viernes, 30 de enero de 2015

El papa y la culpa institucional

El papa y la culpa institucional

Por Sara Pérez. 28 de enero de 2015 - 12:12 am - 1 Comentario
http://acento.com.do/2015/opinion/8216617-el-papa-y-la-culpa-institucional/
¿Por qué no la humildad de no hacerse construir templos sobrevaluados? ¿Por qué no la humildad de devolver, digamos, los millones de la sobrevaluación de la catedral de Santiago en República Dominicana? ¿Qué tal la humildad de no tragarse los espacios públicos?
La Iglesia Católica ha tenido un notable acierto al relanzarse al “mercado espiritual” con el nuevo papa Francisco, que al menos de fachadas para afuera -y probablemente en muchas de sus convicciones, iniciativas y abordaje de problemas- luce más digerible que el anterior. Solo por el hecho de ser el único argentino que ha hecho fama con su modestia y humildad, ya es un aporte inesperado y más que sorprendente.
El papa Benedicto era una calamidad rotunda, no tanto por sus hechos, funciones y pensamientos, que la gente no conoce, ni le importa; sino primordialmente porque su aspecto de Emperador Palpatine de La Guerra de las Galaxias, compaginaba con perturbadora  y muy elocuente puntualidad, con ciertos cimientos y tras patios de la institución que encabezaba. Las combinaciones no deben ser tan visibles. Y menos, si son de naturaleza un tanto ominosa.
Huesudo hasta lo cadavérico, sin poder confundirse con un “iluminado”; con ojeras profundas, que no lucen piadosas; mirada a lo “Terminator”, el “carisma” de una momia y la calidez de un témpano, arrastrando todas las ruidosas y costosas cántaras de los pederastas y las estafas financieras que San Juan Pablo II había dejado en sus manos, del pobre Benedicto, se desprendía un aura de malevolencia cinematográfica, difícil de obviar.
¿Por qué no la humildad de no hacerse construir templos sobrevaluados? ¿Por qué no la humildad de devolver, digamos, los millones de la sobrevaluación de la catedral de Santiago en República Dominicana?
Había que sacrificar un cordero, que bien podía no ser exactamente un cordero, sino, para variar, un peligroso macho cabrío, que hubiera fungido como uno de los pilares de esa iglesia escolástica, imperial, sedienta de poder, que barrió con las amenazas de la teología de la liberación, para afianzarse en el conocido, recomendable y nada amenazador poder de este mundo, con socios como Reagan y Thatcher.
La Iglesia Católica emergió del papado de Juan Pablo II embebida en lo peor de sí y  no es que eso implicara grandes novedades, sino que el mundo se había transformado de tal forma, que “lo de siempre” aparecía, y aparece ahora, bajo unos focos más potentes y muy poco favorables, excepción hecha de lugares como República Dominicana, donde los apagones alcanzan a esos focos y las barbaridades que El Cardenal ha conseguido esconder bajo los faldones de su atuendo, son ignoradas hasta por el propio Dios.
Con una iglesia marcada por los escándalos por pederastia y las quiebras económicas para recompensar a miles de personas que fueron abusadas, pusieron en escena al primer papa del Tercer Mundo, que, contrario al anterior, no parece un frío estilete ensangrentado con el que se acaba de perpetrar un crimen, sino que es simpático, bonachón, “sencillo”, “humilde”, con un aspecto de bondadosa bonhomía, no carente de cierto humor.
¡Puede abordar un transporte público! ¡Renunció a que le confeccionan los tradicionales zapatos rojos que sirvieron de inspiración a los de Dorothy en El Mago de Oz! ¡Llamó por teléfono al señor que le vendía el periódico para saludarlo! En conclusión, un dechado de virtudes.
Y hay que reconocerlo: no solo “esas” virtudes mediáticas, sino algunas de una naturaleza que podemos apreciar especialmente nosotros, los que hemos padecido a autoridades religiosas, que son “príncipes” no solo de su iglesia, sino de la sociedad en la que reinan.
A primera vista cae bien y luce esperanzador un Papa que denuncie las estafas con las bodas y bautizos, que no auspicie odios contra los homosexuales, que tenga la necesaria racionalidad para, por lo menos, recomendarle explícitamente a quienes le siguen, que no estén teniendo hijos como conejos y que les prescriba humildad a sus cardenales y les advierta que el poder y la riqueza pueden aturdir como el alcohol en un estómago vacío.
Dan ganas de aplaudirlo, pero hay un problema. ¿Son la opulencia, el tráfico de influencias, el acceso privilegiado a recursos públicos, la impunidad y el poder una elección individual de cada Cardenal, o eso se ajusta a la elección de La Iglesia Católica, como institución?
No me cabe dudas de que el matatanismo y la tutumposidad del Cardenal dominicano López Rodríguez, por ejemplo, son particularidades que estaban presentes en él, antes de tener el poder para desplegarlos en todo su esplendor, pero no ha sido la Iglesia Católica un inmejorable detonante para ciertas vocaciones de atropello? ¿A cuánta gente la Iglesia le ha servido de sombrilla para acumular fortunas, violar niños y atiborrarse de poder?
¿No es a la Iglesia misma a la que el papa debe proponerle alguna humildad? ¿La humildad de no estar saqueando presupuestos de países sin la institucionalidad indispensable para separar religiones y Estado, por ejemplo?  ¿Qué tal la humildad de renunciar a concordatos firmados todos con tiranos y que lesionan derechos humanos y civiles? ¿Y qué de la humildad de no intervenir en la imposición de leyes que lesionan los derechos de las mujeres?
¿Por qué no la humildad de no hacerse construir templos sobrevaluados? ¿Por qué no la humildad de devolver, digamos, los millones de la sobrevaluación de la catedral de Santiago en República Dominicana? ¿Que tal la humildad de no tragarse los espacios públicos?
¿Qué tal si en vez de pedirle humildad a individuos, no se establece como reglamento la humildad institucional?
¿Y por qué en vez de considerar hipócritas solo a los religiosos que viven en la opulencia, no se aplica la misma regla a las instituciones opulentas que viven de la religión?


