Algunas de las
voces más críticas de la sociedad coinciden en cuestionar los resultados de la
auto evaluación de la pasada gestión hecha por el oficialismo.
En
esta semana hemos tenido la instalación de una nueva gestión gubernamental. Ha
habido una sucesión de hechos, ceremonias de instalación de autoridades
nacionales, ministeriales, municipales… Discursos, opiniones sobre el discurso
del Ejecutivo, retiro de la bancada de oposición en la cámara de diputados;
cadena humana contra la corrupción e impunidad, presencia de los cañeros
reclamaron sus postergados derechos a una pensión digna, entre otros sucesos
significativos.
Asume
el gobierno una corporación económica y partidaria, que tiene 20 años en el
poder, 12 de ellos de forma continua, que ha gestionado la cosa pública como un
feudo particular, con escasos logros, con muchos retrocesos y con gran falta de
credibilidad en el sector más crítico de la población. Esa gestión se ha
caracterizado entre otros aspectos significativos por promover el
asistencialismo, el clientelismo, la falta de institucionalidad, la corrupción,
la impunidad, que merma el presupuesto nacional para la inversión y promoción
en verdaderas políticas públicas, que permitan que grupos importantes de la
población puedan mejorar sus condiciones de vida.
Más
allá del discurso del pasado 16 de Agosto del presidente Medina y de los
alcaldes, y para visualizar lo que promovería en la gestión pública la
corporación PLD-PRD y partidos minoritarios en los próximos en los próximos 4
años, habría que fijarse en la práctica real de la gestión gubernamental, a
nivel nacional y a nivel local, que han hecho esas corporaciones en los últimos
20 años.
En
dos artículos publicados en el periódico Hoy (RD, veinte años después, 8 y 9 de
agosto pasados) Juan Temístocles Montás, el pasado ministro de Economía,
Planificación y Marcos Villamán, sociólogo, una de las mentes más lúcidas del
peledeísmo, publicaron un informe de balance de los gobiernos del PLD, desde el 1996.
J.
T. Montás y M. Villamán señalan que el país registró un cambio cualitativo en
el desarrollo humano al pasar de ser un país de desarrollo medio a la categoría
de desarrollo humano “alto”, según el último informe del PNUD. Según
éstos uno de los indicadores de ese desarrollo es que el PIB per cápita era en
1996 de, $US3,065; y 20 años después de ha duplicado, ascendiendo a $6,039.
Otro elemento que destacan es el supuesto crecimiento económico de los sectores
de ingreso medio o clase media.
Señalan,
además, como signo de avances, la creación de nuevas empresas, de nuevos
empleos, y el crecimiento de las grandes cadenas comerciales. Y ponen como
ejemplo al grupo Ramos que en 1996 tenía 10 centros comerciales y hoy tiene 49.
Destacan, además, como signo de progreso el aumento del parque vehicular y de
la inversión extranjera en el país.
Otros
aspectos que destacan los autores son la aprobación de la nueva
Constitución (2010) y de la ley de la Estrategia Nacional de Desarrollo (1-12).
Destacando, además, la importancia de la puesta en práctica de algunas
medidas orientadas a transparentar la gestión pública y a prevenir y combatir
la corrupción, como la ley de Acceso a la Información Pública.
Uno
de los problemas principales de los informes de la gestión del Ministerio de
Economía Planificación y Desarrollo en los últimos años, es que los datos
que han dado no siempre son creíbles para una buena parte de la población, pues
generalmente se enfocan en datos macroeconómicos, en variables e indicadores
muy discutibles y no en la situación económica y social de la mayor parte de la
población. Algunos de ellos se basan en datos del Banco Mundial, del Banco
Interamericano de Desarrollo, del Banco Central o de la CEPAL, que utilizan
variables e indicadores, como la cantidad de dólares que recibe una persona por
día, que de hecho son mundialmente cuestionados.
El
plan de gobierno 1916-1920 presentado por el ministro de la presidencia G.
Montalvo en el pasado mes de abril y en el discurso de D. Medina, del pasado 16
de agosto, coinciden en destacar los logros de la pasada gestión gubernamental
2012-2016 y presentan las principales líneas de acción para el próximo período
gubernamental.
Algunas
de las voces más críticas de la sociedad coinciden en cuestionar los resultados
de la auto evaluación de la pasada gestión hecha por el oficialismo.
Participación Ciudadana ha hablado del necesario compromiso de enfrentar la
falta de institucionalidad en el país, los altos precios de los alimentos, la
corrupción y la impunidad, elevar el presupuesto para el sector salud y
garantizar la seguridad ciudadana a la población. PolétikaRD, por su lado,
planteó la ausencia en el discurso del pasado 16 de Agosto de acciones
concretas orientadas a prevenir la violencia contra la mujer. Mientras que J.
Rijo, especialista en asuntos presupuestarios, destacó la falta del tema del
pacto fiscal, estipulado en la Ley de Estrategia Nacional de Desarrollo (1-12).
Algunos
de los temas tratados tanto en la evaluación del informe de Montás y Villamán,
como en lo propuesto en el programa de gobierno (2016-2020), así como en el
discurso de Danilo Medina, requieren de una mayor profundización. Sobre eso
volveremos en próximas entregas.
De
momento sigue siendo oportuno fortalecer la práctica ciudadana de evaluar a las
gestiones gubernamentales, así como a los funcionarios, por sus resultados, por
sus políticas y estrategias orientadas al Bienestar colectivo. Pues sigue
siendo necesario tener razones válidas y bien fundamentadas para creer, para confiar
en las propuestas presentadas para la gestión 2016-2020. Ahí está el
desafío de la sociedad crítica, quien debe seguir manteniendo la duda
estratégica, la vigilancia oportuna y continua, así como la disposición
permanente para exigir prácticas creíbles, en una sociedad en donde la palabra
hueca está muy devaluada.
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