Franklin Pimentel Torres
2 de agosto de 2014 - 12:09 am -
En una sociedad como
la dominicana, marcada por un individualismo irracional, a muchas personas e
instituciones se les hace difícil entender la importancia de la tarea de unir
esfuerzos para preservar la buena salud de la casa común, que es el ambiente natural.
Es por eso que en la entrega de esta semana tomaremos en cuenta dos escenas
desafiantes relacionadas con la ecología: el voraz incendio que ha consumido
por 15 largos días la fauna y la flora del parque nacional, Juan Bautista
Pérez Rancier en Valle Nuevo, Constanza y la lucha por la declaración de Loma
Miranda como Parque Nacional.
Escena 3: Frarman
García es un ambientalista de Constanza. Está preocupado por la preservación y
el cuidado de un ambiente natural muy afectado por la contaminación ambiental y
por la deforestación del bosque de la zona. Junto a otras personas de
organizaciones e instituciones de Constanza organizaron una marcha el pasado 4
de julio, en contra la tala indiscriminada de árboles en diferentes comunidades
del municipio de Constanza. Los manifestantes denunciaron que cerca de un
33% de los bosques de la zona ha sido cortados con la complicidad de los
ejecutivos del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales,
que otorgan los permisos, a través de los llamados “planes de manejo”, los
cuales, a su entender, se ejecutan de manera irregular y sin la supervisión
debida.En la marcha se presentó la denuncia que esa tala indiscriminada se da
con la aparente complicidad de los encargados de la defensa del ambiente
natural. Por eso las y los participantes denunciaron la acción criminal y
exigieron la presencia en la zona del ministro de Medio Ambiente.
A pocos días de esa
demostración popular se desató un voraz incendio en el parque Juan Bautista
Pérez Rancier, en la zona de Valle Nuevo, que ya ha consumido un número
significativo del territorio del parque. Se habla de 5 a 20 mil tareas. El
incendio está afectando las cuencas altas del importante río Nizao, sobre el
que están las presas de Valdesia, Jigüey y Aguacate y que suple de agua a cerca
de una cuarta parte de la población del País. Otros ríos afectados son el Yuna
y varios afluentes del río Yaque del Sur. El siniestro ecológico hace recordar
a las y los ambientalistas de la zona el voraz incendio de 1983 que consumió
unas 53,000 tareas en Valle Nuevo. El incendio abrió el camino a un amplio
mercado de madera. De las áreas recorridas por el fuego se extrajeron miles de
pinos que terminaron en aserraderos de distintos puntos del país. 30 años
después la naturaleza no se recupera del daño causado por ese incendio.
La actuación de las
autoridades del Medio Ambiente en el manejo del incendio de Valle Nuevo ha sido
torpe y retardada. En los primeros días enviaron un número pequeño de personas
para apagar el fuego; la mayor parte de esas personas son guarda parques y
militares mal pagados y peor equipados para sofocar el voraz incendio. Eso
determinó que fuese necesario que algunas personas y organizaciones de Santo
Domingo, Santiago y Constanza se organizaran para ir a trabajar como
voluntarias y para enviar alimentos e instrumentos de trabajo para los
brigadistas, pues ni siquiera eso fue facilitado en los primeros días por la
institución gubernamental que se supone que tendría que hacerlo. El periódico
Hoy (31-7-14) reportó que “La donación consistió en cuatro camiones y tres
jeepetas cargadas de medicamentos, alimentos, botellas de agua y herramientas de
trabajo que fueron recolectadas durante una jornada de dos días en los que se
desarrolló la iniciativa ciudadana #SOSValle Nuevo”.
Frarman García y su
grupo se preguntan: ¿Por qué las autoridades del Medio Ambiente no tomaron con
más responsabilidad esta tragedia ambiental? ¿Por qué en este país hubo dinero
para comprar aviones supertucanos para supuestamente ayudar a controlar el
tráfico de drogas y no ha habido dinero para comprar un helicóptero bomba para
apagar incendios? ¿Por qué en otras ocasiones ha sido necesario pedir
helicópteros prestados a Puerto Rico, Venezuela o Estados Unidos? ¿Será que
hay, por el medio, manos criminales que –en complicidad con gente
económicamente poderosa y con las autoridades del Ministerio de Medio Ambiente-
están esperando poder aprovechar la madera para su provecho personal,
partidario o grupal?
