante un convenio cómplice, se le asegura seguir operando en el país. De hecho al permitírsele pagar una considerable multa con un acuerdo de pago durante 8 años, la empresa pretende probablemente saldar dicha cantidad con dinero proveniente de nuevos sobornos y sobrevaluaciones, provenientes de las obras que se están ejecutando actualmente, como el caso de las plantas de Punta Catalina, y de las otras que podría ejecutar en el futuro.
Por otro lado, nada ha cambiado en la estructura de la justicia dominicana para esperar que se realice un castigo a los culpables. El Procurador y el Ministerio público han sido y son dependientes del Poder Ejecutivo, del Poder Legislativo y de las corporaciones económicas y partidarias que representan. El Congreso parece estar implicado en la trama de corrupción y las Altas Cortes han asegurado impunidad a los grandes acusados del PL-Leonelismo, como Leonel Fernández, Félix Bautista, Félix Martínez (el ex alcalde de San Francisco), Víctor Díaz Rúa, y no ha habido señales de condenar la corrupción y la violación de las leyes de los jerarcas del PLD y sus organizaciones aliadas como en el caso de Diandino de Peña o de los más de 5000 funcionarios que no han hecho sus declaraciones juradas de bienes.
Esta historia de corrupción e impunidad ha sucedido, entre otras causas, porque lo ha permitido una sociedad pasiva, permisiva, en la que un grupo significativo de los sectores sociales más empobrecidos, vive entrampado en el clientelismo que promueven los grupos del poder y otro grupo, el de la burguesía financiera y empresarial, vive en el rentismo, que les lleva a invertir en las elecciones de corporaciones partidarias, para luego sacar, multiplicadas por muchas veces, la inversiones realizadas.
El gobierno parece acorralado y desesperado y ha realizado un conjunto de acciones torpes, dilatorias, que ofenden la inteligencia popular como la de creación de una comisión formada para analizar la licitación de Punta Catalina, formada en su mayoría por rentistas y cómplices; esperar a que revelen los nombres desde Brasil, para comenzar a actuar, señalar que Ángel Rondón era el intermediario del pago de los sobornos y dejarlo en total libertad, fortalecer el clientelismo y el reparto de alimentos en los lugares en donde se celebran las marchas verdes, así como el maltrato de jóvenes y de los diputados que se han manifestado en las inmediaciones de la  Procuraduría, entre otras.
No obstante lo que pasa en el país, con la clara voluntad gubernamental de mantener en la impunidad a sobornados y sobrevaluadores, pareciera que estamos en una nueva etapa en la lucha contra la corrupción en América Latina y el Caribe. Lo que está sucediendo en Brasil y en otros lugares del Continente con el caso de Odebrecht, así como las acciones tomadas contra esta multinacional, sus cómplices y sobornados en esos países, vislumbran un rayo de esperanza para quienes en el territorio dominicano luchamos contra la corrupción y la impunidad.
La sociedad consciente y el movimiento verde tienen el gran desafío de buscar estrategias continuas de presión y de movilización social. Entre esas estrategias prioritarias consideramos oportunas las siguientes:
1. Mantener la movilización social, no solo con las grandes marchas como las realizadas en Santo Domingo, Santiago, Puerto Plata, sino también mediante actividades comunitarias y barriales como la realizada recientemente en el barrio de Capotillo.
2.-Mantener viva presencia y la articulación de las y los periodistas críticos que apoyan las causas propuestas y defendidas por el movimiento verde.
3.-Fortalecimiento de la espiritualidad y de la ética del movimiento, mediante espacios de reflexión, conversatorios, encuentros creativos, entre otros.
4- Exigir, mediante la ley de acceso a la información pública, que sean entregados los documentos que han llegado desde Brasil a una comisión de juristas escogidos por un consenso social.
5.- Mantener la demanda del cese de la corrupción y la impunidad exigiendo que se nombre una comisión de abogados independientes para el conocimiento y el análisis de los documentos que han llegado desde Brasil, pues poca gente en el país va a creer en la sola versión de la Procuraduría.  Puesto que lo más probable es que ellos compongan cada expediente, según los intereses de los grupos económicos y partidarios a los que representan. No se debe olvidar que el mismo procurador es un enriquecido funcionario que en su última declaración jurada de bienes señaló que tenía un patrimonio de RD$ 224,212,398.[1]
6.- Que las comunidades en donde Odebrecht realizó obras exijan al Ministerio de Obras Públicas información sobre las obras contratadas, rendición de cuentas e indemnización allí donde las obras construidas no se realizaron según lo contratado o en donde las mismas ya estén deterioradas, como en el caso de la carretera de Casabito-Constanza.
8.- Fortalecimiento de la articulación de las organizaciones comunitarias en el territorio para mantener viva la lucha.
9.- Fortalecimiento de la organización interna del movimiento verde que tiene el desafío de diseñar y ejecutar un proyecto de lucha a corto, mediano y largo plazo.
Lograr que se haga justicia contra las víctimas de la corrupción y la impunidad no será una tarea fácil. Por eso será necesario mantener una lucha constante para avanzar  en el control de un mal que tiene múltiples e históricas raíces. Pues tal como dijo el poeta y cantautor español, J. Labordeta: “Habrá un día en que todos al levantar la vista veremos una tierra que ponga libertad… Pero, también será posible que esa hermosa mañana ni tú ni yo ni el otro la lleguemos a ver… pero habrá que forzarla, para que pueda ser”.