miércoles, 28 de enero de 2015

Reinventar el futuro: tarea de la Educación

Reinventar el futuro: tarea de la Educación


El teólogo brasileño Frei Betto dedicó su conferencia a los Cinco Héroes Cubanos, y a Leonela Relis, creadora del método de alfabetización Yo, sí puedo

28 de enero de 2015 00:01:14

Frei Betto fue uno de los protagonistas de la primera jornada. Foto: Yaimí Ravelo
¿Cómo construir una escuela ca­paz de dotar a los alumnos de los conocimientos necesarios para en­frentar el mundo contemporáneo y sus complejidades políticas, económicas y sociales? ¿Cómo se insertan el docente y la familia en ese entramado de responsabilidades en la formación de un ser social comprometido con su sociedad, su tiempo presente y futuro? ¿Cuál tiene que ser el camino en la formación de una conciencia crítica en los estudiantes, que no se conviertan en meros repetidores de contenidos, y sí en protagonistas de las transformaciones sociales?
Esas razones condujeron al periodista, filósofo y teólogo Frei Betto, presente en el Congreso In­terna­cio­nal Pedagogía 2015, a reflexionar en conferencia magistral sobre el papel de la educación crítica como ese instrumento capaz de “superar el capitalismo”, “crear nuevos parámetros de conocimientos” y “promover nue­­vas praxis emancipadoras”.
“A semejanza de la política y la religión, la educación sirve para liberar o alienar; despertar protagonismo o favorecer el conformismo; propiciar en los educandos una visión crítica o legitimar el status quo, como si fuera insuperable e inmutable; promover una praxis transformadora o sacralizar el sistema de dominación”, dijo el autor de Fidel y la Religión.
Sobre uno de los desafíos que en­frenta la sociedad contemporánea: la hegemonía capitalista, afirmó que su poder avasallador aniquila los propósitos de construir un nuevo modelo civilizatorio. “Poco a poco, co­mo si se tratara de un virus incontrolable, el capitalismo se im­pone en nuestras relaciones personales y so­ciales. En la esfera personal, abandonamos nuestra ideología libertaria a cambio de una zona de comodidad que nos permite acceder al poder y la riqueza”.
Con suma destreza Frei Betto ex­plicó que la educación, si pretende formar una conciencia crítica y ciudadanos militantes comprometidos con la transformación social, debe tener en cuenta la intercalación de tres tiempos: el tiempo de las estructuras (más largo); el tiempo de las coyunturas (más inmediato y factible de cambiar a mediano plazo); y el tiempo de lo cotidiano (en el cual vivenciamos el conflicto permanente entre la satisfacción de nuestros intereses personales y la conciencia de las demandas altruistas, que nos exigen ser para los demás, o simplemente, ser capaces de amar)”.
Y es ese tiempo de las estructuras el que, según el investigador, “nos remite a la historia de la historia, a los grandes procesos sociales con sus avances y retrocesos, a los triunfos y las derrotas…”, solo es esa la que nos permite adquirir una conciencia histórica, en­tendernos como protagonistas de los sucesos que vivimos, capaces de transformar la realidad.
En su intervención destacó que esas prácticas y principios deben es­tar orientados a los derechos de los po­bres y oprimidos, pues sin ellos “to­do proyecto emancipatorio o revolucionario corre el riesgo de congelarse, aprisionado por sus propias es­truc­turas de poder…”
Además defendió que no habrá eman­cipación plena sin la superación del sistema capitalista.
En relación con los nuevos contextos que en Cuba enfrenta la educación, Frei Betto respondió algunas preguntas a la prensa.
—Prensa Latina: A la luz del nuevo capítulo que se abre entre Cuba y Estados Unidos, ¿cuál es el papel que merece la educación?
—La educación cubana tiene el reto de imprimir en sus educandos valores subjetivos que permitan a los jóvenes tener mucha autoestima con el modo austero de vivir del pueblo cubano, porque va a ser un choque entre un “camión consumista”, y un “lada austero”. Pero esa es la austeridad que garantiza la dignidad de ustedes. Si uno piensa que, como pasó en Europa del Este, el futuro y promesa para el pueblo es el capitalismo está totalmente equivocado. El socialismo es la sociedad de compartir, la sociedad de la solidaridad. El socialismo en un país debe ser exactamente como en una familia, en una familia las personas son distintas en su inteligencia y sus talentos, pero todos tienen los mismos derechos y las mismas oportunidades.
—Granma: ¿Cómo pueden en­frentarse desde la educación las enormes problemáticas del continente americano, y cuáles son los paradigmas a seguir en ese empeño?
—El papel de la educación no es formar mano de obra cualificada para el mercado de trabajo. El papel número uno es formar ciudadanos y ciudadanas con conciencia crítica y protagonismo social, que esté vinculada a los procesos sociales, hacia una pers­pectiva cada vez más liberadora, tan­to en la familia como en la escuela. La escuela no puede ser una isla de saber desvinculada a los procesos sociales emancipatorios.
“Como paradigmas tenemos a mu­chos, pero solo voy a mencionar dos: en Cuba tenemos el pensamiento pedagógico de Martí y en Brasil el de Paulo Freire. Con ellos te­nemos que rescatar ese pensamiento crítico, esa educación ubicada en los contextos sociales, políticos, económicos, porque hoy la es­cuela es una oficina aislada del contexto so­cial, aislada del momento político so­cial que se vive en el mun­do, con una mera transmisión del saber de las generaciones pasadas para las generaciones presentes, y sobre to­do no forma personas éticas, personas con valores subjetivos profundamente enraizados y ese es un de­ber de la escuela”.
—Bohemia: ¿Cuánto puede in­fluir la educación popular, no solamente desde la educación más tradicional en las escuelas, sino en las co­mu­nidades?
—La educación popular se adecua perfectamente a todas las organizaciones sociales: Comités de De­fensa de la Revolución, asociaciones de ba­se, sindicatos, asociaciones ju­veniles, todo lo que sean vínculos co­mu­ni­tarios, asociativos, cooperativos. To­dos deben tener en cuenta la me­­todología de la educación po­pular comprobadamente liberadora, que imprime a la gente mucha autoestima, y abre el camino a un futuro de emancipación.
Ideas claves para hacer cumplir la misión de la educación fueron sostenidas por Frei Betto, como la necesidad de englobar a todos los actores de la institución escolar: alumnos, profesores, funcionarios y las familias de todos ellos. “Y trasciende los muros de la escuela para vincularse participativamente con el barrio, la ciudad, el país y el mundo”.
“Si queremos atrevernos a reinven­tar el futuro, debemos comenzar por revolucionar la escuela, transformán­dola en un espacio cooperativo en el cual convivan la formación in­te­lec­tual, científica y artística; la formación de conciencia crítica; la formación de protagonistas sociales éticamente comprometidos con los de­safíos de construir otros mundos po­sibles, fundados en la compartición de los bienes de la Tierra y los frutos del trabajo humano”, concluyó.


