sábado, 13 de septiembre de 2014

Miranda: indignación, lecciones y desafíos

Miranda: indignación, lecciones y desafíos

Perdonen si les digo unas locuras (…). Estos conquistadores (…) buscaban oro, y lo buscaban tanto,  como si les sirviese de alimento.  Y aunque hace siglos de esta historia amarga,  por amarga y por vieja se la cuento;  porque las cosas no se aclaran nunca, con el olvido ni con el silencio (Pablo Neruda, 1965)
La lucha por Loma Miranda se ha convertido en una de las causas más discutidas y controvertidas en la sociedad dominicana en los últimos cuatro años. El debate se ha encendido aún más después de la aprobación congresual y la observación presidencial a la ley que declara  Loma Miranda Parque Nacional.
Como ocurre con otros acontecimientos, la forma de situarse ante este proyecto depende de qué lado la persone se sitúe, cuáles son sus prioridades y al servicio de qué intereses se coloca. El autor de este artículo se sitúa desde el lado de las comunidades en lucha, burladas por el oficialismo, en las provincias de La Vega y de Bonao, que han asumido la causa de la preservación de Loma Miranda, con la ayuda solidaria de grupos, personas e  instituciones de otros lugares del país, que han apoyado esta justa causa. Este colectivo de personas está consciente de que en la lucha por la preservación de esta montaña se está jugando la conservación de varios lugares del país que ya han sido concesionados por el Estado Dominicano para la explotación minera y la de otros que ya han sido concesionados para la exploración, en vista a una posible explotación.  Además están conscientes del valor que tiene para la vida humana y natural este enclave, pues como ha señalado el jurista español Baltazar Garzón: “… Loma Miranda es la amazonía del Caribe; nunca pensé que en una isla caribeña y en las Antillas, hubiesen espacios tan complejos en términos de su biodiversidad, fuentes acuíferas, paisajes y bellezas escénicas…”.  
La primera reacción de las comunidades en lucha y de su liderazgo comprometido ha sido de desconcierto y de indignación al conocer la noticia del veto presidencial a la ley que crea el Parque Nacional Loma Miranda. El obispo de La Vega, Antonio Camilo, señaló el pasado miércoles, en una multitudinaria concentración, que en el caso de Loma Miranda los líderes partidarios engañaron al pueblo. Y afirmó que “la actitud de los políticos –refiriéndose a los legisladores -, de mostrarse receptivos, no fue más que una estrategia para engañar al pueblo dominicano”. Y el senador por La Vega expresó, en la misma concentración que “El presidente Danilo Medina fue injusto con el pueblo, y sólo escuchó a los mercaderes”.  Ya anteriormente en una declaración por la emisora Zeta 101, el legislador había declarado que: “Juan Bosch no formó al PLD para que fuera complaciente con los depredadores de las riquezas naturales y del país; sino para defender al pueblo dominicano”, y acusó a Danilo Medina de actuar contrario a Juan Pablo Duarte y a Juan Bosch.
Otras voces disidentes en la Cámara de Diputados que han tomado distancia del oficialismo en el caso de Loma Miranda han sido la diputada nacional Guadalupe Valdez, quien señaló que “fuerzas negativas presionan para evitar que Loma Miranda sea declarada Parque Nacional”,  Y la diputada independiente Minou Tavárez Mirabal,  quien afirmó que “En el proceso de aprobación, la observación y posterior desistimiento del proyecto de ley que crea el Parque Nacional Loma Miranda, evidencia la debilidad institucional que existe en el país”.
La reacción de la oposición partidaria a la corporación gobernante (PLD,PRD,PRSC, FNP) se ha hecho igualmente sentir en el caso de Loma Miranda. Guillermo Moreno, de Alianza País, afirmó que “El presidente Danilo Medina se despojó de su careta para demostrar que su gobierno no representa a la ciudadanía, sino a los intereses económicos nacionales e internacionales”. Y Luis Abinader, líder del PRM, lamentó que “En la decisión presidencial pesara más la presión de grupos, que el interés de la mayoría del pueblo dominicano”. Y  el movimiento político, “La Convergencia por un mejor país”, denunció que: “La actitud entreguista mostrada por el presidente Medina ante la mega minera FALCONDO y grupos empresariales nacionales, cuando deja abierta la posibilidad de explotar Loma Miranda, no es más que un deplorable acto de cobardía”.