[1] Procurador Jean Alain declara patrimonio de RD$ 224 millones 212 mil 398.1. S.Tapia. 14 de Octubre de 2016. Ver en: http://acento.com.do/2016/actualidad/8392124-jean-alain-declara-patrimonio-de-rd-224-millones-212-mil-398-1/

sábado, 13 de mayo de 2017

Falta de vergüenza y ausencia de culpa en los corruptos latinoamericanos y caribeños

Leonardo Boff - 13 de Mayo de 2017 -

Después del psicoanálisis y el estructuralismo no podemos seguir restringiéndonos al consciente y a los dictámenes de la razón en el análisis de los fenómenos humanos, personales y colectivos. Hay un universo pre-consciente, sub-consciente e inconsciente (personal y colectivo), subyacente a nuestras prácticas, que deben ser tenidos en cuenta.
Quiero atenerme solo a dos vertientes que influencian nuestros comportamientos: son los legados de las dos principales culturas ancestrales que subyacen a nuestro inconsciente colectivo y que nos ayudan a entender fenómenos actuales, como por ejemplo, la alucinante corrupción que atraviesa el cuerpo social brasilero: la cultura griega y la cultura judeocristiana.
De la cultura griega heredamos el sentimiento de vergüenza. El concepto correlacionado es el del héroe. Tener vergüenza para los griegos consistía en frustrarse en lo que se emprendía, tanto en la guerra como en la convivencia social. Perder una batalla constituía una vergüenza colectiva para todo un pueblo. Perder una competición en las Olimpíadas provocaba vergüenza. Triunfar y tener éxito cumplía los requisitos del héroe.
Esta categoría está presente hoy en nuestra sociedad. Es un héroe el jugador que consiguió el gol de la victoria del equipo de su predilección. Conseguir altos índices de crecimiento y de beneficio de una empresa hace del empresario un héroe. Perder una elección produce vergüenza.
La vergüenza tiene que ver con la imagen que proyectamos socialmente. Debe causar admiración y respeto, de lo contrario hace que las personas se avergüencen.
La otra vertiente es la de la tradición judeocristiana. La categoría central es la culpa. Generalmente atribuimos la culpa a los otros. Si fracasamos en un negocio es por culpa de la crisis económica. Si el matrimonio se deshace es por culpa del otro de la pareja. Si hay una desgracia ecológica es por culpa de los habitantes que se instalaron en áreas de riesgo. A veces ponemos la culpa en nosotros mismos, por un accidente de tráfico o por errores que producen una administración ruinosa.
La culpa alcanza la interioridad y afecta a la conciencia. La repercusión no es tanto ante los otros que tal vez no sepan lo que hicimos mal, sino ante el tribunal de la conciencia. Esta nos remite inmediatamente a Dios, pues entre la conciencia y Dios no hay mediación. Estamos directa e inmediatamente delante de Él.
La culpa nos causa remordimientos y sentimiento de culpa, que puede ocasionar un castigo.
Lo opuesto a la culpa es el sentimiento de ser justo y recto, dos conceptos definidores de una persona “justa” (santa) en el sentido bíblico.
Sentir vergüenza y darse cuenta de la culpa constituyen las bases de la consciencia ética. No tener que avergonzarse delante de los otros y no sentirse culpado delante de la conciencia y de Dios son señales de rectitud de vida y de una actitud ética correcta.
¿Cuál es nuestro problema concerniente a la escandalosa corrupción pasiva y activa de Brasil, en América Latina y el Caribe? Es la completa falta de vergüenza y ausencia de culpa de los corruptos y los corruptores ante sus acciones.
Aun sorprendidos en el acto de corrupción, oímos siempre el mismo ritornello: “no tengo culpa de nada”, “es injusto”, “soy completamente inocente”. Y se trata de personas clara y comprobadamente corruptas. Han perdido la noción total de culpa y no dan ninguna importancia a la vergüenza pública de sus actos. Siguen tranquilos y frecuentando los mejores restaurantes.
Algunas veces se oye la indignación ética con los gritos de “corrupto, ladrón”. Pero los corruptos ni se inmutan y siguen con su disfrute.
Ya Aristóteles en su Ética a Nicómaco establecía la vergüenza y el rubor del rostro como un indicativo de la presencia de una conciencia ética. Sin esa vergüenza la persona era realmente un “sin vergüenza”, un mal carácter, sin sentido de los valores.
Esa falta de vergüenza y de sentimiento de culpa se ha trasformado entre nosotros en Brasil, así como en otros países de América Latina y el Caribe, en una especie de segunda naturaleza, convertida en una práctica usual. Por eso, casi todo el tejido social está contaminado por el virus de la corrupción, de los corruptores y de los corruptos.
Pero en los días actuales ha llegado a niveles tan escandalosos que ya no pueden ser tolerados por la sociedad y por los ciudadanos que aún guardan una conciencia ética, de lo que es recto y correcto, justo y bueno.
La corrupción como práctica personal y social, sin ser moralistas ni utópicos, tiene que ser prohibida y reducida a niveles compatibles con la condición humana decaída y corruptible. Hay que rescatar los sentimientos de vergüenza y de culpa, sin los cuales nuestros esfuerzos serán inútiles.


La ilegitimidad de la venta de bienes públicos por parte de las iglesias y las ongs

