Franklin Pimentel Torres - 7 de julio de
2018 - Observatorio ético-ciudadano
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https://acento.com.do/2018/opinion/8583918-resistencia-lecciones-proyecciones-desde-campamento-verde/
Escribo desde el Campamento Verde de la resistencia, colocado enfrente
de la Procuraduría General de la República y del Congreso Nacional, exigiendo
voluntad política y acciones concretas para detener la corrupción, y el fin de
la impunidad, a todos los niveles de la sociedad dominicana, y sobre todo en
los proyectos de infraestructura construidos por la multinacional brasileña,
Odebrecht. El campamento es un símbolo y lugar de encuentro de militantes de
diferentes movimientos, organizaciones y colectivos que han unido fuerzas,
espiritualidades, voluntades, indignación ética e iniciativas en la lucha contra
la corrupción y la impunidad.
Junto a otros compañeros y compañeras nos ha tocado, en varias
ocasiones, el turno nocturno de permanencia en el Campamento Verde. En la
madrugada de un día cualquiera han surgido estas notas y estas reflexiones. Nos
vienen a la mente la memoria de otros dos campamentos que hemos apoyado y que
fueron instalados en la última década, acompañando dos luchas sociales
relacionadas con la preservación ambiental: el Campamento de Gonzalo, en las
inmediaciones del Parque Nacional Los Haitises (2009), y el campamento
permanente en defensa de Loma Miranda, Instalado en la comunidad de Los
Algarrobos, provincia La Vega (2014).
En Gonzalo, comunidad localizada en la zona de amortiguamiento del
Parque Nacional Los Haitises, fue instalado un campamento, apoyado
fundamentalmente por jóvenes universitarios y militantes sociales, que durante
varios meses unieron sus fuerzas a los de la comunidad local, líderes populares
y comunicadores. Se logró que el Tribunal Contencioso del Distrito Nacional
suspendiera los trabajos de la cementera hasta tanto se conociera el juicio de
fondo. La presión social obligó, además, al gobierno a solicitar una opinión de
una comisión ambiental de la ONU, cuyas conclusiones fueron desfavorables a la
instalación de la industria cementera, que a la larga estaría contaminando las
aguas subterráneas del Parque Los Haitises, de donde se abastecen de agua,
además de Gonzalo y las comunidades cercanas, el 40% de las y los habitantes de
la ciudad de Santo Domingo.
Con relación a Loma Miranda se logró crear una opinión pública sobre los
peligros y consecuencias de explotar una montaña llena de biodiversidad y en
donde nacen importantes fuentes de agua que sirven para el abastecimiento
humano, así como para la agricultura en diferentes comunidades situadas en el
valle del Cibao. La lucha logró que se presentara un proyecto de Ley en el
Congreso, declarando a Loma Miranda Parque Nacional. El proyecto fue aprobado
en el Senado de la República y en la Cámara de Diputados; sin embargo el Poder
Ejecutivo lo vetó. No pudo pasar el proyecto en esa ocasión, pero tampoco
Falcondo, la compañía minera, pudo comenzar la explotación, pues la presión
social obligó al gobierno a decir que esta compañía minera no se había ganado
la “aprobación social” para obtener el permiso para trabajar en esa zona.
Las organizaciones unidas de la zona de La Vega compraron, en la
comunidad de Los Algarrobos, el terreno y la estructura física en donde se
instaló el campamento de vigilancia, liderado por militantes
sociales de diversas organizaciones de la zona de La Vega y del país. En la
actualidad el campamento tiene la presencia permanente del militante ecologista
Genaro Rodríguez, quien junto con su familia y el liderazgo de una coalición de
organizaciones comunitarias del entorno, sostienen esta iniciativa. De hecho,
el pasado sábado quien escribe, junto a un grupo de personas jóvenes y adultas,
pusimos nuestras tiendas, pasamos la noche en el Campamento de Loma Miranda y
luego hicimos una excursión por dentro de la montaña, que para nosotros y
nosotras tiene que seguir manteniéndose como un área protegida.
El Campamento Verde tiene el desafío de mantener la lucha contra la
corrupción y la impunidad, enfrentando una problemática histórica, que está en
la raíz de la falta de recursos públicos para la salud, la educación, y el
mejoramiento de la calidad de los servicios públicos, como condición para
mejorar las condiciones de vida de la gente. No obstante, la corrupción
administrativa de presidentes, líderes partidarios, congresistas y empresarios
locales e internacionales, demanda una lucha mucho más tenaz y complicada que
las que se hicieron por conservar los Haitises, Loma Miranda, o la inversión
del 4% para la educación. A esto se agrega la falta de conciencia de una buena
parte de la población, manejada y bombardeada ideológicamente por los grandes
medios de comunicación social, que sirven, en la mayor parte de las veces, de
apoyo a los intereses del gran capital nacional y transnacional.
Las dificultades afrontadas en Santiago para la instalación del
Campamento Verde en las inmediaciones del monumento a los héroes de la
Restauración, habla de la persistencia, tenacidad y fortaleza de la lucha de la
Marcha Verde en esa localidad. Fueron agredidos físicamente y despojados
de tiendas, sillas y otros objetos, por parte de la policía, y han logrado una
sentencia del tribunal que avala la permanencia en el lugar. Esto
habla de la fortaleza de un movimiento que tiene conciencia de haberse
involucrado en una lucha sin tregua, que tendrá que ser constante y a largo
plazo.
El concierto que se
celebrará en el Campamento Verde, en Santo Domingo, el próximo domingo, 8 de
julio, con diferentes artistas comprometidos con las luchas sociales, y la
Marcha del Millón, programada para el próximo mes de agosto, son solo dos de
las actividades significativas organizadas para seguir diciéndoles a los
poderes fácticos de este país que, a partir de la exitosa marcha del 22 de
enero del 2017, y de otras marchas y actividades realizadas en las diferentes
provincias del país, la Marcha Verde está en la calle, en pie de lucha y no se
detendrá en la tarea de seguir ayudando a despertar las conciencias dormidas y
las prácticas ciudadanas orientadas a construir una sociedad incluyente, y
equitativa. Por esto, deben permanecer vivas las motivaciones que fortalecen la
lucha continua y constante para que haya real justicia en este país y sobre
todo, para lograr la devuelta al pueblo empobrecido de los bienes robados y
acaparados, como uno de los propósitos principales de la lucha permanente
contra la corrupción y la impunidad.
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