El maestro y la formación de valores

El maestro y la formación de valores
La educación es una labor humanista dado que su objetivo es hacer crecer espiritualmente al hombre, aseveró  la doctora en Ciencias Nancy Chacón Arteaga, profesora titular de la Uni­versidad de Ciencias Peda­gógi­cas Enrique José Varona y catedrática con más de 44 años de experiencia en la docencia
http://www.granma.cu/cuba/2015-01-28/el-maestro-y-la-formacion-de-valores

28 de enero de 2015 00:01:19
La formación de valores es un fenómeno bio-psicosocial propio de la vida del ser humano, sostuvo la doctora en Ciencias Nancy Chacón Arteaga, catedrática con más de 44 años de experiencia en la docencia.
La también autora y coordinadora de los cursos de Universidad para Todos sobre Ética y sociedad y La Edad de Oro: un libro para la familia cubana, tras brindar la conferencia Contribución del enfoque ético, axio­lógico y humanista a la educación en valores y ciudadana, en la mañana del martes, ofreció declaraciones a Granma.
“Los niños aprenden hábitos y costumbres que van incorporando a su comportamiento y actuar cotidiano. Como mismo descubren que no pueden tocar la llama de una vela porque se pueden quemar, en la convivencia con otras personas y consigo mismos adquieren el poder de discernir entre lo bueno y lo malo, lo justo y lo injusto, lo honesto y lo deshonesto”, afirmó.
Asimismo, expresó que los valores son, en realidad, los significados globales de las experiencias, emociones, costumbres y estilos de vida del hombre. La incorporación de los mis­mos a su conciencia es un proceso gradual que depende de distintos factores ex­ternos y condiciones in­ternas de cada cual.
“No es lo mismo hacer una lista de los valores que deben estar presentes en la vida de una persona y la puesta en práctica de estos”, aseguró la también doctora en Ciencias Filosóficas y profesora titular de la Uni­versidad de Ciencias Peda­gógi­cas Enrique José Varona.
Los maestros deben tener en cuen­ta la individualidad de cada estudiante, y por tanto, el trato con el alumno debe estar basado en la necesidad de atención que presente, declaró.
“La educación es una labor humanista dado que su objetivo es hacer crecer espiritualmente al hombre. De ahí que todos los métodos de comunicación que establezca el maes­tro con sus educandos deben estar basados en el hecho de que está tratando con otro ser humano, y también, que todo encuentro entre alumno y profesor va a dejar una huella que puede ser favorable o no. Cuando uno de los dos roles no tiene en cuenta la dignidad del otro, está transgrediendo la moral y la ética del otro” aseveró.


sábado, 24 de enero de 2015

¿Qué hacer más allá de los análisis sobre pobreza y desigualdad social?

¿Qué hacer más allá de los análisis sobre pobreza y desigualdad social?