Franklin Pimentel Torres - 13 de Mayo de 2017

En los últimos días han salido a la luz pública dos nuevos escándalos, en los que la opinión pública sospecha que ha habido transacciones comerciales de apropiación o venta ilegal de bienes que originariamente fueron públicos, propiedad del Soberano, el Pueblo Dominicano. El primero  se refiere al emporio comercial no declarado de Diandino Peña y el segundo al caso de unos terrenos de propiedad pública que fueron cedidos al arzobispado de Santo Domingo en 1967 y que posteriormente fueron vendidos por la misma institución para la construcción del centro comercial Down Town Center.
El cuestionamiento sobre la venta de los terrenos del arzobispado no vino desde fuera, sino desde el mismo interior de la organización eclesial. Miguel Ángel Santana Marcano, sacerdote y juez presidente del Tribunal  Eclesiástico, una instancia de la Conferencia del Episcopado Dominicano, envíó la siguiente comunicación al embajador del Vaticano o nuncio, JudeTaddeus Okolo: “El primer Cardenal de la República Dominicana Octavio A. Beras Rojas dejó un solar al lado de la CED para construir la Casa del Clero en la Arquidiócesis de Santo Domingo.  120 sacerdotes de Santo Domingo queremos saber el por qué el Arzobispo Emérito de Santo Domingo López Rodríguez lo vendió y qué hizo con ese dinero”.
A la carta de Santana Marcano el nuncio Okolo respondió diciendo que López Rodríguez actuó correctamente. Y la actual administración del arzobispado de Santo Domingo, intentó justificar la transacción señalando que con parte del dinero obtenido de la venta, unos $US11,460,933, se habría comprado un solar mucho más grande en otra localidad de la ciudad, que sería utilizado para la construcción de un seminario menor y de una casa para los sacerdotes y que la otra parte habría sido invertida en certificados del Banco Central y en Bonos del Banco de Reservas.
La jurista Laura Acosta, basándose en la ley 19-89 califica como ilegal la acción de venta de los terrenos por parte del arzobispado, porque las donaciones que hace el Poder Ejecutivo o el Estado Dominicano a instituciones públicas o privadas de servicio social, son intransferibles a particulares. Ha hecho referencia, además, a la ley 122-05, que en su art. 54, regula las actividades de las Asociaciones sin Fines de Lucro. Dicho artículo señala que las posesiones que hayan adquirido dichas instituciones no se pueden comercializar. Por eso estipula dicha ley que en caso de la disolución de una organización, sus bienes deben pasar a ser administrados por otra entidad con fines parecidos. Y cuando esto no sea posible, los bienes pasarán a ser propiedad pública, administrada por el Estado Dominicano.