El largo viacrucis del proyecto de Ley que crea Loma Miranda como parque nacional ha tenido diversas estaciones que ha concluido con la aparente crucifixión y muerte del mismo. Los argumentos utilizados por el Poder Ejecutivo para observar el proyecto en toda su totalidad se fundamentaron en la supuesta inconstitucionalidad de declarar como parque nacional una zona rica en minerales, en el supuesto derecho a explotación que tiene la minera Falcondo en Loma Miranda, en la “seguridad jurídica”, que el país tiene que ofrecer a los inversionistas extranjeros, en la no sustentación de los fondos para indemnizar a Falcondo y a los dueños de los terrenos, y en el hecho de haber sustentado el Congreso Nacional el proyecto en tres leyes y cuatro decretos que ya habían sido derogados.
De todos los argumentos presentados por el presidente el más cuestionable, desde una perspectiva ético-política, es aquel en que fundamenta su discurso en una interpretación sesgada y parcializada de la Constitución que prioriza los intereses de la transnacional devastadora y la de sus grupos aliados localmente: la cúpula partidaria y el gran empresariado. Al fundamentar su decisión en estos supuestos el Ejecutivo asumió la ideología del capitalismo salvaje –en su versión neo-liberal-, que prioriza los capitales, los intereses y la seguridad de los intereses foráneos a la calidad de vida del pueblo dominicano. Para confirmar eso bastaría comparar los argumentos utilizados por el ejecutivo para vetar la ley, en la carta enviada a la presidenta del Senado y los argumentos presentados públicamente por la Minera Falcondo, en un documento de carácter legal, donde la empresa intenta justificar su derecho a la explotación de Loma Miranda y donde manifiesta, por tanto, su oposición a que ésta sea declarada como Parque Nacional.  
Muchas personas y analistas sociales se han preguntado, además, por qué en el proyecto de ley que declara Loma Miranda como Parque Nacional se colocaron leyes y decretos derogados. Por qué las y los diputados no parecen haberse dado cuenta de este hecho. ¿Se trató de un simple olvido, o un desconocimiento de las y los técnicos que prepararon el proyecto? ¿Fue algo puesto así de antemano, a propósito, para justificar el veto presidencial?
Por otro lado queda la duda en la opinión nacional sobre el tema de la vigencia jurídica de un supuesto contrato de concesión minera con la entonces Falconbridge firmado en 1969, por el Estado Dominicano; pues el mismo se realizó antes de la creación de la actual ley de minería, en la que se diferenció el derecho a la exploración minera del derecho a la concesión. De hecho el director de minería Alexander Medina –un antiguo funcionario de Falcondo- en una entrevista televisiva y refiriéndose a las concesiones actuales de exploración minera realizadas por el Estado Dominicano, ha afirmado  que: “el hecho de que haya decenas de proyectos de exploración minera no significa un compromiso de explotación”.
De todas maneras si Falcondo tiene permiso legal para la explotación de Loma Miranda, y no lo ha hecho hasta ahora, como lo hizo en Loma Peguera en Bonao y Loma Ortega en La Vega, es porque razones poderosas se lo han impedido. Una de ellas, es –según se ha dicho- que le falta el permiso del Ministerio de Medio Ambiente que hasta ahora se ha negado a entregárselo. Sin embargo, quizás el motivo más poderoso es la dificultad que tiene la empresa para poder justificar una nueva explotación en una región  en donde son evidentes las devastaciones realizadas por la minera.  El otro elemento fundamental ha sido la presión social y política de las comunidades y grupos defensores de este santuario natural ante el los poderes del Estado Dominicano.
Lo sucedido con el proyecto de ley que declara Loma Miranda como parque nacional puede ser catalogado como una gran burla de la corporación político-partidaria gobernante (PLD,PRD, PRSC y FNP) tradicionalmente aliada al gran capital minero, depredador y aniquilador de la vida de la gente y de la naturaleza, desde los tiempos de la colonización-invasión europea