Por Franklin Pimentel Torres. 24 de enero de 2015 -
Se impone una reflexión más profunda sobre las causas que generan la pobreza, la exclusión y la desigualdad social; pero sobre todo se impone un rediseño del sistema económico-político –no sólo mejora del sistema-.
El pasado 21 de enero Nicanor Peña, obispo católico de Higüey, en una celebración por el día de la Altagracia señaló que ni el dios cristiano ni María, la madre de Jesús, quieren que en el pueblo dominicano haya diferencias  sociales y pobreza extrema y propugnó para que haya una mejor distribución de los bienes y una disminución de las desigualdades y las exclusiones sociales.  Parafraseando un texto bíblico atribuido a María, la madre de Jesús, (Lc 1,52-53) se atrevió a decir que “Dios derriba del trono a los poderosos y enaltece a los de menos ingresos o a los más pobres”.

En la basílica, mientras el obispo pronunciaba su discurso, estaban presentes los representantes del poder gubernamental (Danilo Medina y Cándida Montilla), del liderazgo político-partidario (Amable Aristy y Luis Abinader)  y el poder económico (Alejandro Grullón y Frank Rainieri). ¿Cómo habrán sonado a los oídos de los poderosos presentes estas palabras bíblicas que hablan de pérdida del trono y del poder a manos de los más débiles?  ¿Les pareció una simple y desfasada utopía, mantenida por el evangelista Lucas y su comunidad, cuando el cristianismo no había perdido el amor primero?

El mismo día de la Altagracia, Manuel Bodenlle, un cura del barrio de Cristo Rey, Santo Domingo, tronó contra las desigualdades que existen en la sociedad dominicana. Y “Acusó a los gobernantes dominicanos y a la propia Iglesia Católica de traicionar los principios básicos fundamentales para lograr una sociedad más humana, vivible, solidaria y menos corrupta” (Hoy, 22-1-15).

En los últimos dos años han salido varios análisis sobre el tema de la pobreza y la desigualdad social a nivel nacional e internacional. En el nivel internacional destacan los análisis del economista J. Stigliz (El precio de la desigualdad, 2012) y Thomas Piketty (El capital en el siglo XXI, 2014). El año pasado el Banco Mundial emitió un informe sobre la economía dominicana que título “Cuando la prosperidad no es compartida” (Febrero, 2014). Miguel Ceara Hatton, por su parte, publicó un trabajo (2013) en el que hace un análisis de lo que ha sucedió entre los años 2000 y 2012, cuando República Dominicana estuvo entre los países de mayor crecimiento macro-económico, pero al mismo tiempo de aumento de la pobreza y uno de los lugares de mayor desigualdad  entre 16 países de América Latina. La ONG internacional OXFAM, por su lado, en el lanzamiento de una campaña internacional por la igualdad (2014), ha vuelto a insistir sobre el tema de las disparidades sociales en la sociedad dominicana. Para cerrar la lista de estudios e investigaciones económicas señalamos que la Primera Encuesta de Cultura Económica y Financiera del Banco Central (2014) reveló que el 96% de los hogares dominicanos tienen unas entradas que no les da para cubrir la canasta básica de bienes y servicios.

Recientemente la investigadora Minerva Isa ha escrito una serie de 5 excelentes artículos sobre el tema de la pobreza y la desigualdad social en el país (Hoy, 12-16/1/2015). Los titulares presentados por la periodista son significativos y elocuentes: “Economía de RD crece a la par con la exclusión, atizando la violencia”; “la presión fiscal en clase media sobrepasa el promedio nacional”;  “RD: una fábrica de pobres, subocupados y delincuentes”; “La desigualdad no cae del cielo, deriva de políticas premeditadas”; parasitismo crece con dádivas de políticas sociales sin empleos”.

La mayor parte de los análisis e investigaciones  sobre el tema de la pobreza y la desigualdad social se caracterizan por ofrecer datos, sin presentar las verdaderas causas de la actual situación y mucho menos apuntar hacia verdaderas, reales y adecuadas soluciones. El análisis del obispo de Higüey, por ejemplo, no llegó hasta identificar a los principales responsables de las desigualdades sociales y económicas del país, sustentadas, provocadas y mantenidas por el liderazgo económico, partidario y gubernamental. Ni tampoco señaló qué hacer ante esta situación, dejando en manos del dios cristiano y en manos de María, declarada protectora del pueblo dominicano, la tarea de disminuir la pobreza y la exclusión social.

Se impone una reflexión más profunda sobre las causas que generan la pobreza, la exclusión y la desigualdad social; pero sobre todo se impone un rediseño del sistema económico-político –no sólo mejora del sistema-. Se hace necesario asumir un proyecto país, más allá de la propuesta de la Estrategia Nacional de Desarrollo (2030). Esto solo es posible mediante la formación de la conciencia a nivel social, comunitario, familiar y personal y la re-articulación de fuerzas sociales conscientes e indignadas (sobre todo de los sectores progresistas de clase media y de los sectores  empobrecidos) que se conviertan en opción de poder político, capaces de asumir un proyecto-país que priorice los intereses de las mayorías, y sea capaz de colaborar en la creación de la felicidad colectiva.