Algunas personas alegan que la venta por parte de los jerarcas de la Iglesia Católica de terrenos públicos cedidos por el Poder Ejecutivo, y aprobados por el Congreso, está regida por la ley del Concordato, firmado entre el Estado del Vaticano y el Estado Dominicano en el año 1954, en el tiempo de la tiranía trujillista. De hecho en el art. 23 dicho texto se señala: “El Estado Dominicano reconoce a las instituciones y asociaciones religiosas (…) la plena capacidad de adquirir, poseer y administrar toda clase de bienes. La República Dominicana reconoce y garantiza la propiedad de la Iglesia sobre los bienes muebles e inmuebles que el Estado reconoció como pertenecientes a ella con la Ley n. 117 del 20 de abril de 1931, aclarada por Ley n. 390 del 16 de septiembre de 1943, así como de los bienes que, después de tal fecha, la Iglesia haya legítimamente adquirido o adquiera, incluidos los que han sido o sean declarados monumentos nacionales”.
Tal como se puede deducir de la lectura del anterior artículo del Concordato, en ningún momento se autoriza a la Iglesia a vender propiedades o terrenos que haya recibido en donación o en administración, provengan éstos de bienes públicos administrados por el Estado Dominicano o de particulares.
El periodista Ramón Colombo ha cuestionado con sagacidad la legitimidad ética de la transacción hecha por el Arzobispado de Santo Domingo al vender los terrenos del nuevo centro comercial, situado en la esquina Núñez de Cáceres con Rómulo Betancourt en la Capital Dominicana. Ha afirmado: “¿Sagrada especulación? Hay que preguntarles a Monseñor Ozoria y a la mismísima Nunciatura Apostólica: ¿Antes de vender la esquina que ocupa Down Town Center, el Episcopado arregló las cosas con Bienes Nacionales, regulador de esas tierras donadas condicionalmente por el Estado? Otra: ¿Liquidó su valor catastral al Estado mismo? Más: ¿En cuánto vendió cada metro cuadrado para fines de pago de impuestos? Más aún: ¿Pagó los impuestos o se acogió al régimen de institución exonerada? Hay que agregar: ¿Es falso aquello de que habría depositado en el extranjero unos 10 millones de dólares provenientes de esta negociación inmobiliaria con olor a sagrada especulación?”
Ahora que el pueblo dominicano ha arreciado la lucha contra la corrupción y la impunidad públicas y privadas es el tiempo oportuno para exigir también a las iglesias y a las ONGs que manejan bienes y recursos públicos que actúen con transparencia, con ética, acordes a las leyes vigentes y a los valores y principios que dicen profesar. Es la única manera de hacerse creíble ante la sociedad dominicana y poder aportar su cuota a la lucha por la transparencia y el fortalecimiento de la institucionalidad democrática, que en definitiva es una invitación a devolver los bienes apropiados y robados ilegalmente, por personas o instituciones, para ponerlos al servicio del fortalecimiento de las políticas públicas de educación, salud y seguridad social, que promueven el bien común de todos y de todas.


