Justicia pervertida: libera al delincuente y condena al
inocente
http://acento.com.do/2015/opinion/8236870-justicia-pervertida-libera-al-delincuente-y-condena-al-inocente/
Por Franklin
Pimentel Torres. 4 de abril de 2015 -
En el texto bíblico del evangelio según Marcos se dice que
en el acto de prendimiento de Jesús estaba presente, “Un buen grupo de gente
con espadas y palos, enviados por los jefes de los sacerdotes, los maestros de
la Ley, y los jefes judíos” (Mc 14,43). En el “juicio” amañado que se le hizo
al profeta de Nazaret hubo una componenda del poder económico, religioso y
político de su tiempo para condenarlo a muerte; aun cuando quienes le acusaban
estaban conscientes de que era un inocente y que lo del juicio era un puro
teatro, del cual se conocía de antemano el resultado de la sentencia.
Los cargos que se le imputaban a Jesús estaban relacionados
con el miedo de los poderes fácticos de perder cuotas de poder ante la
popularidad, la palabra profética indignada, y las acciones solidarias y de
inclusión social delos sectores más excluidos. Fue acusado de decir que quería
ser rey de los judíos, lo cual significaba un acto de rebeldía y subversión
contra el emperador romano. Se le acusaba, además, de decir ser “hijo de Dios”,
lo cual era equivalente a decir que quería ser rey, puesto que desde la
antigüedad en la zona del Oriente Medio se consideraba que el rey era hijo de
la divinidad principal. En el caso de Egipto, por ejemplo, el faraón tenía
carácter divino. De hecho hubo un faraón, hacia la mitad del siglo 13 a.e.c.
que se llamada Ramsés, que literalmente quiere decir en el egipcio antiguo,
“hijo de Ra”, el dios sol.
A Jesús lo llevaron, en primer lugar ante el Sumo Sacerdote,
jefe del Sanedrín, equivalente a lo que hoy sería la suprema corte de justicia.
El texto señala explícitamente: “Los jefes de los sacerdotes y todo el Consejo
Supremo buscaban algún testimonio que permitiera condenar a muerte a Jesús,
pero no lo encontraban” (Mc 14,55). La acusación ante el Sumo Sacerdote es que
Jesús decía ser “Hijo de Dios”.
Esa corporación gobernante utiliza la estrategia de
impedir ni siquiera que los expedientes en contra de sus miembros sean
conocidos o que vayan a juicio de fondo. Y es que la magnitud del robo de los recursos
públicos no resiste ningún juicio ponderado
Después de comparecer ante el Sumo Sacerdote, presidente del
Sanedrín, fue llevado ante Pilato, el gobernador romano, ante quien se le acusó
de decir que quería ser rey de los judíos. Pilato, sin embargo, no encontró
motivos suficiente para condenar a Jesús. Por eso les propuso liberar a Jesús,
siguiendo la tradición de que durante los días de la celebración principal
judía, la fiesta de la Pascua, que recordaba la salida de un grupo de los
antepasados de la esclavitud de Egipto, se solía soltar un preso. El texto
señala que los sumos sacerdotes incitaron a la gente para que pidiera la
libertad de Barrabás, un reconocido delincuente y que al mismo tiempo exigiera
la muerte de Jesús (Mc 15,11).
Lo acontecido con Jesús y el juicio cómplice con los
sectores de poder económico, partidario y religioso lo podemos comparar con lo
sucedido en el país a raíz de la sentencia emitida por el juez Alejandro
Moscoso Segarra, por la que intenta liberar a su colega Félix Bautista y
compartes de los cargos de corrupción que se les imputan y lo que es más
importante aún, de devolver al pueblo dominicano el dinero robado y malgastado.
Lo mismo ha sucedido recientemente con Félix Rodríguez, el alcalde de San
Francisco de Macorís. Pero antes sucedió con Víctor Díaz Rúa y con Leonel
Fernández.
La corporación gobernante no está en disposición de hacer
justicia al pueblo que ha dejado de percibir mejores servicios en educación,
salud, alimentación, seguridad social… con el dinero que se tragado la
corrupción impune. De hecho dicha corporación solo suelta migajas en los planes
sociales como Progresando con Solidaridad, en tiempo de campañay en los
proyectos que supuestamente buscan disminuir la miseria, pero a base de crear
relaciones clientelares y de dependencia.
Esa corporación gobernante utiliza la estrategia de impedir
ni siquiera que los expedientes en contra de sus miembros sean conocidos o que
vayan a juicio de fondo. Y es que la magnitud del robo de los recursos públicos
no resiste ningún juicio ponderado. Por eso sus representantes en la justicia
–quienes son pagados con dinero público y que supuestamente debieran defender a
la población- son muy buenos actores del teatro. Así se entiende que el
procurador general de la República y la fiscal del Distrito archivaran el
expediente contra Leonel Fernández en el caso Funglode y prepararan un
expediente supuestamente contra Félix Bautista, con la certeza de que ninguno
de los dos serán sancionados por unas altas cortes dependientes del poder
económico-partidario de la corporación gobernante.
Aunque en el juicio contra Jesús se liberó al delincuente y
se condenó a muerte al inocente sus discípulos y discípulas articularon un
movimiento que asumió la palabra y la práctica del maestro y formaron
comunidades fraternas, sororales, solidarias, donde se compartía todo lo que se
tenía y se repartían los bienes, a partir de las necesidades de cada persona
(Hch 2,44-45).Por eso fueron perseguidos por el imperio romano y muchos de
ellos y ellas fueron asesinados, igual que su maestro. Esa comunidad no
aceptaba las reglas de juego del imperio romano, en donde unos pocos se
apropiaban de los bienes y el pueblo era continuamente despojado.
La decisión tomada de liberar al delincuente, al
pervertido,al ladrón y lo que es peor, poner la justicia al servicio de esos
intereses, se convierte en un gran desafío para los sectores sociales
conscientes de la sociedad dominicana. Es necesario cambiar las reglas de juego
en una sociedad que va irremediablemente hacia la auto-destrucción. No es
tiempo de lamentarse, ni desanimarse; es tiempo de abonar la esperanza, de
fortalecer la conciencia popular; es tiempo para que los actores comprometidos
con la vida digna del pueblo dominicano unifiquen criterios, voluntades y
prácticas políticas, para luchar sin descanso contra la corrupción impune y
para construir un proyecto-país justo, equitativo, inclusivo y como condición,
impedir que la corporación gobernante y sus cómplices sigan condenando a muerte
al inocente y liberando al delincuente.
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