El sermón del padre Manuel Bodenlle

El sermón del padre Manuel Bodenlle
Por acento.com.do . 24 de enero de 2015 - 12:03 am - 

EL PADRE MANUEL BODENLLE no es un improvisado en los asuntos nacionales, y mucho menos un deslenguado en los asuntos eclesiales.
Hablamos del párroco de la Iglesia San Pablo Apóstol, del Distrito Nacional, y que ha sido además sacerdote en muchos otros sectores, especialmente marginados. Siempre lo recordamos como el párroco de Gualey, una de las más pobres comunidades de la zona norte del Distrito Nacional.

El padre Manuel Bodenlle es diocesano y ha vivido en la República Dominicana en los últimos 43 años.

Es un hombre cristiano, a carta cabal, y le duele lo que le pasa a su feligresía, y siente a su comunidad en el sufrimiento cotidiano. El padre Manuel no es un hombre con miedo, en el buen sentido de la palabra, pues es de los cristianos que solo temen la ira de su Dios, y le importa un bledo la rabia de los políticos o de los jerarcas católicos locales. En ese sentido, el padre Manuel tiene un fuerte parecido con el papa Francisco, quien como Mario Jorge Bergoglio, en Buenos Aires, tampoco temía montarse en un autobús o socializar con su feligresía.

El padre Manuel ha dado unas declaraciones que tienen que retumbar en los oídos de las autoridades oficiales, del gobierno y de la Iglesia, y que a su vez tienen que servir para despertar el sueño en que se encuentran muchos cristianos o que creen ser cristianos porque sin fallar acuden a misa casi a diario.

El padre Manuel Bodenlle acusó al gobierno y a las autoridades de la Iglesia de traicionar los principios básicos del pueblo dominicano para lograr una sociedad humana, vivible, solidaria y menos corrupta.

Declaró que si Juan Bosch y José Francisco Peña Gómez se levantaran de sus tumbas tomarían un látigo y echarían hacia fuera a quienes traicionaron sus principios, incluido al Cardenal Nicolás de Jesús López Rodríguez, a los obispos y a él mismo, como sacerdote.

Dijo que la riqueza queda repartida en un grupito de personas y no en el conjunto de la sociedad, algo que es una injusticia y que nunca fue lo que soñaron los líderes políticos a los que hizo referencia.
Criticó a los que se aferran al poder, “porque lo hacen no para servir al pueblo sino para servirse a sí mismos, incluso obispos y sacerdotes, quienes se convierten en funcionarios religiosos que exhiben toda clase de lujo”.

Citó directamente al Cardenal Nicolás de Jesús López Rodríguez y a los demás obispos del país, criticándolos como traidores de los principios básicos, que garantizan una humanidad más justa, en la que nadie esté por encima de los demás.

Acusó a la Iglesia Católica de mantenerse en el pasado y de patrocinar su primer mandamiento de “callar”, el segundo de “votar”, para justificar que se “robe”, y el tercero es “construir”.
Le pidió a la Virgen de la Altagracia “sácanos de tantas injusticias, opresión, miseria económica, social, cultural y moral”.

El padre Manuel Bodenlle entiende la realidad de la sociedad dominicana, y en particular el tema de corrupción que arropa a todos los sectores, en especial al gobierno. Pidió a la Virgen que “nos ayude a salir a los dominicanos de tanta corrupción, que lo permeabilidad todo, hasta la religión. Queremos honestidad, honradez, pulcritud y sentido común, que es el menos común de los sentidos”.

Y disparó el padre Manuel contra el clientelismo tan en boga en la política dominicana. Se olvidó de la solemnidad del recinto eclesial. Pidió “que se acabe la maldita fundida para siempre”. Que cuando llegó al país, hace 43 años, pensaba que esas dádivas terminarían cuando se acaban los gobiernos de Joaquín Balaguer. Sin embargo eso sigue, y ahora con más intensidad.
Definió la repartición de fundidas como una traición a los postulados del profesor Juan Bosch. Lo que debía hacer el gobierno que se precie de boschista es crear empleos con salarios dignos.
Y para terminar, con broche de oro este excelente sermón, el padre Manuel Bodenlle, definió a los políticos como “politiqueros traficantes de promesas falsas y farsantes”.
Los datos de este sermón fueron recogidos en forma brillante por el reportero Juan Manuel Ramirez, del diario Hoy, y publicados en la página 6A, de la edición del jueves 22 de enero.

Un sacerdote bravo, valiente, cristiano, que emula a Jesús y que no teme las represalias, que debe sobrevivir a la maldad y que ojalá pueda ascender en su compromiso con la verdad y con el pueblo.

lunes, 19 de enero de 2015

Candidato sin programa, ¿qué propósito oculta?

Candidato sin programa, ¿qué propósito oculta?

Por Eugenio Sanó Bretón. 17 de enero de 2015 -


En la medida que se acerca el 2016, se acrecientan las actividades de los partidos y los precandidatos a cargos electivos. Los carteles, vallas y anuncios radiales y televisivos copan todos los espacios. Junto a estos las actividades cotidianas y el ensordecedor ruido de las Disco-light, en los barrios, comunidades, pueblos y ciudades.
De acuerdo a datos de especialistas en materia política, en la actualidad existen en el país cerca de 30,000 aspirantes y aspirantes a cargos electivos, a regidores, regidoras, alcaldes, alcaldesas, diputados, diputadas, senadores, senadoras  y a la presidencia de la República. Muchos con grandes discursos, otros y otras con pocas palabras, pero todos y todas presentándose como los salvadores, ante una población sedienta de cambio, de atención y de solución a problemas colectivos, familiares y personales.
En una reciente e informal encuesta realizada en los municipios de Haina y San Cristóbal, se les preguntaban a las personas si conocían a las y los aspirantes a los diferentes cargos electivos. Todas respondieron conocer por lo menos en foto  o medio de comunicación a varios de éstos y éstas.