El teatro de mal gusto montado por el Congreso de la República -dominado por el oficialismo-, por el poder ejecutivo y por el comité político del PLD y sus aliados con el tema de la ley que declara a Loma Miranda Parque Nacional, no tiene forma de admitirse desde una racionalidad ligada a defender el interés colectivo, y es una afrenta a la inteligencia de los sectores más conscientes de la sociedad dominicana.
El agua cristalina y el aire limpio valen más que el oro, señala una pintada que se encuentra en los alrededores de la UASD. Por eso ética y políticamente es insostenible e ilegítimo afirmar que un área no puede ser declarada como Parque Nacional porque en su subsuelo hay minerales  –poco importa que sea ferroníquel, bauxita u oro- que podrían producir riquezas para el país. Además de que la mayor parte de esas riquezas se quedan en las manos de las transnacionales y de los funcionarios corruptos y corrompidos, para mantener los salarios de lujo de los congresistas y funcionarios, para mantener el barrilito, el cofrecito y el despojo de los bienes colectivos. Por eso sería bueno hacer un estudio, sobre cuánto dinero proveniente de las ganancias mineras se invierten en salud, educación, alimentación, seguridad social, en agricultura.
Uno de los logros más importantes de esta lucha ambiental ha sido obligar al gobierno a reconocer que Falcondo con su labor depredadora en loma Peguera (Bonao) y en Loma Ortega (La Vega) no se ha ganado el aval social. Todo lo contrario. Y el haber obligado al gobierno a contemplar la necesidad de un ley de ordenamiento territorial en cuanto al tema de la concesión y explotación mineras y  a transparentar las más de 300 concesiones de exploración otorgadas a diferentes multinacionales de la minería que están en curso, así como definir dónde es posible la extracción del mineral que está en el subsuelo y dónde no.
El movimiento ambiental organizado ha presionado al Poder Ejecutivo y lo ha inducido a reconocer la importancia de que “la empresa se gane legítimamente, con sus acciones, la licencia social que amerita una explotación de esta naturaleza”. Y esto servirá no sólo para Falcondo sino para todas las mega mineras que en este momento tienen permiso de exploración, en el territorio nacional.
El movimiento ambiental se ha anotado un nuevo punto con la lucha sobre Loma Miranda. Sobre todo porque ha ayudado a fortalecer la conciencia popular de la necesidad de preservar el Medio Ambiente como base fundamental para la sostenibilidad de la vida humana y natural; y porque le ha hecho frente, con dignidad, a los tradicionales depredadores y acaparadores de la cosa pública.
Las comunidades en lucha y el movimiento ambiental organizado, en el caso de Loma Miranda, han contribuido a la concientización y a la alfabetización política y ambiental del país, en una sociedad en donde hay tantos niveles de analfabetismo ciudadano en la población en general y entre las y los educadores, comunicadores/as, líderes partidarios, legisladores y funcionarios sobornables. Pues como ha señalado el poeta y dramaturgo alemán B. Brecht:  "El peor analfabeto, es el analfabeto político;  no oye, no habla ni participa en los acontecimientos políticos. No sabe que el costo de la vida (…) depende de las decisiones políticas.  El analfabeto político es tan inconsciente que se enorgullece e hincha el pecho al decir que odia la política. No sabe el imbécil que  de su ignorancia política proviene la prostituta, el menor abandonado, el asaltador, y el peor de los bandidos, que es el político aprovechador, embaucador y corrompido, lacayo de las empresas nacionales y multinacionales" (B. Brecht, 1898-1956).
No queda otro camino para las comunidades, instituciones y personas ligadas a la lucha por la conservación de Loma Miranda que seguir adelante y convertirse en vigilantes permanentes de su preservación; pues, tal como dijo el Padre Nino Ramos, uno de los líderes religiosos más comprometidos con el movimiento ambiental:  “Es hora de que nos demos a respetar…”.

                                                                                                                             Franklin Pimentel Torres
                                                                                                                             12/09/2014





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