¿Cómo avanzar significativamente hacia la construcción de un proyecto
que retome la intuición de los trinitarios, de los restauradores y del gobierno
de la revolución democrática que se estableció en 1963?
El pasado jueves 2 de junio se presentó
en la Biblioteca Nacional Pedro Henríquez Ureña, el libro, “Por el Derecho a la
Esperanza. Escritos urgentes sobre política”, escrito por Matías Bosch. Se
trata de una recopilación de artículos, escritos por el autor, que están
relacionados con la vida política, las esperanzas y los procesos de
transformación social de los pueblos latinoamericanos y caribeños, y en
particular del dominicano, venezolano y chileno, en el contexto del proyecto
neoliberal imperante en la isla, el Caribe, Latinoamérica y el mundo.
Matías Bosch es un intelectual, hijo de
madre chilena y padre cubano. Además es nieto del Profesor Juan Bosch. Es un
militante social indignado y comprometido que ha asumido las causas de las y
los oprimidos dominicanos como suyas. Desde su papel como coordinador de la
Fundación Juan Bosch intenta difundir y mantener el legado ético y político de
su abuelo y su compromiso con los sectores sociales más empobrecidos y
excluidos, a los que el profesor Bosch llamó “Hijos de Machepa”,
tradicionalmente saqueados y pisoteados por las élites económicas y partidarias
a las que se refirió como “Totunpotes”.
En la presentación del libro estuvieron
presentes el sociólogo Carlos de Peña, quien fue candidato a senador por el
Distrito Nacional por Alianza Por la Democracia (APD), y el incansable
militante de diferentes luchas ideológicas y políticas, Narciso Isa Conde.
Ambos se refirieron a la pertinencia y a la actualidad de los temas tratados en
el libro de M. Bosch.
El autor muestra en su escrito estar
preocupado por la memoria histórica y política del pueblo dominicano. Por eso
al primer bloque lo titula, “Antídoto para la memoria” y el último hace
referencia a “otras crónicas sobre el olvido”.
La tesis fundamental del libro es que
no se trata de escoger entre proyectos económicos y partidarios como los del
PLD, el PRM, el PRD y el PRSC o el de los llamados partidos emergentes, que en
definitiva representan el mismo proyecto, al servicio del gran empresariado y
de la oligarquía económica, partidaria y militar del país. El desafío es para
M. Bosch que las y los “hijos de Machepa”, tal como señaló Juan Bosch, desde
una conciencia de clase, se articulen en un proyecto socio-económico y político
que les permita hacer contrapeso al proyecto de la oligarquía y les permita
aportar a la transformación socio-política de esta sociedad nuestra, para
hacerla más equitativa, democrática, solidaria y justa, en donde se luche por
un bienestar compartido.
El autor manifiesta su esperanza en las
capacidades y posibilidades del pueblo dominicano para asumir su propio destino
y su proceso de transformación social. Y eso lo hace haciendo un llamado a la
memoria histórica. Por eso señala: “¿Cómo este pueblo, al que a menudo se le
endosa la culpa de ser ‘clientelista”, apenas concluida la tiranía (1961) fue
capaz de elegir un gobierno revolucionario (1963) sin pedir nada a cambio?
¿Cómo fue posible la gesta heroica cívico-militar de 1965? ¿Qué ha faltado para
que el pueblo –los hijos e hijas de Machepa- alcancen el verdadero poder para
construir una sociedad democrática, libre, justa y digna para todos y todas?
¿Cómo superar un orden social impuesto con golpes de Estado, invasiones,
dictaduras, fraudes electorales?”.
Propone la articulación de fuerzas
sociales compuestas por grupos de obreros, obreras, por sindicatos,
organizaciones campesinas, grupos de mujeres, microempresarios, grupos de
educadores/as, educadoras, de comunicadores y comunicadoras con un liderazgo identificado
con los intereses de los sectores socialmente excluidos y oprimidos, que tienen
vocación de asumir el poder político. Pues, tal como señala M. Bosch: “Lo único
que garantiza pactos y acuerdos que no sean ‘negociados’, es precisamente lo
que queda cada vez más invisibilizado en todo este debate: la construcción de
una nueva correlación de fuerzas en la República Dominicana, expresado estoy
social y políticamente (…). Los acuerdos deben consistir en la materialización
de un poder real.”
¿Cómo avanzar significativamente hacia
la construcción de un proyecto que retome la intuición de los trinitarios, de
los restauradores y del gobierno de la revolución democrática que se estableció
en 1963?
M. Bosch hace referencia a la lección
del movimiento político PODEMOS, de España. Al interior de un sistema de
partido hecho al servicio de los sectores oligárquicos, representados por el
Partido Popular (PP) y el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), surge una
nueva fuerza que propone otra lógica social, económica y política, que desde
dentro del sistema produce grietas y va asumiendo cuotas de poder, al servicio
de un proyecto social, económico y político más inclusivo, pensado desde los
sectores y clases subordinadas de la sociedad española.
M. Bosch invita a retomar la invitación
a “matar el miedo”, que hiciera J. Bosch a su regreso al país, desde el exilio
(octubre, 1961), provocado por la tiranía trujillista. Y disiente de quienes
sostienen que en las pasadas elecciones las dos corporaciones económico-partidarias
principales del país –PLD y aliados y PRM y aliados- “obtuvieron” más del 95%
de los votos por culpa de la falta de unidad de los llamados partidos
emergentes, como Alianza País y Alianza por la Democracia que obtuvieron entre
los dos menos del 3% de los votos, no formaron un bloque de contrapeso; pues
tampoco estas opciones, formadas fundamentalmente por sectores de clase media,
están en condiciones de sustentar una propuesta que represente los intereses
populares y hasta ahora no han mostrado la capacidad para colaborar en la
articulación de un polo alternativo al poder apabullante de la corporación
dominante.
En definitiva, el derecho a la
esperanza revolucionaria, inspiradora de una necesaria transformación social no
es un sueño inalcanzable; se construye cotidianamente con las luchas de ideas,
con la formación de la conciencia histórica, crítica y con acciones políticas
bien definidas, orientadas a la articulación de un frente o bloque popular.
Este debe estar sustentado por un movimiento social y político, constituido con
el protagonismo de las y los hijos de Machepa, que sirva de real contrapeso al
proyecto del actual poder económico y partidario y que esté al servicio de un
proyecto país, con bienestar compartido.
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