Al preguntársele si conocían de sus programas o propuesta a desarrollar, nadie admitió conocerlas. Esto es grave. Yo tampoco he escuchado propuesta alguna de ningún candidato, candidata o precandidato interesado en ser electo a un cargo público en laproxima contienda del 2016.

Me pregunto, si no tienen programa, ¿se deberá a que no tienen capacidad para hacerlo? ¿no conocen la realidad de la localidad? o ¿no tienen intención de realizar una gestión acorde con las necesidades y expectativas de la gente? ¿Será que tienen un plan oculto, que nadie debe saber, pero que probablemente muchos tengan que sufrir? ¿O realmente tienen una interesante propuesta y quieren sorprender a la ciudadanía con acciones loables de soluciones y respuesta a las demandas sociales? No tengo la respuesta, contésteme usted que está leyendo este artículo.
En la actualidad hay en el país muchos reclamos y mucho sufrimiento de sectores sociales por el incumplimiento de las funciones públicas de personas electas para cargos electivos públicos en las pasadas elecciones: por la ausencia de transparencia en el manejo de los recursos y por la incapacidad y falta de voluntad mostrada para atender sus responsabilidades.
Muchas o casi todas las personas que fueron beneficiadas con el voto en la contienda electoral pasada y que no han cumplido con sus funciones,  desean continuar en la misma posición o ser elegida en otros cargos.También otras que fueron electas anteriormente y perdieron por incumplimiento, hoy quieren pintarse de interesadas en la gente y presentarse como las más pulcras para el mismo cargo u otro.
Pero lamentablemente para ellos y ellas, la población ya no piensa como antes. El pueblo votante ha abierto los ojos. En la mayoría de los casos posee múltiples necesidades sin resolver, con múltiples promesas incumplidas, pero con decision de que la historia en lo adelante sea diferente.
Las tantas decepciones, la malversacion de fondos y los históricos incumplimientos por parte de los lideres partidarios electos, han provocado que la poblacion comience a definir su propio rumbo y a construir su propio liderazgo. Fruto de esto es que vemos los movimientos y partidos emergentes, con gente capaces, reconocidas por su historia de lucha y entrega a la causa justa del pueblo empobrecido.
Nos toca ahora participar de estos movimientos alternativos, con fuerza y decisión como, forma de empezar a sustituir a los que siempre nos han engañado y quieren seguir haciéndolo. Por otro lado, debemos empezar a participar de manera decidida en las organizaciones comunitarias de nuestro sectores. Desde ellas impusar procesos organizativos y formativos para lograr un nuevo liderazgo, basado en principios éticos y acciones transformadoras a favor de la mayoria. Tambien realizar acciones de solidaridad y de integracion social para, juntos y juntas, encaminar soluciones y exigencia a los responsables de tomar decisiones a favor de las mejores causas públicas.
Es el momento de definir con quién estamos; si con el candidato que nos utiliza o con el cambio social que tenemos que construir desde nuestras comunidades y barrios, desde nuestras organizaciones, desde nuestra gente y desde los movimientos que forman y que lideran personas con trayectoria de lucha por los mejores intereses de nuestro pueblo.


jueves, 15 de enero de 2015

El capital creador de desigualdad, pobreza y exclusión social

SD, 15-1-2015

Compañeras y compañeros:

Saludos y paz.
Les comparto este artículo de Andrés L. Mateo titulado "Las Aventuras del Capital" y que hace referencia al tema de la desigualdad, la concentración de las riquezas en pocas manos promovida por el capital que manejan los mercados mundiales sin ningún tipo de regulación o consideración social, promoviendo la desigualdad y el empobrecimiento de amplios sectores de la población.
A. L. Mateo hace referencia a dos libros de dos economistas preclaros: J. Stiglitz, norteamericano, premio nóbel  de economía, quien escribió su libro: "El Precio de la Desigualdad" (2012) y Thomas Piketty, Francés, quien escribió su libro, "El Capital en el siglo XXI" (2013). Ambos textos son fruto de una investigación muy exhaustiva. Les pongo el artículo de A. L. Mateo salido hoy en Acento y en el periódico Hoy. Les pongo, además, los enlaces electrónicos por si tienen un poco de tiempo para ver la versión digital de ambos libros.

