sábado, 26 de septiembre de 2015

Desafíos para la construcción de una sociedad democrática en República Dominicana (5)

Por Franklin Pimentel Torres. 26 de septiembre de 2015


Un elemento importante a destacar es que ante la pregunta sobre si es justificable la corrupción solo un 16% la justificó, parecido al promedio de las personas que declararon haber sido víctimas de corrupción.
En los últimos quince días del mes en curso la prensa ha traído las noticias de algunos hechos que podríamos relacionarlos directamente con el tema de la necesidad del mejoramiento de las condiciones de vida de la población dominicana y en particular de los más excluidos y empobrecidos.  Entre esos hechos ha estado el recuerdo del segundo aniversario de la fatídica sentencia 168-13 del Tribunal Constitucional, con las funestas consecuencias para la vida de más de 200,000 personas dominicanas, nacidas en territorio nacional, de ascendencia haitiana. 

Otros hechos significativos han sido la subida de los productos de primera necesidad, lo cual empobrece aun más a los más pobres y disminuye la capacidad de compra de la clase media y el despojo semanal que hace el gobierno cuando abusa impúnemente al imponer semanalmente un precio ilegal de los combustibles.

Desde el ámbito del partido de gobierno es necesario destacar las declaraciones de Temístocles Montás, ministro de Economía, Planificación y desarrollo, quien declaró que ha disminuido la pobreza y que ha aumentado significativamente el sector de clase media. Según el ministro estas declaraciones están supuestamente sustentadas en un informe del Banco Mundial titulado: “Movilidad Económica y el Crecimiento de América Latina”. Esto ha provocado una reacción de la población y de la prensa más crítica señalando que probablemente el funcionario encargado del departamento en donde se deben planificar las políticas públicas está confundiendo al resto del país con la gente de su entorno económico-partidario.

En esta semana ha habido una nueva audiencia del proceso de juicio por corrupción contra Félix Bautista y compartes. Existe una percepción bastante generalizada en la población de que lo del proceso que se le está siguiendo a este senador y ex-funcionario encargado de la OISOE es solo una novela para distraer a la población y que no hay real voluntad política en los organismos del Estado que tienen que ver con la justicia para sentar un precedente, con este caso. Las personas que creemos que en este país es urgente comenzar a atacar la corrupción y la impunidad, consideramos que en  casos de corrupción como éstos nos estamos jugando la supervivencia de una sociedad democrática factible y la posibilidad de construir un proyecto-país con unos niveles mínimos de equidad, justicia y solidaridad.

Los resultados de la encuesta del Barómetro de Las Américas (2014) incluyó el tema de la corrupción en los países de América del Norte, América Latina y el Caribe. Señala el estudio que los gobiernos de América Latina y el Caribe están por debajo de los de América del Norte y de Europa occidental en la lucha contra la corrupción. Señala, además, que la corrupción tiene altos costos políticos, pues contribuye considerablemente a reducir el involucramiento de las y los habitantes en el ejercicio de sus derechos y deberes ciudadanos e interfiere con el apoyo a las instituciones democráticas y a la construcción de un país democrático en general.

A los entrevistados se les preguntó sobre el nivel de victimización por corrupción que padece, sobre todo en relación con el pago de sobornos a funcionarios, policías, jueces y personal ligado a la administración de la justicia. La encuesta reveló que 1 de cada 5 habitantes había pagado soborno a un funcionario, sobre todo a aquellos relacionados con los gobiernos municipales, los policías y personal ligado con la administración de la justicia. En República Dominicana (20%) la victimización por parte de la policía es más alta que en el promedio de los otros países consultados (16%).

Según la encuesta  del Barómetro de Las Américas, los habitantes de República Dominicana son líderes, entre los demás países que participaron en estudio,  en pago de soborno a la policía (16.2% cuando el promedio en los demás países es de 9.8%), a los empleados públicos (7.5% con relación al 5.3% del promedio general),  a los funcionarios del gobierno municipal (21.1 con relación al 14.4%) y a los funcionarios del área judicial (22.4%, con relación al 13.6%).

En cuanto al tema de la percepción de la población sobre la corrupción en los gobiernos de los diferentes países que participaron en la encuesta del Barómetro de las Américas, el 39.4% señaló que la corrupción es muy generalizada; el 40.4% la definió con algo generalizada y sólo un 16.5% y un 3.8%, respectivamente, la definió como poco o nada generalizada. Según la encuesta los países en donde hay una mayor percepción de la corrupción en los gobiernos son Venezuela (80%), Colombia (79.6%) y Argentina (79%). Siendo República Dominicana uno de los países en donde hay mayores niveles de percepción de la corrupción (76.3%). Los países en donde es menor la percepción de la corrupción son: Canadá (61.8%), Haití (62.1%), Uruguay (62.4%).

Un elemento importante a destacar es que ante la pregunta sobre si es justificable la corrupción solo  un 16% la justificó, parecido al promedio de las personas que declararon haber sido víctimas de corrupción.  Ante la pregunta de si los sobornos a policías, a jueces y a funcionarios públicos es justificable, solo un 16.4% contestó positivamente. La justificación del mismo es mayor entre aquellas personas que declararon que lo hicieron ante las condiciones que les fueron impuestas para tramitar documentos, impedir las multas de policías o ante la tardanza de funcionarios públicos para trámitar diferentes tipos de documentos.

La construcción de una sociedad democrática justa equitativa e inclusiva pasa necesariamente por el control de la corrupción y la lucha constante contra la impunidad. Esto requiere la articulación de personas, grupos, instituciones,  con conciencia crítica y con compromiso ciudadano. Pues el mejoramiento de la calidad de vida de la población, sobre todo de las y los más excluidos, pasa necesariamente por la prevención, así como por la lucha continua para lograr niveles de transparencia y rendición de cuentas de quienes manejan la cosa pública. Ninguna de estas cosas, sin embargo, es posible si no se logra un castigo ejemplar contra la corrupción impuneizá te pueda interesar


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