Escena 4: María Luisa
es una mujer de edad avanzada –tiene 75 años- que nació en la comunidad de La
Manaclita, en el propio corazón de Loma Miranda, provincia de La Vega. Allí pasó
su juventud y la mayor parte de su edad adulta, donde ella y su familia
convivieron amigablemente con el entorno natural. Ahora vive en la
comunidad de El Algarrobo, cerca del refrescante balneario de Acapulco. María
Luisa forma parte del comité de lucha pro declaración de Loma Miranda como
Parque Nacional, en el que participan diferentes comunidades del entorno –El
Pino, El Algarrobo, Rincón, Ranchito, Cruce de Controva, entre otras- que han
asumido el desafío de la preservación de Loma Miranda con diferentes
estrategias y acciones públicas.
María Luisa es una
mujer que está muy consciente de lo que supone para las comunidades del valle
del Cibao y para el país la conservación de Loma Miranda y la lucha por
declararla parque nacional, como una estrategia para conservarla frente a las
garras y a la voracidad de la transnacional minera Falcondo y de sus aliados
locales.
Melissa, una de las
jóvenes del grupo Defensores del Ambiente Sixto Ramírez, de visita en el
campamento de Loma Miranda, preguntó a María Luisa su opinión sobre la
dilación, en las cámaras de diputados y senadores/as, para aprobar el proyecto
de ley que declararía a Loma Miranda Parque Nacional; la joven le preguntó a la
mujer de ojos hermosos y mente lúcida por los reales motivos de la actuación de
la mayor parte de las y los integrantes de esas cámaras, para dilatar la
aprobación definitiva de un proyecto que primero fue aprobado en la Cámara de
Diputados, que luego fue aprobado en la cámara de Senadores con modificaciones,
lo que determinó que fuera de nuevo a la cámara de diputados; de allí volvió de
nuevo al Senado en donde perimió. María Luisa siguió comentando que le llama
atención este juego en donde las cámaras legislativas se están pasando el
proyecto como si fuera una pelota. Le preocupa, además, que el presidente
Medina no ha dicho ni esta boca es mía, con relación a este proyecto de ley.
La joven ecologista,
de visita al campamento de Loma Miranda, continuó preguntándole a María
Luisa sobre las verdaderas razones que podrían tener la mayor parte de los
diputados y diputadas, así como de los senadores y senadoras para dilatar la
aprobación del proyecto. La sabia mujer señaló: “Evidentemente en esta lucha no
sólo han sido algunos diputados/as y senadores/as los que supuestamente se han
dejado sobornar por Falcondo, tal como señaló el padre Rogelio Cruz; parece
evidente que la decisión para aprobar o no el proyecto de ley que declara Loma
Miranda como Parque Nacional está más arriba, en el Comité Político del PLD y
en sus grupos económicos aliados, entre los que están los ejecutivos de las
transnacionales mineras y los remanentes más perversos del liderazgo partidario
del PRD y el PRSC. Pareciera que la mayor parte de estas personas están
comprometidas con preservar los intereses económicos de la minera Falcondo,
antes que la vida natural, la flora, la fauna y por tanto la vida de las
personas que habitamos en toda la zona del Cibao Central, que recibe los
beneficios del aire purificado y del agua cristalina de los refrescantes
manantiales que nacen en Loma Miranda”.
Por lo expuesto más
arriba, es necesario reconocer que la lucha por preservar el ambiente natural
es un gran desafío; en Valle Nuevo, en Loma Miranda, en la isla
Quisqueya-Haití, en el Caribe, en América Latina y el mundo entero. La
misma tiene que seguir asumiendo el compromiso de conservar el ambiente que aún
no ha sido contaminado, reforestar las zonas devastadas como en el caso de
Valle Nuevo, y la conservación de las aguas no contaminadas, que están listas
para ser tomadas. Y eso hay que seguirlo trabajando aunque siga habiendo
personas, como algunos funcionarios de Medio Ambiente y quienes se enriquecen
con la tala indiscriminada de árboles, sin juicio y sin corazón, que
siguen atentando contra la salud de la Patria, tal como señaló Juan Pablo
Duarte, el principal ideólogo de la nacionalidad dominicana
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