Franklin Pimentel-Torres





Las aventuras del capital

Por Andrés L. Mateo. 15 de enero de 2015 –
Sería mucho pedir a los poderes fácticos de un pequeño país que se lean “El Capital en el siglo XXI”, y no sólo porque entraña una voluntad apasionada por el saber dada la dificultad de su lectura, sino porque es también un poco la aventura del capital, y en ese espejo son muchos los espectros que se han de reflejar.
Hacía ya tiempo que un pensador francés no pensaba a la francesa. Me refiero a esos modelos de la historia del pensamiento que configuraban sistemas, y eran tan decisivos en la interpretación de lo estudiado que pautaban toda la visión del mundo que se imponía en una época. Al modo de René Descartes y el racionalismo, por ejemplo. En el 2013 Thomas Piketty publicó “El capital en el siglo XXI”, título que recuerda al monumental esfuerzo intelectual  de Carlos Marx iniciado con la publicación en el 1867 del primer tomo de “El capital”, que luego terminaría de publicar los demás tomos su amigo de leyenda Engels. Yo me temo que, casi como ha ocurrido con “El capital”, de Carlos Marx; el libro de Thomas Piketty, “El capital en el siglo XXI”, sea más  citado que leído; y aunque en ambos casos sean libros definitorios para la comprensión de una etapa, lo cierto es que, al ser análisis sistémicos son libros de difícil lecturas.
Tan abarcador como el problema al que se enfrenta, el libro de Piketty intenta esclarecer las maneras como se han realizado las apropiaciones de la riqueza producida en las distintas sociedades  desde el siglo XVIII hasta nuestros días. Son tres siglos y más de veinte países los que analiza, con una abrumadora base documental, pero, sobre todo, con un potente instrumental analítico que mortifica el entendimiento y cuestiona tanto al presente como al futuro, respecto de las desigualdades que amenazan el orden democrático. En ese deleite del pensamiento con que acompaña sus reflexiones, y en la introducción para que se vean sus intenciones, Piketty nos dice: “Cuando la tasa de rendimiento del capital supera de modo constante la tasa de crecimiento de la producción y del ingreso-lo que sucedía hasta el siglo XIX y amenaza con volverse la norma en el siglo XXI- el capitalismo produce mecánicamente desigualdades insostenibles, arbitrarias, que cuestionan de modo radical los valores meritocráticos en los que se fundamentan nuestras sociedades democráticas”.   En estas  preocupaciones Piketty no es un pionero, y un año antes de que publicara su libro, nada más y nada menos que Joseph E. Stiglitz, publicó “El precio de la desigualdad”, un notable esfuerzo por desentrañar las consecuencias de la desigualdad en el mundo de hoy, y por desmontar el mito de que los mercados, por sí solos, son eficientes y capaces de regular la justicia social; cuando, al contrario, tienden a acumular la riqueza en manos de unos pocos. Pero tanto en el caso de Stiglitz como en el de Piketty, es fácil advertir que en sus estudios  se arriba a una conclusión: que el crecimiento económico no opera como un justo redistribuidor de la riqueza, ni es un estímulo natural contra la desigualdad, puesto que la tendencia del capital es crecer a una velocidad mayor que la de la producción.
Hay muchas apreciaciones de Thomas Piketty que podrían servir a los poderosos de la economía dominicana, particularmente las que se refieren a la estructura de la desigualdad. Piketty explica : “La desigualdad del capital en el siglo XXI deberá ser concebida cada vez más a nivel mundial. Sin embargo, no hay ninguna duda de que la desigualdad patrimonial se sitúa actualmente  muy por debajo de lo que era hace un siglo: alrededor de 60-65% de la riqueza total para el decil superior a principios de la década iniciada en el 2010, lo que es al mismo tiempo muy elevado y sensiblemente más bajo que en la Bella Época. La diferencia es que, hoy en día, existe una clase media patrimonial propietaria aproximadamente de la tercera parte de la riqueza nacional, lo que no es nada desdeñable”. Comprobación sobre la importancia de esa clase media que él generaliza como un factor sustancial de la armonía social, y que se verifica su existencia en numerosos países caracterizados por su estabilidad social, como El Reino Unido, Suecia, Estados Unidos, etc. En la República Dominicana, por el contrario, esa clase media se ha enflaquecido, y desaparecido en alrededor de un 5% en los últimos años. Sería mucho pedir a los poderes fácticos de un pequeño país que se lean “El Capital en el siglo XXI”, y no sólo porque entraña una voluntad apasionada por el saber dada la dificultad de su lectura, sino porque es también un poco la aventura del capital, y en ese espejo son muchos los espectros que se han de reflejar.

sábado, 10 de enero de 2015

Candidatos sin programa, que propósito oculta

Por Eugenio Sanó Bretón
En la medida que se acerca el 2016, se acrecientan las actividades de los partidos y los precandidatos a cargos electivos. Los carteles, vallas y anuncios radiales y televisivos copan todos los espacios. Junto a estos las actividades cotidianas y el ensordecedor ruido de las Disco-light, en los barrios, comunidades, pueblos y ciudades.

 De acuerdo a datos de especialistas en materia política, en la actualidad existen en el país cerca de 30,000 aspirantes a cargos electivos, a regidores, alcaldes, diputados, senadores y a la presidencia. Muchos con grandes discursos, otros con pocas palabras, pero todos y todas presentándose como los salvadores, ante una población sedienta de cambio, de atención y de solución a problemas personales y colectivos.

En una reciente e informal encuesta realizada en los municipios de Haina y San Cristóbal, les preguntaban a las personas si conocían a los aspirantes a los diferentes cargos electivos. Todas respondieron conocer por lo menos en foto  o medio de comunicación a varios de estos.

Al preguntársele si conocían de sus programas o propuesta a desarrollar, nadie admitió conocerlas. Esto es grave. Yo tampoco he escuchado propuesta alguna de ningún candidato o precandidato interesado en ser electo a un cargo público.