sábado, 6 de mayo de 2017

La teología de la liberación 50 años después

Franklin Pimentel Torres - 6 de Mayo de 2017 -

El pasado miércoles 3 de mayo, se realizó una conferencia en el Centro de Teología dirigido por los Dominicos con el reconocido teólogo español Juan José Tamayo. A dicha actividad asistió un número significativo de personas involucradas en la reflexión teológica liberadora y en la práctica pastoral inserta en medios populares.
Comenzó preguntándose el teólogo Tamayo si después de 50 años de desarrollo de la teología de la liberación, tiene sentido mantener dicha reflexión que acompaña la práctica liberadora de los sectores religiosos más comprometidos con los procesos de transformación social en los diferentes países de América Latina y el Caribe.
Podemos señalar que la interpretación liberadora de los textos bíblicos del Primer Testamento, ya se encuentra en el Segundo Testamento, por ejemplo al presentar como realizado en Jesús lo que había escrito el profeta Isaías en el siglo 6° a.e.c.  De hecho el Evangelio según Lucas definió entre las acciones de la misión del profeta Jesús de Nazaret: dar buenas noticias a los pobres, abrir los ojos a los cielos y realizar la liberación de los oprimidos. (Lc 4,18). Además, el mismo autor, nos informa que desde los inicios del cristianismo hubo comunidades que realizaron un estilo de vida comunitario fundamentado en el amor, en el servicio a los débiles y en el compartir de bienes y de propiedades según las necesidades de cada persona (Hch 4,32-37).
En Brasil y en otros lugares de América Latina surgieron a principios de los años 60 del siglo pasado las comunidades cristianas de base, grupos que se organizaron en ambientes empobrecidos, en comunidades rurales y en barrios marginados de las grandes ciudades. Asumían en su reflexión y en su práctica el método de ver, juzgar y actuar que había sido practicado por la Juventud Obrera Católica (JOC). Dicho método conduce no sólo a reflexionar sobre la relación entre fe y realidad, sino a formar un juicio crítico y a tomar decisiones sobre las líneas de acción y las estrategias necesarias para promover la transformación de una realidad de injusticia, de violencia estructural y de acaparamiento de los bienes en pocas manos.
El Concilio Vaticano II celebrado en Roma entre los años 1963 y 1965  propuso una apertura de la Iglesia Católica al mundo. En su documento Gaudium et Spes (Luz de las gentes), señaló: “Los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de cuantos sufren, son a la vez gozos y esperanzas, tristezas y angustias de los discípulos de Cristo” (GS, 1). Esa declaración ayudó a que en la II Conferencia General del Episcopado Latinoamericano realizada en Medellín, Colombia, del 26 de agosto al 8 de septiembre de 1968, se declarara que la Iglesia abría los ojos para ver las situaciones de injusticias, de empobrecimiento y de violencia estructural que, como “signos de los tiempos”, existían en nuestros países de América Latina y El Caribe.
El sacerdote católico Gustavo Gutiérrez, hizo un primer esbozo de su propuesta teológica en su conferencia “Hacia una teología de la liberación”, durante el II Encuentro de Sacerdotes y Laicos realizado en Chimbote, Perú, entre el 21 y el 25 de julio de 1968. Unos años después publicó un texto (1972) que se considera fundamental en el estudio de esta corriente teológica. El título del libro es precisamente: “Teología de la Liberación. Perspectivas”. Y tiene entre sus temáticas principales: 1. Teología y liberación; 2. La opción de la Iglesia Latinoamericana. 3. La Iglesia en el proceso de liberación; 4. Fe Y hombre nuevo; 5. Fe cristiana y nueva sociedad. [1]
