Franklin Pimentel, 30-9-2016
Sectores sociales diversos de la sociedad dominicana
unificaron esfuerzos para exigir el aumento significativo de la inversión en la
educación pública en sus niveles inicial, primaria, secundaria, formación técnico
profesional para el trabajo, así como de los diferentes niveles de los
subsistemas de educación de personas jóvenes y adultas y de educación especial,
tal como está estipulado por la ley de educación 66’97.
La campaña por el 4% del PIB para la educación que tuvo su
origen en una reunión con líderes de diferentes organizaciones, tenida el 20 de
octubre del 2010, en el marco de la mesa de políticas sociales y económicas del
Foro Ciudadano, se extendió rápidamente a todo el país; fue apoyada por
sectores sociales muy diversos. Un paso de avance significativo fue lograr que
los candidatos a la presidencia firmaran en septiembre del 2011 el Pacto Social
y Político por la educación. Entre estos candidatos que firmaron el documento
estuvo Danilo Medina, quien luego se convirtió en presidente de la República.
La pasada gestión gubernamental (2012-2016) asumió el mandato
constitucional de presupuestar y ejecutar el 4%. A partir del año 2013 se
aumentó significativamente la inversión en educación, hasta llegar en los años
2013 a un 3.9% y en el 2014 a un 3.8% de la ejecución.
Puesto
que no se trata de gastar el dinero público de cualquier manera. La pregunta
clave es si el aumento de la inversión en educación ha servido para mejorar la
calidad, equidad y dignidad de los procesos de aprendizaje y enseñanza en la
educación pública dominicana. Por eso esto es conveniente que valoremos algunos
datos del informe presentado recientemente por EDUCA, titulado: “Calidad
del gasto educativo en la República Dominicana”.
Entre los avances más significativos en la ejecución del gasto
público en educación, entre los años 2013-2016, presentados en el informe de
EDUCA podemos destacar los siguientes:
1.- Entre el 2012 y el 2014 se aumentó el presupuesto para la
educación de 2.5 a 4% del PIB y lo ejecutado del 2.2 al 3.9%. Para
2016, dicho presupuesto contó con unos 129,000 millones de pesos, equivalentes
a más de 2,800 millones de dólares.
2.- Aumento significativo en los recursos destinados al pago
del personal docente y administrativo. En efecto, el número de
maestros aumentó en 18,103 entre diciembre 2011 (65,933) y agosto 2015 (84,041)
para un incremento de 27%. Según los
datos publicados por el MINERD, en 2013 y 2014, el gasto en personal representó
RD$38,391 millones, RD $47,934 millones respectivamente, mientras que se
esperaba que alcanzara los RD $54,141 en 2015.
3.- Aumento significativo en la inversión en formación de
educadores/as: Se pasó de una ejecución
de $RD1500 millones en 2012 a 3,000
millones en 2015.
4.- El salario de las y los docentes (2 tandas o jornada
extendida, 8 horas) aumentó a aproximadamente a $800 dólares mensuales.
5.- Han aumentado
significativamente los recursos económicos descentralizados que se asignan a
los centros educativos, para gastos administrativos y logísticos. En el 2013, por
ejemplo, el gasto descentralizado creció en un 265% en relación con el año
anterior, pasando de RD$1,259 millones a RD$4,600 millones, equivalente a RD$
2,334.62 por estudiante del sector público.
6.- Han sido construidas un
número significativo de aulas y de nuevos planteles educativos. En noviembre
del 2015 el MINERD informó que se habían construido 22,508 nuevas aulas y otras
habían sido reconstruidas.
7.- Ha habido un aumento
significativo en la inversión en la alimentación escolar. En el 2014, por
ejemplo, se ejecutaron uno $7,526 millones en este renglón.
8.- A través del Instituto Nacional de Atención a
la Primera Infancia (INAIPI), se han construido y puesto en funcionamiento unos
38 Centros de Atención Integral a la Primera Infancia (CAIPI) o
estancias infantiles para atender a niños y niñas desde los cuarenta y cinco (45) días de nacidos hasta los 4
años y 11 meses.
Entre los principales
desaciertos de la administración 2012-2016 en la ejecución presupuestaria podemos
señalar:
1.- Inversión desproporcionada en la construcción de aulas y
edificios, mientras se han descuidado otros renglones como los materiales
educativos y la supervisión del personal docente. En algunos lugares se ha
reportado que ha habido un costo excesivo de hasta $3.5 millones por aula.
2.- Falta de transparencia y rendición de cuentas a las
comunidades y al país del manejo de los recursos que se aplican a la
construcción de aulas y a la alimentación escolar, entre otros renglones. En
este sentido el informe de EDUCA señala explícitamente: “Uno
de los esfuerzos que se debe destacar en pro de la promoción de transparencia
del gasto en infraestructura es la realización de los sorteos de aulas y
estancias infantiles. Sin embargo, este proceso ha presentado debilidades.
Algunos actores de la sociedad civil han denunciado casos de venta de
adjudicaciones entre contratistas, lo cual va en perjuicio de la calidad y el
tiempo de entrega de las construcciones” (pág. 130).
3.- Aumento excesivo del personal administrativo. Entre
2011 y 2015, el gasto directo en personal aumentó en un 155% (RD$39,004.75
millones), como resultado del incremento de la plantilla docente en un 40%, de
la plantilla administrativa en un 80% y de los salarios del personal en un 40%.
En diciembre de 2015, el sistema educativo dominicano requería de 145,229
empleados, no obstante, el personal contratado a la fecha ascendía a 172,385,
para una diferencia de 27,152 empleados, es decir un 18.7% por encima de lo
requerido.
4.- Excesivo gasto en publicidad: de 25 millones
presupuestados en el 2013 se gastaron 67 millones; en el 2014, aún más, se gastaron
a 451. Y probablemente hubo un aumento mayor en los años 2015-2016, en el
contexto de la campaña electoral pasada.
Los datos del informe de EDUCA han sido elaborados a partir
de la información oficial del MINERD. Su visión parte de la óptica empresarial
que les propia. Y aunque es necesario valorar este aporte a la investigación
sobre el gasto público en educación, sería importante poder obtener nuevos datos
obtenidos de investigaciones realizadas directamente en los centros educativos,
y en las instancias de gestión distritales y regionales y esto por actores
independientes de los centros de los poderes económicos, partidarios y
gubernamentales.
Las organizaciones sociales que lucharon por el aumento de la
inversión pública para la educación tienen el gran desafío de darle seguimiento
a la ejecución del 4% del PIB, desde los diferentes niveles del sistema
educativo, partiendo de lo más cercano, del centro educativo y el nivel
comunitario. Y la preocupación tiene que operativizarse adecuadamente, pues la
lucha por el buen uso y la transparencia en el uso de los fondos públicos debe
estar orientada a mejorar la calidad, equidad y dignidad de los procesos
educativos. En una próxima entrega nos detendremos a reflexionar sobre esta
importante temática.
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