Me pregunto, ¿si no tienen programa, se deberá a que no tienen capacidad para hacerlo?, ¿no conocen la realidad de la localidad? o ¿no tienen intención de realizar una gestión acorde con las necesidades y expectativas de la gente?. No tengo la respuesta, contésteme usted que está leyendo este artículo.

Será que tienen un plan oculto, que nadie debe saber, pero que probablemente muchos tengan que sufrir. O realmente tienen una interesante propuesta y quieren sorprender a la ciudadanía con acciones loables de soluciones y respuesta a las demandas sociales. No se…

En la actualidad hay en el país muchos reclamos y mucho sufrimiento de sectores sociales por el incumplimiento de las funciones públicas de personas electas para cargos electivos públicos en las pasadas elecciones, por la ausencia de transparencia en el manejo de los recursos y por la incapacidad y falta de voluntad mostrada para atender sus responsabilidades.

Muchas o casi todas las personas que fueron beneficiadas con el voto en la contienda electoral pasada y que no han cumplido con sus funciones,  desean continuar en la misma posición o ser elegida en otros cargos.

También otras que fueron electas anteriormente y perdieron por incumplimiento, hoy quieren pintarse de interesadas en la gente y presentarse como las más pulcras para el mismo cargo u otro.

Pero lamentablemente para ellos, la población ya no piensa como antes. El pueblo votante ha abierto los ojos. En la mayoría de los casos posee múltiples necesidades sin resolver, con múltiples promesas incumplidas.


Pero ya conoce y sabe en quien no confiar. Este es un primer paso en lo que se averigua en quien confiar.

Desafíos del crecimiento económico sin distribución de riquezas

Por Franklin Pimentel Torres. 10 de enero de 2015 - 12:09 am - 
El comenzar un nuevo año retomamos nu

estros proyectos, nuestros trabajos y las luchas y causas sociales que forman parte de nuestra agenda habitual. Es por eso que en la entrega de esta semana retomaremos el tema de la necesidad de seguir trabajando para lograr una mejor distribución de las riquezas del país, de la isla, del Caribe, de América Latina y en el Mundo.

El 2015 es el año para revisar los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) fijados en el año 2000 por los 189 países miembros de las Naciones Unidas. Esos compromisos –el primero de los cuales es erradicar la pobreza extrema y el hambre- se sustentan, entre otros aspectos determinantes, en la inversión suficiente y sostenida en políticas públicas orientadas a crear sociedades más igualitarias

El gobernador del Banco Central Valdez Albizu acaba de decir en esta semana que la economía del país creció, una vez más, un 7.1%, con baja inflación. Sin embargo, se siguió la misma tendencia de los últimos años de crecimiento económico, pero sin distribución equitativa de las riquezas

En Agosto del 2013 el economista Miguel Ceara Hatton señaló, en respuesta a una declaración del Banco Central y utilizando datos de la CEPAL y del Banco Mundial, que en nuestro país no sólo no había disminuido la pobreza, sino que en la última década República Dominicana fue el país de América Latina en donde había habido un mayor aumento de la Pobreza y en donde se había dado un significativo estancado del crecimiento de la llamada Clase Media.

En un estudio reciente realizado y dado a conocer por la ONG OXFAM, que lleva por título “Iguales: Acabemos con la desigualdad extrema”, (2014) se señala que aun siendo República Dominicana el país de mayor crecimiento económico en la región caribeña y latinoamericana, el nivel de pobreza (41.4% en 2013) es más alto que hace una década (32% en el 2000); a esto se añade que el 10% de la población vive en pobreza extrema, superior al 8.1% de una década atrás. Por otra parte, según el mismo informe de OXFAM, en Latinoamérica y el Caribe el número de ricos que acumulan más de mil millones de dólares creció en un 38% de 2013 a1 2014. En ninguna otra región del mundo aumentó tanto este grupo.

El informe de OXFAM, reveló, además, que sólo entre 2013 y 2014 las 85 personas más ricas del planeta, quienes poseen la misma riqueza que la mitad más pobre de la población mundial, aumentaron su patrimonio en 668 millones de dólares al día, lo que equivale a casi medio millón de dólares por minuto. En Estados Unidos (USA), por ejemplo, el premio nobel de economía, Joseph Stiglitz, en su libro “El precio de la Desigualdad (2014)”, ha revelado que los 400 estadounidenses más ricos se llevan a casa un “salario” de 97,000  dólares por hora, una cantidad que ha aumentado a más del doble desde 1992.

El problema de la desigualdad económica, social y política es la consecuencia concreta de la imposición de las reglas de juego del capitalismo salvaje, cuyos principios sustentan quienes han perdido toda racionalidad ético-política en el manejo de las riquezas de un país y de la humanidad.  Esta situación no debe dejarnos indiferentes a quienes creemos en otra sociedad posible, en la necesidad de un sistema económico que responda a las reales necesidades de las personas y de las comunidades y que tenga controles que impida la acumulación de grandes fortunas en pocas manos, mientras hay gente que vive en la más extrema pobreza.


Como país tendremos que reconocer que estamos muy retrasados en el cumplimiento de los objetivos del Milenio. Y que tenemos el desafío de lograr lo estipulado  en la Estrategia Nacional de Desarrollo (2030), que entre sus ejes fundamentales propone: Un Estado Social Democrático de Derecho; una sociedad con igualdad de derechos y oportunidades; una economía sostenible, integradora y competitiva y una sociedad de producción y consumo ambientalmente sostenibles.