Aunque ha habido comunidades de fe provenientes de la tradición cristiana evangélica o protestante que han  integrado este tipo de reflexión teológica, la mayor parte de las comunidades y agentes de pastoral que han asumido en su reflexión y en su práctica la teología de la liberación son comunidades provenientes del ámbito de la Iglesia Católica. Por eso, el desarrollo de dicha teología ha estado en cierta manera condicionado por las opciones sociales, teológicas y políticas de quienes han estado en el gobierno vaticano, así como en las diferentes diócesis, en los últimos 50 años.
Podemos señalar que la primera década de desarrollo de la teología de la liberación coincidió con el gobierno del moderado papa Giovanni Montini, Pablo VI (1963-1978). Los tiempos más difíciles para el desarrollo de esta corriente teológica y para la iglesia comprometida con la causa de los pobres se correspondieron con el largo período de 35 años de la dinastía vaticana liderada por el polaco, Karol Wojtyla, Juan Pablo II (1978-2005) y por su discípulo el alemán Joseph Ratzinger, Benedicto XVI (2005-2013).
La administración vaticana de la dinastía Wojtyla-Ratzinger desarrolló una continua persecución contra algunos de los teólogos de la liberación, así como contra los centros de formación teológica y las comunidades cristianas de base identificadas con la causa de los pobres. Ya en 1982, el peruano Gustavo Gutiérrez fue llamado a Roma para ser cuestionado por su teología. Y el brasileño Leonardo Boff fue llamado en 1982 y silenciado en 1992. Además, Jon Sobrino, teólogo español radicado en El Salvador fue cuestionado por sus ideas sobre Jesús de Nazaret (2007).  Mientras esto ocurría, eran bien acogidos y preferidos en el Vaticano teólogos del neoliberalismo como el estadounidense Michael Novak,  o el economista francés y funcionario del FMI, Michel Camdessus.
Durante este período de los últimos 50 años en América Latina y el Caribe la Iglesia de los pobres ha tenido que enfrentarse a un contexto social de grandes inequidades sociales, de gobiernos dictatoriales, a “democracias” de bajo perfil y a asesinatos y persecución de agentes de pastoral ligados a las iglesias comprometidas con la causa de los pobres. Por otro lado, el fortalecimiento del proyecto económico del capitalismo neoliberal, con su economía de mercado, ha supuesto un desafío para las comunidades cristianas que se sitúan desde el lugar del empobrecido pisoteado, explotado, invisibilizado y excluido.
El papa Francisco desde su instalación (2013) se ha situado en la línea de la Teología de la liberación por las siguientes razones: 1. En sus documentos: “La Alegría del Evangelio” y el Cuidado de la Casa Común” ha hecho fuertes críticas al sistema neoliberal capitalista que excluye a los pobres y toma la naturaleza como simple mercancía; 2. Ha realizado una fuerte crítica contra la curia romana y contra los obispos que tienen mentalidad y estilos de vida de “príncipes” y los ha invitado a ser “pastores con olor a oveja”. 3.- Se identifica con los movimientos populares y sus luchas: de hecho ha tenido tres encuentros con ellos: dos en el Vaticano y uno en Bolivia. 4. Tiene gestos de cercanía hacia los más débiles como cuando invitó a los líderes europeos y norteamericanos a crear puentes y no muros y acogió en el Vaticano a una familia de refugiados: o cuando decidió, como signo de servicio, salir del Vaticano e ir a lavarle los pies a prisioneros en una cárcel de Roma.
J.J. Tamayo en su conferencia del pasado miércoles terminó citando el famoso sermón de adviento de Antón de Montesinos, para señalar que como en los tiempos de la primera colonización, la defensa de la causa de los débiles y explotados sigue siendo una tarea urgente y permanente para quienes se consideren discípulos y discípulas del Movimiento de Jesús de Nazaret. Y esto, necesariamente, supone asumir las consecuencias éticas, teológicas y políticas de esta opción y de esta decisión de vida.
[1] G. Gutiérrez (1972). Teología de la Liberación. Perspectivas. Disponible en: https://hectorucsar.files.wordpress.com/2012/12/gutierrez-gustavo-teologia-de-la-liberacion-perspectiva.pdf